martes, 30 de noviembre de 2010

También yo me manifiesto por una Red Neutral

Aunque no soy muy dado a los manifiestos, a este me sumo:

Los ciudadanos y las empresas usuarias de Internet adheridas a este texto manifestamos:

1. Que Internet es una Red Neutral por diseño, desde su creación hasta su actual implementación, en la que la información fluye de manera libre, sin discriminación alguna en función de origen, destino, protocolo o contenido.

2. Que las empresas, emprendedores y usuarios de Internet han podido crear servicios y productos en esa Red Neutral sin necesidad de autorizaciones ni acuerdos previos, dando lugar a una barrera de entrada prácticamente inexistente que ha permitido la explosión creativa, de innovación y de servicios que define el estado de la red actual.

3. Que todos los usuarios, emprendedores y empresas de Internet han podido definir y ofrecer sus servicios en condiciones de igualdad llevando el concepto de la libre competencia hasta extremos nunca antes conocidos.

4. Que Internet es el vehículo de libre expresión, libre información y desarrollo social más importante con el que cuentan ciudadanos y empresas. Su naturaleza no debe ser puesta en riesgo bajo ningún concepto.

5. Que para posibilitar esa Red Neutral las operadoras deben transportar paquetes de datos de manera neutral sin erigirse en “aduaneros” del tráfico y sin favorecer o perjudicar a unos contenidos por encima de otros.

6. Que la gestión del tráfico en situaciones puntuales y excepcionales de saturación de las redes debe acometerse de forma transparente, de acuerdo a criterios homogéneos de interés público y no discriminatorios ni comerciales.

7. Que dicha restricción excepcional del tráfico por parte de las operadoras no puede convertirse en una alternativa sostenida a la inversión en redes

8. Que dicha Red Neutral se ve amenazada por operadoras interesadas en llegar a acuerdos comerciales por los que se privilegie o degrade el contenido según su relación comercial con la operadora.

9. Que algunos operadores del mercado quieren “redefinir” la Red Neutral para manejarla de acuerdo con sus intereses, y esa pretensión debe ser evitada; la definición de las reglas fundamentales del funcionamiento de Internet debe basarse en el interés de quienes la usan, no de quienes la proveen

10. Que la respuesta ante esta amenaza para la red no puede ser la inacción: no hacer nada equivale a permitir que intereses privados puedan de facto llevar a cabo prácticas que afectan a las libertades fundamentales de los ciudadanos y la capacidad de las empresas para competir en igualdad de condiciones.

11. Que es preciso y urgente instar al Gobierno a proteger de manera clara e inequívoca la Red Neutral, con el fin de proteger el valor de Internet de cara al desarrollo de una economía más productiva, moderna, eficiente y libre de injerencias e intromisiones indebidas. Para ello es preciso que cualquier moción que se apruebe vincule de manera indisoluble la definición de Red Neutral en el contenido de la futura ley que se promueve, y no condicione su aplicación a cuestiones que poco tienen que ver con ésta.

La Red Neutral es un concepto claro y definido en el ámbito académico, donde no suscita debate: los ciudadanos y las empresas tienen derecho a que el tráfico de datos recibido o generado no sea manipulado, tergiversado, impedido, desviado, priorizado o retrasado en función del tipo de contenido, del protocolo o aplicación utilizado, del origen o destino de la comunicación ni de cualquier otra consideración ajena a la de su propia voluntad. Ese tráfico se tratará como una comunicación privada y exclusivamente bajo mandato judicial podrá ser espiado, trazado, archivado o analizado en su contenido, como correspondencia privada que es en realidad.

Europa, y España en particular, se encuentran en medio de una crisis económica tan importante que obligará al cambio radical de su modelo productivo, y a un mejor aprovechamiento de la creatividad de sus ciudadanos. La Red Neutral es crucial a la hora de preservar un ecosistema que favorezca la competencia e innovación para la creación de los innumerables productos y servicios que quedan por inventar y descubrir. La capacidad de trabajar en red, de manera colaborativa, y en mercados conectados, afectará a todos los sectores y todas las empresas de nuestro país, lo que convierte a Internet en un factor clave actual y futuro en nuestro desarrollo económico y social, determinando en gran medida el nivel de competitividad del país. De ahí nuestra profunda preocupación por la preservación de la Red Neutral. Por eso instamos con urgencia al Gobierno español a ser proactivo en el contexto europeo y a legislar de manera clara e inequívoca en ese sentido.


