martes, 29 de septiembre de 2009

Polanski y la memoria histórica

Alguien me comentó que tras leerme parecía que disculpaba a Polanski. No sería raro. Comentaba que nadie se acordaba casi de lo que hizo hace treinta años. Y además montones de famosos del cine han salido en su apoyo. Y la víctima, hoy cuarentona, le perdonó que la violara con trece años. Pues no. Creo que cometió uno de los delitos más odiosos que se pueden cometer. Los años solo ponen distancia, pero la justicia no debería olvidar.

Lo curioso del olvido es que a veces tiene connotaciones políticas, personales, íntimas. Como la Ley de Memoria Histórica, como los juicios a los criminales nazis o de cualquier otra dictadura, de cualquier color, de cualquier país. A veces queremos olvidar y otras no, a veces somos comprensivos, otras prácticos, otras directamente cínicos.

Seguramente el Polanski de ahora no tiene nada que ver con aquel violador de una niña. Ni ese viejo con los campos de concentración, las torturas, los fusilamientos, los vuelos nocturnos sobre el Río de la Plata, Paracuellos o el gulag, qué más da. Quizá hasta se les pueda perdonar, pero para eso hay que condenarles primero.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Una de impuestos

Imagine varias máquinas tragaperras. Una de ellas devuelve el 55 por ciento en premios; otra, el 75; y otra, el 95%. ¿En cuál jugaría usted? ¿Cuál cree que dará más ganancias al propietario? Naturalmente dependerá de la cantidad de monedas que introduzca la gente. Al principio es posible que metan lo mismo, así que la más rentable será primera. Pero a medida que la gente se vaya dando cuenta, la tercera irán recaudando más y más. Al final será cuestión de echar cuentas.

Con los impuestos ocurre lo mismo. A veces se recauda más con impuestos más bajos y más gente cotizando. Otras, sobre todo cuando el contribuyente está cautivo, el fisco obtiene más ingresos cuanto más los suba. Es una cuestión técnica. La política tiene poco que ver en esto.

Donde sí tiene que ver es si los impuestos sean o no progresivos, directos o indirectos, aplicados a rentas del trabajo o del capital, al consumo de según qué cosas... Ahí sí deberían diferenciarse las políticas de derechas y de izquierdas. Aunque las verdaderas diferencias tendrían que radicar en el uso del dinero recaudado, pero ese es otro tema.

La decisión del gobierno Zapatero de subir el IVA y gravar el ahorro en plena crisis es, disfrazada de decisión técnica, ir directamente contra todos. Como cuando se suben los peajes de una autopista y no hay carretera alternativa. La única opción es no consumir y no ahorrar o, más realista, cobrar en negro y guardar el dinero en un colchón. Ideal para la economía, oiga.

Así que les propongo algunos impuestos. Decida cuáles subiría si ud. fuese un gobierno socialista:

1. Los impuestos especiales del tabaco. Qué le vamos a hacer, es la guerra.
2. Los coches de más de cuatro cilindros, de más de 120 o 150 cv y 2.000 cc. Los de más de cuatro metros y medio. Los de más de cinco plazas salvo para familias numerosas. Es decir, los que contaminan, corren y atascan más.
3. Las segundas y las terceras residencias. Y claro, cuartas, quintas, etc.
4. Los ingresos de más de 50.000 euros por cada miembro de la familia (una pareja, 100.000 euros; una pareja con dos hijos, 200.000 euros, etc.)
5. El fútbol, los fichajes, traspasos, comisiones...
6. Las plusvalías en la venta de solares y viviendas.
7. Los abrigos de pieles, yates, alhajas, teles de 50 pulgadas... con un súper IVA al lujo.
8. Los patrimonios de más de 500.000 euros, los que incluyen latifundios, mansiones de más de 200 o 300 metros cuadrados o todo lo que sea más de 50 o 60 metros cuadrados por persona, activos líquidos de más 300.000.
9. Los sueldos de los ejecutivos y los beneficios de aquellos bancos que han recibido ayudas públicas.
10. (...) Añada el que considere conveniente.

Puede ser el chocolate del loro, puede que se necesiten mil matices, puede que todos tengan efectos secundarios, pero si Zapatero hubiera propuesto alguna subida que se aproximase remotamente a alguna de estas ideas, aunque sólo fuera por estética, al menos yo no me acordaría de aquel grito que le lanzó un chaval el día de su primera victoria: no nos falles. Pues eso, qué manera de fallarnos.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Un domingo para recordar

Las hijas de Zapatero, como fenómeno en la red con más presencia que la mismísima subida de impuestos, marcando un hito.

A Polanski lo detienen por fin después de más de 30 años. Quién se acordaba.

Victorias de Merkel en Alemania y Sócrates en Portugal. A ella la siguen llamando "la chica de Kohl". Y en España nunca nos sale el nombre de los políticos lusos.

Manuel Vicent recordando que El País, con el que ahora -lamenta- puede acabar "el puto fútbol", empezó por necesidad ideológica.

La película en memoria de Michael Jackson la exhibirán en cines "sólo dos semanas".

Honduras, al borde del olvido.

Un domingo en el que he descubierto que Zara tiene más de un millón trescientos mil admiradores en Facebook y que, según un cirujano que trasplanta caras, los occidentales somos muy blanditos. Trataré de recordarlo igual que el anuncio de Mercedes.



