lunes, 31 de mayo de 2010

Tabaco



Fui fumador hace ya algunos años. 17 años y 26 días, para ser exactos. Dejarlo fue una de mis mayores victorias, como sólo son las que libras contra ti mismo. Ahora la habitación de mi hijo huele a tabaco y un chaval que se cree un machote, el pobre imbécil, fuma encima del tejado, un par de casas más abajo de la mía. Ayer vi a Moncho Alpuente, uno de los adalides de la libertad del fumador, en la televisión. Debe estar enfermo, al menos su aspecto no era muy saludable. Hoy me encontré este vídeo en Youtube. Y me acordé de que no había celebrado mi particular aniversario. Perdón por el detalle personal, que no le importa a nadie. Pero a algunos padres es pa matarlos. A ver si llega la prohibición total de los espacios públicos cerrados. Algo es algo.

domingo, 30 de mayo de 2010

Revolucionar la Administración

De acuerdo, sé que es improbable que ocurra, pero ya que se abre la caja de Pandora juguemos a revolucionar la Administración española. Por partes.

En España hay más de 8.000 ayuntamientos, dejémoslos en 500, incluso menos. Entre áreas metropolitanas, comarcas, etc. estamos más que servidos. Así buena parte de las autonomías carecerían de sentido, las 17 podrían reducirse a cinco o seis como mucho, y las diputaciones provinciales y los cabildos desaparecerían. Las más de 70 universidades seguramente se pueden reducir a la mitad. Puede que sobren cuerpos policiales, sistemas sanitarios, educativos, pero no en España: en toda Europa. Puede que las Administraciones centrales de cada Estado deban adelgazarse y unificar criterios, competencias y planteamientos a nivel europeo. ¿Ministerio de Economía? alemán; ¿Educación?, finlandés; ¿Sanidad? pues, aunque les parezca mentira, español; ¿Cultura?, italiano; ¿Defensa? británico; ¿Justicia?, holandés; ¿Exteriores?, francés... Paro, no quiero caer en el tópico; aunque hay múltiples aspectos administrativos que son claramente más prácticos si están centralizados y otros, descentralizados. No sólo es cuestión de dinero, sino de funcionamiento. Por ejemplo: un sólo código de circulación y no permitir que cualquier policía local se invente una forma de circular en una glorieta.

Si reducimos niveles administrativos tal vez se puedan reducir los puestos administrativos, pero en realidad nadie quiere que se reduzcan el resto de los puestos públicos: no queremos menos profesores, médicos, jueces, bomberos, policías, ni siquiera queremos menos administrativos cuando estamos en la cola de una ventanilla, lo que queremos son menos ventanillas. Administración única, una idea de Manuel Fraga que, con más o menos matices, habría que recuperar aunque haya que olvidar otras.

Más revoluciones: un solo sistema electoral, un único modelo de financiación de partidos. La corrupción y la mediocridad política son fruto del modelo, además de la ausencia de valores éticos, pero también de los sueldos bajos. A los políticos hay que quitarles privilegios (que son carísimos para las arcas públicas) pero también hay que aumentarles el sueldo. Los mejores del mundo privado tienen que verse tentados por el servicio público por el reto de hacer cosas, pero no pueden perder dinero, al menos no mucho dinero. En general los sueldos hay que diferenciarlos, no igualarlos, pagar el valor añadido que aporta el individuo, no puede haber una diferencia de 600 euros entre el salario base más bajo y más alto, o que la inmensa mayoría de los funcionarios cobren entre 1.200 y 3.000 euros. Esa no puede ser la diferencia entre un ordenanza y un catedrático. Al respecto, la radiografía que publica El País resulta esclarecedora.

Otras ideas: ¿qué tal aumentar la productividad, la eficiencia? La del empleado público y la del privado. Y las del empleador y las empresas, naturalmente. La competitividad no va a venir de la mano de la bajada de sueldos, salvo que estemos dispuestos a llegar a los modelos de Foxconn, la empresa que dedica 400.000 empleados a fabricar en China el iPad, con un salario medio de menos de 1.800 dólares anuales (eso sí, los psicólogos contratados para evitar sus suicidios cobran entre 25.000 y 70.000), o al modelo universitario indio, donde un profesor universitario cobra 600 dólares al mes pero un estudiante universitario puede vivir becado por 30 dólares al mes. La productividad vendrá de racionalizar horarios, trabajar y cobrar en función de resultados, vendrá de la mano de la innovación, la imaginación, el único recurso ilimitado. Aunque también vendrá de tener hijos, aunque esa es otra cuestión.