Ya sabe, si le está razonablemente de acuerdo (yo tampoco suscribiría la totalidad del texto sin tocar un poquito las narices), difúndalo. En la medida de lo posible.

Wikileaks y la caricatura del mundo

No tengo muy claro si las revelaciones de Wikileaks son decepcionantes, si lo es la reacción de los medios de comunicación que no han sido beneficiados por la filtración, si lo decepcionante es que buena parte de los cables de la diplomacia estadounidense se basen en simples opiniones personales, impresiones obvias o generalidades y anécdotas o si, por el contrario, la simplificación viene de la mano de que se suelte de pronto tal cantidad de información que sea imposible de asimilar y sólo contribuya a reafirmar opiniones previas del estilo de Superagente 86 o Mortadelo y Filemón.

Puede ser el fin de la diplomacia conocida, el del viejo periodismo, el 11-S de no sé cuántas cosas y el principio de otras tantas tipo nuevos sistemas de información más seguros (otra vez) o la definitiva psicosis de que todos, incluidos los poderosos, estamos vigilados, sin privacidad ni intimidad (que no se te caliente la boca porque alguien te grabará o te hará un memorándum donde cuente lo imbécil que eres).

Aunque lo esencial no viene de la mano de la filtración, sino del análisis. Y apenas hay alusión alguna ni explicación a por qué existen los paraísos fiscales, por qué se permite la especulación, por qué el dólar es la moneda central y puede darle a la impresora de billetes según le convenga, por qué se consienten los modelos de fabricación basados en la explotación humana e insostenible, por qué se quiere acabar con el Estado del bienestar europeo y por qué Europa renuncia a comportarse como una Unión, o incluso, qué sé yo, por qué la investigación farmacéutica dedica tanto esfuerzo a la alopecia o la obesidad.

Fíjense, en apenas unas horas los medios españoles se han tenido que debatir al menos entre las todas estas cuestiones:

1. Seguir a El País (que a su vez seguía a Wikileaks, naturalmente), menuda rabia, caramba.

2. Analizar las elecciones catalanas pretendiendo encontrar algo que no sonara a local y casi paleto.

3. Dar al "rescate de Irlanda" (caray con la expresión, qué buenos son los literatos financieros) la importancia que se merece en términos de regresión social y derrota democrática frente a los mercados.

4. Y, además, no dejar de alimentar el relax hipnótico-deportivo del Nadal-Federer o del Barça-Madrid.

5. O, para leídos, la controvertida modificación de la ortografía española (ya saben: guión se escribe guion, etc.)

No será, desde luego, por falta de entretenimiento informativo.

Bolsas, oro, sueldos de funcionarios (ahora le toca a los norteamericanos, pero sólo a los civiles, no a los militares, no vaya a ser), sube el dólar, baja el euro, los atentados de rutina con los muertos cotidianos, las cumbres medioambientales...

En fin, que leyendo las noticias no sé si estamos en manos de machos alfa salidos o rellenos de bótox, mujeres desequilibradas espiadas por mujeres cotillas, árabes que quieren guerra sin apearse del Rolls Royce o chinos entretenidos en parar a la competencia coreana.

Wikileaks ha dibujado, supongo que sin querer, una caricatura del mundo.

No sé por qué, pero sigo esperando que el periodismo profesional sea capaz de provocar alguna reacción, al menos entre los europeos.

Pero, insisto, no sé por qué.

jueves, 25 de noviembre de 2010

The Daily, la guerra y el periodismo profesional

Precisamente en momentos como éste, en el que más que una crisis económica parece que estemos viviendo una guerra financiera mundial, tiene más valor que nunca el periodismo de calidad, profesional e independiente (en la medida de lo posible). Por eso cualquier intento de sacar a la calle un nuevo medio que pretenda vivir de su audiencia y de sus anunciantes es más esperanzador que cualquier teoría sobre el periodismo ciudadano o sobre la información gratuita corriendo de mano en mano sin que nadie sea capaz de vivir de la labor de informar.

