domingo, 19 de diciembre de 2010

Un poco de proporción, por favor

Unos días de paréntesis porque bloguear es casi incompatible con "pontificar" en persona, quiero decir que me aburro de mí mismo. Tanto discutir sobre controladores, Wikileaks, dopaje,  cierre de medios de comunicación, etc, a uno le quedan pocas ganas de llegar a casa y darle a la matraca una vez más. Sobre todo cuando las estadísticas dicen que el morbo de saber si Antonia San Juan es  hombre o mujer proporciona ya el 30 por ciento de las visitas. Qué ánimos. Pero bueno, si escribo es por matar el gusanillo periodístico y aunque llevo un trimestre matándolo haciendo informativos con estudiantes (toda una experiencia) me pongo de nuevo a ello con una idea que me viene rondando en la cabeza desde hace días:

La desproporción.

Todo empezó con una anécdota doméstica. Si usted es padre o ha sido padre de adolescentes sabrá perfectamente de lo que hablo. Un adolescente es la representación viva de la desproporción. Reacciona desproporcionadamente, sufre, ríe, duerme, come, crece (al menos los míos) de forma desproporcionada. Es un mar hormonal, un cuerpo con altibajos, estirones, cambios de voz, etc, etc. Y a veces provocan en quienes les rodean reacciones igualmente desproporcionadas, por hastío, por tensión, por aburrimiento, por desquicie.

Y el caso es que, dándole vueltas, me dio por pensar que este país viejo, este Estado viejo, este reino viejo e intermitente en el que vivo, en realidad, es como un adolescente. Quizá lo sea todo el mundo "desarrollado" y occidental.

Empecé por pensar en lo desproporcionado del sueldo de los controladores aéreos, también en los futbolistas, en los presidentes de banco, en los presentadores de televisión estrella, en algunos tertulianos, qué sé yo. Pura envidia, dirán ustedes. Seguramente.

Enlazando, seguí pensando en la desproporcionada de la reacción de los controladores abandonando su puesto de trabajo, en la del Gobierno militarizándolos y decretando, y alargando, el estado de alerta, en la desproporcionada ira no ya de quién no podía viajar (humana al fin y al cabo) sino de quien se imaginaba no pudiendo viajar en avión.

Pensaba también en la desproporcionada e indigerible filtración de Wikileaks (250.000 cables son demasiados, se miren como se miren), en la desproporcionada persecución y personalización del mal de Assange, en su desproporcionada detención ¿¡por el tema de los condones!?, en la desproporcionada impunidad que tiene el poder, representado en este caso por el histórico estamento diplomático...

E inevitablemente pensé en la desproporcionada ambición técnica de los médicos y preparadores que adulteran los cuerpos de atletas por batir récords; en la desproporcionada dedicación de la Guardia Civil al asunto (se-ten-ta agentes, al parecer) para "parar a los galgos", se ve que ETA está de ejercicios espirituales, que las carreteras son más seguras que nunca o que la seguridad ciudadana en general (crimen organizado, violencia doméstica, qué sé yo) vive su plenitud. Y entonces algo hay que hacer con tanto efectivo infrautilizado.

Desproporción. Vaciar un cargador de un fusil ametrallador contra una manifestación que tira piedras. Matar a alguien por una discusión de tráfico o futbolera. Moscas a cañonazos. Assange es un terrorista. Los controladores, también. Supongo que el terrorista será un genocida. Y el genocida, el genocida, eeeeeh, bueno, a lo mejor ese es un hombre de Estado. Perder los nervios, actuar en caliente, olvidar la serenidad, la perspectiva, la serenidad, la serenidad...

Aterroriza pensar lo fácil que perdemos la serenidad, lo fácil que justificamos "hacer lo que sea necesario" con tal de no frustrarnos, de no sufrir una contrariedad, lo fácil que renunciamos a los valores esenciales, lo sencillo que es justificar a los salvadores de la patria, ensalzar o condenar a los "robin hood", a los "ronaldos" o un tipo que canta, lo primariamente desproporcionados que podemos llegar a ser. Como los fans. Como los adolescentes.

Y lo malo es que muchos lo llaman liderazgo, fortaleza, claridad de ideas. No caer en el arrebato del ardor guerrero se confunde con ser un pusilánime. Grite usted, dé puñetazos en la mesa, actúe sin pensar, con carácter, coño, con carácter. Si le sale bien habrá llegado a la cumbre.

En lo individual es peligroso. En lo social, sencillamente aterrador.

Pues los medios de comunicación, muchos de ellos, muchos periodistas, han decidido alimentar esta desproporción.

Y en épocas de crisis, paro y reformas estructurales de estados de bienestar, no estamos para jugar con fuego. No sería la primera vez que la humanidad decide retroceder a la caverna.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Apuntes sobre controladores, gobierno y país

Los controladores son una casta que cobra demasiado. Quizás también trabajen demasiado. ¿Quién es el responsable?

Nadie tiene derecho a hacer una huelga salvaje.

Nadie debería estar obligado a trabajar más horas que las que ha firmado en su contrato.

El primer presidente del Gobierno que declara el estado de alerta en esta democracia no lo anuncia en persona, utiliza un portavoz.

Ya no es nuevo comprobar la importancia de las redes sociales en situaciones de crisis.

La pérdida de nervios hace decir tonterías a la gente, a veces produce linchamientos, a veces permite que los que gobiernan aprovechen la coyuntura para acabar con derechos y libertades.

Los controladores en huelga salvaje no son unos terroristas ni unos secuestradores, por no ser ni siquiera son esos piquetes que cortan las carreteras, se limitaron a no ir a sus puestos de trabajo, igual que los del Metro de Madrid, y provocaron el mismo caos que provoca cualquier otro cierre del espacio aéreo. Su actitud es gravísima desde un punto de vista laboral y, por tanto, económica, pero no penal.

Ahora han sido los controladores los militarizados. Creando el estado de opinión adecuado, mañana se podría militarizar a cualquiera que un gobernante histérico considere sacrificable por el "bien común".

Si se puede bajar el sueldo a los funcionarios también se le podrá bajar a los controladores. Si hay 2.400 que cobran 200.000€ de sueldo medio y no dan abasto por exceso de trabajo la solución es tan simple como contratar a más personal: puede haber diez veces más controladores si cobran una décima parte, es decir, 20.000€ que son, por otra parte, el salario medio en España. Que nadie me diga que no hay 24.000 españoles capaces de realizar esa tarea de "superhombres".

Las caras de los ministros han sido un poema. La gestión de la crisis, de antología del disparate. El papelón de los médicos que firmaron las bajas de los controladores huelguistas, memorable. La gestión empresarial de Aena, mejor ni mencionarla. Los huelguistas, una pandilla de niños bien atacados de los nervios porque aparecieron las furgonas militares (se imaginan qué hubiera ocurrido si en vez de controladores hubieran sido los del metal, los mineros o los astilleros), asustados porque les han colocado una diana en su cabeza cuando quizá esperaban comprensión (lógico, ¿no?).

¿Y los medios de comunicación? Pues alimentando la hoguera, con lenguaje fuerte, en realidad enardecido, con ira divina, con goteo de análisis, mostrando las historias de las familias que no pudieron ir a Eurodisney. Al fin y al cabo era una semana ligerita, con medidas económicas improvisadas, con los mercados presionando, con la retirada de ayudas a parados, ¿Qué mejor ejemplo para reflejar la importancia del cierre aéreo que los que se van a Eurodisney?

Con la imagen de España por los suelos, unos señoritos irresponsables cansados de trabajar tanto (como si tuvieran necesidad)han puesto en evidencia que tenemos un políticos peligrosísimos, unos medios de información que parecen el Marca, y una ciudadanía frustrada porque le han fastidiado uno de esos puentes que sólo se pueden permitir los ricos. Menudo espectáculo. Menos mal que estamos en crisis.

jueves, 2 de diciembre de 2010

La "subcircunscripción" femenina

Supongo que todavía me siento un periodista infiltrado en la Universidad pública española y que algún día caeré en la tentación de hacer ese reportaje, documental o lo que sea sobre muchas de las cosas que me hacen abrir la boca como un pasmón. Mientras tanto voy usando este blog como terapia. Hoy me ha dado un nuevo ataque de piojos:

Elecciones a claustro en la Universidade da Coruña.

En mi circunscripción se presentan 6 hombres y 2 mujeres, hay que votar a cuatro, pero tienen que ser como máximo 2 hombres y 2 mujeres.

Han creado la subcircunscripción femenina.

No sé si esto es legal, constitucional, moral, discriminatorio positivo o negativo, políticamente correcto, de género idiota... ya no sé nada.

Sólo siento vergüenza.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Mi prima de riesgo y el diferencial alemán

Yo también tengo una prima de riesgo que vive en España y otra que vive en Alemania. Sus vidas tienen un diferencial de unos cuantos puntos básicos: sus sueldos, el precio de sus viviendas, su capacidad tecnológica y de comercialización internacional, sus impuestos y lo que reciben a cambio. Puede sonarles a cuento, parábola o fábula, pero no, es pura realidad, no una entelequia financiera.

Mi prima española tiene que trabajar muchas horas más que la alemana para ganar la mitad o, para ser más exactos, una tercera parte. Si habla en términos de competitividad, calidad o cualquier otro gran concepto terminado en -ad le creen menos que a la alemana. Será porque en su vocabulario son más frecuentes palabras tipo mortadela, hipoteca o paro en vez poner en valor, CRM o hedge funds. Ha tardado casi diez años más en tener hijos y quince en salir de casa de sus padres. El riesgo de mi prima española es que el año que viene le bajen más el sueldo, aunque no es funcionaria, o directamente que no le renueven el contrato, el enésimo contrato temporal de su 40 años de vida. En realidad es mi prima de riesgo porque no llega a mileurista, su sueldo casi ha estado congelado en la última década, el precio del metro cuadrado de la casa de sus sueños, de 80 metros de sueños, ha subido en ese tiempo un 400%. Su empleo tiene muy poco que ver con el I+D+i (sus jefes se reirían en su cara) y aunque se maneja en inglés no se le ha presentado ni una sola posibilidad en sus puestos de desarrollar una mínima experiencia internacional, ni uno solo de sus compañeros de trabajo ha nacido en otro país, ni maldita falta que le hace a su empresa, al parecer.

Mi prima alemana tiene otros riesgos. Trabaja en una multinacional tecnológica que no para de innovar. Cobra muy por encima del salario medio de su país, pero es que el sueldo medio ya es el doble que en España (40.000 y 20.000€, en números redondos). Con un nivel semejante de formación a la española, la prima alemana tiene menos riesgo de cobrar por debajo de esa media y de perder el trabajo. También tiene menos riesgo de cobrar menos por ser mujer. El esfuerzo que necesita para comprar una casa, un coche, un menú del día es también mucho más reducido. Eso sí, la cerveza o el vino son proporcionalmente más caros...

