jueves, 30 de julio de 2009

Jefes de prensa a la antigua


Aunque estoy de vacaciones y prácticamente no me entero de nada de lo que está pasando, ayer me encontré con este vídeo que ha despertado bastante polémica en España, al menos en los corrillos periodísticos.

En esta vulgar historia cotidiana, lo único nuevo es que se ha grabado, que se ha emitido por televisión (la pública ¡guau!) y que se ha rebotado en YouTube. Por lo demás, la vieja historia de siempre. Un jefe de prensa que se cree algo porque el medio es público y el gobierno lo controla, o porque es privado y el gobierno le da campañas de publicidad y convenios de difusión. Un jefe de prensa que no escucha y que ataca en lo personal, me voy a enterar de quién eres, voy a por tí, etc. Y a veces, que no sé si es el caso, un periodista un poco toca webs, que no respeta lo que debería respetar, no por hacer bien su trabajo, sino por, eso, tocarlos.

No es motivo por el que interrumpir las vacaciones, ya. Hombre, escribir en el blog no es precisamente un trabajo, y a veces se dejan pasar oportunidades como estas y no se aprovecha para reflexionar un poco sobre cierto estilo de dirección de comunicación, ciertas personalidades periodísticas y ciertos individuos con poder, ya sea político o económico, que utilizan a sus jefes de prensa a la antigua: como perros guardianes.

Y es curioso que sigan ocurriendo escenas de este calibre, porque la dirección de comunicación se ha profesionalizado mucho.

Claro que me olvidaba de que hay quien prefiere no contratar a profesionales.

En los gabinetes de prensa, pero también en los medios, por cierto.

Y a lo mejor este no es el caso, insisto.

sábado, 25 de julio de 2009

Lo importante es ganar dinero

De acuerdo, macho. Aquí lo importante es ganar dinero y lo demás son mariconadas. A veces hay que hacer concesiones. Tanto si su negocio es una tienda o un bar como una empresa de ingeniería, pues noséquién le dice que el ambiente debe ser agradable y ya le empiezan a tocar los "güebos" con lo de los muebles, la luz, la decoración, el diseño... Después viene eso del logotipo de las narices, un puñetero dibujo al que ahora le llaman imagen corporativa, que si imagotipo, que si anagrama, que si personalidad pública, que si branding... pero si tiene al sobrino de un amigo que dibuja muy bien y está estudiando noséqué, le da unos euros y punto, y es que además los hace bonitos el condenado, y además ahora con los ordenadores, que tardan dos minutos, hombre. Luego que si el marketing, ya colega, vender, eso sí, lo del marketing es una manera fina de decirlo, pero se trata de lo de siempre, a usted se lo van a decir, que sabe lo que hay que fabricar y cómo se vende y punto.

Además, vale ya de tanta pijería, tanto tirar la pasta en chorradas. Que si publicidad, que si estudios de mercado, que si estilo, ¿pero tú sabes lo que cobran algunos por estas tonterías? Es como esos de la planificación estratégica, estrategia, ni que fuéramos Napoleón, esto consiste en comprar más barato y vender todo lo caro que puedas, así de simple. Si tiene que gastar, gaste en ladrillo, que eso no baja nunca. Si pone un anuncio en un periódico, por lo menos que le vayan los periodistas, aunque sea a la fuerza, y le hagan una entrevista bailándole el agua, que para eso pagó el anuncio. Bueno, claro, algún que otro compromiso hay que atender, algún cliente, familiar, colega del golf o del mus, pero ya veremos, según se vayan presentando las cosas.

No sé muy bien si todo lo que aplica a su empresa lo aplica también en el ámbito personal.

Puede que sea de los que se hace una casa y ni siquiera revoca el ladrillo, o cierra los balcones y terrazas con ventanas de aluminio (estamos como pa desperdiciar metros, hombre) pero conduce un Mercedes para demostrar que usted tiene negocios y le va bien.

O puede que sea de los de Porsche Cayenne, corbata Hermès, traje Brioni y un IWC en la muñeca y que cuando visita la tienda de Abercrombie & Fitch en la Quinta Avenida se compre diez polos desgastados y entallados a sus incipientes lorcitas, mientras se ríe de las gilipolleces en la que se pulen los dólares los yanquis, que hasta perfuman el ambiente.

Es lo mismo. Usted tiene razón. Por eso, entre otras cosas, tiene la empresa que tiene. Macho.

viernes, 24 de julio de 2009

Vacaciones

Como profesor, todo el mundo cree que en cuanto concluyen las clases empiezo las vacaciones. Lo cierto es que al cabo del año las clases me ocupan como mucho un tercio de mi tiempo laboral. Y por distintos motivos casi nunca puedo cogerme un mes completo de descanso. No me quejo, sigo siendo un privilegiado, tengo libres casi todos los fines de semana y festivos, y mis horarios entran dentro de la normalidad, no como cuando trabajaba como periodista. Pero desde hace unos años el concepto de vacaciones está en crisis.

Hay relativamente pocas profesiones que tengan un régimen de trabajo similar a la prensa. Durante años estuve dándole a la tecla de lunes a viernes, pero al viernes de la semana siguiente, es decir doce días seguidos para poder librar un sábado y domingo de corrido. Los festivos se recuperaban sumando días a las vacaciones, de modo que juntabas hasta 45 días de descanso. Nunca podías cogerlos de golpe, claro, de hecho poco a poco se fue perdiendo la posibilidad de tomarse siquiera los 30 días tradicionales. Así que todo quedaba en una dispersión de mini vacaciones semanales, diez días a lo sumo. Y como por arte de magia, el año concluía y siempre quedaban días pendientes.

Entre cargos directivos de grandes empresas, sobre todo los que tienen grandes sueldos y trato directo con la propiedad, está mal visto cogerse vacaciones normales, como si fueran personal laboral normal. De hecho, algunos no tienen ni contrato, eso es para los trabajadores. Si estás cansado, te vas a Isla Mauricio o a cazar a Chequia un par de días y ya está. A todo trapo, pero sin dar la impresión de que estás de vacaciones, sólo de short-break. Es como lo del horario: la libertad y la flexibilidad supone que se trabajan unas sesenta o setenta horas semanales, no sé cuántas productivas, la verdad, pero implica abandono de la vida privada, entrega mental al despacho o al negocio o al jefe, a veces hasta al cliente.

En contratos basura, por obra, fijos discontinuos, autónomos dependientes y demás inventos de la realidad inframileurista, las vacaciones son moneda de cambio, se negocian entre partes con capacidad, digamos, desigual. Para qué entrar en detalle.

Y van pasando los años y, salvo los que ocupan puestos donde el derecho a las vacaciones es más que derecho obligación, cada vez menos personas disfrutan de lo que hace no mucho se consideraba casi normal.

Pues vamos mal, ¿no? esto no es un avance, no producimos más, sólo lo aparentamos; no somos más felices, aunque a veces nos vanagloriamos de lo mucho que trabajamos; nos desconectamos de la familia y de los amigos, aunque a veces el sacrificio sea una liberación y el trabajo un refugio e incluso el verdadero divertimento. Así somos. Uff.

El caso es que yo empiezo hoy el descanso. O lo voy a intentar. Creo que en alguna ocasión pensé en ser profesor por tres razones: julio, agosto y septiembre. Y al final, a ver si logro enlazar cuatro semanas. Desde hoy. A que no me dejan.

jueves, 23 de julio de 2009

Men in trees, mujeres y más mujeres


Ayer me tragué una sesión triple de una serie televisiva chick lit, perdón por la insistencia. Su nombre: Men in trees. Me dio tanto pudor la indisimulada mezcla de Doctor en Alaska, Ally MacBeal y Sexo en Nueva York que me puse a buscar en Internet porque no podía haberlo notado yo sólo, lógicamente. Encontré este artículo escrito aparentemente por una mujer (ya se sabe que esto de las identidades en la red...) y apenas puedo decir mucho más al respecto, salvo que a mí sí me gustaban las aventuras mágicas de Cicely (Northern Exposure, 1990-1995).

Teniendo en cuenta que el inicio de la serie es 2006 (su emisión en USA duró hasta 2008 con 36 capítulos en total), parece que ese año se tocó techo con el fenómeno de productos para mujeres consumistas en busca de hombre. Habría que hacer toda una investigación de campo para comprobar si el ciclo de vida del género está en su fase de crecimiento, de madurez o de declive.