Hace una semana (en la entrada anterior a ésta sin ir más lejos) hablaba, no por primera vez, de la oportunidad que representa el iPad y soportes semejantes para un diario de micropago, bastante más parecido a un periódico convencional de lo que las posibilidades tecnológicas permiten, que centre sus esfuerzos en la mejora de los contenidos desde una perspectiva periodística, o sea, más y mejor información, no más colorines moviéndose por la pantalla, ni vídeos como una televisión, ni interactividad infinita como en la web donde hace falta voluntad de hierro para permanecer más de diez minutos en un mismo site sin saltar a otro y por tanto informarse con más detenimiento y profundidad que en ese interminable ojeo, surfeo o navegación.

Hoy ya se conoce el proyecto de Murdoch y Apple de lanzar el primer diario exclusivo para el iPad, al parecer a un precio de suscripción inferior al que yo proponía, sin duda porque su posible masa crítica de suscriptores es muy superior en el mercado anglosajón que en el español.

Murdoch no es un tipo que caiga simpático, es un "magnate de la prensa" y por tanto no gusta. Pero su intento de cobrar por la información en un entorno cerrado, supeditado en este caso a una empresa, Apple, que pone el quiosco, es también un intento por la supervivencia del periodismo profesional, ése que debería estar explicándonos, entre otras cosas, por qué la economía financiera destroza la economía productiva, por qué y cómo los mercados están tumbando a Estados y gobiernos democráticos.

De acuerdo, Murdoch no se va a convertir en el adalid de ningún periodismo nuevo, va a su negocio y, en efecto, en un "magnate". Pero si él lo consigue otros se animarán, incluso Apple tendrá competidores como el iPad ya tiene competidores incipientes. El caso es que el periodismo profesional subsista y cumpla con su tarea de contrapoder, de análisis, de denuncia.

Contraponer a The Daily que el usuario del siglo XXI ya no quiere periodismo del siglo XX queda bonito aunque poco original. Espero, además, que no sea cierto, porque por ahora no conocemos otro mejor.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Cíceros, periódicos e iPad

Hace sólo unos meses seguía pensando que iba a tardar mucho tiempo en leer literatura en una pantalla, que me resistiría a abandonar el papel. Esta semana he leído dos libros, dos extensos libros en un iPad. El papel está perdiendo todas las batallas. En estos días no he parado de bajarme aplicaciones de periódicos y revistas: El País, El Mundo, La Vanguardia, La Razón, Clarín, La República, Muy Interesante, Stern, New Yorker, Newsweek, The Times....Me gustan, tanto más los que más se parecen a sus versiones impresas pero incorporan cierto nivel de interactividad, tampoco mucha, que no olviden su origen, que no se conviertan en una televisión ni en un repositorio de contenidos. No son la web, sino la experiencia de usuario más parecida a la de un lector de papel pero en mundo digital interactivo. Con diseño gráfico que recuerda más a los cíceros que los píxeles, qué quieren, soy un antiguo, de los enamorados de los tipómetros, los corondeles, la caja alta y las versalitas.

Creo de verdad que el único modelo de negocio que le queda a la publicaciones impresas son las pantallas tipo iPad, aunque sean con Android, en entornos de micropago por suscripción, y con un cierto valor añadido centrado en la mejora de contenidos y en la explotación de nuevos modelos de publicidad que no son tan revolucionarios necesariamente como se suele decir, ni requieren geolocalización, ni individualización total, ni tráfico ilegal/inmoral de datos de usuario.

El caso es que la pantalla ha recuperado el diseño impreso, el caso es que Internet ha abierto un espacio cerrado y tradicional que espero que no se vuelva gratis total porque significará el fin de una industria, el caso es que la tecnología es asequible, el caso es que se necesitan editores valientes que apuesten por esas pantallas y por diarios a 25 céntimos, por semanales a 1 euro, por mensuales a 2. Si no es la última oportunidad, se le parece mucho. No hay demasiado tiempo, como el usuario se acostumbre a leer gratis también en este entorno, como los editores hagan versiones "lite", es decir, cutres quizá sea el final de una era. Cobren, por favor, pero poco, y den valor.