Bonito. Salvo que en tu entorno ronde el Alzheimer.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Y qué dicen sobre usted

En algunas ocasiones uno se sorprende al comprobar que determinadas cosas que das por supuestas en las grandes empresas no se hacen. Por ejemplo, pocas siguen lo que sobre ellas se dice en la red. Sin embargo, todo el mundo sabe que cuanto más grande sea esa empresa, cuantos más clientes o fama tenga, más centrará la incesante conversación 2.0. Y resulta que no sólo se produce la conversación más o menos espontánea, sino que existen verdaderos entusiastas de una determinada firma que no paran de seguirla, para bien o para mal, a veces con libertad absoluta gracias a su falta de compromiso y otras ya metidos en círculos casi profesionales. El caso es que logran una considerable credibilidad. Y sus audiencias, en ocasiones no tan escasas como podría parecer, contribuyen a un efecto dominó de tales dimensiones que no entiendo cómo las empresas no se preocupan.

Los expertos del marketing saben que los vanguardistas apenas suponen el dos por ciento de un mercado. Si acaban por influir a un 13 por ciento, lo más probable es que la mayoría de consumidores, aproximadamente un 70 por ciento, acaben siendo arrastrados. Es una generalización, pero seguro que el mecanismo de los medios sociales y el marketing digital no ha venido precisamente a entorpecer este proceso.

No importa demasiado si se trata del blog de un fan, de un foro o de un grupo de usuarios en una red social. Importan sus efectos, su repercusión. Y en la actualidad es tan sencillo y barato comprobarlo como googlearse un poco, estar algo pendiente de Twitter, Facebook, etc y tener un poco de visión global. No hace falta convertirse en un paranoico del clipping total, un resumen de prensa e incluso de radiotelevisión puede ser abarcable, pero con la red es imposible. Sin embargo, vivir ajeno por completo a lo que dicen sobre uno no es demasiado aconsejable, aunque sólo sea para prevenir problemas.

Y es exactamente lo que al parecer hace la mayoría.

jueves, 24 de septiembre de 2009

En defensa de los tránsfugas

Pues ¿saben qué? que olé, con dos bemoles. Si a ti te pusieron a dedo pero el puesto es tuyo, que le den bertorella al dedo. En un sistema de partidos donde el verdadero electorado de los políticos es el jefe, donde el que se mueve no sale en la foto, donde las votaciones en las cámaras se hacen por disciplina, donde los pactos estatales pretenden atar pactos locales, ser tránsfuga es ser un suicida, pero al menos durante un tiempo tienes criterio propio.

Hombre, si los haces por dinero pues eres un mierdas, con perdón, un Judas. Pero tal vez, sólo tal vez, alguien cambie de bando porque es el bando el que ha cambiado de sitio o de principios, porque el que está en la poltrona se ha descubierto incompetente, o dicta al dictado, o le manejan el rodillo con el que aplasta hasta el sentido común. Y entonces ¿qué haces?, ¿esperas a las siguientes elecciones donde si protestas te apartan de la lista y aún encima ya eres reo de tus disciplinados votos de apoyo al atontado?

Sí, ya sé. Las listas cerradas hacen que el ciudadano vote a un partido y lo lógico sería que el partido después decidiese su "política de personal". Sin embargo como en España somos expertos en legislar con medias tintas, las listas son cerradas pero los cargos electos pertenecen a las personas. Y el único resquicio que queda a la libertad individual y a la independencia de criterio es la posibilidad de "transfugarse". Que luego lleguen los líderes nacionales o los acuerdos estatales está muy bien, al fin y al cabo acuerdan seguir ostentando su poder casi absoluto, pero si quieren de verdad acabar con el problema que pongan sobre la mesa de debate la ley electoral.

De lo contrario seguirá habiendo tránsfugas, indignos o heroicos, listos o idealistas, en todo caso arriesgados. Al fin y al cabo cada vez hay menos personas dispuestas a aceptar ser apartadas del pesebre, de la seguridad del rebaño, de la obediencia debida. Ay si hubiera habido más tránsfugas en la Historia; cuántas barbaridades ha cometido el ser humano por no tener los redaños de decir no, hasta aquí hemos llegado.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

¿Qué pasa con Manolete?



El biopic de Manolete, protagonizado por Adrien Brody y Penélope Cruz, no acaba de estrenarse. Recibió tanta publicidad gratuita gracias a Elsa Pataky que muchos creen que pasó por las salas hace meses, sin embargo al parecer una cuestión de impagos ha paralizado judicialmente el estreno. La crisis económica general y la particular del audiovisual se cobra víctimas personales y empresariales de forma incesante. Seguro que se llegará a un acuerdo, pero no es la única que se ha quedado en un cajón: en 2008 33 películas españolas corrieron las misma suerte. En 2009, el año de nada menos que Los abrazos rotos de Almodóvar, ya considerada un fracaso de taquilla, y Ágora de Amenábar, que ojalá tenga mejor fortuna, no pinta mucho mejor.

Todos sabemos que el cine español debe producir menos y mejores películas. Mejores en términos industriales y en términos artísticos: con más recursos y tiempo para redondear los guiones, la fotografía, el diseño de producción, la sonorización... y la distribución.