Estos días estoy leyendo varias referencias de la obra de Loren Ghiglione, un estudioso entre otras cuestiones de la figura femenina en el cine. Me hizo gracia comprobar cómo a principios de los 90 hablaba del proceso de normalización de las mujeres, en este caso de la representación de las mujeres periodistas en el cine. A su juicio la desesperada búsqueda femenina del hombre perfecto era una característica presente desde los primeros años del cine pero por fin había comenzado a desaparecer a finales del siglo XX. Se trataba de un síntoma de equiparación con los personajes masculinos, entiendo que, para él, una equiparación positiva.

Pero resulta que se equivocaba, tanto en la desaparición del argumento "romántico" como en que eso se pueda interpretar como positivo. Para muchas mujeres no es incompatible la liberalización, el avance, e incluso el dominio respecto al hombre con su deseo de encontrar su príncipe azul. Y este es uno de los secretos del éxito chick lit. No importa que sean jóvenes o maduras, solteras o divorciadas, no tienen reparos y les divierte admitir que quieren "cazar" un hombre, así, sin preposición, como los objetos.

Quizá a usted le parezca contradictorio. Y qué. A ellas no les importa en absoluto.

miércoles, 22 de julio de 2009

Los medios y el imaginario social

Un viejo debate en los medios de comunicación social, periodísticos y artísticos, como el cine, se produce entre quienes consideran que construyen el imaginario social o quienes sostienen que se limitan a reflejarlo. Como seguramente ambas posturas tienen parte de razón, resulta mucho más interesante analizar en los medios de consumo, los que necesitan audiencia, venta o taquilla, si se pliegan a ese imaginario con la intención de reforzarlo o de transformarlo desde dentro.

Por ejemplo, sin entrar en los matices de estereotipo, arquetipo y demás: qué hacemos los medios con cuestiones como los padres, los profesores y los niños; qué hacemos con las mujeres y los hombres, los ancianos y los jóvenes, la velocidad, la diversión, el éxito, los valores, la felicidad... Existen algunos tópicos: la violencia, el machismo, el sexo, el consumismo... Siempre que queramos realizar una investigación para demostrar su presencia excesiva lo conseguiremos sin demasiado esfuerzo y confirmaremos el prejuicio moral y político. Así se plantea, por ejemplo, el papel de la televisión pública, la ética periodística, la protección a la infancia.

Pero llevamos cien años de cine, sesenta de tele, unos siglos de prensa y unos milenios de cultura. Esperamos determinados comportamientos del héroe y del villano, del poli y del ladrón, del espía y del extraterrestre; están las reglas de la narrativa, de los géneros, además de las modas y las tendencias, y está, naturalmente el mercado, que quiere ver y leer determinados productos. El margen para quien no pretenda alimentar el imaginario social es escaso, pero el que quiera reforzarlo sólo tiene el límite de lo tópico y demagógico e incluso ahí siempre encontrará el forofo que lo aplauda. Por eso los medios son esencialmente populistas y conservadores.

Lo curioso es que determinados asuntos se convierten en parte de ese imaginario a la velocidad de vértigo y se quedan en él durante décadas. Habrá quien vea oscuras estrategias del poder establecido, prejuicios sexistas, clasistas, racistas, nacionalistas, culturales. Pero estoy seguro de que en ocasiones se produce un efecto mariposa que los medios engordamos como por arte de magia.

Dos ejemplos; Rebelde sin causa y Easy rider, adolescentes y moteros, reflejaban una realidad o le dieron impulso, o ambas cosas.

Y ahora empiece a pensar en grandes éxitos televisivos de los últimos años: Los Picapiedra, Los Soprano y Los Simpson, Marcus Welby, House o Anatomía de Grey, La Casa de la Pradera y Mujeres desesperadas, Friends, Ally McBeal o Sex and the city, Cheers, Falcon Crest, Melrose Place o The West Wing, Heidi, Mazinger, Médico de Familia, Prison Break, Queer as Folk, CSI, Lost, o Dexter... podría seguir citando casi indefinidamente.

¿Quién pretendía reforzar el estereotipo o quien simplemente lo reflejaba e incluso pretendía "reconducirlo"?

¿Tiene la imagen? Es la nuestra.

martes, 21 de julio de 2009

Trends en la red y periodismo convencional

Seguramente lo hemos hecho siempre, los periodistas, quiero decir. Me refiero a morder una presa y estar ahí enganchados hasta que la presa cae o nos arrancan los dientes. Todos los veranos hay serpientes, temas idiotas y ligeros que utilizamos para llenar. Apostaría a que desde el mismo instante en que un contador de historias descubrió la reacción de horror en la audiencia ante su relato, a un periodista que pasaba por allí (si no era él mismo) se le ocurrió que el miedo era negocio. Quizá los había más rentables, pero provocar miedo fascina, te proporciona una curiosa sensación de poder. Así que morder una presa que provoque miedo en verano es una perita en dulce. La de este año es la gripe A.

Pero como el mundo de la comunicación está cambiando y la actualidad no sólo la marcamos los periodistas, aunque muchos se empeñen en creerlo, y las personas en Internet dejan huella de los temas que les interesan, resulta que las primeras páginas de los periódicos o las noticias de entrada de los informativos en televisión no coinciden casi nunca con los denominados "trends" que empresas como Google y tantas otras (me reconozco un poco adicto a controlar las de Twitter) marcan minuto a minuto. Y no es tanto la noticia en si, el acontecimiento ciertamente interesante, atractivo o terrible, sino "el tema", esas cuestiones que duran días, semanas, meses, hasta que se desinflan, hasta que le tapan la boca a un medio o le dan lo que quiere.

No importa que sea sanitario, de sucesos, político, económico, un culebrón o una letanía, una trama o la santa ira que pide la enésima reforma del código penal porque acaba de haber un delito que provoca alarma social. El tema es cosa de periodistas, de tertulianos, de políticos influenciables. Y el resto del mundo va por otros derroteros. Antes lo intuíamos, se hacían encuestas, sondeos. Ahora nos lo dicen los "trends" de la red, que a veces parecen idiotas, que otras no lo son tanto, pero ponen en evidencia que los periodistas no estamos haciendo bien nuestro trabajo. Y mucho menos los gestores de los medios de comunicación.

lunes, 20 de julio de 2009

Enamorarnos como perras, jo tía

Me han dicho de todo menos bonito, pero principalmente "desinformao". Cómo es posible que no me haya enterado de que existía el fenómeno "chick lit", la literatura "jo-tía", las películas "chick flicks" (ya lo eran Cuatro bodas y un funeral, 1993; Notting Hill, 1999, y yo sin darme cuenta), además de toda la retahíla de Bajo el sol de Toscana, 2003; En sus zapatos, 2005; The Holiday, Separados y El Diablo viste de Prada, 2006. La Aniston, Cameron Díaz, o Hugh Grant son actores que aparecen hasta en la sopa. Las estanterías de las librerías y quioscos hace años que tienen zonas rosas y no necesariamente gays (¿no has leído Sabrina: 1, el mundo: 0?, ¿ni lo conoces siquiera? ¿Los dibujos de Jordi Labanda no te recordaban a nada?, ¿y qué creías que era Maitena?). Ayer mismo veía una promo de un canal de televisión que decía algo así como "el día que dejemos de enamorarnos como perras, nos aburriremos como ostras". ¿Y el éxito de los gays, al menos de muchos?, por las mujeres, hombre, por las mujeres. Un ejemplo en YouTube (hasta ayer sólo visto 50 veces, casi una exclusiva, y no cobro comisión):



Género romántico, sí. Post feminista, también. Pijo, obvio. Divertido, claro. Más marketing que realidad social, puede. Yo no sabía nada porque no era público objetivo y asistía divertido a lo que parecía una tendencia en la publicidad, porque cada vez conozco más mujeres solteras y divorciadas, o superwomen casadas, profesionales glamurosas, cuerpos cuidados, zapatos carísimos o aparentes, liberadas y modernas, ansiosas por encontrar la pareja de su vida, adictas o con mono de la pasión de las primeras semanas, que adoran viajar, compran coches cada vez más bonitos, en realidad compran de todo cada vez más bonito, porque yo lo valgo.

