lunes, 31 de octubre de 2011

Calabazas, Samaínes y Halloween

Para que luego digan que el sistema educativo no funciona. Hace unos 20 años, en las escuelas infantiles se empezó a ahuecar calabazas y los niños de entonces ya han llegado a la Universidad. Halloween ha pasado de las guarderías a los locales de copas gracias a las actividades escolares. Que nadie se espante. Era un actividad más, como el magosto, o fabricar pan, los villancicos de navidad o la función de carnaval o fin de curso. Sólo que apoyada por Disney Channel y el resto de la industria audiovisual estadounidense.

Claro que los profesionales de la educación somos únicos buscando explicaciones y se recurrió a la del Samaín, la fiesta celta origen de Halloween. Que es más o menos lo mismo que vestir a los niños de vaqueros diciendo que no son norteamericanos, sino tejanos, por tanto españoles, montando caballos de origen árabe. O que la hamburguesa es de Hamburgo y el hot-dog de Frankfurt.

Podemos disimular si nos da vergüenza, negar que nuestros niños celebran Halloween aunque hagan lo que ven en las pelis yanquis, porque somos de izquierda, cultos, culturetas o nacionalistas y criticar al Santa de Cocacola, al Papa Noel o al San Nicolás y recuperar el Apalpador.

O podemos entregarnos a las nuevas modas sin pudor consumista como los pueblos que tienen un apagón en fin de año y se inventan la tradición de las uvas en agosto. En realidad lo las uvas fue también un invento. O el escándalo de la tomatina. Así que no nos pongamos tan estupendos

Pero lo que tenemos que admitir es que en este país de pocos niños, nos encanta verlos felices, verlos disfrazados de brujas y ogros, tan monos ellos, por eso repetimos los carnavales. Y además no van a dar la nota y ser diferentes en el cole, no vaya a ser que los marginen por aburridos. No vamos a discutir por unas calabazas como sí nos reñían nuestros padres. Ah, que esas calabazas eras otras, es verdad.

Así que no nos amarguemos demasiado. Disimulando o no, Halloween-Samaín está entre nosotros. Y a los muertos de verdad, a los nuestros, que les vaya limpiando el nicho Disney, el Apalpador.

viernes, 28 de octubre de 2011

Conciliación, horarios, usos y husos

Vivo en Galicia. La punta noroeste de España, encima de Portugal. Este fin de semana nos cambian la hora. Empieza el horario de invierno. Cuando nuestro reloj diga que son las 3, nosotros diremos que son las dos. Pero el Sol, si fuera de día, dirá tozudamente que en Galicia es justo la medianoche: 00 horas.

Nos suele dar pereza hacer este ejercicio mental de husos horarios. Incluso nos da pereza el ejercicio geográfico. Galicia está al sur del oeste de Irlanda. En el mismo huso solar de las Islas Canarias. Pero la oficialidad recoloca las horas por cuestiones políticas, económicas y pretendidamente funcionales. De hecho, si dices en Madrid que Galicia debería tener la hora de Canarias o Portugal te miran como si fueras nacionalista. Y cuando les comentas que Madrid debería tener la hora de Londres, se quedan extrañados.

Todas estas obviedades, que seguro conoce, vienen a cuento, más que de los husos, de los usos y costumbres que nos quieren cambiar respecto a horarios con razones que van desde la conciliación familiar hasta la convergencia con Europa. Y no está mal converger. Lo que ocurre es que la noche de San Juan, en Galicia empieza a las 11.30 horas de reloj (09.30 por el sol). Si nos hacen cenar como los nórdicos, a las siete de la tarde, estaríamos biológicamente cenando a las cuatro. Y si nos hacen levantarnos a las siete y media de la mañana en realidad nos estaríamos levantando por el sol antes que los monjes benedictinos del siglo XVI. Al menos en verano. En invierno, justo para llegar a maitines duchado, desayunado y leída la prensa.