Y regalen iPads con las sucripciones, no cuberterías.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Neutralidad y puertas (entreabiertas) al campo

El concepto de neutralidad de la red, es decir, que todo los datos se traten igual por los proveedores, debería ser tan sagrado como el de la neutralidad del aire. Ni siquiera debería admitir discusión, ni mucho menos necesitar protección. Después la realidad se encarga de demostrarnos que esa neutralidad ya es muy relativa, que solo se encuentra en Internet lo que los buscadores quieren que encontremos y lo que nuestros navegadores y sistemas operativos nos permiten ver. Los proveedores no iban a ser los santos de la película por el simple hecho de estar forrándose. Tampoco son neutrales, claro, aunque tratan de mantener las formas. Los usuarios, no obstante, estamos moderadamente satisfechos, sobre todo porque nos damos cuenta de lo fácil que sería volver a los tiempos de infovía (en el caso de España) o incluso de la emulación de terminal por el tentador camino de capar determinados accesos o convertir en monopolios de acceso aplicaciones concretas, redes sociales concretas o dispositivos portátiles concretos. Como para no regular a los proveedores.

Aunque el tema tiene sus matices. Por ejemplo, puede que usted sea un liberal al que le ponga nervioso oír la palabra regulación. Dejemos al mercado actuar. Aun sabiendo que el pez grande se come al chico, que hay dumping, abusos de situación dominante... Tan absurdo como poner puertas al campo es prohibirlas por ley, dirán ustedes. Yo estaría de acuerdo si no fuera porque técnicamente Internet está repleta de puertas entreabiertas, incluso batientes, y además, al final, hay una última puerta que es la de entrada a mi casa y la llave no la tengo yo sino mi proveedor de servicio. Así que a efectos reales, cierto que Google tiene mucho poder, Microsoft y Apple también, incluso ahora Facebook y hasta si quieren iTunes o el AppStore (Apple, en definitiva), pero el puente levadizo que une mi humilde castillo de usuario con el resto de la red es Telefónica, por ejemplo, quien me vende un ancho de puerta pero me la levanta y me la baja a su antojo. No estaría mal que una ley impidiera que por lo menos lo haga descaradamente.

Que el Senado haya votado en contra de proteger la neutralidad de la red es una pésima noticia, aunque no porque estemos peor que ayer, sino porque no evitamos, si quiera tímidamente, que estemos peor mañana.

martes, 16 de noviembre de 2010

Verdades

Yo también soy de los admiradores de Berlanga, de su cine y de su vitalismo. Se fue a morir tras protagonizar una campaña solidaria y una entrevista a un suplemento semanal. Además de ser un artista, era un técnico, un cachondo y un tipo con sentido común, al menos en su personalidad pública, que la privada no la conozco. Me gustó el titular de la entrevista: "El dolor me jode, pero morirme me jode aún más". A veces se necesita que alguien diga la verdad: morirse jode. Casi siempre a quien se muere y muchas veces a quien se queda. Vivimos ocultando en los medios de comunicación a los viejos, a los feos, a los gordos, a los enfermos... como si no formaran parte de la vida cotidiana. Y Berlanga se despidió acabado, enorme, jodido, real y haciendo. Como los grandes.

Pero no quería tanto hablar de Berlanga como de verdades, verdades obvias e incluso veraces, datos que simplemente basta comprobar. Y no hace falta ponerse trascendente. Basta tomar algunos ejemplos de las noticias de hoy.

Hoy se ha vuelto a hablar de funcionarios. La verdad es que funcionario no es lo mismo que empleado público. Y que en España hay un funcionario cada 29 habitantes y un empleado público cada 18. La verdad es que no es mucho, comparado con los países del entorno. La verdad es que los países menos desarrollados son los que tienen menos funcionarios por habitante, no al revés.

Hoy se ha hablado de televisiones de alta definición, la verdad es que nos han vendido unos televisores de alta definición que no servirán para ver la alta definición y nos venden unos canales de televisión que en realidad no son una verdadera alta definición.

Hoy se ha hablado de que las Universidades no tienen dinero. Y que un estudiante paga una media de 1.200 euros al año. Como si fuera mucho. En Londres hace unos días los estudiantes salieron a la calle porque quieren hacerles pagar hasta 10.500 euros. No es verdad que las Universidades españolas sean caras. Son demasiado baratas. Por eso, entre otras cosas, no tienen dinero.