Pero era algo más que una moda publicitaria, era una apuesta industrial en toda regla que ha logrado, y eso es lo más llamativo, venderlo en términos de avance: las mujeres tienen que aprender (y lo están haciendo) a disfrutar como los hombres, despedidas de soltera con boys igual que despedidas de soltero con stripper saliendo de una tarta, tantas muescas en la culata como sea posible, tanto o más que ellos, porque ellas siempre que quieren, ellos siempre que pueden; ellas pueden siempre, ellos quieren siempre. Todos los hombres son iguales, todos inmaduros, todos un asco. Menos el príncipe azul, la media naranja, él. La mujer se libera, avanza, se iguala al hombre, pero se realiza consumiendo y encontrándole. ¿Era esto?

sábado, 18 de julio de 2009

Chick lit, sólo para mujeres

Tengo la sensación desde hace unos años de que el mundo femenino está revuelto. Reconozco que las mujeres son uno de mis temas preferidos. Siempre lo han sido en términos generales, me gustan, las trato de entender, dimito, me siguen gustando, las odio, las adoro. Pero en los digamos últimos diez o quince años se han convertido para mí (ya sé que para mucha más gente también, claro) en tema de estudio. No sólo desde la famosa perspectiva de "género", sino también desde la del mercado.

Empecé por observar los anuncios tipo Siemens, en los que si un marido no sabía cocinar se lo llevaban detenido. Después, los que aparecían hombres objetos devorados por mujeres Scotcht-Brite. Aquella iniciativa de Volvo de mujeres diseñando un coche para mujeres. Sex and the City, Bridget Jones, El Diablo se viste de Prada, Confesiones de una compradora compulsiva (Confessions of a Shopaholic) y docenas de productos audiovisuales que no sólo presentan a una mujer moderna, sino también a esa consumidora feliz de serlo, hedonista en todos los aspectos incluido el sexual, pero llena de contradicciones, naturalmente contradicciones blancas, occidentales y acomodadas económicamente.

Antes de que el tema estuviera de moda, las llamábamos pijas, al menos en España. Ahora son chick. Lo sé, antes también, pero es que ahora se ha convertido en una etiqueta post-feminista que llega a su máxima expresión en las mujeres de mediana edad aunque tiene proyecciones muy curiosas en las veinteañeras y hasta en las niñas. En literatura la etiqueta es chick lit, y ayer eché un vistazo a uno de los últimos libros del género: Los novios basura, de Jessie Jones. Trata de esa situación cada vez más frecuente (ver el post sobre Sex and the City) del exceso de noviazgos fracasados.

Y, saben qué, este tema da para tanto que me lo voy a tomar con calma. Seguiré pensando en ello. Total, voy a meter la pata igual.

viernes, 17 de julio de 2009

Educación


Esta semana he tenido dos sustos en la moto. Sí, ya sé, muchos ustedes dirán que andar en moto es una irresponsabilidad, arriesgadísimo, que estamos locos. Lo dicen los fumadores y hasta los que andan por ahí sin condón. Y muchas personas prudentes, también. Yo lo asumo.

Los dos sustos que he tenido han sido porque sendos coches se incorporaron a la carretera sin mirar. No es que no me vieran, es que yo sí vi cómo ellos no miraban.

En ese momento deseas ir en tanque. Sólo fueron sustos, porque yo iba lo suficientemente despacio. En un caso pude frenar, en el otro sólo pude esquivar. Hubo suerte. Un coche lo llevaba un macarra acompañado de otro que me miró con cara a medio camino entre el descerebre, el falso desprecio y una pizca de miedo. El otro, un padre de familia algo mayor o un abuelo joven, con chaval de diez o doce años a bordo. Me dedicó un dedo corazón y por su boca saltaban espumarajos.

Y me acordé, aunque ya tiene dos años, de este anuncio.

jueves, 16 de julio de 2009

Gurús


Siempre he envidiado a los gurús, esas personas tremendamente creativas que, aunque hayan recibido formación de lo más aburrida, son verdaderos maestros en el arte de contar historias, auténticos literatos de la economía, fabuladores de la tecnología, poetas del management, juglares del coaching.

Reinventan una y otra vez los mismos conceptos, pero los adornan de palabras vagas que aparentan la mágica precisión de estar en el secreto. Venden libros de quesos, pescados, buenasuertes, ninjas, te explican los cinco o seis pilares de la autoestima, de la excelencia, de la gestión del tiempo, del éxito, todo el clave de moraleja, parábola, cuento revelador.

Son divulgativos, caros encantadores de serpientes ricas o con exceso de vanidad y tesorería, con una gran capacidad de seducción, y si son feos, bajitos y gordos mejor, porque te hacen sentir que tú eres más guapo, alto y delgado.

No sólo me refiero a los de nueva hornada, ni a los muy populares, me refiero sobre todo a esos que han asesorado a Clinton, a Aznar, a Botín o a Sarkozy y ahora están hablando contigo, a los que vienen de dar una conferencia en Singapur y dan otra en Benavente, los que pasan una minuta de no te menees por una charla de 75 minutos y después te ponen un propio a hacer jueguecitos de grupo, quiero decir role play, outdoor training, y sobre todo, por encima de todos los gurús, a esos abnegados redactores anónimos capaces de darle nombre a los productos financieros, a los mercados de futuros, los hedge funds, los activos subyacentes, el apalancamiento, el capital semilla o riesgo.

Los admiro y los envidio, porque han conseguido vivir más que bien de la creación de contenidos, de los artículos, de los blogs, de los best sellers, de las conferencias, del show-business, del star-system o del mercado de valores, que en el fondo parece algo muy parecido.

miércoles, 15 de julio de 2009

La formación europea en animación

No todo en la animación es Disney-Pixar, Dreamworks, Sony o los japoneses. Europa está haciendo un esfuerzo brutal por ponerse a la altura en términos de mercado. España (con Galicia a la cabeza) lleva años haciendo esta apuesta. Los próximos estrenos de Holy Night? de Dygra y Planet 51 de Ilion demostrarán una vez más el nivel alcanzado. Pero al margen de las iniciativas empresariales, quisiera hacer mención aquí del esfuerzo que se está realizando en las escuelas. Y en este terreno hay que admitir que Francia y Alemania están llegando a niveles fuera de lo común. Incluso habría que añadir que en el caso alemán el esfuerzo estratégico respecto a todo el audiovisual está dando unos frutos juveniles que en muy pocos años revolucionarán el sector, estoy seguro.

Como muestra un botón: en la última edición de Mundos Digitales el premio especial del público fue para Mon ami Charly.


Pero es que en general el nivel del certamen sube cada año entre otras cosas gracias a escuelas como ESMA, donde se realizó este vídeo, Gobelins, Supinfocom, todas ellas francesas, o la alemana Filmakademie Baden-Württemberg,.

Técnica asombrosa, estéticas logradísimas y una enorme eficacia en el modelo de producción y de distribución (sus productos son exhibidos por todo el mundo como la mejor de las promociones posibles para conseguir alumnado). Generalmente son centros que forman en dos tres o cuatro años, con una exigente selección de los candidatos y un profesorado de origen profesional con clara mentalidad de proyecto.

Con el paso de los años la única crítica general que se les puede hacer es que, a diferencia de los cortos producidos en América que suelen tener humor blanco, los europeos "pecan" en ocasiones de exceso de temáticas experimentales, tristes o trascendentes, lo cual siempre resta público y deprime a cualquiera que asista a un festival. Quizá en Europa tenemos aún la asignatura pendiente del guión, tanto desde la originalidad misma como de su desarrollo técnico y comercial, es decir, hacer historias que gusten al espectador.

En el caso de España, a pesar de que existe una larga tradición, la formación en animación (igual que en videojuegos, aunque es otro tema) carece del apoyo necesario.

La iniciativa privada no tiene suficiente dimensión, aunque existen algunas muy prometedoras como la recientemente presentada Fundación Averhó.

En cuanto a la formación en la universidad pública, se basa en unos cuantos profesores visionarios que luchan contra un sistema incapaz de adaptarse al mercado y que tienen que aceptar trabajar junto a otros profesores inadecuados, teóricos y obsesionados por "papers", "sexenios", "acreditaciones" y miserias de departamento. Para el gestor universitario español, incapaz de pensar más allá de su reducido cosmos, hablar de formación en animación, multimedia o interactividad es como hablarle a una banda militar de tocar heavy metal en un concierto de orgullo gay.

martes, 14 de julio de 2009

¿Le gustan los mitos?