Podría seguir, pero para qué. Está claro que los mercados financieros tienen mucho que ver con la realidad.

La prima de riesgo es la española. Para la alemana, el primo de riesgo soy yo.

martes, 30 de noviembre de 2010

También yo me manifiesto por una Red Neutral

Aunque no soy muy dado a los manifiestos, a este me sumo:

Los ciudadanos y las empresas usuarias de Internet adheridas a este texto manifestamos:

1. Que Internet es una Red Neutral por diseño, desde su creación hasta su actual implementación, en la que la información fluye de manera libre, sin discriminación alguna en función de origen, destino, protocolo o contenido.

2. Que las empresas, emprendedores y usuarios de Internet han podido crear servicios y productos en esa Red Neutral sin necesidad de autorizaciones ni acuerdos previos, dando lugar a una barrera de entrada prácticamente inexistente que ha permitido la explosión creativa, de innovación y de servicios que define el estado de la red actual.

3. Que todos los usuarios, emprendedores y empresas de Internet han podido definir y ofrecer sus servicios en condiciones de igualdad llevando el concepto de la libre competencia hasta extremos nunca antes conocidos.

4. Que Internet es el vehículo de libre expresión, libre información y desarrollo social más importante con el que cuentan ciudadanos y empresas. Su naturaleza no debe ser puesta en riesgo bajo ningún concepto.

5. Que para posibilitar esa Red Neutral las operadoras deben transportar paquetes de datos de manera neutral sin erigirse en “aduaneros” del tráfico y sin favorecer o perjudicar a unos contenidos por encima de otros.

6. Que la gestión del tráfico en situaciones puntuales y excepcionales de saturación de las redes debe acometerse de forma transparente, de acuerdo a criterios homogéneos de interés público y no discriminatorios ni comerciales.

7. Que dicha restricción excepcional del tráfico por parte de las operadoras no puede convertirse en una alternativa sostenida a la inversión en redes

8. Que dicha Red Neutral se ve amenazada por operadoras interesadas en llegar a acuerdos comerciales por los que se privilegie o degrade el contenido según su relación comercial con la operadora.

9. Que algunos operadores del mercado quieren “redefinir” la Red Neutral para manejarla de acuerdo con sus intereses, y esa pretensión debe ser evitada; la definición de las reglas fundamentales del funcionamiento de Internet debe basarse en el interés de quienes la usan, no de quienes la proveen

10. Que la respuesta ante esta amenaza para la red no puede ser la inacción: no hacer nada equivale a permitir que intereses privados puedan de facto llevar a cabo prácticas que afectan a las libertades fundamentales de los ciudadanos y la capacidad de las empresas para competir en igualdad de condiciones.

11. Que es preciso y urgente instar al Gobierno a proteger de manera clara e inequívoca la Red Neutral, con el fin de proteger el valor de Internet de cara al desarrollo de una economía más productiva, moderna, eficiente y libre de injerencias e intromisiones indebidas. Para ello es preciso que cualquier moción que se apruebe vincule de manera indisoluble la definición de Red Neutral en el contenido de la futura ley que se promueve, y no condicione su aplicación a cuestiones que poco tienen que ver con ésta.

La Red Neutral es un concepto claro y definido en el ámbito académico, donde no suscita debate: los ciudadanos y las empresas tienen derecho a que el tráfico de datos recibido o generado no sea manipulado, tergiversado, impedido, desviado, priorizado o retrasado en función del tipo de contenido, del protocolo o aplicación utilizado, del origen o destino de la comunicación ni de cualquier otra consideración ajena a la de su propia voluntad. Ese tráfico se tratará como una comunicación privada y exclusivamente bajo mandato judicial podrá ser espiado, trazado, archivado o analizado en su contenido, como correspondencia privada que es en realidad.

Europa, y España en particular, se encuentran en medio de una crisis económica tan importante que obligará al cambio radical de su modelo productivo, y a un mejor aprovechamiento de la creatividad de sus ciudadanos. La Red Neutral es crucial a la hora de preservar un ecosistema que favorezca la competencia e innovación para la creación de los innumerables productos y servicios que quedan por inventar y descubrir. La capacidad de trabajar en red, de manera colaborativa, y en mercados conectados, afectará a todos los sectores y todas las empresas de nuestro país, lo que convierte a Internet en un factor clave actual y futuro en nuestro desarrollo económico y social, determinando en gran medida el nivel de competitividad del país. De ahí nuestra profunda preocupación por la preservación de la Red Neutral. Por eso instamos con urgencia al Gobierno español a ser proactivo en el contexto europeo y a legislar de manera clara e inequívoca en ese sentido.


Ya sabe, si le está razonablemente de acuerdo (yo tampoco suscribiría la totalidad del texto sin tocar un poquito las narices), difúndalo. En la medida de lo posible.

Wikileaks y la caricatura del mundo

No tengo muy claro si las revelaciones de Wikileaks son decepcionantes, si lo es la reacción de los medios de comunicación que no han sido beneficiados por la filtración, si lo decepcionante es que buena parte de los cables de la diplomacia estadounidense se basen en simples opiniones personales, impresiones obvias o generalidades y anécdotas o si, por el contrario, la simplificación viene de la mano de que se suelte de pronto tal cantidad de información que sea imposible de asimilar y sólo contribuya a reafirmar opiniones previas del estilo de Superagente 86 o Mortadelo y Filemón.

Puede ser el fin de la diplomacia conocida, el del viejo periodismo, el 11-S de no sé cuántas cosas y el principio de otras tantas tipo nuevos sistemas de información más seguros (otra vez) o la definitiva psicosis de que todos, incluidos los poderosos, estamos vigilados, sin privacidad ni intimidad (que no se te caliente la boca porque alguien te grabará o te hará un memorándum donde cuente lo imbécil que eres).

Aunque lo esencial no viene de la mano de la filtración, sino del análisis. Y apenas hay alusión alguna ni explicación a por qué existen los paraísos fiscales, por qué se permite la especulación, por qué el dólar es la moneda central y puede darle a la impresora de billetes según le convenga, por qué se consienten los modelos de fabricación basados en la explotación humana e insostenible, por qué se quiere acabar con el Estado del bienestar europeo y por qué Europa renuncia a comportarse como una Unión, o incluso, qué sé yo, por qué la investigación farmacéutica dedica tanto esfuerzo a la alopecia o la obesidad.

Fíjense, en apenas unas horas los medios españoles se han tenido que debatir al menos entre las todas estas cuestiones:

1. Seguir a El País (que a su vez seguía a Wikileaks, naturalmente), menuda rabia, caramba.

2. Analizar las elecciones catalanas pretendiendo encontrar algo que no sonara a local y casi paleto.

3. Dar al "rescate de Irlanda" (caray con la expresión, qué buenos son los literatos financieros) la importancia que se merece en términos de regresión social y derrota democrática frente a los mercados.

4. Y, además, no dejar de alimentar el relax hipnótico-deportivo del Nadal-Federer o del Barça-Madrid.

5. O, para leídos, la controvertida modificación de la ortografía española (ya saben: guión se escribe guion, etc.)

No será, desde luego, por falta de entretenimiento informativo.

Bolsas, oro, sueldos de funcionarios (ahora le toca a los norteamericanos, pero sólo a los civiles, no a los militares, no vaya a ser), sube el dólar, baja el euro, los atentados de rutina con los muertos cotidianos, las cumbres medioambientales...

En fin, que leyendo las noticias no sé si estamos en manos de machos alfa salidos o rellenos de bótox, mujeres desequilibradas espiadas por mujeres cotillas, árabes que quieren guerra sin apearse del Rolls Royce o chinos entretenidos en parar a la competencia coreana.

Wikileaks ha dibujado, supongo que sin querer, una caricatura del mundo.

No sé por qué, pero sigo esperando que el periodismo profesional sea capaz de provocar alguna reacción, al menos entre los europeos.

Pero, insisto, no sé por qué.

jueves, 25 de noviembre de 2010

The Daily, la guerra y el periodismo profesional

Precisamente en momentos como éste, en el que más que una crisis económica parece que estemos viviendo una guerra financiera mundial, tiene más valor que nunca el periodismo de calidad, profesional e independiente (en la medida de lo posible). Por eso cualquier intento de sacar a la calle un nuevo medio que pretenda vivir de su audiencia y de sus anunciantes es más esperanzador que cualquier teoría sobre el periodismo ciudadano o sobre la información gratuita corriendo de mano en mano sin que nadie sea capaz de vivir de la labor de informar.

Hace una semana (en la entrada anterior a ésta sin ir más lejos) hablaba, no por primera vez, de la oportunidad que representa el iPad y soportes semejantes para un diario de micropago, bastante más parecido a un periódico convencional de lo que las posibilidades tecnológicas permiten, que centre sus esfuerzos en la mejora de los contenidos desde una perspectiva periodística, o sea, más y mejor información, no más colorines moviéndose por la pantalla, ni vídeos como una televisión, ni interactividad infinita como en la web donde hace falta voluntad de hierro para permanecer más de diez minutos en un mismo site sin saltar a otro y por tanto informarse con más detenimiento y profundidad que en ese interminable ojeo, surfeo o navegación.

Hoy ya se conoce el proyecto de Murdoch y Apple de lanzar el primer diario exclusivo para el iPad, al parecer a un precio de suscripción inferior al que yo proponía, sin duda porque su posible masa crítica de suscriptores es muy superior en el mercado anglosajón que en el español.

Murdoch no es un tipo que caiga simpático, es un "magnate de la prensa" y por tanto no gusta. Pero su intento de cobrar por la información en un entorno cerrado, supeditado en este caso a una empresa, Apple, que pone el quiosco, es también un intento por la supervivencia del periodismo profesional, ése que debería estar explicándonos, entre otras cosas, por qué la economía financiera destroza la economía productiva, por qué y cómo los mercados están tumbando a Estados y gobiernos democráticos.

De acuerdo, Murdoch no se va a convertir en el adalid de ningún periodismo nuevo, va a su negocio y, en efecto, en un "magnate". Pero si él lo consigue otros se animarán, incluso Apple tendrá competidores como el iPad ya tiene competidores incipientes. El caso es que el periodismo profesional subsista y cumpla con su tarea de contrapoder, de análisis, de denuncia.