Y ayer se ha sabido que el Ministerio de Cultura incluirá criterios de "discriminación positiva" en la concesión de sus ayudas. Honestamente, no sé si tenemos arreglo.

martes, 22 de septiembre de 2009

Los usos de Life on Mars?


La publicidad aprovecha olas, se sube a la espuma y agranda el tubo para que el espectador se deslice sobre la tabla de surf y se deje llevar hacia un emoción contagiosa. El último anuncio de Visa se ha enganchado a la serie Life on Mars que, obviamente, tanto en su versión original británica como en la norteamericana, utiliza el tema de David Bowie como recurso musical, . Una gran canción montada con distintas imágenes. Los trucos y las ideas felices en ocasiones son difíciles de distinguir. Pero la magia de un audio bien escogido siempre funciona.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Niños gitanos en la calzada y niñas que quieren ser mamá

La verdad es que tenía pendiente hacer un comentario sobre los juegos de Nintendo titulados cosas tales como:

-Cooking Mama
-Imagina ser Diseñadora de Moda
-Imagina ser Mamá
-Imagina ser Veterinaria
-Imagina ser Cocinera

Podían haberlos denominado en genérico, impersonal o de cualquier otro modo, pero apostaron por dirigirlo directamente a las niñas y, en todo caso, a los niños que no les importe usar un juego de niñas (como, por cierto, ocurre con frecuencia a la inversa). Hace unos meses tuve oportunidad de preguntarle a un directivo de Nintendo España si no habían tenido problemas por una apuesta tan aparentemente sexista y me respondió que en absoluto, más bien al contrario: el éxito les animó a insistir en la estrategia.

Y recordé ayer esta cuestión porque en un periódico se publicaba la noticia de la aparición de una señal de tráfico con la leyenda: "Precaución, niños gitanos en la calzada". Nada de racismo. Fue, como indica el diario, un gitano el que fabricó el aviso. O a lo mejor un racismo diferente, no sé si en positivo: quizá para el autor la vida de los niños gitanos es incluso más importante porque son los suyos. Vaya usted a saber. La realidad a veces nos da en los morros. Y sigue habiendo mucho que hacer todavía.

jueves, 17 de septiembre de 2009

El profesional de la política y su negocio

A los políticos les indigna que se hable mal de la política. Y tienen razón. Lo ajustado es hablar mal de los políticos. Y lo justo, en realidad, es hablar de los profesionales del poder político. Porque la política, la cosa pública, significa arte, doctrina u opinión en relación al gobierno, sin embargo los que ejercen la política como empleo a veces inicialmente movidos por el interés sincero o el afán de servicio suelen acabar secuestrados por la estructura que los mantiene. Y ese es, en el mejor de los casos, su negocio. Como el periodista que olvida su función pública cuando descubre que hay que vender ejemplares o ganar audiencia. O el médico que antepone rentabilidad a vidas. Para algunos es la diferencia entre el profesional y el aficionado o el novato. Pero cada vez tenemos más políticos profesionales, aficionados y novatos. Todo en uno.

La gran revolución que ha protagonizado la actual generación de políticos españoles se caracteriza por su profesionalización y su relativa bisoñez, una apariencia de pocos ingresos económicos, una multiplicación exponencial de puestos ocupables o repartibles entre la tribu y la utilización indistinta de los conceptos esenciales de cualquier ideología. Desde hace 30 años todos intentan asaltar el centro diciendo que son de derecha o de izquierda mientras utilizan las bases doctrinales de los otros. Los nacionalistas de izquierda trufan clase social con barreras territoriales sin vergüenza alguna. Los neocom piden la intervención de los estados en el sistema financiero con idéntica ausencia de rubor. Los socialistas defienden impuestos indirectos y se olvidan del concepto de progresividad. Los conservadores utilizan los desequilibrios autonómicos sin el menor atisbo de contradicción con su discurso antinacionalista. Y los progresistas exprimen a las clases medias y bajas favoreciendo a las grandes fortunas sin mala conciencia. Todos dicen ser ecologistas, todos quieren a la mujer, a los jóvenes. Se trata de entregar el mensaje que el público quiera oír. Y suele ganar el que, descontando a los votantes incondicionales, es capaz de detectar qué quiere oír el que tiene el voto disponible, cambiante o recién estrenado.

En realidad, puede que resulte más fácil aplicar la política ajena que la propia. Todo con tal de que la superestructura ya no sea social, ideológica ni cultural, sólo de poder, de control de la administración como fin en sí mismo. ¿Para hacer qué? Bueno, eso ya se verá. Al fin y al cabo, durante un tiempo la bicicleta se mantiene mientras no dejas de pedalear.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Autoridad, insultos, violencia y otros dobles raseros

Si usted pega a un profesor no es lo mismo que si pega a un policía. Y ahora se plantea en España el debate de elevar a autoridad pública al docente para que amenazarle con abrirle la cabeza sea algo semejante, digo yo, a tirarle un zapato a Bush.

Maltratar a un mujer no es lo mismo que maltratar a un hombre, y la llamada campaña de sensibilización sobre la violencia "de género", "machista" o "doméstica" ha logrado que las noticias de asesinatos, suicidios del asesino (algunos simplemente tentativa, mire por dónde) ocupen ya un lugar rutinario en la agenda informativa.