Ojo que yo quiero conciliar. Entre otras cosas con los horarios de los colegios, aunque eso sea en el fondo un breve período en la vida familiar. Pero si para ello me hacen levantar antes que los pájaros, tengo que comer en veinte minutos un bol de ensalada en el banco del parque o el bar de la oficina y llegar a casa a las cinco para cenar a las siete (insisto, cuatro de la tarde hora solar veraniega en Galicia), como que prefiero sacrificarme unos años.

Que en Galicia, hombre, tenemos el mismo horario oficial que en Macedonia, por todos los dioses, y allí amanece dos horas y media antes como poco. Caray. Córcholis.

Qué moto comprar... ¿o es un coche?



Quizá usted no ande en moto porque las motos se caen. Esta no. Tal vez porque se moja cuando llueve. Con esta no. A lo mejor porque la carrocería no protege el cuerpo. Esta lo protege. Puede incluso que crea que las motos son ruidosas. Esta es eléctrica. Estoy hablando de la Lit C1. Un vehículo que quizá no tenga éxito como tantos otros que se han propuesto desde la creatividad y la falta de apoyo económico o del mercado, pero que a mi personalmente me devuelve la confianza en el avance de la tecnología. Parece milagroso.

Claro que puede que usted, como yo, sí ande en moto. Es posible que prefiera el viento a la lata, que eche de menos el manillar, o que le parezca otra "rodaja de Smart" como le llamamos a su homónimo de BMW...



Que por cierto anuncia su nueva versión también eléctrica (eso sí, se cae) aunque no es seguro que se llegue a fabricar.


Y tampoco estaría mal que el prototipo híbrido de Peugeot, con dos ruedas delante, se acabase convirtiendo en realidad aunque no parece muy probable.



De cualquier forma, todo dependerá del precio, dirán muchos. Yo creo que dependerá tanto o más de nuestra resistencia al cambio. De que realmente sepamos lo que queremos. ¿Queremos de verdad vehículos nuevos para solucionar los problemas de movilidad urbana?, ¿estamos dispuestos a montar en "cacharros" originales que llaman la atención? 
Los que odian las motos (muchos se han desatado con la desgracia de Simoncelli) y los que las adoramos o simplemente usamos somos con frecuencia igual de integristas con nuestras posturas. Y la tecnología se empeña en ofrecernos, en vez de integrismo, integración. Es mucho más divertido.

lunes, 24 de octubre de 2011

La isla de las flores y el balance de la catástrofe


Durante más de 40 años hemos estado esperando la noticia de ETA, ha durado relativamente poco en las primeras páginas del periódico. De hecho hasta compitió con la muerte de Gadafi, otra noticia que se hizo esperar y que ni siquiera ha resistido el paso de dos días a pesar de la escalofriantes imágenes de sus linchamiento y de los niños haciendo cola para ver su cadáver. Otro fallecimiento, el de Steve Jobs, casi se sacralizó. De pronto su imagen y su vida laboral se convirtió en tan ejemplificante que parecía una revelación evangelizadora. Ayer se mató un joven corredor de motociclismo, Marco Simoncelli, y cientos de personas más en un terremoto en Turquía. Todas noticias de impacto. Todas importantes. Todas dignas de ese periodismo de masas que estamos jubilando desde hace años. Y sigue funcionando.
A la vez, la cuestión económica sigue presente aunque con menos espectáculo por técnica y menos sencilla de asimilar. La nueva inyección a la banca, los recortes y la ideología destilada incluso en los medios progresistas como la única posible. En mi facultad estamos haciendo una práctica de documental. Y una estudiante brasileña nos ha recordado este trabajo de Jorge Furtado (1989). Qué difícil resulta pensar entre tanto acontecimiento de primera plana.

jueves, 13 de octubre de 2011

Ahora que caigo

Ahora que en Galicia lo vendemos todo (o eso dicen), me gustaría saber qué hacen los vendedores con el dinero que cobran. Miles de millones de euros no deberían caer en saco roto. Y no caerán, sino que se meterán casi con toda seguridad en los mercados financieros en vez de en empresas productivas. Será que el capital gallego es igual de especulativo que el del resto del mundo.