No me refiero a los griegos, sino a los más actuales. En concreto, a los que construimos en los medios supongo que para vender. Cristiano Ronaldo podría ser el más reciente, aunque lo de la muerte de Michael Jackson me ha dejado tan perplejo que ya no sé si era antes un mito y ahora simplemente ha subido al Olimpo o si era un rico bicho raro genial que se ha convertido en mito al morir joven.

En España no somos demasiado buenos construyendo mitos. Los fichamos. Uno piensa que es cuestión de incapacidad genética para la brillantez, pero no, porque ahí están: desde Gasol a Nadal, pasando por Alonso... bueno ya no tanto... Rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras, dicen los bancos, y, si ganan siempre, aburren. Para mitos mitos, el Quijote, o que los catalanes son tacaños, o la Transición. O el último habitante de Gran Hermano. Claro que también podemos pensar en un Amancio Ortega, o en Almodóvar, Barbacid, Vicente Ferrer: empresa, cine, ciencia y solidaridad. Pero ni me imagino a 80.000 personas aplaudiendo su presentación ni organizando, a escala, eh, ya me entienden, ningún acontecimiento de masas a lo Jackson.

Dicen los expertos que las sociedades necesitan esos héroes para identificarse. Viviendo en Galicia no se me ocurren demasiados que nos identifiquen como casi nada, y no me digan nombres, que para mí es positivo no acordarse, ni falta que hace. En la Red, donde las sociedades están constituidas por el idioma y los intereses compartidos, tampoco me salen demasiados. Puede que Internet no sea una sociedad pero, como nadie se atrevería a decir esto de Galicia, habrá que asumir que también se puede vivir sin mitos y, lo que es mejor, sin ficharlos.

Claro que las televisiones y la prensa sí los necesitan. Y los clubes de fútbol. Y Hollywood. Y las discográficas que aún pueden organizar giras. Y las editoriales capaces de colar Milleniums o Códigodavincis. Y cualquier cosa que requiera masas enardecidas, banderas, filas de hormigas, fans.

Pues, saben qué, yo paso. Me quedo en la Red.

lunes, 13 de julio de 2009

Noticias baratas, periodismo barato

Leía ayer en Twitter que mientras los medios convencionales en España hablaban de la financiación autonómica, en los medios sociales se hablaba de los problemas de funcionamiento de YouTube o de Blogger. Los medios convencionales son mucho más territoriales, pero sobre todo se diferencian porque hablan de lo que hacen o van a hacer los políticos. Lo medios sociales hablan de lo que están haciendo los usuarios.

Naturalmente que es mucho más importante cómo se administra el dinero de un Estado que los problemas técnicos puntuales de un servicio. Pero muy pocos prestan atención al modelo de financiación. Quizá porque empieza a no importar demasiado quién gestiona los fondos si al final es igual de incompetente. Yo no voy a saltar de alegría porque sea el Gobierno autonómico y no el Gobierno central el que decida. En todo caso me alegrará o enfadará la decisión, el uso de ese dinero.

El problema es que seguir ese uso exige a los medios convencionales tener periodistas controlando hechos, contrastando, comparando, recordando y relacionando datos. Algo muy caro de mantener frente a acudir a las ruedas de prensa o reescribir los comunicados de los partidos con porcentajes absurdos (que si el 7,1 no es suficiente, debería ser el 7,8, por ejemplo) o soltar titulares del estilo de "Los demás cobrarán más que nosotros".

¿Consecuencia? Por muy "importante" que sea, el modelo de financiación apenas le interesa a nadie. Así que poco a poco aparecen primeras páginas como las que vimos cuando Google anunció su sistema operativo. Se pasa de lo importante a lo comercial con una soltura pasmosa. Es igual de barato.

domingo, 12 de julio de 2009

Qué hacer con los profesores "sobrantes"

Entre los múltiples problemas que tienen las Universidades para afrontar el reto de Bolonia y la convergencia europea está qué hacer con los profesores de las titulaciones con escasa demanda y con poca aplicación práctica al mundo laboral. Muchos son funcionarios y, no sólo eso, muchos son catedráticos con lo que ello implica de poder e influencia tanto en sus áreas de conocimiento como en la propia estructura universitaria local.

Naturalmente, si los gestores universitarios fueran profesionales, antes de aprobarse los nuevos planes de estudio habrían incluido en sus flamantes planes estratégicos el aprovechamiento eficiente de esos recursos humano considerando las auténticas posibilidades académicas de la cada universidad.

Dicho de otro modo: si el cuadro docente no es capaz de proporcionar la formación que demanda el mercado o bien se reconvierte o bien se redistribuye en materias transversales. Es lo que sin ninguna duda se debería haber hecho con muchos profesores de humanidades: introducir materias de cultura humanística en carreras técnicas, por ejemplo, que nunca viene mal.

Pero eso hay que pensarlo antes de que se diseñen los planes de estudio, no después, cuando ya te ha pillado el toro y no sabes qué hacer con titulaciones donde por cada alumno hay dos profesores sin que, es lo terrible, implique una mejora de la calidad.

¿Qué hace in extremis el gestor universitario, o los profesores si se les deja en sus comisiones?

Pues inventan nuevos nombres con los que maquillar la vieja oferta, confiando en que los alumnos son idiotas y picarán. Esto incluye a los grados y a los másteres oficiales con denominaciones pretendidamente comerciales que enmascaran los antiguos contenidos.

También pueden ponerse estupendos los gestores y por sus santas pelotas colocar, por ejemplo, a un lexicógrafo a dar clase de gestión de empresa o de realización publicitaria, o a un profesor de literatura a impartir docencia en topografía porque un día escribió un artículo sobre Robert L. Stevenson y su Isla del Tesoro.

Como cada jefecillo tiene una cla dipuesta a aprobar cualquier barbaridad, es posible que la decisión se lleve a cabo. Entonces el docente tiene dos opciones: o se recicla o sigue hablando de lexicografía o literatura, como si nada. Si además da aprobado general a lo mejor el conflicto se retrasa hasta que se desenmascare la tomadura de pelo y lo divertido es que sus indicadores de calidad pueden ser hasta positivos, así de surrealista es el sistema.

Otra opción sería que el lexicógrafo imparta lexicografía como materia transversal, optativa, de libre configuración o de reconocimiento general. El sistema debería favorecerlo, al fin y al cabo, el alumno decidiría libremente si matricularse en su curso aunque esté estudiando Ingeniería de Caminos o Derecho. Si el profesor, como ocurre en Estados Unidos, se queda sin alumnos tendrá que ir reformulando sus contenidos hasta hacerlos atractivos, no mintiendo diciendo que da clase de otra cosa o que prepara para no sé qué profesión, sino demostrando que la lexicografía es interesante, necesaria y viable. Claro que su problema será que si no es bueno quedará en evidencia. Como para que le ocurra eso a un catedrático de los de toda la vida.

Y un última opción para el gestor universitario es reconocer que con esta tropa la Universidad no puede dar otra cosa, y convertir en obligatoria una formación que no le interesa a nadie pero que hay que cursar si se quiere obtener un título que sí es interesante. Por ejemplo, como tenemos a 60 profesores "sobrantes", los distribuimos entre las carreras tipo Derecho, Administración de empresas, Diseño Industrial, Informática, Comunicación, Medicina, Enfermería o Fisioterapia, que tienen mucha demanda y tragarán con el peaje sin rechistar demasiado en los primeros cursos.

Las universidades más arriesgadas, contratarán nuevos profesores y diseñarán mejores ofertas en las que disimular a los sobrantes. Las más timoratas, tirarán para delante con el truquito de los nombres atractivos. Y las más paletas, con gestores realmente ignorantes, optarán por obligar a profesores a hablar de cosas de las que no saben, incluso con la connivencia de los protagonistas. Una pena. Sigo pensando que la sociedad no se merece este sistema educativo. Aunque ahora conozco personalmente a algunos responsables.

sábado, 11 de julio de 2009

¿Cuándo quiere jubilarse?