Asia está hambrienta de crecimiento, China coloniza África, Latinoamérica sigue pegando bandazos políticos, Norteamérica tiene la máquina de hacer billetes, consiente la burla del Sistema Monetario Internacional y los paraísos fiscales, y vende iPads. Mientras Europa recorta los sueldos. España, casi más que nadie. Pero las revoluciones siguen siendo necesarias. Ojalá sepamos hacerlas civilizadamente, sin violencia. Aunque a largo plazo, vaya usted a saber. Si las clases políticas siguen empeñadas en mantener el modelo actual, no apostaría mucho por la tranquilidad social en menos de media generación.

jueves, 27 de mayo de 2010

Apple, más "valioso" que Microsoft

Soy de Apple, no de Microsoft. Qué se le va a hacer. Es como ser de Pepsi en vez de Coca-Cola, de los Rolling en vez de los Beatles, de Nesquick en vez de Cola-Cao, de baloncesto en vez de fútbol o de motos en vez de coches. Pero no alinearse con la opción mayoritaria tampoco dice mucho de uno, porque hace el juego a este puñetero mundo binario, en blanco y negro, sin vías alternativas que tomar en consideración.

Pero forofismos al margen, el hecho, quizá puntual, de que Apple haya superado a Microsoft en valor bursátil podría compararse a cuando Microsoft superó a General Motors. No tanto porque implique el mismo cambio entre la "industria de átomos" y la "industria de bits", como decía Negroponte, sino porque confirma que la nueva economía juega con el valor de marca tanto como con la I+D y el diseño industrial. Justo ahora, con el iPad, que mañana comienza a comercializarse en España, se demuestra el fenómeno, aunque en realidad todo Apple, con sus múltiples fracasos y aciertos, es un ejemplo vivo. ¿Por qué Microsoft no? Porque no logra la misma satisfacción de sus clientes, sino una simple mayoría abrumadora de resignados, conformistas y conservadores con la opción "de todo el mundo".

Claro que es un espejismo. El líder es el líder, hasta que se desmorona, eso sí, como le ocurrió a IBM. Pero el valor de los intagibles, efímeros, voluptuosos, junto con el producto físico deseable y con el estilo de moda, cotizan al alza. Es toda una esperanza para los que, como Serrat, íbamos con los indios en vez de con Custer.

martes, 25 de mayo de 2010

Preguntas

¿Estamos vendiendo el coche para comprar gasolina?, ¿por qué recortamos sueldos y nadie plantea trabajar más, ser más productivos?, ¿por qué no hablan de incrementar los ingresos al menos tanto como reducir los gastos?,¿eliminamos ya de una vez alguna de las Administraciones públicas? (yo aceptaría eliminar prácticamente cualquiera menos la local), ¿le contamos al FMI que todas sus propuestas están muy bien pero qué tal si empiezan por la reforma del sistema financiero mundial que ellos representan?, ¿de verdad queremos que los sueldos y las pensiones sean cada vez más igualitarios... por abajo?, ¿aceptaremos que las economías domésticas de todo el país se desplomen sin que caiga el gobierno ni se reduzcan como mínimo a la mitad los cargos políticos y de libre designación?, ¿alguien está pensando en cómo salir del agujero más allá de "cerrar el grifo" (es un decir lo de cerrar)?, ¿y si ponemos el déficit público a cero, qué, volvemos a empezar?....