Que un padre mate a toda su familia no es lo mismo que si la mata la madre. Las agresiones racistas, sexistas o xenófobas, sobre todo si están grabadas en vídeo de seguridad o con un teléfono móvil, son especialmente sangrantes, brutales, condenables.

El acoso infantil, el abuso del matón y sus secuaces exige algún tipo de actuación urgente, sobre todo si la víctima acaba con su propia vida.

Seguro que algo hay que hacer con quien saca una navaja a un médico o con el médico que abusa de los enfermos o con el asistente social que tritura a los viejos o con la canguro que pega al bebé.

O, a partir de ahora, con alguien que insulta al gerente de su empresa cuando acaban de sentenciar que si lo ponen de patitas en la calle deben pagarle la indemnización que corresponde al "despido improcedente".

El terrorismo y su apología si es de ETA o islamista, las bandas ultraviolentas si son rumanas o han pertenecido al ejército serbio, o la mafia si es rusa, siciliana o colombiana, si ha sido un sicario o un portero de discoteca, si la víctima tiene un colectivo que monta el pollo o si te llamas Yeremi o Madeleine...

Legislar siempre ha sido algo muy serio. Ya sé que no es lo mismo, pero es igual, todos iguales ante la ley. Así que mucho ojo cuando nos alegramos con los dobles raseros o las discriminaciones positivas cuando nos protegen, nos gustan o simplemente estamos de acuerdo sin pensarlo demasiado. Suelen ser zanahorias que nos ponen los políticos y los grupos de presión (incluida alguna prensa) para que les sigamos como burros. Y luego nos apalean.

martes, 15 de septiembre de 2009

El curioso caso de France Telecom y su comunicación

Llámenme monstruo, pero el caso de lo suicidios en France Telecom tiene todos los ingredientes para una película de intriga, terror o para un CSI, the movie. Me da en la nariz que en un país menos civilizado a nadie se le ocurre, por mucha presión laboral que haya, tirarse por la ventana o clavarse un cuchillo en el estómago.

Aunque he de admitir que, por deformación profesional, antes que por el cine pasé por el periodismo. Así que me dije: habría sido fantástico que un avezado reportero hubiera enlazado datos y descubriese las extrañas circunstancias que se están produciendo en la firma gala, incluso que apareciesen indicios de algo un poco menos disparatado que la política de traslados como detonante de los truculentos hechos, quizá un manipulador de cerebros, un virus enloquecedor, qué sé yo. Sin embargo, en seguida pensé que seguramente no habría sido así, sino que alguien habrá hecho un comunicado o convocado una rueda de prensa. Y entonces me percaté de que este caso afecta también a la dirección de comunicación de la empresa. Este sí que es un curioso ejemplo de crisis.

No quiero aburrirles ni con historias de gestión de crisis ni con las distintas estrategias y decisiones operativas que se toman en situaciones similares. Entiendan estas líneas como simple reflexión al margen de teorías y experiencias previas. Pero les puedo asegurar que una empresa que cuadriplica la tasa de suicidios de su país tiene un problema de comunicación que va mucho más allá de cambiar jefes o aplicar estrictas políticas de movilidad laboral. Sin embargo, al menos en España, la noticia se está tratando como si fuera una manifestación, un encierro o cualquier otro conflicto sindical. Es tan delirante que no sé si el director de comunicación de France Telecom es un verdadero genio o un inútil de campeonato. O que, simplemente, la prensa ha perdido cualquier rastro de sus señas de identidad y damos pábulo a lo que sea con tal de que lo diga un sindicato, un partido político o un "portavoz" cualquiera.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Estimado concejal de "movilidad"


Estimado concejal de Tráfico, Movilidad Urbana o como diablos se le llame ahora:

Paso a diario por varias calles y carreteras donde ud., digo yo, ha decidido instalar bolardos de metal en los lados para evitar que aparquen los coches. Menos mal que son cilíndricos, así que me matarán del golpe si me caigo en bici o en moto a 40 kilómetros por hora, pero por lo menos no me partirán en dos como una guillotina, que para eso ya están los guardarraíles. Así que gracias, hombre, es un detalle.

Tengo que agradecerle además que no sea tan simpático como en otros sitios donde ponen bolardos en forma de diente de tiburón. De hierro, no de caucho o plástico flexible, que deben ser más caros. Incluso los hay con aspecto de cabeza de león, para que las aristas irregulares de sus formas se incrusten con mayor precisión en la cabeza de un ciclista o un motorista, o simplemente un niño en un monopatín, porque eso no hay casco que lo resista.

Sufro también a diario un paso cebra, que además de las líneas blancas tiene un fondo rojo. Al menos ud. no ha sido tan imbécil de pintarlos con los colores del equipo de fútbol, como ocurre en otros pueblos, aunque ha logrado, como ellos, que se convierta en una zona de pintura deslizante inesquivable. Claro que la altura que le pone a los obstáculos de todo tipo para ralentizar el paso de vehículos es de premio, majete, y utiliza el primer material que encuentra: goma, cemento, metal... Mis amortiguadores y mi culo se lo agradecen aunque los "subo" en primera. Siempre podrá decir, animalito, que está al nivel de los indocumentados de mi Universidad: en el campus donde trabajo hay unas elevaciones como las que aparecen en el reportaje de Línea 900. Así que no se preocupe demasiado, puede que incluso alguien le ría la gracia.