Para qué nos vamos a engañar: a Bernard Maddof le acaban de entrullar por atreverse a montar en privado algo muy parecido a los que hace la Seguridad Social española con el sistema de pensiones. Al menos en lo esencial: pagar a los clientes que se van con el dinero de los nuevos clientes, el viejo modelo piramidal que si lo implanta el Estado del bienestar suena a reparto equitativo y si lo practica un financiero de Wall Street o la banquera del pueblo es una estafa redomada. Entiéndame, no pretendo salvar al chorizo en cuestión entre otras cosas porque se podría escapar de la cárcel a poco que diera con su cara en el hormigón de lo dura que la tiene, sino que me pregunto si lo que hoy nos presentan como un modelo de pensiones ejemplar y garantizado no puede de la mañana a la noche transformarse en cualquier otra cosa y decir "juego revuelto", las condiciones han cambiado.

Sin ir más lejos, yo he sido cliente de Mapfre durante 18 años con un seguro de hogar. Siempre que lo necesité el servicio fue correcto. Pero tras una serie de averías domésticas decidieron que yo (mi casa) no era un cliente rentable y sin siquiera ofrecerme la posibilidad de pagar más me anunciaron que no me renovarían la póliza. Mantengo con la misma antigüedad un plan de jubilación: ahora dudo si cobraré lo pactado o me dirán dos días antes que no les intereso, me devolverán lo que pagué (espero) y se quedarán con el margen financiero. O simplemente quebrarán, yo qué sé. El ejemplo aún podría ser más claro con las pólizas de salud: mientras eres joven, pagas y usas poco el servicio; cuando vienen los achaques, te echan porque no eres rentable.

En el modelo público no te pueden echar (creo!?), pero pueden cambiarte de golpe el sistema para calcular la pensión: los años cotizados, la contabilización de los períodos en términos de duplicidad o de incompatibilidad, la edad de retiro... todo en función de la coyuntura, porque los políticos actúan siempre en el corto plazo: una crisis, un bajón demográfico, un "molesto" alargamiento de la media de vida y las consecuencias pueden ser tan inmediatas como un "corralito" o un cambio en el procedimiento administrativo de esos tontos en el que es el interesado el que tiene que aportar la carga de la prueba.

En Europa confiamos en el Estado. Al menos los que no son tan mayores como para recordar malos tiempos. Pero siempre estamos con la mosca detrás de la oreja en el largo plazo. La Fundación de las Cajas de Ahorros propone que la edad de jubilación se retrase a los 70 años, y eso que el sector financiero es el primer experto en jubilar casi a la edad del destete porque sus trabajadores se encarecen demasiado con la antigüedad y un veinteañero como director de sucursal es más rentable y manejable. Respondiendo a esta propuesta, el secretario de Estado de la Seguridad Social, Octavio Granado, admite que hay que incentivar a la gente para que se jubile más tarde, a los 66 o 67 años. ¿Incentivar o penalizar a los que se retiren antes?, ¿incentivar a las personas o a las empresas?.

Y usted, ¿cuándo quiere retirarse?, ¿al cumplir una edad?, ¿tras haber trabajado (y cotizado) cuántos años?, ¿al haber alcanzado un determinado nivel de ingresos?, ¿hasta que el cuerpo aguante?, ¿cuanto antes?, ¿lo más tarde posible?

Digo yo, puestos a garantizar de verdad ¿no podrían pactar que las condiciones de acceso a la pensión no vayan a variar a largo plazo y que cada uno pudiera escoger en la medida de lo posible? ¿Suena demasiado liberal? Ojo, que en dos meses de titulares escandalosos igualamos a Maddof con el Estado y tenemos que tragar con ruedas de molino.

viernes, 10 de julio de 2009

Por qué funcionarán ahora las películas estereoscópicas

Disfrutando de Mundos Digitales, el festival de animación, efectos visuales y 3D, ayer estuve viendo las primeras imágenes del último proyecto de Dygra, Holy Night?, el cuarto de los largometrajes de esta productora que casi con toda seguridad se convertirá en un nuevo éxito del cine español en los procelosos mares de la animación controlados por las multinacionales americanas. Sin ir más lejos, apenas unas horas antes, Don Levy, vicepresidente de Sony Pictures Animation, hablaba de la media docena de películas de animación que tienen en la línea de salida. Comparar cine americano y cine europeo en términos empresariales es como comparar el cine de Nigeria con el de la India, pero desde la perspectiva narrativa y técnica la brecha no es tan importante. Todas esas películas de las que se hablaba ayer tenían algo en común: la estereoscopia.

Evidentemente la recuperación de la técnica que permite ver las películas en tres dimensiones, gracias a las antiestéticas gafas, es un intento por evitar la piratería, por ofrecer un nuevo aliciente al espectador para que acuda a las salas de exhibición. Algo muy parecido ocurrió en los años cincuenta, cuando el cine se atemorizó ante la incipiente popularización de la tele. Ahora las técnicas digitales no sólo mejoran la calidad de la imagen sino que abaratan la producción. Aunque también ocurre que los niveles de exigencia de creadores y espectadores son muy superiores.

¿Funcionarán en esta segunda época las películas tridimensionales? Puede que se estén dando varias circunstancias para su posible éxito: la apuesta del sector es más seria y por una vez la industria del entretenimiento y el de la tecnología van de la mano. Los peligros son los de siempre más uno nuevo: se necesita crear narrativamente historias que requieran o aprovechen de verdad la tercera dimensión, algo que no es tan sencillo, la técnica sigue sin ser del todo perfecta, exige del espectador una visión correcta (nada de ojo vago, estrabismo, astigmatismo e incluso presbicia, pues la calidad de los efectos se resiente) y siguen necesitándose por ahora las famosas gafas, que si son las baratas de plástico y cartoncillo pueden resultar insufribles y hasta dar dolor de cabeza. Pero estos son los problemas de siempre. El nuevo es que, como reconocía el propio Don Levy, la industria da por supuesto que la esteroscopia llegará también a los hogares en los monitores de TFT y de plasma, con tamaños que pueden ser hasta de 21:9, la misma proporción que en el cine, y sin necesidad de gafas, como el Philips WoWvx. Si eso ocurre, y parece que ocurrirá, el problema de llevar a los espectadores a las salas se volverá a reproducir. Y en ese instante dejará de ser atractiva la esteroscopia salvo que, como ha ocurrido con los CG o la integración 3D en el vídeo real, aporte un verdadero valor a la historia. El reto no es pequeño. Y respecto a las salas, nada optimista.

jueves, 9 de julio de 2009

Resilience, Coca-Cola y capacidad de encaje



El mundo de la ingeniería utiliza el término “resilience” o resilencia para definir la cantidad de energía que puede absorber un material antes de deformarse irreversiblemente. La psicología importó el término aplicándolo a la capacidad de las personas para sobreponerse a situaciones traumáticas. De ahí pasó al campo de la gestión de empresas y, lógicamente, de la gestión de crisis. La “resiliencia” definida no tanto como resistencia inflexible o fortaleza sin más, sino como capacidad de adaptación a entornos inestables y a eventualidades puede ser una cualidad de los ejecutivos o de las plantillas laborales, pero también de cualquier otro tipo de grupo humano.

Ben Schneider, uno de los múltiples autores que ha escrito sobre esta característica, mantiene que el directivo latinoamericano presenta en general una mayor resiliencia que sus colegas norteamericanos y europeos, porque está más acostumbrado a desempeñar su labor en ambientes convulsos. Seguramente como la sociedad latinoamericana en general, incluso se podría hablar de la latina en su globalidad, incluyendo a españoles, italianos, portugueses... Al menos hasta no hace mucho.

Sin embargo puede que estemos perdiendo capacidad de encaje, que es una forma más castiza de definir el mismo fenómeno. Nos deprimimos más, tardamos menos en reponernos, vivimos frustrados y perdemos capacidad de lucha. Coca-Cola, con su campaña de la felicidad, se lanzó hace un tiempo a una llamativa estrategia de comunicación cross media que en España llamó la atención con un spot muy humano, un instituto de la felicidad y la participación de Eduardo Punset, pero que en realidad ya había comenzado con acciones tan curiosas como la película "La Fábrica de la Felicidad" presentada nada menos que con una premiere en Second Life:


Desconozco si la estrategia está dando el resultado esperado. Pasado el tiempo, con una considerable carga viral esparcida por la red, con ramificaciones en publicity, relaciones públicas, eventos y patrocinios, se podría aventurar que, a falta de datos de evolución de ventas, la campaña funciona en término comunicativos. Admito su excelente visión de la oportunidad sobre todo en momentos de crisis económica, pero no estoy tan seguro de que aporte mucho más a la imagen de marca de la multinacional.