¿Serán las canas de Penélope auténticas?, ¿le costará al Real Madrid 120 millones la operación Mourinho? ¿es adecuado el final de Lost?, ¿será la tableta de Dell una competidora del iPad?, ¿manipulan los periódicos digitales los temas más vistos por los lectores?

domingo, 23 de mayo de 2010

Twitter como indicador de soledad

Tenía pendiente una entrada sobre la web 2.0 como indicador de soledad. O de compañía virtual. O de momento de relax. Mi propio blog y sobre todo mi twitter podrían dibujar una gráfica de contacto físico con el prójimo (entiéndase mayormente lo de físico como directo, para mi pesar), es decir, a más entradas menos estrés, menos trabajo, pero también menos familia, menos amigos, menos cervecitas. A más esperas, más aeropuerto, más comer solo o más "nido vacío" pues también más Internet, más Facebook, más LinkedIn. No es sustitutivo de la comunicación personal que, evidentemente, sigo prefiriendo, ni siquiera es la demostración simple del nivel de ocupación o de holganza (en vacaciones casi desconecto, por ejemplo; y si estoy a tope de trabajo, también). Es otra cosa, más sutil. Más de estado de ánimo.

Hoy me he enterado de la muerte de un antiguo compañero, Juanjo Gallo, un periodista de 53 años, con el que trabajé un tiempo. Un buen tipo. Hace algunos años dejó la trinchera de la Redacción y se pasó al frente institucional, como jefe de prensa de la Diputación de A Coruña. Uno de esos funcionarios que trabajaban cualquier día de la semana, a cualquier hora, que también existen. La parca le pilló currando en su despacho un sábado por la tarde-noche. Lo cierto es que me dolió la noticia. Es el primero de los colegas de mi generación que muere de muerte "natural". Superados los primeros momentos, las llamadas, la estupefacción y las mierdas esas de que vivimos dos días, nos amargamos por tonterías y que la vida es algo más que trabajo, no se me ocurrió otra chorrada más que expresar mi sentimiento en Twitter y en Facebook. No sé por qué, era una mezcla de contribuir a dar la noticia y decir en público que de verdad me sentía mal. No fui el único. Me consta que al menos a una docena de personas les ha ocurrido algo parecido. Es un poco absurdo porque creo que Juanjo no estaba en ninguna de estas redes, aunque a lo mejor estoy equivocado. Pero los que las usamos compartimos trozos de momentos en el fondo siempre personales. A veces, tristes.

sábado, 22 de mayo de 2010

Vamos a tomar medidas

Ahora que ya está claro que la clase media desaparecerá, que los pensionistas tienen que morirse un poco antes, que los funcionarios son los culpables de la burbuja inmobiliaria, el fraude fiscal, la existencia de cuatro Administraciones públicas más la paralela por cada una de ellas con asesores y consejeros de libre designación, o que el recorte de la obra pública pagará la retirada de la publicidad de la TVE, el regalo de ordenadores portátiles a los niños de no sé qué cursos (aunque sean hijos de papá), el regalo de cuatrocientos euros a casi todo el mundo (aunque sean hijos de papá), el regalo del cheque bebé (aunque sea bebé de papá) y yo qué sé cuántos regalos más... ahora es, digo, el momento de tomar medidas.

Deberían ser las medidas de la sepultura política del PSOE, de cuyo fallecimiento electoral deberían beneficiarse más o menos al cincuenta por ciento su izquierda y su derecha. Pero no ocurrirá, porque en este país existen enormes bolsas de voto cautivo y de forofismo partidista digno de la mejor hinchada futbolística. Somos tan idiotas que muchos prefieren que le sigan dando por el pírolo los suyos, porque los otros son peores. Yo creo que si los otros son peores ya los echaremos y, mientras tanto, vayamos echándolos de uno en uno; pero bueno, ese es otro tema.

Deberían ser las medidas de la "refundación del capitalismo", esa coña marinera que directamente implicaría la reforma total del sistema monetario internacional y la revolución del modelo financiero que ha llegado al retorcimiento guasón de delinquir en cifras, más que macroeconómicas, siderales y sólo tener a un cabeza de turco mundial, el ínclito Madoff, entre rejas. Sólo uno, manda güebos.

Deberían ser medidas del estilo de, mire usted, el paro sólo se acaba poniendo a trabajar a los parados, al menos mientras cobran la prestación, donde usted quiera, oiga, cada uno en lo suyo: ayudando a las personas dependientes o en las guarderías, trabajando en las obras del AVE, dando clases en la Universidad, que con los lujos de Bolonia faltan un montón de profesores, o trabajando en atención al cliente de las operadoras de telefonía, o ayudando a combatir el fraude fiscal o a repasar las plusvalías y todas las transacciones inmobiliarias de los últimos años de falso crecimiento, o rehabilitando ciudades, pueblos y baches de verdad, no con chorradas tipo plan E.