De hecho, hace unos meses en un periódico local se homenajeaba a un policía municipal. El texto decía, entre otras cosas: "Para la historia íntima de la ciudad quedará para siempre su particular modelo de organizar el tráfico en las rotondas, que solo se aplica, y con éxito, en A Coruña. «Había muchos accidentes y pedí las estadísticas de los atestados. Llegué a la conclusión de que el que va para la izquierda no puede ir por el carril de la derecha. Hasta ahora tenía preferencia el que está fuera de la rotonda, pero pensé que habría que aplicar aquello de dejen salir antes de entrar»" explicaba el agente. No quiero ni comentar la idea. Lo grave es que se aplaudan iniciativas locales en un tema donde la norma debería ser prácticamente universal.

Por cierto, ¿sabe cuál es realmente la originalidad de algunas de esas glorietas coruñesas? Que quien circula por el carril interior tiene preferencia para abandonar la rotonda frente al que quiere permanecer en ella y va por el carril exterior. Como esto se carga el artículo 28 de la ley española de Seguridad Vial, ¿qué hacen? pues pintan, en vez de carriles concéntricos, carriles de salida en cada una de ellas.


Mire el gráfico, es como si todos los coches que están señalados con un "MAL" lo estuvieran haciendo "Bien". ¿No es fantástico? Sólo hace falta que sustituyan las flechas rojas por líneas discontinuas de carril. Esas son las rotondas de "rotundo" éxito, como dice la información.

Viaje un poco y verá que ocurre en muchos sitios. Es famosa, por ejemplo, la glorieta mágica de Swindon, entre Londres y Bristol , que hasta tiene página en Wikipedia. Son ejemplos de "libertad creativa", ideales para cazar especialmente turistas, motoristas o cualquier conductor no habitual de la zona.

Estimado concejal, espero que un día las aseguradoras demanden no sólo a la Administración sino también a los notas como usted que van de originales en su pueblo. Sé que entre tanto, las víctimas somos nosotros. Imagino que a sus hijos los tiene viviendo a buen recaudo, en una ciudad donde el concejal del ramo no sea, como usted, un incapaz.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Los jóvenes de hoy en día

No recuerdo qué clásico griego ya decía que los jóvenes de hoy en día (su día) estaban echados a perder. Les Luthiers, perdón por la mezcla de referencias, incluyen en uno de sus espectáculos más recientes un rap sobre el tema. Pasa lo de Pozuelo o cualquier otro suceso más o menos trágico, más o menos audiovisual y todos repetimos la cantinela. Cierto, los jóvenes son así, los hacemos así y si los de ahora fueran los peores de todas las épocas es porque nosotros, los adultos, somos los peores educadores de la historia. No sólo los padres, no sólo los profesores, los tíos, los abuelos, los legisladores, los medios... todos.

Ayer me entristecí con una tontería. Un niño tenía un taco de cromos de la Liga de fútbol. Muchos, como siempre ha sido, repetidos.

—Bueno —le dije—, así podrás cambiarlos en el colegio o con los amigos.

—No, no hace falta —me contestó sonriente—. Son tan baratos que me compran más y ya está.

De verdad, lo siento.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Del estado del arte al Zeitgeist

Al entrar en los ambientes académicos uno se encuentra, como en cualquier otro círculo profesional, con una jerga particular que hay que intentar dominar si se aspira a pasar por uno de ellos, de los académicos, digo. Durante un tiempo te resistes a emplearla pero tarde o temprano terminas por entregarte con armas y bagajes y acabas hablando de falsación, paradigmas, epistemología o hermenéutica con aparente soltura.

Una de las expresiones que más le cuesta utilizar al aprendiz de científico, el estudiante de doctorado, es "el estado del arte". A algunos sencillamente les parece ridícula, otros se preguntan: "cómo del arte, qué arte, si yo soy ingeniero"; otros te dicen: "será estado de la cuestión, como el estado de la nación". Y por mucho que le expliques el origen aristotélico o la costumbre anglosajona no logras que se sientan cómodos. Eso sí, en cuanto deben escribir unos folios o un capítulo de tesis sobre el estado del arte recurren, cómo no, a Wikipedia y Google. Hay quien incluso descubre en ese momento Google Zeitgeist.

Entonces te das cuenta de que, salvo por ser un negocio en sí mismos, pintan bastos para el mundo de las revistas científicas, los congresos no folclóricos o sanitario-comerciales, las editoriales de reconocido prestigio, las revisiones por pares, los papers y el JCR (si no sabe de qué hablo, mejor para usted, se lo aseguro). Y me pregunto yo si las guerras incruentas que históricamente ha habido entre corrientes científicas, academias y escuelas de Chicago, Viena o Frankfurt se estarán trasladando a Internet.

Pruebe por ejemplo con tres teorías que espero por su bien que no conozca demasiado (si las conoce quizá usted no sea el lector adecuado para este post, o sí, yo qué sé). Teclee en Google: "usos y gratificaciones", "agenda setting" o "teoría del cultivo". Y sorpréndase hombre, sorpréndase de que su navegador le complete la expresión antes de que acabe de escribirla. Es el nuevo estado del arte. No tengo ni idea de si es mejor o peor.