Contraponer a The Daily que el usuario del siglo XXI ya no quiere periodismo del siglo XX queda bonito aunque poco original. Espero, además, que no sea cierto, porque por ahora no conocemos otro mejor.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Cíceros, periódicos e iPad

Hace sólo unos meses seguía pensando que iba a tardar mucho tiempo en leer literatura en una pantalla, que me resistiría a abandonar el papel. Esta semana he leído dos libros, dos extensos libros en un iPad. El papel está perdiendo todas las batallas. En estos días no he parado de bajarme aplicaciones de periódicos y revistas: El País, El Mundo, La Vanguardia, La Razón, Clarín, La República, Muy Interesante, Stern, New Yorker, Newsweek, The Times....Me gustan, tanto más los que más se parecen a sus versiones impresas pero incorporan cierto nivel de interactividad, tampoco mucha, que no olviden su origen, que no se conviertan en una televisión ni en un repositorio de contenidos. No son la web, sino la experiencia de usuario más parecida a la de un lector de papel pero en mundo digital interactivo. Con diseño gráfico que recuerda más a los cíceros que los píxeles, qué quieren, soy un antiguo, de los enamorados de los tipómetros, los corondeles, la caja alta y las versalitas.

Creo de verdad que el único modelo de negocio que le queda a la publicaciones impresas son las pantallas tipo iPad, aunque sean con Android, en entornos de micropago por suscripción, y con un cierto valor añadido centrado en la mejora de contenidos y en la explotación de nuevos modelos de publicidad que no son tan revolucionarios necesariamente como se suele decir, ni requieren geolocalización, ni individualización total, ni tráfico ilegal/inmoral de datos de usuario.

El caso es que la pantalla ha recuperado el diseño impreso, el caso es que Internet ha abierto un espacio cerrado y tradicional que espero que no se vuelva gratis total porque significará el fin de una industria, el caso es que la tecnología es asequible, el caso es que se necesitan editores valientes que apuesten por esas pantallas y por diarios a 25 céntimos, por semanales a 1 euro, por mensuales a 2. Si no es la última oportunidad, se le parece mucho. No hay demasiado tiempo, como el usuario se acostumbre a leer gratis también en este entorno, como los editores hagan versiones "lite", es decir, cutres quizá sea el final de una era. Cobren, por favor, pero poco, y den valor.

Y regalen iPads con las sucripciones, no cuberterías.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Neutralidad y puertas (entreabiertas) al campo

El concepto de neutralidad de la red, es decir, que todo los datos se traten igual por los proveedores, debería ser tan sagrado como el de la neutralidad del aire. Ni siquiera debería admitir discusión, ni mucho menos necesitar protección. Después la realidad se encarga de demostrarnos que esa neutralidad ya es muy relativa, que solo se encuentra en Internet lo que los buscadores quieren que encontremos y lo que nuestros navegadores y sistemas operativos nos permiten ver. Los proveedores no iban a ser los santos de la película por el simple hecho de estar forrándose. Tampoco son neutrales, claro, aunque tratan de mantener las formas. Los usuarios, no obstante, estamos moderadamente satisfechos, sobre todo porque nos damos cuenta de lo fácil que sería volver a los tiempos de infovía (en el caso de España) o incluso de la emulación de terminal por el tentador camino de capar determinados accesos o convertir en monopolios de acceso aplicaciones concretas, redes sociales concretas o dispositivos portátiles concretos. Como para no regular a los proveedores.

Aunque el tema tiene sus matices. Por ejemplo, puede que usted sea un liberal al que le ponga nervioso oír la palabra regulación. Dejemos al mercado actuar. Aun sabiendo que el pez grande se come al chico, que hay dumping, abusos de situación dominante... Tan absurdo como poner puertas al campo es prohibirlas por ley, dirán ustedes. Yo estaría de acuerdo si no fuera porque técnicamente Internet está repleta de puertas entreabiertas, incluso batientes, y además, al final, hay una última puerta que es la de entrada a mi casa y la llave no la tengo yo sino mi proveedor de servicio. Así que a efectos reales, cierto que Google tiene mucho poder, Microsoft y Apple también, incluso ahora Facebook y hasta si quieren iTunes o el AppStore (Apple, en definitiva), pero el puente levadizo que une mi humilde castillo de usuario con el resto de la red es Telefónica, por ejemplo, quien me vende un ancho de puerta pero me la levanta y me la baja a su antojo. No estaría mal que una ley impidiera que por lo menos lo haga descaradamente.

Que el Senado haya votado en contra de proteger la neutralidad de la red es una pésima noticia, aunque no porque estemos peor que ayer, sino porque no evitamos, si quiera tímidamente, que estemos peor mañana.

martes, 16 de noviembre de 2010

Verdades

Yo también soy de los admiradores de Berlanga, de su cine y de su vitalismo. Se fue a morir tras protagonizar una campaña solidaria y una entrevista a un suplemento semanal. Además de ser un artista, era un técnico, un cachondo y un tipo con sentido común, al menos en su personalidad pública, que la privada no la conozco. Me gustó el titular de la entrevista: "El dolor me jode, pero morirme me jode aún más". A veces se necesita que alguien diga la verdad: morirse jode. Casi siempre a quien se muere y muchas veces a quien se queda. Vivimos ocultando en los medios de comunicación a los viejos, a los feos, a los gordos, a los enfermos... como si no formaran parte de la vida cotidiana. Y Berlanga se despidió acabado, enorme, jodido, real y haciendo. Como los grandes.

Pero no quería tanto hablar de Berlanga como de verdades, verdades obvias e incluso veraces, datos que simplemente basta comprobar. Y no hace falta ponerse trascendente. Basta tomar algunos ejemplos de las noticias de hoy.

Hoy se ha vuelto a hablar de funcionarios. La verdad es que funcionario no es lo mismo que empleado público. Y que en España hay un funcionario cada 29 habitantes y un empleado público cada 18. La verdad es que no es mucho, comparado con los países del entorno. La verdad es que los países menos desarrollados son los que tienen menos funcionarios por habitante, no al revés.

Hoy se ha hablado de televisiones de alta definición, la verdad es que nos han vendido unos televisores de alta definición que no servirán para ver la alta definición y nos venden unos canales de televisión que en realidad no son una verdadera alta definición.

Hoy se ha hablado de que las Universidades no tienen dinero. Y que un estudiante paga una media de 1.200 euros al año. Como si fuera mucho. En Londres hace unos días los estudiantes salieron a la calle porque quieren hacerles pagar hasta 10.500 euros. No es verdad que las Universidades españolas sean caras. Son demasiado baratas. Por eso, entre otras cosas, no tienen dinero.

Hoy se ha hablado de las medidas de seguridad en los aeropuertos. La verdad es que todos sabemos que son absurdas o como mínimo que es absurdo que se apliquen sólo en los aeropuertos. Quizá una industria, la del miedo, florezca. Nosotros simplemente lo aceptamos, descalzos, sin cinturones, cacheados o escaneados. Algunos no.

Hoy se ha hablado del rescate financiero de Irlanda, del Sáhara, de fútbol, de los Patrimonios de la Humanidad,  del paro y sus estadísticas, de contenidos digitales, qué sé yo...

Que a un político se le caliente la boca y diga una generalidad tipo "los andaluces no pagan impuestos" es una estupidez. ¿Verdades?, ¿calentones?, ¿tópicos?, ¿inexactitudes repetidas?, ¿distorsión de la realidad para confirmar lo que pensamos?, ¿directamente mentira, propaganda, manipulación como esencia del propio sistema?...

Estoy por pensar que la verdad jode. Como la muerte.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Periodismo y Universidad de "calidad"

Llevo unos días de discusiones, de esas en las que se arregla el mundo y en las que de manera insistente surgen tres palabras: Periodismo, Universidad y Calidad, así, con mayúsculas.

Antiguos compañeros de trabajo dicen envidiarme por haber dejado el Periodismo a tiempo. Antes de que empezara la crisis. ¿No te has enterado?, van a echar a 150 aquí, allá se han bajado el sueldo un cinco por ciento, aquel gratuito cerró, la emisora al final no se puso en marcha... Y además del lloro surge la reflexión sobre la calidad perdida de las Redacciones, los salarios paupérrimos, el abuso de las prácticas, la escasez de libranzas, la excesiva juventud, la entrega al poder, llenar por llenar, vender por vender o dejarse comprar por dejarse comprar. Y lo cierto es que mi experiencia personal lo corrobora: la mayoría de los dueños de medios de comunicación que conozco no han querido o no han sabido invertir en la creación de Redacciones de calidad, donde la media de edad debería rondar los 45 años, no los 25; donde los periodistas se preocuparan de la información y no de "fabricar" el producto, donde permanecer en las secciones el tiempo necesario para controlar temas y fuentes, con periodistas menos manipulables o menos desbordados por tareas mecánicas o menos quemados por los intocables: el constructor de turno (por cierto, qué ha sido de él), el de la caja de ahorros local, el alcadito, el habitual pagador del habitual monográfico sobre cualquier tema habitualmente absurdo o la no menos absurda vajilla o colección de estampitas... ¿De verdad creíamos que esto no iba a pasar factura?

Al dedicar más recursos a la información deportiva o de entretenimiento en general que a los entresijos del poder, hemos aborregado a la sociedad, que confunde a un periodista con un tertuliano gritón tanto de partido político como del cuore o reality. La clase empresarial se queja de que la clase política es una incompetente y que la prensa no dice nada, de que los sindicatos son una vergüenza y la prensa no dice nada, de que sus competidores juegan sucio y la prensa no dice nada... El político que no manda se queja de algo parecido... Pero ¿qué va a decir la prensa y, sobre todo, a quién?, ¿a los pocos que quedan?

Hombre, no son tan pocos, ni se morirán todos a la vez, y uno de cada cien universitarios lee la prensa y ve los informativos. La vaca todavía da leche, cada vez menos, pero da. Quizá cierren los demás antes y los pocos que queden aglutinen una audiencia suficiente y cualitativamente interesante. Al fin y al cabo la información es más importante que nunca, sigue moviendo las finanzas mundiales, los estados de ánimo, las urnas y hasta los depósitos bancarios. Pero la información que parece importar, por la única que al parecer se paga, es la de hábitos de consumo, la de tendencias de voto, la de posicionamiento de marca... Eso sí, revestido de Belén Esteban, Cristiano y Messi, o las granjas de las redes sociales.

¿Periodismo?, ¿de calidad?, ¿profesional? Yo no lo dejé, nos está dejando a todos. Y seguramente, para mi doble desgracia, en la Universidad estamos acelerando aún más el proceso, enseñando, presuntamente, a ser "empleados", enseñando a "fabricar", ese es uno de nuestros indicadores de calidad. Creemos que esto tampoco nos va a pasar factura.

sábado, 30 de octubre de 2010

Creadores vocacionales y baratos

Quizá sea una cuestión vocacional, pero el que disfruta cantando, canta, gane o no gane dinero. Si le gusta escribir, dibujar, bailar, pues lo hace. Es uno de los problemas, o ventajas, de las llamadas industrias culturales: siempre hay alguien dispuesto a crear. La industria, para obtener beneficios, puede invertir en los creadores o esperar simplemente a que creen por generación espontánea, apropiarse de sus creaciones y hacer negocio o simplemente disfrutarlas en el caso de ser sólo un consumidor final. Pagar a los creadores es cosa de sociedades avanzadas y acomodadas, una vez que ya han pagado necesidades primarias. Piratearlas, también, incluso hasta el extremo de las empresas que viven del diseño ajeno y que les compensa pagar indemnizaciones cuando son condenadas por plagio.