Deberían ser medidas como menos ayudas para comprar coches y más transporte público, de acabar con la mentira de que el suelo es caro y la inflada valoración de los inmuebles en los balances, o de que el "espectro radioeléctrico" es público para dar concesiones ruinosas a las televisiones, pero los ADSL y las fibras ópticas son privadas. O medidas tipo reforma electoral, sistemas de financiación de partidos y sindicatos, que sólo dan como fruto engendros políticos como las medianías que están gobernando España.

Pero no. Como mucho tomaremos la medida de participar en una huelga, hacer voto útil, tragar con lo que nos hagan los nuestros o los otros, haremos malabarismos con la política lingüística, el pacto educativo, el reparto territorial de las migajas públicas disponibles, intervendrán alguna caja de ahorros más y seguiremos haciendo periodismo de fútbol, corazón y búsqueda de culpables entre nosotros.

En realidad, es a nosotros a quienes nos han tomado la medida hace mucho tiempo. Y así nos va.

lunes, 17 de mayo de 2010

Pit-bulls asesinos y periodistas

Un pit-bull mata a un niño de dos años. Un periódico pregunta en Internet: "¿Deben prohibirse las razas peligrosas?". Hace falta echarle redaños y conocimiento para enfrentarse a lo que una mayoría dirá: hay que prohibirlos, naturalmente, sobre todo si se plantea de este modo, en caliente, contraponiendo dos valores tan incomparables como un perro y la vida de un niño.

Si preguntamos por la pena de muerte cuando el cadáver está presente, y más si la víctima es un ser indefenso, y más si el asesino es un extraño, de otro país, de otra raza, hace falta tenerlos muy bien puestos para responder en contra del ajusticiamiento, incluso en contra del linchamiento.

Y si pillamos al pederasta, al violador, al agresor brutal, ya sea en directo o con una cámara de vídeo, y emitimos las imágenes una y otra vez para que se nos suba la sangre a la cabeza. Es el momento en el que un medio puede preguntar si quiere obtener el resultado más violento, menos reflexivo, más visceral.

Un joven muere en un accidente "pilotando una moto de gran cilindrada", ¿habría que impedir que los jóvenes "pilotaran" o incluso que existieran las "motos de gran cilindrada"? "Pilotar", "moto de gran cilindrada". Los coches no suelen pilotarse ni tener grandes cilindradas en las noticias de sucesos.

A veces me da pena el tipo de periodismo "serio" que hacemos. Hasta que el dilema moral nos aterra. Como cuando el asesino de un niño es otro niño, o su propia madre, o cuando el accidentado iba haciendo lo mismo que cualquiera de nosotros. Entonces esas encuestas se bloquean, no sabemos qué pensar. Mejor no pensamos. Aunque tampoco pensamos mucho cuando culpamos a los perros, a los objetos, a los extranjeros, a todo lo que sea diferente.

Y ahora que no me venga algún periodista a decirme que el negocio, que la línea editorial, que hay que dar carnaza a la audiencia. Cuestiones como lo del pit-bull son de primero de carrera, la definición misma de sensacionalismo y falta de rigor ético. Nadie te obliga "para llenar" a tener ideas tan manipuladoras, tan burdas, tan elementales que dan pudor. Has sido tú, colega, y esto de colega es un decir.

viernes, 14 de mayo de 2010

Como no cambiemos, vamos listos

Si somos más pobres, consumimos menos, pagamos a la larga menos impuestos, tenemos menos cohesión social, se crean menos empresas, se destruye empleo, hay que pagar subsidios...

Si los gobiernos toman medidas o condicionan sus declaraciones públicas a la inmediatez de los mercados bursátiles, si se atemorizan o se ven incapaces de enfrentarse a los grandes tiburones de las finanzas internacionales, a los especuladores masivos y a los que le siguen por inercia, si el concepto mismo de Estado democrático se resquebraja sustituido por la democracia censitaria del Dow Jones o del IBEX-35 que no tiene más objetivo que la rentabilidad instantánea...

Si los profesores aprueban a todo el mundo, si los alumnos no estudian, si los padres no dicen no, si no existe la autoridad o el esfuerzo, si no trabajamos, no innovamos, no creamos, no investigamos...