De lo único que estoy seguro es que estamos perdidos.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

La paradoja de la cola del paro

Una de las situaciones que siempre me ha parecido paradójica es la de la cola del paro. Gente esperando a arreglar unos papeles para cobrar una prestación mientras el funcionario de turno no da abasto. Estaría bien que pudiera levantarse y decir "por favor ¿alguien en la cola está capacitado para realizar mi trabajo? ¿les importaría ayudarme?" No sería raro que hubiera cinco o diez personas: serían cinco o diez parados menos y los demás serían atendidos cinco o diez veces más rápido. No hace falta hacerlos funcionarios vitalicios, que se queden ahí echando una mano mientras cobren la prestación y no encuentren otro trabajo. No sé, es una de esas ideas tontas.

Y es que un país no puede permitirse tener a uno cada cinco trabajadores en paro, no ya por el gasto en subsidios y demás sino por la capacidad productiva que se está desaprovechando. Así que por qué no juntar las dos cosas, quiero decir, ya que alguien cobra de un sistema mantenido por todos, incluso por él hasta perder el empleo, podría hacer algo a cambio por el propio sistema de forma eventual. Al fin y al cabo la justicia, la sanidad, la educación, los servicios sociales incluso las obras públicas siempre necesitan más personas. Todos tenemos capacidad o experiencia aprovechables por el sector público o el no gubernamental. Ni siquiera habría que ocuparlos a tiempo completo para dar un vuelco a la situación. Se sentirían útiles, conocerían nuevas personas y nuevas oportunidades, adquirirían nuevas habilidades y nuevas sensibilidades. Ayudar a los demás genera valor social y económico, facilita las relaciones familiares y engrasa la convivencia. Cultura, jardines, tercera edad, conciliación laboral, infancia, deporte, seguridad, enfermos, protección civil... hay miles de actividades políticamente correctas, pero también están las más normalitas e igualmente necesarias: labores administrativas, por ejemplo ¿no están siempre todas las administraciones colapsadas, atrasadas o simplemente ralentizadas, no hay cientos de cosas que no funcionan porque nadie las hace?

Un cerebro de cada cinco no puede estar parado. Una formación de cada cinco no puede estar desperdiciada. Los seres humanos nos acomodamos con relativa facilidad a casi todo, pero alguien debería cortar este derroche. Quizá este planteamiento sea un disparate. Aunque, puestos a tener ocurrencias, mejor esto que las limosnas.

martes, 8 de septiembre de 2009

El Cambalache de la Universidad 2.0

Hablamos mucho de la crisis del periodismo convencional frente al fenómeno 2.0. Pero los medios de comunicación y el sector de creación de contenidos e industrias culturales en general no son los únicos que tendrán que reinventarse.

También deberá hacerlo la Universidad.

Y esto va mucho más allá de la etiqueta "Universidad 2.0" y utilizar determinadas herramientas colaborativas o participativas con estrategias de comunicación "conversacionales".

El fenómeno se dirige como un torpedo al concepto básico de la institución: la autoridad, o mejor dicho, la autoritas en materia de conocimiento. Con la red, igual que cualquiera se puede convertir en periodista, cualquiera se puede convertir en catedrático.

Si Internet se está transformando en el principal medio de comunicación y de entretenimiento "horizontal", donde todos los usuarios se informan y se entretienen mutuamente, que nadie piense que la "formación horizontal" se quedará al margen. Está pasando desde hace años.

E igual que un periodista profesional compite con el periodismo ciudadano, el profesor tendrá que ganarse el puesto a diario, enfrentándose a una competencia mundial, atrevida, ignorante o experta, formal o autodidacta. Como todo se puede cuestionar, todo se cuestionará. La credibilidad será, es, muy relativa. Esto es un gran Cambalache, como en el tango de Discépolo, en el que vamos a perder mucho el tiempo contestando o leyendo lo mismo a un burro que a un gran profesor.

Naturalmente la Universidad ostenta una gran protección legal de la que carece la prensa: otorga títulos habilitadores, por cierto cada vez más escasos, y la exigencia del reconocimiento oficial del nivel formativo alcanzado para acceder a determinados puestos: ya sea diplomado, licenciado, graduado, máster o doctor.

Pero en el mundo de la empresa privada la permeabilidad es cada vez mayor y cada vez hay más enseñanzas y aprendizajes desestructurados que se aceptan como adecuados para puestos de trabajo, eso sin entrar en el proceloso mundo de las universidades corporativas y todas sus variantes.

Añadan a este cambalache la democracia intelectual, ya de por sí bastante desarrollada en el modelo "real", los Menéame y equivalentes, y ríanse de la telebasura. Si las Universidades entran en la guerra de las audiencias, que nadie espere que triunfe el rigor científico ni la eficiencia académica ni nada parecido a la calidad.

Es una simple opinión, pero igual que los medios, sobre todo audiovisuales, han recurrido desde siempre a la creación de personalidades públicas como impulsores de la imagen de la emisora o del diario, la Universidades van a tener que convertir en "famosos" (aunque sea locales) a los académicos que puedan servir de locomotora al resto de la institución. Deberán construir desde su cantera personalidades digitales docentes, investigadoras y, muy importante, divulgadoras.