Esto ocurre con la "cultura".

Pero también la "ciencia".

En España se investiga mal, poco, de forma ineficiente y, sobre todo, vocacionalmente. Y si llega la crisis, los presupuestos se reducen aún más, confiando en que alguien registre una patente como quien compone una canción con su guitarra. En realidad, los investigadores son percibidos como algo extraño, con bata blanca, a veces con pintas extravagantes y juveniles (de becarios), improductivos... Sin embargo, son los únicos que hacen avanzar el mundo.

Ayer me encontré este curioso reportaje sobre el estudio de las audiencias de televisión en este país.



Me pareció muy curioso porque este tipo de investigación, digamos menor, no se suele cuestionar y se acepta como algo imprescindible. Es un influyente monopolio en el movimiento diario de millones de euros y comportamientos sociales, pero no genera riqueza. Mientras, la investigación que puede crear producto, valor, desarrollo o innovación se ve como un gasto. El "que inventen ellos" tiene más éxito que nunca. Con lo fácil que es ahora copiar y con la cantidad de creadores vocacionales y gratuitos que nacen cada día.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Desde un iPad, fidelizado

Estoy tratando de escribir mi primera entrada en el blog con un iPad. Naturalmente no es el aparato más adecuado para ello. No es cómodo ni rápido, pero te saca de un apuro. Eso sí, me dice que no me admite el modo de redacción con la actual versión del navegador. Me parece extraño, teniendo en cuenta que lo acabo de desembalar y debería incluir una versión moderna del Safari. Aunque no soy capaz de resolverlo, el problema no parece grave. Sigo trabajando con relativa normalidad. Y me veo a mí mismo un poco ridículo. Macadicto, un poco snob, casi con demasiados gadgets tecnológicos (sin casi sería más exacto). He perdido la cuenta del número de aparatos fabricados por Apple que han pasado por mis manos desde mi primer Mac Plus, todavía en casa, con un disco duro externo de 20 megas y su impresora ImageWriter. Mejor ni lo confieso. No sé cuánto de esto ha estado provocado por la calidad del producto, por sus estrategias de marketing, por su diseño industrial, por inercia, por capricho... Solo sé que llevo casi un cuarto de siglo fidelizado por una marca, a la que he dado millones (ha habido unas cuantas compras empresariales en las que he tomado la decisión), a la que he proporcionado docenas y docenas de nuevos clientes, que nunca me ha regalado nada y que me sigue provocando el deseo cada vez que saca un nuevo producto al mercado. No todos me han gustado ni los he usado por igual, pero la media de satisfacción ha sido elevadísima. Con los años voy perdiendo pasión, pero sigo picando. Algo tiene la condenada manzanita. Una fórmula mágica que, si yo fuera representativo de algo, que seguro que no lo soy, sería el secreto del éxito empresarial, de la salida de las crisis, de la cautivación del cliente. Y mira que me da rabia reconocerlo. Además, a estas alturas de entrada de blog, hasta ya escribo con el iPad aceptablemente rápido, manda narices.

martes, 26 de octubre de 2010

Hispania, Letizia y Twitter

En los tiempos de Mad Men y otra media de docena de series televisivas de extraordinaria calidad, en España dos canales privados enfrentan y contraprograman Hispania y Letizia. Durante su emisión, ambas denominaciones se convirtieron en Trend Topic mundial de Twitter, es decir, dos de las palabras más escritas en la red de microblogging, donde, por cierto, no resulta fácil imponerse a las comunidades anglófonas o lusófonas, líderes habituales. Las estrategias digitales se consolidan en los medios audiovisuales locales (hoy por hoy el mercado español es un mercado local) y proyectan su presencia mucho más allá de sus ámbitos de actuación. En un primer vistazo, ninguna de las dos series llega al nivel de la suela del zapato de las grandes entregas de HBO o Showtime, por citar algunos ejemplos, pero eso es lo de menos, de hecho sería milagroso poder acercarse tanto por medios como por adecuación a las audiencias. Sin embargo han mostrado una capacidad de convocatoria inusitada, no sólo por la cantidad, sino por la calidad y por el activismo digital de su audiencia. No estamos hablando de un reality o corazón de arrabal (aunque lo de Letizia pueda tener alguna semejanza), sino de ficción más o menos basada en hechos reales. ¿Han llegado las chonis a Twitter? No, puede que hayan llegado muchos españoles en los últimos meses, puede que hayan llegado usuarios más relajados y conversacionales, pero no las chonis. Simplemente la televisión sigue siendo la televisión, todavía, y las redes sociales ya son las redes sociales incluso "desde España para el mundo", sin necesidad de una gran noticia, sólo con el negocios de los medios. Interesante.

jueves, 21 de octubre de 2010

La internet audiovisual pendiente

Cada vez que Apple presenta una nueva versión de su software para editar en casa contenidos de audio y video digitales me sorprendo. Me ocurre lo mismo cada vez que las marcas de cámaras sacan al mercado una nueva cámara de línea doméstica o "prosumer", con calidades inimaginables o sólo alcanzables hace unos pocos años con precios astronómicos. Si a esto le añadimos la también sorprendente calidad de la reproducción de los vídeos o los podcast en la red, cada vez estamos más cerca de eliminar la barrera entre lo profesional y lo doméstico en términos técnicos, a menos para los ojos y los oídos de la inmensa mayoría de los espectadores. En la actualidad, con iMovie, GarageBand y unas cuantas plantillas se logran resultados que hace diez años requerían la intervención de una productora como mínimo de mediano tamaño.

Sin embargo, estas herramientas que en términos de periodismo audiovisual deberían significar una revolución (no digo nada de la ficción o de cualquier otro campo de la comunicación audiovisual) no han logrado todavía generar una ola comparable a la del periodismo escrito en internet, el llamado periodismo ciudadano, los agregadores de noticias o las redes sociales. Las televisiones IP no han funcionado, al menos en sus primeras etapas, Youtube no ha evolucionado demasiado desde su creación, ni han surgido alternativas al modelo (algo así como MySpace, Facebook y Twitter). La Internet audiovisual que se nos prometía hace años, con vídeo interactivo, conversacional y, sobre todo, muy periodístico, con noticias de todo tipo grabadas por millones de ciudadanos, no acaba de llegar. Quizá no llegue nunca, porque el lenguaje audiovisual es más difícil que el escrito, o quizá alguien invente el software de edición que cualquiera pueda manejar con la misma sencillez que el teclado qwerty. Quizá vivamos más tranquilos con la bestia contenida. No sé si soportaría un Facebook audiovisual.

martes, 19 de octubre de 2010

Tengo mucho que ocultar

En una charla sobre protección de datos y redes sociales, una asistente de primero de carrera respondió a una pregunta retórica del conferenciante, Víctor Salgado, con unas palabras que me provocaron un escalofrío: nadie debería tener problema si no tiene nada que ocultar.

Lo sé, son los pocos años, la mirada casi totalmente inocente de la juventud mezclada con la ortodoxia moral o ideológica que sólo se pueden permitir los jóvenes y los fanáticos. Pero el escalofrío es una sensación, no una reacción cerebral. Y lo cierto es que no sé si me recorrió todo el cuerpo porque yo sí que tengo mucho que ocultar, porque ella creía que no, porque la seguridad se antepone a la libertad o por la inconsciencia con la que el principal segmento de usuarios de redes sociales actúa sin más razón que la de "todo el mundo lo hace".

Llevo 27 años de mi vida publicando contenidos de un modo u otro, y he metido mucho la pata a pesar del oficio, de la preparación académica, de la edad. Seguro que he molestado sin intención, que muchos se han sentido agredidos, incluso atacados en su honor, en su intimidad. Pues válgame el cielo qué hubiera hecho sin el barniz ético y deontológico que pueda tener, sin la más mínima consciencia de que hay que proteger a la infancia, que puedes facilitar el despido, el divorcio, la no contratación, el descrédito de alguien o hasta un delito por subir fotos inconvenientes por muy divertidas que parezcan, por destrozar a una ex o a un vecino, jefe, cliente, empresa, competidor, etc, etc.

Y lo de menos es la desprotección legal. Lo peor es que en este gran hermano de la red, donde todo el mundo puede crear contenidos sobre todo el mundo, muchos piensen que no pasa nada mientras no tengas nada que ocultar. Estoy aterrado.

martes, 12 de octubre de 2010

Por qué Irlanda saldrá de la crisis antes que España

Llámenle pálpito, si quieren, pero para mí que países como Irlanda van a salir de la crisis mejor que España. Días atrás necesitaba hacer unos trabajos en casa y el que me dio el presupuesto más asequible, con muchísima diferencia y aún así no muy barato, me lo explicaba: es que la gente prefiere trabajar cinco días al mes y cobrar 2.000 euros por una chapuza que trabajar 20 días y ganar 4.000, es lógico ¿no?, me decía. O sea que, en la lógica española, preferimos perder clientes y no bajar los precios, porque si ganamos menos también trabajamos menos. Por motivos como este no bajan tanto como debieran los precios de los alquileres, de los pisos, ni la mano de obra, ni las materias primas, ni los servicios... ni el precio del dinero.

En Irlanda, al parecer y por sólo poner un ejemplo, los alquileres han bajado en un año un 40 por ciento. ¿Se imaginan cómo se dinamizaría el mercado si aquí ocurriera lo mismo? Alquileres rebajados de 1.000 euros a 600; de 500 euros a 300. Pues entonces yo no lo alquilo, diría un propietario español.  ¿Es una condición genética de nuestro mercado la cabezonería de no bajar los precios cuando baja la demanda? Quizá más que del mercado es de nuestro carácter personal: somos orgullosos, aunque no podamos, somos pijos, nos resistimos... Bueno, lo malo es que nos negamos a bajar pero somos rapidísimos subiendo y, lo que es más curioso, pagando al alza, con hipotecas delirantes, igual que en Irlanda. Solo que ellos sí se adaptan a los malos tiempos.