Si robo yo porque si no robas tú, si todo el mundo lo hace, si la vida es así, si palabras como honradez, responsabilidad o, simplemente, principios sólo se usan para discursos vacíos o para folletos corporativos...

Si no se acaba con los paraísos fiscales, ni con los privilegios al gran capital no siendo que se vaya, si aceptan las presiones de las grandes corporaciones para crear puestos de trabajo o simplemente para instalarse en tal o cual sitio, si legislan plegándose a lobbies, a cortesanos, a sindicatos o patronales, si se gobierna para la infancia, para los jóvenes o los viejos, para las mujeres o los homosexuales, en vez de para todos...

Podría seguir, pero si esto es así quizá, sólo quizá, es que ha llegado al poder la primera generación sin valores, irresponsable, que realmente no cree que sus actos tengan en verdad consecuencias, que es todo como un videojuego donde ni el dinero se gana por necesidad o ambición sino como simples puntos para figurar en el ranking, donde se busca la gratificación inmediata, siempre a corto plazo, para el titular del día, para el placer de la noche, todos ricos y sobrados. Quizá somos una generación amoral, ni siquiera inmoral, sencillamente tan corta y egoísta que ni hemos alcanzado a entender que las cosas bien hechas siempre han sido un buen negocio.

España está gobernada, en la generalidad, por una tropa en la que casi todos estamos alistados. Como no seamos capaces de emprender una nueva regeneración moral, económica y administrativa, no va a servir absolutamente de nada, pero de nada, reducir el condenado déficit público.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Recorte de gasto público: eficiencia o postureo

Si usted no es funcionario ni empleado público aplaudirá que le bajen los sueldos a esos privilegiados. Al fin y al cabo representan a la Administración, la ventanilla, el papeleo, los impuestos, las colas. Decir funcionario no es decir maestro, médico, juez, bombero, militar o policía, sino administrativo, básicamente tomando café. Así que la frase "se reduce la retribución del sector público un 5%", dicha esta mañana por Zapatero, puede sonar hasta a gloria. A eso se dedican últimamente algunos políticos: a buscar frases que suenen bien, a muchos.

La medida, junto con la congelación de las pensiones, la retirada del cheque bebé y alguna otra más, está dirigida a recortar el déficit público. Ahora piense en su casa, en su puesto de trabajo e imagine que le dice que debe reducir su gasto, o incrementar su ahorro, no un 5, un 10 por ciento. Tomar decisiones en la microeconomía personal es sencillísimo: tijeretazo a la gasolina, el teléfono y la ropa y buena parte de los hogares españoles han reducido más; luz y teléfono, comidas y viajes, gestiones y papeleo y la inmensa mayoría de las empresas no sólo ahorran sino que ganan otro tanto.

Lo malo es que cuando tomamos decisiones desde una perspectiva macro, eligiendo las palabras para que suenen bien, apretando las tuercas a los públicos cautivos (funcionarios, IVA, pensionistas), seguimos malgastando lo mismo, incluso más, pero simplemente somos más pobres.

Lo de menos, aunque sea dramático y paradójico, es que estas medidas las tome un gobierno socialista (menudo patrón sería si fuera empresario). Lo realmente importante es que se aplaza una vez más, por pura incompetencia, la reforma de la Administración y del modelo productivo y simplemente se genera pobreza, se reduce la capacidad de consumo, la capacidad de endeudamiento de quien ofrece más seguridad. Es como cuando los ayuntamientos deciden recaudar más multando con 800 euros el comer pipas por la calle ¿de verdad eso supone un ingreso tan importante como el perjuicio para el multado? y si se quiere como medida disuasoria, ¿por qué no mil o diez mil euros? O como cuando se pide a la gente que ahorre agua pero nunca se arreglan los conductos. ¿Es eficiencia o postureo?

Podemos incluso (el gobierno ni se ha atrevido) reducir el número de vicepresidencias o de ministerios, pero realmente lo que hay que adelgazar es el conjunto de la Administración, las duplicidades territoriales, no es tanto, que también, una cuestión de cantidad, sino de calidad, de racionalización. No es el gasto público, es el malgasto público estructural, la necesidad de agotar presupuestos con rigideces estúpidas, la burocratización de los burócratas, el control de los controladores, la calidad de las calidades. En una palabra: el caos. La Administración necesita una reconversión desde sus cimientos, en su mismo concepto, no en la coyuntura.