O ficharlas. No será la liga de las estrellas, y menos en el sector público, pero las Universidades que no incluyan en sus cuadros docentes a profesores conocidos o que no vendan el prestigio de los que ya posean van a competir en el 2.0 al mismo nivel que cualquiera, porque el tango lo clava: "no hay aplazaos ni escalafón, los ignorantes nos han igualao. Si uno vive en la impostura, y otro roba en su ambición, da lo mismo que sea cura, colchonero, Rey de Bastos, caradura o polizón." Así que a espabilar toca.

lunes, 7 de septiembre de 2009

El catarro y la alergia A

Los de las escuelas infantiles ya están casi todos infectados. Mocos, tos, fiebre, y más mocos. Los papis, con bronquitis o faringitis, pero sobre todo con cierto temor vergonzoso, ya sé que no es la gripe A, pero bueno.

Los de primaria empezarán a caer entre esta semana y la que viene, después vendrán todos los demás, Universidad incluida, que ahora comienza como los institutos.

Seremos millones los contagiados, realmente será la pandemia del inicio de curso, la de todos los cursos. Y algunos tendrán complicaciones. Otros sufrirán o sufriremos la gripe con o sin letra. Otros padecemos alergias, cada vez más. Y estornudamos todos los días. Llevamos meses disculpándonos, perdón, no es contagioso.

Pero con los niños, con los más pequeños, los mocosos, se nos abren las carnes, tanto por la posibilidad de que la enfermedad sea algo más que un catarro como por el miedo a que le consideren apestado, incluso por el miedo a tenerle miedo a nuestro bebé del alma.

Claro que si está sano y te enteras de que alrededor enferman, entonces te entra la paranoia. Pueden contagiar a tu niño. De hecho lo contagiarán, no lo dude. Ay, tiene usted razón, qué jorobado es esto de la vida, y los que nos tocan las pelotas.

viernes, 4 de septiembre de 2009

La Loba Shakira

No lo he podido evitar. Olvide la música y los contoneos. Mejor, ni se la imagine.

Sigilosa al pasar
Sigilosa al pasar
Esa loba es especial
Mírala, caminar, caminar

¿Reconoce la letra? A mí casi me resultaría imposible.

Quién no ha querido a una diosa licántropa
En el ardor de una noche romántica
Mis aullidos son el llamado
Yo quiero un lobo domesticado

Es que pararse en alguna letra popera a veces depara sorpresas.

Por fin he encontrado un remedio infalible que borre del todo la culpa
No pienso quedarme a tu lado mirando la tele y oyendo disculpas
la vida me ha dado un hambre voraz y tu apenas me das caramelos
Me voy con mis piernas y mi juventud por ahí aunque te maten los celos

Sé que sólo es ritmo fácil, sin pretensiones, que no hay que tomárselo en serio.

Una loba en el armario
Tiene ganas de salir
Deja que se coma el barrio
Antes de irte a dormir

Que son palabras pensadas para sonar arrimadas con arreglos, sílabas enlazadas coronando un pastelillo de comida rápida.

Tengo tacones de aguja magnética
Para dejar a la manada frenética
La luna llena como una fruta
No da consejos ni los escucha

Y que la modernidad incluye una pizca de provocación.

Llevo conmigo un radar especial para localizar solteros
Si acaso me meto en aprietos también llevo el número de los bomberos
ni tipos muy lindos ni divos, ni niños ricos yo se lo que quiero
pasarla muy bien y portarme muy mal en los brazos de algún caballero

Pero, con toda sinceridad, a veces escuchando algunas cosas como

Cuando son casi la una la loba en celo saluda a la luna
Duda si andar por la calle o entrar en un bar a probar fortuna
Ya está sentada en su mesa y pone la mira en su próxima presa
Pobre del desprevenido que no se esperaba una de esas.

Eliminando unos cuantos detalles, algunos no poco importantes como el evidente encanto de la artista o su mérito coreográfico

Sigilosa al pasar.
Sigilosa al pasar
Esa loba es especial
Mírala caminar, caminar

Creo que el letrista debe ser el mismo que hacía cuplés en los años treinta o revista de cabaret en el Madrid del destape. No estamos muy lejos de Landa, Esteso o Pajares. Eso sí, con otro ritmo, ay Babilonio, qué mareo.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Evaluar méritos

Después de casi diez horas valorando méritos ajenos, suelo entrar en crisis. No por compararlos con los míos, que ese es otro tema, sino por mi propia incapacidad para la estimación razonablemente objetiva y el lamentable esfuerzo de la Administración por elaborar baremos que nunca logran solucionar el problema sino embrollarlo.

Alguien podría decir: bueno, usted es profesor, al fin al cabo forma parte de su trabajo evaluar alumnos. Y por si fuera poco, en mi etapa en la subdirección de un diario y director en una pequeña productora hice cientos de entrevistas seleccionando personal. Así que algo de callo debería tener. Pues al contrario. Con los años, lo que tengo es cada vez más dudas.

Algunas son dudas clásicas, otras muy concretas. Por ejemplo, ¿cómo valoras los conocimientos: considerando el tiempo que se ha tardado en adquirirlos o simplemente con la mejor puntuación?, dicho de otro modo, ¿qué vale más: un aprobado en primera convocatoria o un sobresaliente en segunda o tercera convocatoria? ¿Creatividad o capacidad de trabajo?, ¿cantidad o calidad?, ¿diez libros del montón o unos folios geniales?, ¿años de experiencia o resultados?, ¿trabajar toda la vida con los mismos o cambiar de equipo, de socios, de empresas?, ¿la hiperespecialización o la multidisciplinariedad?, ¿la adaptabilidad o la coherencia?... se podría seguir eternamente.