Estos días ha circulado por la red un reportaje que compara lo que gana un peón del metal por convenio con un ingeniero o licenciado. Sorprendentemente parecido. El tema no es nuevo. El igualitarismo salarial e incluso las diferencias a favor de los puestos menos cualificados por horas extras (los profesionales no cobran horas) o por flexibilidad laboral (me llevo a los encofradores de la obra de al lado pero no me llevo al arquitecto), ha llevado a ridiculizar a los universitarios frente a los camareros de chiringuitos. Ahora el chiringuito es nuestra mejor aportación al I+D mundial.

Así que no lo dude, en la medida de lo posible, pida al menos medio docena de presupuestos para pintar un dormitorio o reparar un tejado. Con suerte, con mucha suerte, uno de cada seis utilizará la política de los irlandeses, el resto, aunque esté en el paro y por mucha crisis que haya, calculará por arriba, en función de que lo que cree que usted puede pagar, viendo el coche que tiene aparcado a su puerta, la decoración de su casa o si habla como un universitario. Si cuela, cuela, y si no, no trabaja y punto. Seguimos siendo el país de Rinconete y Cortadillo,

jueves, 7 de octubre de 2010

El periodista Vargas Llosa

Lo descubrí gracias a mi profesora de literatura de primero de BUP, una de esas mujeres que marcan tu vida desde una tarima. En una misma tanda cayeron Vargas Llosa, García Márquez, Cortázar, Sábato, Borges... Quizá era demasiado para los quince años, pero La tía Julia y el escribidor me dejó huella por la capacidad de escribir en dos registros paralelos tan diferentes y geniales. No fui capaz de acabar de leer La casa verde pero aprendí a no sentirme mal por dejar un libro a medias. Y con Pantaleón y las visitadoras me encaré con mi propio morbo personal. Aunque después vinieron otros títulos, quizá esos tres fueron los que más me ayudaron a construir una admiración temprana a un escritor sin el menor atisbo de deslumbramiento, simplemente me gustaba con mayúsculas, sin volverme un fan. Visto con perspectiva, eso es mucho más difícil con un adolescente que enamorarlo, como sí me había ocurrido con Cien años de soledad.

Le han dado a Mario Vargas Llosa el premio Nobel de Literatura, dicen, por su "cartografía de las estructuras del poder". Quiero pensar que con esa frase se le reconoce algo mucho más importante que la belleza de su obra literaria. Y quiero pensar también que ese algo es la esencia del periodismo: contar historias que reflejan la realidad, que explican el funcionamiento del mundo y que transmiten un trasfondo llámenle ustedes ético o político, que no es lo mismo pero es igual.

Leer a Vargas Llosa me ha enseñado muchas cosas: que las personas, hasta las más grandes, no son perfectas, que es imposible que te guste todo lo que hacen y que discrepar con respeto y reconocimiento es fantástico. Un placer leerle aún en desacuerdo, casi nada. Con Gabo tardé 20 años en conseguirlo.

domingo, 3 de octubre de 2010

Cómo evaluar vídeos

Acabo de presidir un jurado, en este caso el de la tercera edición del festival internacional de vídeo universitario U'Frame, que año a año me sorprende por la calidad de los participantes, la calidad de sus trabajos y la demostración palpable de que las escuelas del audiovisual están funcionando cada vez mejor en cada vez más sitios. Hubo debate y criterios encontrados, algo bueno y casi inevitable cuando uno es el único español del grupo, aunque los cinco miembros del jurado éramos profesores y hemos sido profesionales. Ante la disparidad en las valoraciones iniciales, me preguntaba en realidad cuánto de mi esquema mental de evaluación de un vídeo universitario está condicionado por mi experiencia docente, periodística, como jurado en festivales anteriores o simplemente como simple espectador, deformado eso sí por haber visto muchos trabajos de clase, tener que ponerles nota con un decimal y deformado también por haber producido con su propio dinero 20 capítulos de dos series documentales para televisión.

¿Y cómo evalúo un vídeo? Pues así:

1. Me tiene que gustar como espectador. Gustar puede significar divertir, asustar, sorprender, recordar, intrigar... y no está libre del día que tengas, de lo que hayas visto antes, de tus prejuicios, manías, ideología, etc, etc. Totalmente subjetivo. Una simple opinión, quizá con más base que otras, pero sólo una opinión que no representa a nadie.

2. La historia que cuenta en términos de técnica de guión y de su escritura visual, de planteamiento, nudo y desenlace, de puntos de giro... No ayuda si los actores son malos ni las otras mil circunstancias más que pueden destrozar una película, pero aquí sí entra en acción el análisis profesional.

3. La corrección de la puesta en escena, la dirección artística, la coherencia de ambientación, vestuario, atrezzo, localizaciones..

4. La calidad de la imagen, la luz, el color, el movimiento de cámara, el montaje...

5. La interpretación, el casting...

6. El sonido, su precisión, su riqueza, su papel en la ambientación, la música, los efectos, el agrado en general siempre que la sala o el aparato de reproducción lo permita... Jamás repararía en esto como espectador y jamás debería ocurrir que alguien se fijara en el audio.

7. La eficiencia (más que la eficacia) de la producción. Esta sí es una deformación profesional aunque no la considero negativa: contar bien con poco es mejor que contar bien con mucho. Economía de planos, sobriedad en los movimientos, en todos los recursos en general.

8. La universalidad de la idea de fondo, su madurez, su ausencia de adanismo. Cuanta más gente pueda entenderla, identificarse con ella y tener la sensación de que no es la misma historia de siempre aunque sea la misma historia de siempre, mejor.

9. Los efectos visuales, especiales, digitales, la imaginación, la creatividad y los avances técnicos o su aprovechamiento cuando ya son cotidianos.

10. Y al final, otra vez, me tiene que gustar como espectador. Sólo que después de haberle puesto nota a todos los puntos anteriores ya no la veo igual, ya me he convertido en profesor, en evaluador profesional. Y entonces me espanto. Porque esto es lo único importante solo que multiplicado por cada uno de los espectadores que pueda haber en el mundo.

Como ven, no descubro nada. Si me apuran, casi son las categorías de los Oscar. Con los años me he dado cuenta de que casi todos los colegas lo hacemos igual y, en último extremo, las diferencias de criterio acaban por tener exactamente el mismo fundamento que el de cualquier aficionado, incluso el de cualquier espectador. Se resumen en esta frase: pues a mí me gusta.

jueves, 30 de septiembre de 2010

El piquete me hizo ver la luz

Me encontré un piquete y entonces me enteré de que había huelga general. Me cortaron el paso amablemente y me explicaron con precisión en qué consistía la reforma laboral. Sabían cómo motivarme, es lo que tiene la pedagogía. Yo se lo agradecí. Iba a seguir con mi vida ajeno a todo, ignorante de mí, pero la aromática quema de unos neumáticos me iluminó. Vi la luz. Así que se me calentó la neurona y...

¿Qué tal si el que atenta contra los demás es detenido, multado él y la organización (responsable la empresa anunciadora)? Y esto va por piquetes que impiden el derecho a trabajar o por patrones que impiden el derecho de huelga. Ah, me dije, no hay policías suficientes, y la Justicia es lenta. Pues que valgan para algo los millones de cámaras gran hermano que nos vigilan, y jueces no, los de Hacienda, que esos sí que van a toda leche gracias a que los gobiernos saben cómo repartir medios entre ministerios.

Y ¿por qué servicios mínimos? Es que no siempre soy razonable cuando me rodean unos encapuchados.

Que en un hospital haya servicios mínimos presupone que a diario le dedicamos a la salud pública más de lo que necesita. Mientras haya listas de espera, los hospitales están siempre por debajo de los servicios mínimos. La enfermedad, los accidentes, las operaciones, los tratamientos no tienen derecho a huelga. ¿Los militares no pueden y el personal sanitario sí? No me haga reír, mejor dicho, no me aterrorice.

Eso sí, tiene que haber ¡¡servicios mínimos en la televisión!!, no vaya a ser que la sociedad quede sin guía, note un vacío espiritual inquietante y provoque un estallido de la natalidad. Mire usted, amigo gobernante, el que quiera ejercer su derecho de no currar en la tele, en la radio e incluso en la industria del entretenimiento porno (quizá aquí exagero) pues que no curre. Y si el apagón de los medios transmite una engañosa imagen de éxito pues, chico, qué le vamos a hacer.

Los periódicos, otra historia. Hacen huelga el día anterior, no siendo que no haya quien cubra las noticias de los incidentes, las manifestaciones, las declaraciones, las ruedas de prensa. Listos estos convocantes.

Entiendo que haya servicios mínimos o incluso servicios sin derecho a huelga esenciales por su relación con la seguridad, con el mantenimiento técnico, luz, agua, gas, incluso teléfono y redes, pero ¿qué hace un profesor de servicio mínimo en un centro?, ¿rezar para que un piquete informativo asuste a los padres?

Podría seguir y seguir. Luego se quejan cuando muchos ciudadanos meten (metemos) en el mismo saco a los políticos, los sindicalistas, las patronales y a todos los que los manejan por detrás. Pero es que estos paripés son antiguos, muy antiguos.

Yo estaba esperando a que el paso quedara libre y vi la luz. Y volví a decirme:

Los energúmenos incineradores de gomas son culpables (sean sindicalistas, hinchas, abertzales...), la chusma necesaria de sus marionetistas, pero más culpa tenemos los ciudadanos por no saber protestar, o peor aún, no querer hacerlo pensando que no vale para nada.

Curioso, porque simplemente hace falta recordar que no sólo votamos en las urnas, también en nuestras compras, con los mandos a distancia, con nuestros ahorros, con nuestro comportamiento diario...

A que voy a acabar hablando otra vez de educación.

Es que vi la luz. Pero era un intermitente.

martes, 28 de septiembre de 2010

Huelga general, votar y botar

Trataré de escribirlo en plan Twitter.

Sobran las razones para la huelga general: parados, pensiones, sueldos, despilfarro administrativo...

Que los sindicatos mayoritarios hayan sido colaboradores beneficiados del sistema no descalifica la convocatoria, sólo los descalifica a ellos.

La reforma laboral no creará empleo ni animará a la creación de empresas.

Los recortes sociales cuadrarán las cuentas a corto plazo, pero los ingresos seguirán bajando, así que habrá más recortes.

Los gobiernos se han rendido a los mercados financieros, pero el español se ha rendido más.

La huelga no arreglará nada o casi nada, pero menos arregla quedarse de brazos cruzados.

Si otros países están saliendo de la crisis es porque innovan y emprenden, no porque se encojan.

Ojalá la huelga provocase un adelanto de elecciones. Ojalá hubiese una nueva generación de candidatos.

Quiero pagar los impuestos de un danés, cobrar el sueldo de un danés y recibir los servicios del Estado danés. Prometo que no me importa trabajar como un danés (estoy ya no cabe en Twitter, y además es sólo un ejemplo)

No haré huelga, una vez más, a pesar de todo lo dicho, porque lo que no trabaje mañana lo tendré que recuperar otro día.