Además, aunque la felicidad se presenta como muestra de sabiduría ante lo importante de la existencia, no deja de insistir en la línea del "enjoy", "la chispa de la vida", "sensación de vivir".. el "estás aquí para disfrutar" pasa de puntillas sobre el "aprende a encajar", que seguramente nos ayudará a ser felices. Sé que es una simple campaña, quizá una excelente campaña, pero me encantaría que hubiera incorporado la resiliencia. Claro que eso es pedir a los vendedores de refrescos que hagan lo que deberíamos hacer los educadores.

miércoles, 8 de julio de 2009

La gozada de los Mundos Digitales

Hoy arranca en A Coruña la octava edición de Mundos Digitales, el mejor festival de animación, videojuegos, efectos especiales y arquitectura digital. Quizá no soy ni demasiado objetivo ni tengo tanto conocimiento del tema como para valorarlo en su justa medida, pero los conferenciantes de primera línea mundial que han acudido alguna vez suelen repetir como asistentes y para mí no hay mejor indicador de calidad. Digo que no soy objetivo porque los organizadores son amigos y compañeros, desde Luis Hernández a Manuel Meijide, pasando por David Blanco y tantos otros, unos individuos casi humanos, con cualidades de organización que todavía me sorprenden, con capacidades creativas y comunicativas que dan envidia (y eso que ninguno ha estudiado comunicación propiamente dicha, condición ésta, como todo el mundo sabe, imprescindible para ser un superhombre) y, sobre todo, a efectos de lo que estamos hablando, unos tíos que actúan en local con mentalidad global en este puñetero mundo digital y transnacional, vamos que te traen a cualquier boss de Pixar, Sony, Disney o Nintendo a una esquina de España, que está en una esquina de Europa, que es un continente cada vez más pequeño en términos audiovisuales. Y se quedan tan anchos.

Mundos es cada año un lugar donde el 3D reúne a empresas y técnicos, artistas y ejecutas, arquitectos y publicistas, realizadores y expertos en, yo qué sé, olas, pelos, demo reels, formación, frikis, profesores universitarios junto a autodidactas, grandes productoras multinacionales con diagramas de flujo y juanes palomo yo me lo guiso yo me lo como. Ves premiers, cortos casi siempre inaccesibles por su escasa distribución, lo mejor del SIGGRAPHAsia, o los trucos de grandes superporducciones norteamericanas y ¡españolas! sí, porque ahí estarán los de Ilion y su Planet 51 y los de Dygra con su Holy Night?, de Juan Galiñanes.

Para mí empieza a ser un pequeño placer personal acudir cada año, coincide el fin de curso, el inicio del casi siempre tardío verano atlántico, y un montón de gente interesante del audiovisual mundial en un ambiente de vaqueros y zapatillas deportivas. Una verdadera gozada.

martes, 7 de julio de 2009

Gestos de políticos y otras tonterías

Los gestos en política tienen mucha importancia. Aunque nunca he entendido a ciencia cierta por qué. Se supone que los votantes no distinguimos el grano de la paja, somos simples, superficiales, esquemáticos. Por eso necesitamos gestos y símbolos. Pero, ya ve, sé que quemar una tela, por ejemplo, no es lo mismo que quemar una bandera, sin embargo creo que hay mejores motivos por los que liarse a tortas.

A veces pienso que los periodistas tenemos mucha culpa. Otras imagino que sólo somos como el resto de los ciudadanos. Y dicen que los ciudadanos entendemos mejor los ejemplos ilustrados: si alguien de izquierdas sube al yate de un constructor "sabemos" que es corrupto, si un político anda en un coche oficial de superlujo "sabemos" que es un sinvergüenza, si se le fotografía en bolas en su casa, con chicas jóvenes, "sabemos" que es un degenerado, si acepta trajes, pesca peces espada, concede subvenciones a determinadas empresas vinculadas con la familia... pues también, qué caramba.

La mujer de César, ya se sabe, además de honesta debe parecerlo. Así que los políticos han decidido bajarse el sueldo. Ya era hora, ¿no?

Pues no, mire usted. Los políticos en España están oficialmente mal pagados, increíblemente mal pagados, aunque muchos sepan cómo llevarse a casa un buen sueldo a fin de mes sin hacer nada ilegal ni amoral, sólo aprovechando las oportunidades. Cuando hacen gestos de bajarse el sueldo oficial, como los diputados de la Asamblea de Madrid, dan ejemplo, sí, pero nos toman por idiotas y, lo que es peor, pretenden convertir en referencia media algo que por definición no puede serlo.

Al resto de los mortales nos encanta decir que son todos unos ladrones, que menuda bicoca es ser diputado, ministro, concejal pero somos un país que paga oficialmente, insisto, muy mal. Así que menos gestos, menos ejemplos y más hechos. ¿Por dónde empezamos?

Pues por algo tan simple como, cada año, igual que se debaten los presupuestos generales, que se publique, pero en términos noticiosos, la cuenta de resultados del Estado, de la Comunidad, del Ayuntamiento, de la Diputación... Ingresos y gastos, pérdidas y ganancias, balance de situación y, sobre todo, responsabilidades por las desviaciones. Lo demás, una banalidad; eso sí, muy gesticulante.

lunes, 6 de julio de 2009

"No podemos dar más fondos a las Universidades" y Bolonia nace muerta

Cuando era más joven, al discutir de política uno de los ejemplos que utilizábamos para saber si nos identificábamos con la izquierda o la derecha consistía en plantear: tú tienes un presupuesto público de 100, que porcentaje le darías a la educación, la sanidad, la seguridad y la defensa. Nos olvidábamos de muchas partidas, entre otras, mira tú por dónde, la que más gusta a los políticos: la de obras públicas. Sería porque las carreteras nos parecerían de centro, digo yo, porque entonces casi todas empezaban en Madrid. Está de más decir que los de derechas abogaban por más dinero en seguridad y defensa y los de izquierdas en educación y sanidad. Claro que en España aún no gobernaban los socialistas, a Felipe González me refiero, con sus Boyer, Solchaga o Solbes, expertos en difuminar todas las barreras ideológicas.

Banderas "gratis total" al margen (bodas homosexuales, aborto, paridad, etc), los políticos de ahora parecerían todos del mismo partido: ninguno se atrevería a decir públicamente que está a favor de reducir, por ejemplo, los presupuestos de educación y sanidad. Pero se quedan tan tranquilos afirmando cosas como "no podemos dar más fondos a las Universidades".

Es posible que crean que la salida a la crisis pasa por vender más coches o motos, por rescatar bancos o cajas de ahorro, o dejar que los ayuntamientos tengan dinero durante unos meses para arreglar unas cuantas aceras. Quizá crean que el futuro de España pasa por ser un país hostelero, saltando de Xacobeo a Expo y de Expo a Juegos Olímpicos y tiro por que me toca. Si se acercan a la educación piensan en pizarras digitales, que es algo así como pensar en las sillas o en las gomas de borrar pero "en guay".

Si usted es conservador, podrá decir: es que estos socialistas son... etc, etc. Lo malo es que si es socialista también tiene con quien meterse. En este caso el conselleiro de Educación de la Xunta de Galicia, que parece que no importa quien sea (un profesor universitario), ni de qué partido (PP), porque sus declaraciones las podría pronunciar cualquier otro, eso sí, de la Universidad no de la educación:

¿Podrán afrontar las universidades gallegas el reto de Bolonia con la financiación actual?, preguntaba el periodista.

"Deben afrontarlo –contestó–. La semana pasada, el presidente anunció que se destinarán 500.000 euros para apoyar a las universidades. Los rectores tienen que entender y hacerse cargo de la situación de crisis que vivimos. Ahora podemos tener todas las buenas intenciones del mundo, pero no podemos aportar más fondos. Reconozco el esfuerzo de las universidades, que están apoyando Bolonia sin recibir nada a cambio, y el entendimiento con los rectores es total".

Medio millón de euros, hay pisos más caros.