Mientras tanto, todos estamos satisfechos porque a los ministros le bajan el sueldo un 15 por ciento. Qué insulto a la inteligencia.

martes, 11 de mayo de 2010

Genios de las finanzas en sus poltronas

Entiendo que un empresario gane millones de euros o de dólares como propietario de un negocio muy rentable, pero no entiendo los sueldos millonarios, la desproporción salvaje entre las cúpulas directivas y el resto de las plantillas. Con la crisis financiera, parecía que podría empezar a extenderse una brisa de renovación, sobre todo después de la intervención de los gobiernos para salvar bancos y primos cercanos. Pero fue un espejismo. Nada parece estar cambiando. Ahora, con los procesos de fusión, al parecer inevitables porque los gestores han hecho mal su trabajo ya sea en términos de tamaño o de saneamiento de sus entidades financieras, resulta que salvan su poltrona como requisito imprescindible para un final feliz. Muchos empleados perderán sus puestos de trabajo, pero las cúpulas garantizan su permanencia. Si este proceso es escasamente aceptable en cualquier empresa, menos presentable es en una caja de ahorros.

Esto es lo que al parecer ocurrirá al menos en la fusión de las cajas de ahorro en Galicia.

En los mismos días en los que las bolsas son montañas rusas, el FMI vigila la economía española, el euro sigue debilitándose ante el dólar, la deuda se coloca pero a precios altos, y el paro sigue batiendo récords.

El rollo de la economía. Y los magos de las finanzas amarraditos a sus consejos.

sábado, 8 de mayo de 2010

Chávez y las redes sociales

Que Chávez tenga muchos seguidores en Twitter es lógico. Cualquier presidente de nación que salga a las redes tendrá éxito. Que haya contratado a 200 personas para ayudarle a gestionar la cuenta, bueno, una manera de luchar contra el paro, la medida de su vanidad, el tamaño de su preocupación... Lo que me parece más significativo es que el líder bolivariano sólo recibe algo más de un 18 por ciento de mensajes negativos, a pesar de su controvertido perfil, a pesar de las pasiones que levanta.

Pero no quiero escribir sobre él. Sino sobre el ejemplo. Su caso sirve para ilustrar varios aspectos interesantes de las redes sociales.

El primero: poco a poco queda claro que la presencia profesional en las redes sociales no es gratis, ni siquiera barata. Es eficiente, rentable, pero absorbe recursos. Si una persona física o jurídica tiene una elevada notoriedad, el cuidado de su imagen en la red acaba exigiendo una cierta inversión económica. No digo yo 200 empleados, pero sí alguien que dedique su tiempo mucho más allá del que dedican los secretarios personales de los famosos a atender las cartas de admiradores, y con mucha mayor trascendencia y repercusión.

El segundo: en las redes sociales se está superando poco a poco la fase del fan (sintomático que Facebook haya eliminado la denominación) y se normaliza lo que ya sucedía en toda la red participativa y en la calle, es decir, las personas cabreadas son las que arman más ruido, no los fans. Las marcas saben que quien está satisfecho se lo dice a pocos y quien está molesto se lo dice a muchos. Si uno entra en foros temáticos de un tipo de producto, incluso los que más renombre de fiabilidad disfrutan, están repletos de quejas. Tarde o temprano esto ocurrirá, ya está empezando a ocurrir, en las redes sociales. Y la gestión de la reputación incluirá, como siempre, la gestión de crisis, de contingencias, de lobbies, etc, etc.

Y tercero: el buen nombre, la fama, la imagen, la autoestima y, lo que es peor, la historia de las personas, la que de verdad les importa, ya no la escriben los medios de comunicación y los historiadores. Ahora todo lo que los buscadores recuperan entra a formar parte de nuestra memoria, de nuestra biografía, de nuestro epitafio. Ya no somos dueños ni de nuestros silencios. Lo que no digamos lo dirán otros.