Sé que, de cualquier modo, alguien se beneficiará de mi comportamiento, sea el que sea. Por lo menos no me perjudicaré a mí mismo.

Sigo creyendo que la única esperanza es votar, con "b", como casi siempre.

lunes, 27 de septiembre de 2010

¿Quieres un trabajo o quieres trabajar"

Usted no es feliz. Le duele algo, no le quieren, está gordo o flaco... y no gana 75.000 dólares al año. Bueno, yo tampoco. Tampoco los gano, quiero decir, del resto no pienso confesar. Pero si alguien le garantizara el sueldo que proporciona la felicidad, ¿qué le gustaría hacer para ganarlo? Claro que le seguirán doliendo trozos de cuerpo y de alma cuando toque, y se seguirá viendo feo o lo que le diga el espejo... no importa, olvídelo. Usted gana al menos cuatro mil o cinco mil euros mensuales, ahora elija su ocupación. Si coincide con la actual, usted sí que tiene muchas papeletas para la felicidad, y si no la alcanza es que lleva los problemas montados de serie, no como extra. Es la diferencia entre tener un trabajo y trabajar, entre tener que hacer y querer hacer. Claro que si alguien le pasa ese dinero by the face, quizá lo último que le apetezca sea trabajar, quizá prefiera estar de juerga, hacer deporte, viajar, qué sé yo. Entonces o bien le echa imaginación y convierte su ocio en negocio para alguien (el que le paga por ejemplo, aunque sea el comité olímpico de orgullo nacional, banderolas y desfiles) o se le declara abiertamente vividor, rentista o vago. Si puede con la vergüenza, o mejor si carece de ella, también se le aproxima el horizonte del paraíso, aunque probablemente alguien le acabará metiendo algún palo en las ruedas aunque sólo sea por jorobar.

Dicho esto y asumiendo que la felicidad no tenga mucho que vez con la conciencia, el cariño o la ausencia de problemas físicos, me enfrento a la disyuntiva de decir a unos estudiantes la verdad acerca de cómo afrontar su futuro profesional empezando por superar una entrevista de trabajo o la mentira de las recetas que, por cierto, fluyen tanto por Internet que parece absurdo dar un curso sobre estas cuestiones.

En la Universidad les llamamos patitos. Son los alumnos del Plan de Acción Tutorial (PAT) al margen de las asignaturas, una especie de orientación "espiritual" u "holística". La inmensa mayoría de los profesores seguramente no estamos capacitados para impartirlo porque ni somos felices ni estaríamos dedicándonos a asesorar patitos vocacionalmente. Muchos ni siquiera estaríamos dando clase, ni mucho menos examinando, aunque es cierto que muchos sí lo harían, y muchos estaríamos aprendiendo, buscando historias y contándolas aunque sea en forma de lección, que no es mi género preferido pero peor es estar callado.

Así que voy a ir mañana y les voy a decir eso de haced lo que de verdad queráis hacer, como si os fuesen a pagar al menos 75.000 dólares. Y si os enfrentáis a una entrevista de trabajo superadla porque estáis convencidos de que queréis trabajar ahí, para esa o con esa gente, o a pesar de ellos, no os encojáis ahora que tenéis 20 años, al cuerno con la crisis, con el entrevistador, con el currículo y el empleo, al cuerno con el paro, con el gobierno, con la huelga. Si te quieres buscar la vida, te la encuentras; tarde o temprano te dolerá el cuerpo o el alma, pero por lo menos no lo escojas por miedo a pesar de lo que te digamos los padres. Que empleen a los demás, tú haz.

Y entonces alguien me tirará de las orejas porque no enfoco mi labor universitaria a la empleabilidad. Pues no me da la gana.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Bicis, innovación y crisis

Siempre me han gustado los transportes alternativos, los intentos de mejorar la movilidad urbana y el diseño industrial, así que cómo no me iba a gustar esta idea de Volkswagen:




Lo más interesante es, como siempre, el concepto: una bici eléctrica (mejor sería que requiriese algo de pedaleo), lo suficientemente pequeña y plegable como para que entre en el espacio de la rueda de repuesto de un coche (no sé dónde irá la susodicha rueda, ¿quizá llevan runflats, esos neumáticos carísimo que circulan pinchados?, pero ese es otro tema). De acuerdo, quizá no vea la luz, aunque las bicis eléctricas tienen que terminar triunfando porque acaban con la excusa de las cuestas y el sudor al llegar al trabajo.

Hay muchos problemas cotidianos que resolver, muchas demandas de grandes grupos de ciudadanos por atender, la creatividad, la famosa innovación, investigación y desarrollo, sigue siendo la eterna oportunidad de salir de la crisis, de generar riqueza, trabajo... Siempre ha sido igual: el desarrollo de los pueblos está basado en su capacidad de creación y de aplicación del conocimiento. El turismo mundial se está recuperando de la crisis, es la única esperanza inmediata para España. El resto de los países que se están sobreponiendo, y gracias a eso sus ciudadanos empiezan a viajar, tienen la esperanza de que siguen investigando, emprendiendo, tratando de aportar valor. Nosotros reformamos el mercado de trabajo, ponemos multas para recaudar, recortamos el gasto público en prestaciones sociales, bajamos salarios, congelamos pensiones...

Prefiero el modelo  Volkswagen, más aún en estos momentos donde los productos ecológicos, sostenibles y relativamente "humildes" como una bici están de moda. Todo un mercado bastante abierto aún. Sólo es necesario que los innovadores españoles se lancen. Y que los gobernantes se reciclen.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Vivan las "cadenas"

Llevo unos días con el ordenador estropeado. El portátil con el que me conecto a Internet a diario no sólo por motivos laborales sino también de ocio. Como las vacaciones no estaban muy lejanas y ya entonces la desconexión había sido absoluta, apenas he notado el mono. Apenas. Al fin y al cabo sólo soy un ligero adicto: no prefiero contactar con mis amigos por la red a hacerlo personalmente, ni el sexo virtual al real, aunque a veces sí se me va la hora navegando un poco idiotizado o un poco ansioso, me crea una cierta mala conciencia no entrar en Twitter o Facebook y me agobia claramente que se me acumulen los correos electrónicos. Internet me encanta, me molesta estar sin el ordenador pero he ganado casi un par de horas diarias para hacer otras cosas.

Claro que no siempre ha sido la "vida real", el deporte, las reformas en casa o los libros pendientes. También la televisión ha recuperado parte de su trono, los telediarios, por cuestiones docentes, y el cine que se acumula, siempre se acumula.

Y en esto se me ha ocurrido que si yo fuera adolescente en estos tiempo seguramente mis padres tendrían que encadenarme y guardar el ordenador bajo siete llaves... y la consola... y el móvil... y el ipod, el ipad... Ser adolescente con todas estas posibilidades de ser abducido por la tecnología tiene que ser muy duro, vicioso, compulsivo, casi tortuoso... Sólo hay algo peor: ser el padre de uno de ellos ahora que las cadenas y las llaves están tan mal vistos que cuando los pides en una tienda te miran escandalizados. Pues no entiendo por qué.

martes, 14 de septiembre de 2010

Recortes de pensiones y otros suicidios

España tiene algo más de medio millón de kilómetros cuadrados y 45 millones de habitantes. Francia tiene 675.000 km2 y 65 millones; Alemania, 357.000 km y 85 millones; Italia, 300.000 km, y 60 millones; Reino Unido, 245.000 km y 61 millones...

España es el país 106 por densidad de población.

Este problema y la ausencia de modelo productivo es lo que debe preocupar a los gobernantes españoles que cíclicamente auguran el final del sistema de pensiones.

España ha bajado al puesto 42 en el Índice de Competitividad Mundial. El año anterior estaba en el 33.

Si no tenemos hijos, si espantamos a los inmigrantes, si no sabemos qué producir, si por tanto, no hay trabajo, y vivimos más años... pues no tendremos hijos, ni nadie querrá venir a trabajar, etc, etc, etc. ¿Las pensiones? Zapatero debería pensar qué hacer en vez de recortar y recortar. En realidad, deberíamos pensarlo todos porque con estas políticas nos estamos suicidando colectivamente. Eso sí, el Gobierno proporciona la cicuta.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Teatro de la realidad

No recuerdo ahora quien dijo eso de que un informativo de televisión es una representación teatral, solo que el argumento es la realidad, no la ficción.

Cualquiera que haya trabajado en un medio de comunicación sabe que la labor periodística tiene mucho de empaquetado comercial de producto en el que sólo la profesionalidad y el mínimo decoro ético del periodista lo salva de convertirse en una farsa: un titular en prensa, un corte en radio o una cola en un telediario sólo representan la verdad en la medida en que se mezcla la intención sincera de aportar información con el oficio del adorno para que resulte atractiva.

En el periodismo ciudadano, es decir, aficionado o espontáneo, esto se está perdiendo y, lo que es más peligroso, la transferencia de la credibilidad que todavía posee la profesión hacia esas nuevas formas de comunicación tiene el efecto perverso y doble de igualar por abajo y hacer indistinguible el teatro de ficción del de la realidad.

En otras palabras, a pesar de nuestro creciente escepticismo, damos pábulo a cualquier vídeo de YouTube, a cualquier imagen de una cámara de seguridad, de un teléfono móvil. Si además llega a través de nuestro Twitter, de nuestros colegas de Facebook o Tuenti, nos espatarramos, quiero decir, lo aceptamos todo, quizá sin darle mucha importancia o quizá admitiéndolo como palabra de Dios.

Luego vienen las reacciones en cadena, primero los cachondos, luego los descerebrados, después los morbosos, los excitables callados (esos que devoran reportajes sobre prostitución o cualquier otra cosa que se relaciones con el sexo o la violencia), los que ven todo aquello que tiene éxito en Internet y, por último, los que ni siquiera saben que es un tema internetero.