Hoy se ha hablado de las medidas de seguridad en los aeropuertos. La verdad es que todos sabemos que son absurdas o como mínimo que es absurdo que se apliquen sólo en los aeropuertos. Quizá una industria, la del miedo, florezca. Nosotros simplemente lo aceptamos, descalzos, sin cinturones, cacheados o escaneados. Algunos no.

Hoy se ha hablado del rescate financiero de Irlanda, del Sáhara, de fútbol, de los Patrimonios de la Humanidad,  del paro y sus estadísticas, de contenidos digitales, qué sé yo...

Que a un político se le caliente la boca y diga una generalidad tipo "los andaluces no pagan impuestos" es una estupidez. ¿Verdades?, ¿calentones?, ¿tópicos?, ¿inexactitudes repetidas?, ¿distorsión de la realidad para confirmar lo que pensamos?, ¿directamente mentira, propaganda, manipulación como esencia del propio sistema?...

Estoy por pensar que la verdad jode. Como la muerte.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Periodismo y Universidad de "calidad"

Llevo unos días de discusiones, de esas en las que se arregla el mundo y en las que de manera insistente surgen tres palabras: Periodismo, Universidad y Calidad, así, con mayúsculas.

Antiguos compañeros de trabajo dicen envidiarme por haber dejado el Periodismo a tiempo. Antes de que empezara la crisis. ¿No te has enterado?, van a echar a 150 aquí, allá se han bajado el sueldo un cinco por ciento, aquel gratuito cerró, la emisora al final no se puso en marcha... Y además del lloro surge la reflexión sobre la calidad perdida de las Redacciones, los salarios paupérrimos, el abuso de las prácticas, la escasez de libranzas, la excesiva juventud, la entrega al poder, llenar por llenar, vender por vender o dejarse comprar por dejarse comprar. Y lo cierto es que mi experiencia personal lo corrobora: la mayoría de los dueños de medios de comunicación que conozco no han querido o no han sabido invertir en la creación de Redacciones de calidad, donde la media de edad debería rondar los 45 años, no los 25; donde los periodistas se preocuparan de la información y no de "fabricar" el producto, donde permanecer en las secciones el tiempo necesario para controlar temas y fuentes, con periodistas menos manipulables o menos desbordados por tareas mecánicas o menos quemados por los intocables: el constructor de turno (por cierto, qué ha sido de él), el de la caja de ahorros local, el alcadito, el habitual pagador del habitual monográfico sobre cualquier tema habitualmente absurdo o la no menos absurda vajilla o colección de estampitas... ¿De verdad creíamos que esto no iba a pasar factura?

Al dedicar más recursos a la información deportiva o de entretenimiento en general que a los entresijos del poder, hemos aborregado a la sociedad, que confunde a un periodista con un tertuliano gritón tanto de partido político como del cuore o reality. La clase empresarial se queja de que la clase política es una incompetente y que la prensa no dice nada, de que los sindicatos son una vergüenza y la prensa no dice nada, de que sus competidores juegan sucio y la prensa no dice nada... El político que no manda se queja de algo parecido... Pero ¿qué va a decir la prensa y, sobre todo, a quién?, ¿a los pocos que quedan?

Hombre, no son tan pocos, ni se morirán todos a la vez, y uno de cada cien universitarios lee la prensa y ve los informativos. La vaca todavía da leche, cada vez menos, pero da. Quizá cierren los demás antes y los pocos que queden aglutinen una audiencia suficiente y cualitativamente interesante. Al fin y al cabo la información es más importante que nunca, sigue moviendo las finanzas mundiales, los estados de ánimo, las urnas y hasta los depósitos bancarios. Pero la información que parece importar, por la única que al parecer se paga, es la de hábitos de consumo, la de tendencias de voto, la de posicionamiento de marca... Eso sí, revestido de Belén Esteban, Cristiano y Messi, o las granjas de las redes sociales.

¿Periodismo?, ¿de calidad?, ¿profesional? Yo no lo dejé, nos está dejando a todos. Y seguramente, para mi doble desgracia, en la Universidad estamos acelerando aún más el proceso, enseñando, presuntamente, a ser "empleados", enseñando a "fabricar", ese es uno de nuestros indicadores de calidad. Creemos que esto tampoco nos va a pasar factura.

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