Y Chávez lo sabe. Será controvertido, pero no estúpido.

jueves, 6 de mayo de 2010

El pacto social por la educación fracasa

Parece que fracasa el pacto por la educación. Una pena. El documento se ha vaciado tanto de contenido que hay que hacer un esfuerzo por ponerse en contra. O a favor. No conozco a nadie que esté de acuerdo con el sistema educativo español. Pero los políticos seguirán pedaleando, negociando a corto plazo, ganando tiempo, sin demasiado compromiso, sacando reglamentos, remiendos, parches. El gremio docente seguirá en crisis de identidad. Los padres seguirán renunciando. Y los estudiantes seguirán teniendo que aprender a buscarse la vida, a pesar de todos los "avances" evidentes que se han alcanzado en su formación.

Y mientras tanto la otra crisis, la económica, la coyuntural y la estructural, se mezcla con la demográfica. Si un días nos despertamos siendo de golpe un 20 por ciento más pobres, como los griegos, o con un euro debilitado bruscamente respecto al dólar, nadie se sorprenderá demasiado. Lo malo es que la calidad educativa hasta podría llegar por la reducción de alumnos por profesor. La disminución del paro llegará por el empequeñecimiento de la población activa. Pero la pobreza y la falta de futuro, especialmente para la Seguridad Social, no la arreglarán los políticos ni la inercia. Van a tener que venir los emigrantes, no sé si indios, chinos, africanos, latinoamericanos o nórdicos, que en estas latitudes el clima ayuda y hay mucho país para tan poco paisano. Lo curioso es que a lo mejor están todos más preparados que los españoles. Quien sabe.

miércoles, 5 de mayo de 2010

La teoría de la inspiración

Aceptemos que Soros y compañía está machacando el euro, disparando a las economías nacionales una tras otra: después de la griega, la española. La prensa "influyente" extiende el rumor de que el gobierno español tendrá que recurrir a la ayuda internacional. Zapatero lo desmiente y nadie le cree. Las bolsas se desploman. La falta de credibilidad de los políticos no es gratis. Y los rumores negativos en situaciones de crisis se creen siempre por si acaso.

Pero además de la teoría de la conspiración, existe la de la inspiración. ¿En qué se inspiran los periodistas para coincidir en un tema e incluso en el enfoque del tema?, ¿es magia cuando coinciden los diarios y hasta los dominicales de medio mundo o de un país en sus portadas?, ¿por qué todos los focos se dirigen unánimemente a los mismos asuntos, a veces de forma bastante caprichosa?

Los más críticos dicen que la prensa está comprada. Claro. Siempre ha tenido y tendrá dueño. Pero no es el principal problema. Ni siquiera el que existan los prestidigitadores de la manipulación. Que también. Lo grave es que la dinámica rutinaria simplifica ambos procesos porque las redacciones se inspiran en los teletipos, en las notas de prensa, en los otros medios, en la CNN, Nueva York y, naturalmente, en la Red.

Unos cuantos, pocos, "influyentes" en Internet inspiran a medio mundo. Alvin Toffler decía a principios de los ochenta que el mundo funcionaba mediante una democracia censitaria: los votantes eran los trescientos mil brokers y dealers que movían los mercados financieros en aquel momento. Apretando un botón, manejaban países y gobiernos como títeres. Hoy son más lo especuladores, pero se les mueve en Red, a la vez celular y piramidal. Y los periodistas asisten en directo a esos movimientos. Y además les dan eco. Treinta años después de las palabras de Toffler no ha cambiado nada, salvo que Internet facilita aún más el proceso.

Añadamos periodistas de moqueta, llenando páginas y minutos de emisión con la inercia de la agenda diaria, reacios, casi temerosos, de apartarse de la vereda, no vayan a parecer poco profesionales. Añádale bloggers inspirándose en los agregadores de noticias, en Google News, en Menéame. Twitteros y feisbukeros repicando. Redactores echando un vistazo de reojo a estas fuentes. Ponga un rumor o unas declaraciones que encajen en esa agenda. No importa que sea la gripe A, la corrupción o la crisis. Vale cualquier tema. Y el plato está servido.