Ayer me soltaron por cuarta vez en lo que va de mes una frase que quizá usted también haya oído estos días: "ahora la gente tiene su peor foto en el carnet de identidad y la mejor en su Facebook". Cuatro personas con nada en común, ni edad, ni ambiente, ni profesión, ni formación. El mismo esquema de transmisión de información que, por ejemplo, convirtió en una mundialmente acosada a la mujer que tuvo la ocurrencia de meter un gato en un cubo de basura en la calle... chorradas, o casi. Pero también estados de opinión sobre causas más serias. Porque ayer también me llegó este vídeo:


¿Teatro de la realidad o de la ficción?, ¿campaña vírica de lobby a la que yo sin pretenderlo pero impepinablemente colaboro?, ¿en contra de las mujeres o a favor?, ¿tienen que venir de fuera para que nos enteremos o los de fuera no se enteran?. Es solo un ejemplo. Pero creo que nunca ha sido más necesario el periodismo profesional, aunque pueda parecer lo contrario.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Te vas a caer

Uno de los efectos obvios de cumplir años es que mucha gente te parece demasiado joven para ejercer su profesión. Te para un guardia civil que parece tu hijo, los profesores de tu hijo te parecen casi sus compañeros, el presentador del informativo apenas parece un becario con corbata. Parece, sólo parece. Cierto que la sociedad da un voto de confianza a un joven que de pronto se ve investido de una autoridad para la que seguramente no está preparado del todo y mientras no pasan unos años de experiencia la sufren quienes caen en sus manos. Arbitrariedades, rigideces, inseguridades, despistes... Con el elogio a la imagen de juventud, los bisoños llegan a puestos de responsabilidad gracias a su palmito, telegenia, atrevimiento, bajo coste... y porque son fácilmente manipulables. Ocurre en los medios de comunicación, en la política, en las sucursales bancarias, en los tribunales... Pero el problema es que vamos cumpliendo años. Y poco a poco sabes cuándo alguien se va a caer.

Mañana empiezo un nuevo curso, por primera vez con el sistema Bolonia de forma estricta. Mi asignatura consistirá en impartir 16 horas de teoría (deberían ser 24, pero coinciden festivos y otras circunstancias), 16 horas de práctica y 8 de grupos tutoriales (que prácticamente nadie sabe con certeza en qué consisten). Claro que los alumnos tendrán que trabajar por su cuenta. Pero lo cierto es que mi asignatura es una de las diez que componen un curso universitario. El estudiante tendrá 4o horas de clase. Por el sistema antiguo hubieran sido 75 horas. Se graduarán un año antes que los de mi generación, con 22 años. Si se dan prisa, pueden ser doctores con 24 años, incluso menos. Antes difícilmente alguien podía doctorarse con 26. En resumen, son más jóvenes, y yo más viejo. Y esto no significa que salgan antes de casa de sus padres pero sí que aprueben antes una oposición o los coloquen en una silla donde puedan mandar, multar, juzgar, examinar... ¿curar? No, los médicos seguirán por otro camino, por lo menos podemos experimentar con la formación de todos menos de los médicos. Algo es algo. Pero en todo lo demás, nos vamos a caer.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Mineros, ganaderos y la estrategia del pastor Jones

Ahora que por fin ya es más barato y fácil despedir, ¿se anima usted a montar una nueva empresa, se anima a contratar a más gente, se anima a crear algo, generar valor, producir ese producto competitivo? Contésteme después de la publicidad. Ah, que no hay publicidad porque las empresas tampoco están como para animar al consumidor, porque los currantes van calentitos, empiezan a cortar autovías (detecte usted alguna diferencia entre los funcionarios y los mineros o los ganaderos) y hasta los guardias civiles se quieren manifestar. Entonces no me conteste, que me da la risa, aunque me parto más imaginando al ministro de Trabajo volviendo a ser alcalde, o presentándose a cualquier proceso electoral después de este papelón: ministro de Trabajo de Zapatero, como para hacer masa y quedarse gagá.

Pero déjenme volver a los cortes de tráfico. ¿Conseguirán sus objetivos a base de barricadas y quema de neumáticos?, ¿servirán de ejemplo?, ¿funcionará más la violencia que la huelga?, ¿o será suficiente con que el Telediario le dedique a la cuestión dos nanosegundos mientras se afanan en mostrar cómo en otros países son mucho peores con los parados que Zapatero? En los tiempos de Internet no sé si la televisión estatal e incluso la privada sigue marcando la agenda informativa como antes. Para mí que no, oiga.

Entonces, resumamos: más conflicto y menos visibilidad. Justito lo contrario que el pastor Jones y su quema del Corán, o las declaraciones de Fidel Castro: la visibilidad alentando las llamas. Y no es que anime a repartir mandobles para salir en los medios, al contrario. En realidad hay que pensar estrategias imbéciles para que te saquen hasta en Sálvame, tipo bomberos en bolas, o te llamen de la Casa Blanca como a Jones.

martes, 7 de septiembre de 2010

Reconectarse

Reconectarse. No han sido tantas las vacaciones como parece sino más bien un reingreso de mucho trabajo y distintos frente abiertos. Pero estaba pendiente la reconexión y no encontraba el momento. Ojalá fuera simplemente la pereza del regreso, de la nueva tregua de ETA o la Liga, los exámenes o las ganas de comprar tiempo libre en forma de coleccionables, y propósitos de ejercicio. Reconectarse con la agenda política en esta ocasión es muy fácil, como si el paréntesis del verano no hubiese existido. Con la económica, prácticamente igual porque los expertos ya advertían que la crisis tenía forma de uve doble. Con el mundo de la comunicación, sólo me llama la atención el anuncio del nuevo canal generalista de Vocento, y el nombramiento de Bieito Rubido como director de Abc (aunque no es muy optimista con el futuro de la prensa escrita, lo hará bien, o mejor dicho, precisamente lo hará mejor porque sabe mucho de los nubarrones del sector). Llegan por fin todos los estrenos en 3D, casi sin excepción en fase de atracción de feria, incluso el porno en Imax (sin comentarios). Amenazas a las tarifas planas, Google cuestionado (jamás lo hubiera imaginado, jajajaja)... Me sumerjo como docente en un cuatrimestre de periodismo audiovisual, una de esas maravillosas asignaturas del Plan Bolonia más breves que un cursillo pero que repites y repites una y otra vez en grupos pequeños (menos conocimientos pero más personalizados ¿funcionará?... pues no). Empezamos las clases en la Universidad antes que los niños en los colegios (querrán dar la impresión de que trabajamos más), sin contratar a los nuevos profesores (esta reconexión se ha atrasado entre otros motivos por los delirantes procesos de selección en los que me han involucrado), ganando menos, improvisando... No es una queja, sólo el regreso. Y lo mejor es que tengo sitio adonde regresar. Además, por si fuera poco, este blog no ha parado de crecer incluso sin escribir una línea durante casi un mes y medio. Bendita Antonia San Juan y la reposición de sus series de televisión. Los números de audiencia siempre tienen la misma lógica. Resistiré la tentación de Calamaro.

jueves, 29 de julio de 2010

Países y empresas, algunas diferencias

Un país no puede reducir plantilla. Como mucho puede ir a la guerra, recortar gastos de sanidad o de seguridad ciudadana, incentivar la emigración, dificultar la natalidad...

Un país no puede variar de tamaño, salvo que reparta independencias o emprenda acciones imperialistas, lo inunden tsumanis o lo expanda el derrame de lava volcánica. Los países no pueden adaptar su dimensión física a la situación de mercado, no hay flexibilidad laboral que valga, ni despido libre (salvo la pena de muerte, claro), ni abre o cierra territorios como si fueran sucursales.

Un país no puede fijarse un objeto social, cumplirlo y liquidar si lo considera oportuno. No puede maximizar el beneficio ni la rentabilidad del accionista, no puede convertir a sus ciudadanos en simples clientes, ni siquiera en simples usuarios.

Un país no es una empresa, aunque pueda parecerlo. No lo es ni desde la perspectiva de planificación estratégica, ni desde la de los recursos humanos, ni los financieros. Quizá sea una realidad en crisis en medio de tanta economía global, puede incluso que haya que dejar de pensar en términos nacionales para hacerlo en términos planetarios. Pero aplicar la religión del management, el dogma del tipo de interés o el mandamiento de índice bursátil o el balance a la situación de un país es tan disparatado como cuadrar la cuenta emocional de pérdidas y ganancias de un ser humano. Quizá el FMI, la Reserva Federal o el Santander puedan. Yo no.

lunes, 26 de julio de 2010

El "plagio" de Up


Above then beyond
Cargado por ftroncal. - Las últimas noticias en video.

La cuestión, obviamente, no es nueva. Me lo comenta una compañera. Este corto es un proyecto final de la escuela francesa Esra, promoción 2005-2006. El parecido con UP, estrenada en 2009, resulta evidente. Inspiración, plagio o casualidad, vaya usted a saber. La comparación resulta tan inevitable como brutal la distancia en calidades, medios, acabados, autores (unos estudiantes frente a la productora líder en animación)... pero, cuestiones legales al margen, no cabe duda de que el caso ilustra a la perfección cómo el producto audiovisual es mucho más que una idea, una puesta en escena, una técnica.

Puestos a buscar inspiraciones, hay más casas voladoras, aunque no tengan mucho que ver:


Al fin y al cabo, Up es de esas películas que uno tiene la sensación de haber visto de mil formas, contando la historia de siempre y emocionándote como nunca. ¿Plagio? En todo caso sublime, porque lo verdaderamente increíble de Up no es su originalidad sino su capacidad para llegar al corazón, de forma especial con esa película dentro de la película que es la historia de Carl y Ellie:



lunes, 19 de julio de 2010

Nuevos grados y un poco de nuevo doctorado

Esto es una simple anotación de trabajo. Mes de julio, hay que aprovechar para legislar sin que nadie se dé cuenta. El BOE oficioso, El País, publica lo que, parece ser, se convertirá en el nuevo doctorado. Y el BOE oficial publica la modificación de las enseñanzas universitarias que estaban reguladas por el real decreto 1393/2007,. ¿Otra vez? Sí, qué pasa. Es que no podemos estar quietos. ¿Qué modifica?

Artículo 3, apartado 4.

Texto viejo: En el supuesto de convenios con universidades extranjeras, en todo caso, la Universidad española custodiará los expedientes de los títulos que expida.

Texto nuevo: En el supuesto de convenios con universidades extranjeras, se deberá acompañar al mismo certificación expedida por la autoridad competente o, en su caso, por la entidad acreditadora, del carácter oficial o acreditado de la universidad o universidades extranjeras de que se trate. En todo caso, la universidad española custodiará los expedientes de los títulos que expida. A efectos de lo anterior se entiende por título conjunto el correspondiente a un único plan de estudios oficial diseñado por dos o más universidades, españolas o extranjeras, que han suscrito el correspondiente convenio de colaboración y que han presentado una única solicitud de verificación, a efectos del procedimiento establecido en el artículo 25 de este real decreto. Dicha solicitud deberá estar suscrita por todas las universidades participantes que, asimismo, deberán designar a cuál de ellas corresponderá la representación en el citado procedimiento.

