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Mostrando entradas de mayo, 2015

El final de Mad Men

Vuelvo a escribir sobre esta serie, ahora que acabó, tan inteligente que en el último instante del último capítulo me hizo sentir inteligente a mí. Porque durante toda la temporada estuvo facilitando pistas sobre lo que iba a ocurrir sin que nadie (yo al menos) pareciera darse cuenta. Y de pronto todo encajó. La excelente técnica narrativa atrajo la atención sobre elementos que distraían, aunque conformaban el relato de todas las subtramas, y nos hizo creer que el viaje vital del protagonista tenía que acabar en una crisis definitiva, la que le llevase al suicidio o por lo menos a un punto de inflexión tan rotundo que justificase el final de la serie. Y no fue así. La crisis de la última temporada era como otras, quizá más grave, pero la vida profesional y personal sigue. Ése es el excelente final. Un guiño a los aficionados a la publicidad, a una generación que todavía canta la melodía de ese anuncio de Coca Cola, a la chispa de la vida, a todos los creativos que sufren periódicamen…

La empatía con "los malos"

En la primera columna, imágenes de Hijos del Tercer Reich, Banderas de Nuestros Padres y Carta desde Iwo Jima. En el centro, Santuario, Salvados y Asier y yo. A la derecha, Dexter, El francotirador y Los Soprano.
Los asesinos no tienen empatía con sus víctimas. Pero el mundo de la ficción y de la información puede hacernos sentir empatía con el asesino casi con la misma facilidad que con sus asesinados. Ha ocurrido una vez más con el programa de Jordi Évole entrevistando al etarra Rekarte. Y sucede cada vez que un realizador le da el papel protagonista a quien la industria audiovisual del momento o el poder sin más se lo ha negado a lo largo de la historia: los perdedores, los malvados, los terroristas, los mafiosos, los nazis, los fascistas, los comunistas, los psicópatas, los pederastas....

En su último éxito, El francotirador (American Sniper) Clint Eastwood, el maestro y siempre controvertido director, da una visión cosificada de los "abatidos" por su protagonista, Chris…

Algunos miedos sobre la libertad de prensa

No es una opinión, es un dato: en España no interesa el boxeo. Lo deja claro Google Trends. Y en esto unos cuantos poderes mediáticos deciden que un combate es un acontecimiento y la noticia casi borra de las primeras páginas el terremoto de Nepal. Ayer todo el mundo parecía aficionado, muchos vieron la pelea en directo de madrugada. Era un notición. Una semana antes pocos de esos insomnes serían capaces de decir el nombre de un boxeador.

La libertad de prensa, en su día internacional, sigue estando tan amenazada por la agenda como por las dictaduras. Las noticias se suceden a toda velocidad, como casi siempre. Y cada vez más emocionales. Tan pronto convertimos a una mujer de Baltimore en una madre coraje, como condenamos a un padre a tres meses por pegar a su hijo.


Sí, ya sé que no es lo mismo, pero el péndulo informativo puede llevarnos a posiciones contradictorias con total impunidad. Espectáculo, por supuesto.
Periodismo, también. El capital, la gran empresa, los gobiernos, los g…