La concentración informativa ya no necesita concentración de medios. Basta con la concentración de temas y de fuentes. Es la teoría de la inspiración. E Internet no lo arregla por sí sola. De hecho, aunque pueda parecer paradójico, lo exagera.

lunes, 3 de mayo de 2010

De la decisión de Sophie a la de Anne






El cine siempre ha jugado con los grandes dilemas morales como argumento, pero entre las grandes denuncias de las primeras épocas cuando todo estaba por decir hasta los planteamientos del debate como espectáculo morboso o sensiblero actuales hay un trecho que todavía tiene mucho recorrido. Y no hace falta remontarse demasiado en la historia. Basta comparar el tratamiento de dos "decisiones": La decisión de Sophie, con Meryl Streep, y La decisión de Anne, con Cameron Díaz. Esto me pasa a mí por ponerme a comparar cosas que no se deben comparar.

domingo, 2 de mayo de 2010

Manipulaciones o agendas

Telediarios. Manipulaciones conscientes o inconscientes por inercia. No sé que es peor. Dos ejemplo y medio:

Veo la enésima vinculación entre los casos de pederastia en la Iglesia y el celibato de los curas. No aguantar el celibato te puede llevar a practicar sexo con otro adulto. Nunca con un menor. Que busquen otra excusa. ¿Manipulación inocente o intencionada?

Jerez. Moteros descerebrados haciendo el burro. Se cultiva la imagen de quien anda en moto es escoria social, una panda de irresponsables. ¿Manipulación sincera, distorsión típica de las crónicas periodísticas?

Valores sociales, construcciones de imagen e identidad. En una semana la televisión pública emite Segunda Piel y Los novios búlgaros en la misma franja horaria. ¿Casualidades temáticas? Igual que cualquier otro tema, por cierto, pero la insistencia en la parrilla de programación ¿crea la agenda o es fruto de ella?

Menos mal que la televisión ya no es lo que era. Aquello de que lo que no sale en televisión no existe está empezando a pasar a la historia. Aunque sigue teniendo una influencia atroz.

sábado, 1 de mayo de 2010

Sobre perros, niños y educación

En breve va a entrar un perro en casa. Y por pura deformación profesional llevo semanas leyendo y leyendo sobre el tema. Por ejemplo, las discusiones que existen sobre los métodos de César Millán, el "encantador de perros" que triunfa en la tele y que ahora tendrá una versión española. Es llamativo como, salvando las distancias (que por cierto no son enormes precisamente), la controversia general es idéntica a la que se produce en la educación de los humanos: castigo y premio, disciplina y motivación positiva, autoridad y empatía, incluso (manda narices en el caso de los perros) "conocimientos" y emociones. Después de tanta teoría, vendrá la práctica. Vaya usted a saber cómo saldrá mi perro, cómo seré yo como propietario de perro y cómo será el ambiente y las circunstancias en las que se desarrollará su vida.

De lo que libra la educación perruna es del consenso. Y de las leyes generales, las reformas y hasta de la política lingüística. Algo es algo. No, no estoy trivializando, al menos no más de lo imprescindible. Las ideas que se encuentran en Internet sobre los perros muestran un estado de opinión general en esta sociedad del bienestar occidental y desarrollada tan políticamente correcta, tan buenista, tan empática, tan adoradora del objeto de amor que sólo se puede entender como un ejercicio de hedonismo egocéntrico. Igualito que el que sentimos los padres actuales cuando defendemos a nuestros vástagos ante el profesor, el árbitro e incluso los otros niños. El placer orgulloso de que el nene salte con sus zapatones encima del sofá de cuero blanco, que ya se cambiará, será por dinero, lo importante es complacer al animalito y no traumatizarlo porque así nos complacemos nosotros. De modo que me estoy encontrando con que el obvio placer de tener un perro y el obvio placer de tener un hijo (ya sé, también trabajo y responsabilidades, sí) derivan en actitudes similares ante la educación.

Si los perros o los hijos son de otros, incluso si hablamos en términos generales sobre la educación, la mayoría de las personas somos críticas, pedimos mano dura, esfuerzo, disciplina y hasta "dominancia" a lo César Millán. Si son nuestros, los hemos tenido tarde y en situación de cierto acomodo económico, pensamos diferente.

Ahora añada que cada vez hay menos niños y más perros. Si esto no es un suicidio social en términos cuantitativos y cualitativos sobre nuestro futuro... ah, no, es un nuevo paradigma educativo.

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