Artículo 6

Texto viejo:

1. Con objeto de hacer efectiva la movilidad de estudiantes, tanto dentro del territorio nacional como fuera de él, las universidades elaborarán y harán pública su normativa sobre el sistema de reconocimiento y transferencia de créditos, con sujeción a los criterios generales que sobre el particular se establecen en este real decreto.
2. A los efectos previstos en este real decreto, se entiende por reconocimiento la aceptación por una universidad de los créditos que, habiendo sido obtenidos en unas enseñanzas oficiales, en la misma u otra universiad, son computados en otras distintas a efectos de la obtención de un título oficial. Asimismo, la transferencia de créditos implica que, en los documentos académicos oficiales acreditativos de las enseñanzas seguidas por cada estudiante, se incluirán la totalidad de los créditos obtenidos en enseñanzas oficiales cursadas con anterioridad, en la misma u otra universidad, que no hayan conducido a la obtención de un título oficial.
3. Todos los créditos obtenidos por el estudiante en enseñanzas oficiales cursados en cualquier universidad, los transferidos, los reconocidos y los superados para la obtención del correspondiente título, serán incluidos en su expediente académico y reflejados en el Suplemento Europeo al Título, regulado en el real decreto 1044/2003 de 1 de agosto, por el que se establece el procedimiento para la expedición por las universidades del Suplemento Europeo al Título.

Texto nuevo

1. Con objeto de hacer efectiva la movilidad de estudiantes, tanto dentro del territorio nacional como fuera de él, las universidades elaborarán y harán pública su normativa sobre el sistema de reconocimiento y transferencia de créditos, con sujeción a los criterios generales que sobre el particular se establecen en este real decreto.
2. A los efectos previstos en este real decreto, se entiende por reconocimiento la aceptación por una universidad de los créditos que, habiendo sido obtenidos en unas enseñanzas oficiales, en la misma u otra universidad, son computados en otras distintas a efectos de la obtención de un título oficial. Asimismo, podrán ser objeto de reconocimiento los créditos cursados en otras enseñanzas superiores oficiales o en enseñanzas universitarias conducentes a la obtención de otros títulos, a los que se refiere el artículo 34.1 de la Ley Orgánica 6/2001, de 21 de diciembre, de Universidades.
La experiencia laboral y profesional acreditada podrá ser también reconocida en forma de créditos que computarán a efectos de la obtención de un título oficial, siempre que dicha experiencia esté relacionada con las competencias inherentes a dicho título.
En todo caso no podrán ser objeto de reconocimiento los créditos correspondientes a los trabajos de fin de grado y máster.
3. El número de créditos que sean objeto de reconocimiento a partir de experiencia profesional o laboral y de enseñanzas universitarias no oficiales no podrá ser superior, en su conjunto, al 15 por ciento del total de créditos que constituyen el plan de estudios. El reconocimiento de estos créditos no incorporará calificación de los mismos por lo que no computarán a efectos de baremación del expediente.
4. No obstante lo anterior, los créditos procedentes de títulos propios podrán, excepcionalmente, ser objeto de reconocimiento en un porcentaje superior al señalado en el párrafo anterior o, en su caso, ser objeto de reconocimientos en su totalidad siempre que el correspondiente título propio haya sido extinguido y sustituido por un título oficial.
A tal efecto, en la memoria de verificación del nuevo plan de estudios propuesto y presentado a verificación se hará constar tal circunstancia y se deberá acompañar a la misma, además de los dispuesto en el anexo I de este real decreto, el diseño curricular relativo al título propio, en el que conste: número de créditos, planificación de las enseñanzas, objetivos, competencias, criterios de evaluación, criterios de calificación y obtención de la nota media del expediente, proyecto final de Grado o de Máster, etc., a fin de que la Agencia de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA) o el órgano de evaluación que la Ley de las comunidades autónomas determinen, compruebe que el título que se presenta a verificación guarda la suficiente identidad con el título propio anterior y se pronuncie en relación con el reconocimiento de créditos propuesto por la universidad.
5. En todo caso, las universidades deberán incluir y justificar en la memoria de los planes de estudios que presenten a verificación los criterios de reconocimiento de créditos a que se refiere este artículo.
6. La transferencia de créditos implica que, en los documentos académicos oficiales acreditativos de las enseñanzas seguidas por cada estudiante, se incluirán la totalidad de los créditos obtenidos en enseñanzas oficiales cursadas con anterioridad, en la misma u otra universidad, que no hayan conducido a la obtención de un título oficial.
7. Todos los créditos obtenidos por el estudiante en enseñanzas oficiales cursados en cualquier universidad, los transferidos, los reconocidos y los superados para la obtención del correspondiente título, serán incluidos en su expediente académico y reflejados en el Suplemento Europeo al Título, regulado en el Real Decreto 1044/2003, de 1 de agosto, por el que se establece el procedimiento para la expedición por las universidades del Suplemento Europeo al Título.»

En el artículo 9, se añade al inicio del apartado 3:

3. El diseño de los títulos de Grado podrá incorporar menciones alusivas a itinerarios o intensificaciones curriculares siempre que éstas hayan sido previstas en la memoria del plan de estudios a efectos del procedimiento de verificación a que se refieren los artículos 24 y 25 de este real decreto.

En el artículo 10, se modifica el apartado 3:

«3. Los títulos oficiales de Máster Universitario podrán incorporar especialidades en la programación de sus enseñanzas que se correspondan con su ámbito científico, humanístico, tecnológico o profesional, siempre que hayan sido previstas en la memoria del plan de estudios a efectos del procedimiento de verificación a que se refieren los artículos 24 y 25 de este real decreto. En todo caso, las Administraciones Públicas velarán por que la denominación del título sea acorde con su contenido y en su caso, con la normativa específica de aplicación, y no conduzca a error sobre su nivel o efectos académicos ni a confusión sobre su contenido y, en su caso, efectos profesionales. La denominación de estos títulos será Máster Universitario en T, en su caso, en la especialidad E, por la Universidad U, siendo T el nombre específico del título, E el de la especialidad y U la denominación de la Universidad que lo expide.»


En el artículo 12, el apartado 5 sufre modificiones de expresión; el 8 cambia el máximo de 6 créditos por actividades no académica a un mínimo (guau) (actividades universitarias culturales, deportivas, de representación estudiantil, solidarias y de cooperación); el 9 añade "Hasta la aprobación de la Ley de servicios profesionales, excepcionalmente, y sólo en aquellos supuestos en que la normativa comunitaria imponga especiales exigencias de formación, el Gobierno podrá establecer las condiciones a las que se refiere el párrafo anterior, aún cuando el correspondiente título de Grado no habilite para el ejercicio profesional de que se trate pero constituya requisito de acceso al título de Máster que, en su caso, se haya determinado como habilitante.»

En el artículo 13, de reconocimiento de créditos, se impone que se reconozcan al menos 36 créditos entre carreras de la misma rama (apartado a) y se contempla reconocer créditos por experiencia profesional (apartado c).

En el 14 se modifica el acceso con la nueva selectividad.

En el 15, se añade que la Universidad propondrá la adscripción del correspondiente título de Máster Universitario a alguna de las ramas de conocimiento relacionadas en el artículo 12.4. Dicha adscripción será igualmente de aplicación en aquellos casos en que el título esté relacionado con más de una disciplina y se hará respecto de la principal.

En el 16 modifica redacción, aunque en esencia queda igual

El 17, donde sólo decía

2. La Universidad incluirá los procedimientos y requisitos de admisión en el plan de estudios, entre los que podrán figurar requisitos de formación previa específica en algunas disciplinas.

Ahora dice:

2. La Universidad incluirá los procedimientos y requisitos de admisión en el plan de estudios, entre los que podrán figurar complementos formativos en algunas disciplinas, en función de la formación previa acreditada por el estudiante. Dichos complementos formativos podrán formar parte del Máster siempre que el número total de créditos a cursar no supere los 120.
En todo caso, formen o no parte del Máster, los créditos correspondientes a los complementos formativos tendrán, a efectos de precios públicos y de concesión de becas y ayudas al estudio la consideración de créditos de nivel de Máster.

En el 24, donde decía sólo:

2. Los títulos universitarios oficiales deberán someterse a un procedimiento de evaluación cada 6 años a contar desde la fecha de su registro en el RUCT, con el fin de mantener su acreditación.

3. A estos efectos la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA), establecerá los protocolos de verificación y acreditación necesarios conforme a lo dispuesto en este real decreto.

Dice ahora:

2. Antes del transcurso de seis años a contar desde la fecha de su verificación inicial o desde la de su última acreditación, los títulos universitarios oficiales de Grado y Doctorado, deberán haber renovado su acreditación de acuerdo con el procedimiento y plazos que las Comunidades Autónomas establezcan en relación con las universidades de su ámbito competencial, en el marco de lo dispuesto en al artículo 27. Asimismo, los títulos de Máster deberán someterse al indicado procedimiento antes del transcurso de cuatro años.

3. A estos efectos la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA) y los órganos de evaluación que la Ley de las Comunidades Autónomas determinen y que cumplan con los criterios y estándares de calidad establecidos por la Comisión Europea mediante la superación de una evaluación externa que les permita ser miembros de pleno derecho de la Asociación Europea para el Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (European Association for Quality Assurance in Higher Education) –ENQA– y estar inscritas en el Registro Europeo de Agencias de Calidad –EQAR– establecerán conjuntamente los
protocolos de evaluación necesarios para la verificación y acreditación de acuerdo
con estándares internacionales de calidad y conforme a lo dispuesto en este real
decreto.»

El artículo 25 se modifica íntegramente y es nada menos que el Procedimiento de verificación de los títulos.

Al 26 se le añade: 3. Una vez que el Gobierno haya aprobado el carácter oficial del título, el Rector de la Universidad ordenará publicar el plan de estudios en el “Boletín Oficial del Estado” y en el Diario Oficial de la correspondiente comunidad autónoma. A estos efectos la publicación deberá recoger los términos expresados en el apartado 5.1 de la Memoria contenida en el anexo I de este real decreto.

Se modifica el 27 sobre el Seguimiento de los títulos inscritos en el Registro de universidades,
centros y títulos, y se añade un 27 bis sobre la renovación de la acreditación de los títulos.

También se modifica entero el 28 sobre la Modificación de los planes de estudios conducentes a la obtención de títulos oficiales ya verificados.

Y entre las modificaciones de transitorias y demás, destaca

a) A los estudiantes que hubiesen iniciado estudios universitarios oficiales conforme a anteriores ordenaciones, les serán de aplicación las disposiciones reguladoras por las que hubieran iniciado sus estudios, sin perjuicio de lo establecido en la disposición adicional segunda de este real decreto, hasta el 30 de septiembre de 2015, en que quedarán definitivamente extinguidas. Ello no obstante, las universidades, sin perjuicio de las normas de permanencia que sean de aplicación, garantizarán la organización de al menos cuatro convocatorias de examen en los dos cursos académicos siguientes a la citada fecha de extinción.

Y por último también se modifica la Memoria de solicitud de verificación.

En resumen: casi nada. En julio. Y a volver a empezar.

Mi Twitter

    follow me on Twitter