Pero yo me quedé muy tranquilo. Si los rectores lo entienden...

domingo, 5 de julio de 2009

Profesor

Quien me conoce sabe que no me gusta ser profesor. Nunca he tenido la vocación de enseñar sino de aprender. Siempre me ha fascinado escuchar a los demás y, como mucho, contar a otros lo que me acababan de contar a mí o lo que acababa de descubrir. Supongo que por eso me hice periodista antes que profesor. Lo de docente fue casi accidental, aunque luego descubrí que no era tan diferente: reúnes información y se la cuentas a una audiencia, me dije. Pero mi audiencia era de carne y hueso, casi siempre joven, mayoritariamente en idéntica prejuiciosa situación mental: el profesor es el enemigo, lo que quiero es aprobar y que me dejen en paz; la misma que yo tenía a su edad y muy parecida a la que muchos colegas de oficio tienen: el alumno es el enemigo, lo que tienen que hacer es aprobar y que me dejen en paz. Hombre, está la vanidad de creer que si un antiguo alumno llega a algo, tú has tenido algo que ver; al contrario que cuando tú llegas a algo, que casi nunca te acuerdas de ningún profesor.

Yo tardé muchos años en darme cuenta de que me crucé con algún buen profesor, y muchos más en darme cuenta de que la corrección de la media fue la que me amuebló académicamente la cabeza, y que incluso los profesores rematadamente malos me enseñaron espíritu crítico.

Antes de ser profesor "profesional", di multitud de cursos y conferencias a todo tipo de públicos y pensé que sería algo parecido. Pero no. Porque no tenía tiempo para darme cuenta de si me había cruzado con buenos alumnos. Para eso necesitas algo más que un par de días de seminario. Requiere al menos unas semanas, unos meses. Un buen alumno para mí no es el que estudia mucho o saca buenas notas, sino el que me enseña, el que me deslumbra, a veces en lo intelectual, pero sobre todo en lo humano, en la fuerza, en el hambre de vida, en la sensibilidad, en la mirada. Casi todos los años me cruzo con alguno. Y creo honestamente que es lo único verdaderamente interesante de ser profesor: encontrarlos.

sábado, 4 de julio de 2009

Si no conoce Procter & Gamble, Unilever o Johnson & Johnson no sabe nada de comunicación


Es muy posible que usted no sepa, ni falta que le hace, que marcas tan distintas y tan conocidas como Hugo Boss, Gucci, Rochas, Montblanc o Dolce & Gabanna pertenecen al mismo grupo empresarial de Gillete, Braun, Vicks, Pantene, Ariel o Don Limpio. Si come unos Pringles, lava con Fairy, suaviza con Lenor, limpia con Viakal o usa pilas Duracell, sigue usted sin salir del mismo grupo. Se trata de Procter & Gamble, una de las grandes empresas del marketing de consumo que tanto puede cepillarle los dientes con Oral-B como calmarle la tos con unos Praims mientras alimenta a su perro con Eukanuba.

P&G es una multinacional con múltiples caras, aunque aquí sólo quiero hablar de un único aspecto: el publicitario. El adolescente que sueña con Sienna Miller o Jonathan Rhys Meyers se ríe de los anuncios de la lejía ACE o Fairy porque le parecen malísimos, y no se da cuenta de algo tan elemental como que cada mensaje está diseñado para un público objetivo, y que posiblemente ninguna de las campañas sea tan malas como le parecen. Ni tan buenas. Al fin y al cabo P&G trabaja segmentos convencionales, integrados y medios.

Cuando estas cuestiones se les plantean a alumnos de primero o segundo de las carreras de comunicación o marketing, con 18 o 20 años, se sorprenden de no conocer P&G o cualquier otra corporación del estilo como Unilever (Signal, Rexona, Axe, Skip, Maizena, Pond's, Lipton, Knorr, Frigo, Flora o Domestos) o Johnson & Johnson (Listerine, Carefree, Tylenol, Nicorette, Acuvue, Johnson's o Neutrogena). Pero de inmediato aprenden a respetar el trabajo desenfrenado y casi de aluvión que hay detrás de estas imágenes de marca, e incluso todos los años hay quien acaba hurgando en el proceloso mar de las relaciones mercantiles de las multinacionales y sus "múltiples" intereses.

Pero un espectador común, o lo que es peor, un estudioso de alguna disciplina colateral a la comunicación que desconoce tanto la realidad empresarial como la publicitaria, hará análisis tan simples como el que se dedica a la crítica cinematográfica sin haber ajustado un diafragma en su vida. Y no está mal, tienen pleno derecho a hacerlo, pero cuando se ponen a pontificar sobre la semiótica, el conflicto de género, el análisis del discurso o la antropología audiovisual deberían reconocer que no hablan de comunicación, sino de los mensajes que ellos creen ver, los que suelen ser incapaces de crear ni mucho entender como lo que son: un proceso técnico de codificación, emisión y recepción en búsqueda de la eficiencia. Y para eficiencia, estas tres empresas.

viernes, 3 de julio de 2009

Mejor léalo en voz alta


Saven ké?, esto de la hexkritura tiene su akel. Bibimos en un kontesto multikultural, donde el prinzipal idioma internazional, el inglés, kareze de akademia que diga lo que es correkto i lo ke no. Entre fracaso de sistema edukatibo, ese me eses, hinpotenzia o desprezio sozial a la qosa lingüística, teklados lentos y prisas, lo raro es ke no se ayan kargado lla la gramática, la hortografía y la prosodia (ah, ke esa sí salán cargao aze tiempo). Y sinenvargo nunka emos escribido tanto: la esqritura rrenace matando la lengua, esa ke dizen ke ay qe salbar porke sino perdemos la hidentidat.

Halgunos reibindikan sus raizes con frases como "buah neno, no te rías mía que vas flipar como te pille, oístes?" (véase, por egemplo enciclopedia del koruño). Otras saven que "hay 10 tipos de personas: las que entienden el código binario y las que no". Y siempre kedan los de la hermenéutica holística homodiegética (luego los pillas en las pasantías), o los que aprenden a poner en valor la resiliencia dentro del business plan tras una sesión de coaching. Esos sí que se identifican con su lengua sin normalización, ni akademias ni nazión, o entiendes o no, nacho.

Así que ud. tiene dos opziones si, por ejemplo, le yaman himvézil: decir que no entiende y azerse el zueko o jartarse a repartir hondonadas de hinsultos. Y mira que esto nos pone nerviosos a los profesores, pero es lo que hay. Ke sigue siendo la comunicación, hestúpido. Haber sinos enteramos. Y no, no tiene hustez razón, julay.

Dedicado a todos los que confunden lengua con comunicación, in memoriam.

jueves, 2 de julio de 2009

Ideas de José María Castellano sobre la Universidad (y III)

Por concluir con el tema del discurso de José María Castellano en la Universidad de A Coruña, habría que mencionar los dos últimos puntos a los que se refería hablando de la gestión de las universidades: el modelo actual hacia adentro y no hacia afuera y, por último, la gestión de la investigación e innovación.

El presidente de ONO y vicepresidente de La Voz de Galicia comentaba que, a pesar de que la ley proporciona la posibilidad de establecer convenios entre las empresas y la Universidad, él no sabía de ninguna que hubiera acudido a la Facultad de Económicas para pedirle ayuda ante un problema de marketing, organización, etc. Aunque yo sí puedo afirmar que ha habido empresas que han acudido a la Facultad de Comunicación de A Coruña o a la Escuela de Diseño Industrial de Ferrol donde he sido profesor para solicitar servicios equivalentes, en la generalidad Castellano no está equivocado: son la excepción. Lo normal es la incomunicación y el desconocimiento mutuo, entre otras cosas porque demasiados profesores no han trabajado nunca en la empresa privada y porque en demasiadas empresas sólo se conoce, con suerte, la simple experiencia personal de haber sido estudiante alguna vez. De hecho, el propio Castellano recordó que muy pocos de los empresarios de máximo nivel que existen en Galicia han pasado por las aulas.

Lo curioso es que cuando alumnos y profesores españoles compiten en régimen de igualdad con los de otros países alcanzan un éxito notable en la obtención de becas o puestos de relevancia investigadora. Así que, sostiene Castellano, el problema no son ellos, sino el sistema. "Posiblemente, la solución viene de la mano de la combinación de criterios de gestión pública con criterios de gestión privada, y de la financiación pública y privada", dijo.

