martes, 30 de junio de 2009

El discurso de José María Castellano en A Coruña (I)

Junto con el de Steve Jobs, en 2005 en Stanford, o el de Bill Gates de 2007 en Harvard, uno de mis discursos universitarios favoritos es el que pronunció José María Castellano en la Universidad de A Coruña en septiembre de 2008, cuyo texto ha sido recientemente editado y bien que siento no tener enlace que ofrecer.

Aunque no lo conozco personalmente a pesar de compartir campus (es catedrático de Economía en el edificio de al lado), Castellano es mundialmente famoso y reconocido como creador, junto a Amancio Ortega, del fenómeno Zara.

Ahora acaba de ser nombrado vicepresidente de La Voz de Galicia y admito que, como antiguo periodista de la casa, mi curiosidad se ha multiplicado tanto por lo que puede aportar a la empresa gallega, de la que ya era consejero, como por la influencia intelectual que puede ejercer desde un medio. Y más aún teniendo en cuenta el discurso mencionado.

Comenzó su intervención en septiembre haciendo mención precisamente a Jobs y a Gates y destacando algo que ya llamó mi atención: ellos estaban rodeados por miles de estudiantes, en los discursos de la universidad española nunca hay ninguno, igual que en el de Castellano. Al menos en este caso, una pena.

Luego se refirió a su experiencia como estudiante y tras unos breves consejos y recuerdos muy positivos empezó a soltar verdades como puños:

La Universidad no le preparó para trabajar, y no tanto por el "nivel" sino por los hábitos, los horarios. Sencillamente, dijo, hay que trabajar más. Se necesita un nuevo estudiante. Y citó al ex presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Enrique Iglesias, que cuando entraba a trabajar veía en la sede de la firma a anglosajones y orientales; cuando se iba por la noche, negros e hispanos: los de la mañana eran técnicos; los de la noche, el servicio de limpieza. Todo lo que se invierta en educación es poco, pero se necesita también motivación.

La segunda carencia que subrayó Castellano fue la del idioma extranjero. No abundaré en el asunto porque es tan claro como incomprensible que los responsables del sistema educativo español, en este caso no sólo la universidad, no pongan remedio.

Siguió el catedrático con los profesores. Empezó diciendo que algo no funciona en un país que paga mal a los que enseñan a sus ciudadanos, los que curan y mantienen sanos a esos ciudadanos y a los encargados de aplicar la ley. Pero además hay que introducir nuevos mecanismos de selección, promoción y remuneración. Y contó la historia real de un avance médico español no patentado por la Universidad aunque plasmado en varias publicaciones y una tesis de la Autónoma de Madrid en 1987. Tres empresas privadas norteamericanas facturaron 7.200 millones de dólares anuales, con un beneficio de unos 2.100 millones anuales gracias a la investigación española. La cantidad serviría para financiar quince universidades como la de A Coruña, destacó Castellano. "Debe sobrarnos el dinero", dijo.

Después de utilizar la perspectiva de alumno y de profesor, José María Castellano concluyó refiriéndose a su experiencia como gestor. Pero, esto es un simple blog y no quiero extenderme demasiado. Así que si me lo permiten, lo dejaré para otra entrega. Porque el tema, se lo puedo asegurar, no tiene desperdicio.

3 comentarios:

  1. Castellanos criticaba de esta forma a nuestros sapientisimos rectores, que como viejas "choronas" piden más y más cada año.

    Sencillamente un espectáculo lamentable.

    Por cierto, no comparto tu opinión sobre los grados en Filoloxía. (soy licenciado en 2, así que obviamente soy parte interesada)

    Arguméntelo por favor, creo que cosas más absurdas se han escuchado.

    Ponerse corporativistas no me parece solución a estas alturas. (al respecto, recuérdeme que le comente cierto episodio ocurrido en la facultad equivalente de la USC el otro día)

    Saludos

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. Vaya, he eliminado el comentario sin querer.

    Bueno, decía que ya es optimista afirmar que un grado cualquiera capacita en sus profesiones correspondientes como para decir que capacita en otras. Las Filologías no necesitan mentir a sus alumnos.

    Decía también que no es corporativismo. Se puede estudiar lo que se quiera y trabajar en lo que se pueda, pero eso no significa que los estudios le hayan capacitado a uno para el desempeño de ese trabajo.

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