Vengo de estar diez horas valorando "objetivamente" expedientes académicos, experiencia docente, investigadora y profesional y "otros méritos". Entre los papeles que ha tenido que evaluar la comisión se encontraba un contrato laboral de tres meses de duración como jefe de prensa de un parking . Quizá la empresa tenía algún problema con los medios locales o pretendía lograr un posicionamiento mediático determinado. Yo qué sé. ¿Es lo mismo un notable concedido por un premio nobel que otro dado por un profesor novel?, ¿cómo valorar ser realizador de un corto, un meritorio de producción, un asesor político?, ¿son honestos los sacrosantos y públicos baremos que tratan de poner límites al número de autores de un escrito, calibrar su prestigio científico, o estimar el rango de un congreso? El profesional experto en estas lides se habrá dado cuenta rápidamente que estoy muy tierno, a pesar de llevar más de 25 años de experiencia profesional. No soy tonto, sé que todo es un gran teatro mal o bien intencionado que otorga una pátina de objetividad y legalidad a un mundo que sólo puede ser subjetivo y arbitrario, que en último término está en manos de los jueces.

Siempre que me paso horas y horas evaluando méritos ajenos me acuerdo de algo que me dijo, hace ya mucho tiempo, un viejo magistrado, de gran prestigio y claramente adelantado a su época: "Que Dios me perdone, pero cuantos más años tengo más me gusta la idea de ser juzgado por un ordenador".

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Vivir con la mala leche

Vivir o trabajar con alguien que permanentemente está de mala leche resulta agotador. Al individuo en cuestión le sobran los motivos para dar portazos, colgar el teléfono a golpes, gritar o, peor aún, callarse con cara de te voy a matar. No importa demasiado qué se lo provoca. Se ha convertido en un enfadado constante con el paso de los años, un frustrado que responsabiliza al mundo de todo lo que le molesta, de todo lo que es o no ha podido ser, un resentido agraviado que ya sabe de antemano por qué tú y el resto de la humanidad se va comportar de tal forma que él sea la víctima. Y no lo va a consentir. Bueno es él. A él no le pisa nadie. Ni el camarero, ni el de la cola, ni la mujer ni el marido, ni el funcionario ni el que no arranca en un semáforo. Vamos. Hasta ahí podíamos llegar.

Hay quien mantiene la teoría de que si no explotan acabarán por sufrir una úlcera. Y prefieren generársela a quienes le rodean. Claro que también a ellos mismos, porque el cabreado no descarga su tensión, eso es una leyenda, en realidad la recarga y la sobrecarga cada vez que gruñe, riñe y critica. El estómago se encoge, el corazón se acelera, la cabeza estalla. Y un día revientan.

Pero mientras tanto han apartado de su alrededor a cuantos le han conocido bien e incluso le apreciaron inicialmente. Al fin y al cabo, esos tipos parecen al principio gente con mucha personalidad, a veces hasta simpáticos con su ironía o inteligentes con su sarcasmo, pueden aparentar ser líderes o poderosos y esto resulta atractivo para algunos durante un tiempo. Después se hacen insufribles, a veces lentamente, con el retorcimiento del torturador psicológico, otras de golpe, aunque haya petición de perdones. Unos logran atrapar a su víctima, como los maltratadores domésticos, otros se convierten en el calvario redentor de personas de buen corazón que no quieren abandonarlo porque piensan que en el fondo no es malo y ven cómo se está quedando solo.

Algunos disparan ataques de ira sólo en un ambiente, en casa, no en el trabajo, o viceversa, y ante los demás muestran una cara amable que a quien le conoce de verdad le estremece. Otros la reservan, creen ellos, como arma estratégica, en forma de amenaza, de chantaje, de morros, para conseguir que los demás cambien, que hagan "lo que deben". Si les funciona, bien. Y si no les funciona, pues mejor, más razón para el enfado. De un modo u otro, a todos se les va metiendo en la sangre como un veneno. Ellos se creen los agraviados y por eso están a la defensiva, pero en realidad son atacantes, matarifes de la creatividad, del cariño, de la colaboración.

Lo malo es que todos nos enfadamos. Empiece a valorar si no son demasiadas veces.

martes, 1 de septiembre de 2009

Más comunicación entre vehículos


Como estalló septiembre, apenas tengo tiempo. Ya se normalizará. Así que sólo una idea. Seguro que tonta. Con tanta tecnología como utilizan los automóviles modernos, ¿por qué no aumentar la identificación de las características del conductor, de su experiencia, de su estado de ánimo con simples indicativos? Existe la L de novato o el bebé a bordo, ¿qué tal la J de jubilado?, ¿y la C de cabreado?, la M de macarra, la D de dominguero, la E de estresado, la B de borracho o de bebido por haber dado positivo alguna vez, ¿y un simple panel con los puntos que se tienen, 14, 8, 2...?

Estaríamos un poco más prevenidos sobre nuestros respectivos posibles errores, reacciones, estados de ánimo... Ojo conmigo, vengo quemado, estoy de relax, utilizo el retrovisor para maquillarme, ando un poco mal de reflejos, nunca pongo los intermitentes. Vale, está bien, quizá sea una chorrada. Pero a mí me libraría de algún susto. Y todos nos entenderíamos un poco más.

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