A juicio del ex número dos de Inditex, la gestión pública tiene una serie de características positivas: la independencia, la ausencia de necesidad de alcanzar beneficios, la planificación a largo plazo o la persecución del valor social y no del económico. Mientras que la gestión privada aporta la agilidad en la toma de decisiones, la obligación de rendir cuentas, la medición de objetivos, la evaluación por terceros independientes, el gobierno corporativo, etc.

¿Cómo atraer al sector privado a la Universidad pública? Castellano lo denominó Proyecto-Personas. Según su experiencia, la Universidad se acerca a la empresa primero pidiendo dinero, luego ofreciendo los proyectos y por último las personas. Lo que hay que hacer no es pedir, sino vender, así que lo primero es elaborar el equipo y el proyecto y sólo después la obtención de recursos financieros, algo muy semejante a lo que ocurre con las nuevas Fundaciones. Castellano citó varios ejemplos: el proyecto CNIC, un centro español de investigación biomédica de primer nivel con participación pública y privada, el modelo universitario finlandés, donde sólo Nokia tiene contratados a 22.000 investigadores (en España hay poco más de 100.000 investigadores en total, para tener una referencia), o el "Valle del Perfume" de Francia, una iniciativa sectorial participada por las empresas y la Universidad.

Por último, Castellano se refirió a la investigación e innovación, primero desmontando la deformante estadística de que España sea el primer país europeo por creación de empresas: más de una cuarta parte inmobiliarias (hoy estarán cerradas muchas con la crisis) y la mitad de ellas no tienen ni empleados; el 10 por ciento son bares y restaurantes; el 25 por ciento, tiendas y talleres de reparación; casi el 20 por ciento, constructoras. En resumen: empresas sí, empresas con I+D, el 1,9 por ciento. El más bajo de Europa.

Tras lamentar la falta de iniciativa emprendedora que arrojan los datos sobre los recién titulados españoles, Castellano subrayó que España se encuentra a la cola de Europa en investigación, cuestión a la que dedica el 0,6% del PIB, sólo por delante de Portugal y Grecia (por algo nos llaman los "pigs" en determinados sectores, añado yo, sólo falta Italia). Tendríamos que estar dedicando el 3%, como EE UU y Japón. Y citó el de Israel como ejemplo de un país que gracias a la colaboración Universidad-Empresa ha pasado de exportar sólo productos agrícolas a alta tecnología, con más de 2.000 empresas cotizando en la Bolsa de Nueva York, con miles de científicos universitarios trabajando en ellas.

"Esta labor se complementa con una estrategia de comunicación que tiene como finalidad a largo plazo modificar los valores de la sociedad y que se concreta, entre otras actividades, en la emisión en TV de un programa de divulgación con periodicidad semanal sobre investigación que se ha convertido en Israel en líder de audiencia", añadió.

Castellano se mostró consciente de que está proponiendo un cambio de concepto de lo "sociopolítico" a lo empresarial, un cambio que encuadra dentro de un programa de innovación social en el que la Universidad juega un papel esencial, pero que también hay que introducir en la enseñanza básica. Y en esto tienen mucho que decir los líderes sociales de los que estamos tan escasos, los profesores a los que habría que proporcionar una carrera profesional motivadora, con posibilidades de salir y regresar al sistema académico para que puedan saltar a la creación de empresas y servir de ejemplo.

Como remate, el ejecutivo y catedrático hizo una expresa mención a la necesidad de considerar la educación como una opción estratégica de Estado, por encima de la alternancia política y los vaivenes de modelos legislativos, y concluyó: "Vivimos en un mundo presidido por la información y el conocimiento, y ambos son esenciales para el correcto funcionamiento de las cosas. Pero ni la información ni el conocimiento están reñidos con la sabiduría que nos brinda la experiencia. La Universidad es una fuente de experiencia extraordinaria que no puede quedar arrinconada en los procesos de modernización y avance de nuestra sociedad".

En fin, todo un discurso para la reflexión, por momentos políticamente incorrecto, en todo caso personal, merecedor de mayor difusión que la que se le ha dado aunque sólo sea porque no todos los días se escuchan opiniones así, porque a veces da la impresión de que la Universidad no le importa a nadie, y mucho menos si está en la cumbre empresarial.

miércoles, 1 de julio de 2009

José María Castellano y la gestión de la Universidad (II)

Lo prometido es deuda así que continúo escribiendo sobre el discurso que José María Castellano pronunció en la Universidad de A Coruña.

Después de hablar de los estudiantes y de los profesores, se refería el ex-número dos de Inditex (Zara y otros), y actual vicepresidente de La Voz de Galicia, a la gestión de la Universidad. A su juicio, un gestor no tiene por qué tener una titulación propia del área gestionada. Es decir, el gestor de un hospital no tiene por qué ser médico ni el de una Universidad profesor.

Yo estoy de acuerdo sólo hasta cierto punto porque creo que lo adecuado sería tener al frente de un hospital a un médico con formación de gestor o a un gestor con formación, digamos, hospitalaria. Pero reconozco que, puestos a escoger extremos, prefiero un gerente profesional no médico a un médico sin formación en gestión. En la Universidad pública española esto está teóricamente resuelto porque existe el rector, que debe ser catedrático, y un gerente (que por cierto suele cobrar más). Lamentablemente al gerente creo que no se le exige perfil alguno.

Castellano siguió hablando sobre la calidad. Y aportó algunos datos. Por ejemplo:

En todos los rankings de las mejores universidades del mundo que consultó no aparecía ninguna gallega, sin embargo cada vez aparecen más universidades de los países llamados en desarrollo, como México, Brasil, Corea o Nueva Zelanda.

Las Facultades de Ciencias Económicas y Empresariales españolas tampoco aparecen, sin embargo existen tres programas de MBA españoles posicionados entre los diez mejores del mundo: IESE, ESADE e Instituto de Empresa, por encima del MIT, la London School of Economics o Columbia.

Cada año, cinco mil estudiantes gallegos se matriculan en universidades de fuera de Galicia; otros cinco mil se van de Galicia al acabar sus estudios universitarios: se exporta mano de obra cualificada, financiada con el dinero público.

La demanda de plazas en determinadas carreras no para de descender, pero la Universidad pública es tan rígida que no puede adaptar su estructura a la nueva situación: no se puede reducir el número de profesores, no se eliminan titulaciones ni se racionalizan medios materiales. En opinión de Castellano, resultaría más barato enviar a todos los alumnos de Ciencias Económicas de Galicia a estudiar a Cambridge que mantener las cinco Facultades existentes. Con otras carreras ocurre lo mismo.

Castellano se preguntaba, porque no los conocía, si se habían realizado planes de marketing o estratégicos para poner remedio a la situación. Y en efecto, se han hecho. Sin comentarios.

A su juicio, el cambio se debe afrontar desde cuatro puntos de vista. Les adelanto dos para no extender esta entrada del blog y prometo concluir mañana:

1. En la gestión interna de la Universidad. Con el actual modelo "participativo" a un rector le cuesta poner en marcha cualquier proyecto mucho más que en una empresa privada, con el consiguiente desgaste personal y de medios.

2.El sistema de toma de decisiones. Castellano contaba cómo siendo catedrático a tiempo parcial en un consejo de departamento sobre una tesis doctoral tenía medio voto, mientras que un alumno tenía un voto completo. En su opinión, "la labor de un alumno consiste en estudiar y formarse, no en participar en órganos de gobierno evaluando materias que desconoce y teniendo el mismo peso en la votación que dos catedráticos".

A este respecto, comentó otro ejemplo: "Cuando se jubiló el ya fallecido profesor Fuentes Quintana, la Universidad Complutense de Madrid le propuso ser profesor emérito, a lo cual el profesor se negó porque en la comisión que debería aprobar el nombramiento estaba compuesta, entre otros, por el bedel Justo, amigo del profesor. Nadie tiene nada contra los bedeles pero están para hacer la función que tienen desempeñada, no para decidir quién es emérito o no".

"Poniendo un ejemplo de la medicina, es como si un cirujano antes de decidir una operación tiene que consultar con el camillero y someter a votación la decisión. Si yo soy el paciente, saldría corriendo", concluyó.

Estoy convencido de que entre quienes escuchaban a Castellano en el Paraninfo de la Universidad de A Coruña, muchos se pondrían a aplaudir desaforadamente, pero a ver quién era el rico que, sin ser un ejecutivo de éxito mundial, se atreve a decir cosas como que "nos imponen un exceso de democracia donde no es necesario ni eficaz".

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