Ahora que en Madrid hablan de nuevo de fusionar las Universidades que hace 20 años se descentralizaron, me gustaría saber si creen que por el hecho de eliminar rectorados se encogerán los gastos de tanto campus, tanta facultad y tanto personal, incluido, por cierto, tanto estudiante. Es como si la solución al disparatado número de aeropuertos construidos en España fuera fusionar sus direcciones. Vaya, si ya son de una misma empresa. ¿Son más competitivos? Me temo que no.

Ahora que resulta que la solución a los problemas de las cajas de ahorros y los bancos es hacerlos más grandes, me gustaría saber si esto es para que si entran en nuevos apuros no puedan quebrar y haya que volver a rescatarlos.

Ahora que los recortes en Sanidad y Educación ya no se disimulan, me gustaría saber si tras las elecciones alguien tomará medidas sobre la claridad de los presupuestos y, sobre todo, de su cumplimiento o no. Porque de nada vale que se ahorren 4.000 millones en profesores o ambulatorios si se utilizan para rescatar bancos, pagar los intereses de la deuda o simplemente se dejan de recaudar. Y, by the way, ¿alguien sabe realmente qué puede hacer un gobierno "nacional" con su política si los "mercados internacionales", con un simple toque de tecla, hacen que paguemos 50.000 millones o 75.000 millones en intereses de un día para otro.

Ahora que caigo, me gustaría saber si además de empequeñecernos y llorar, fusionar o dividir, o quitar dinero de las cosas importantes y dárselo a los ejecutivos del sistema, vamos a hacer algo. No sé, invadir los paraísos fiscales, embargar las propiedades a todos los banqueros o cajeros de ahorros indemnizados tras ser intervenidos o, por lo menos, nacionalizar la banca de verdad. Ah, perdón. Esto ya lo hemos hecho. ¿O es al revés?

domingo, 2 de octubre de 2011

Íntima manipulación

Estaba yo preparando una clase sobre manipulación audiovisual y, cómo no, se me ocurrió teclear la palabra en Google. Me llamó la atención que el autorrelleno colocara en los dos primeros lugares la manipulación genética y la de alimentos. Pero mucho más sorprendente me resultó el hecho de que el término manipulación se asociara en los resultados de la búsqueda especialmente a las relaciones de pareja. "Que no te manipulen" es la frase más repetida. No los medios de comunicación o el poder general, como yo esperaba, sino tu marido, tu mujer, incluso tus hijos. Diez recetas, o así, para evitar que te presionen, que te anulen, que te manejen. Aprende a defenderte. Protégete. No cedas.

Como llevo unos días embarcado en clases teóricas (que, para qué nos vamos a engañar, no son mis favoritas) me dio por seguir buscando. Enseguida enlacé con cientos de páginas sobre la psicología de periódico dominical que tanto se ha puesto de moda. Cuando saltó de los consultorios sentimentales a las secciones de las revistas femeninas no le di demasiada importancia. Pero cuando se entrelazaron los libros de autoayuda con el marketing, el management, los diarios de información general, los recursos humanos, las técnicas de motivación y, tachán, tachán, la manipulación de las personas sabía que impepinablemente acabaría teniendo alguna excusa para utilizarlo. Así que si debes hablar de manipulación desde una perspectiva teórica, qué mejor que ponerse a hablar de relaciones humanas, me dije. Y entonces me percaté de que apenas sé nada de relaciones humanas. Pensé en hacer un sondeo del estilo de "¿cree que los niños deben leer más?", o en ver un ciclo de cine chic flick, irme al fútbol, cualquier cosa menos seguir leyendo páginas de psicología en Internet. Hasta que descubrí a la novia de Cristiano Ronaldo que al parecer es la protagonista de la campaña de una marca de ropa interior femenina, Intimissimi. Y lo entendí todo.

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