martes, 19 de junio de 2012

25 formas de engañar a los estudiantes

1. Convencerles de que la Universidad favorece la "empleabilidad".
2. Prometerles que la Formación Profesional es una buena forma de acceder a la Universidad.
3. Explicar que un ciclo medio de FP proporciona salidas académicas
4. Ponerles más de una docena de asignaturas por curso en casi cualquier nivel.
6. Examinar de teoría a los niños en Educación Física.
7. Darles clase de flauta.
8. Hacerles creer que los profesores saben de qué hablan aunque les hayan adjudicado la docencia de cualquier materia unos días antes de empezar el curso.
9. Empezar el curso Universitario antes de que se celebre la Selectividad.
10. Ponerle nombres a los títulos o a las asignaturas que no se corresponden con el contenido.
11. Obligarles a que tomen apuntes de textos que pueden encontrar en Internet.
12. Aprobarles inglés durante 13 años sin que sepan inglés.
13. Darles clases de software de Microsoft diciendo son clases de tecnología.
14. Seguir hablándoles de libros que ni han leído los profesores.
15. Hablarles de trabajos y profesiones que jamás ha ejercido el docente como si las conociera.
16. Asegurarles que esas asignaturas son tan importantes cuando sabemos que no lo son.
17. Celebrar falsas ceremonias de graduación.
18. Amenazarles con suspender si cometen faltas de ortografía.
19. Decirles que los profesores no cometen faltas de ortografía.
20. Ejercer de orientador académico o laboral sin dominar ni el sistema académico ni el laboral, y ni siquiera conocer a la persona que deben orientar.
21. Sostener que los conocimientos no importan, sólo las actitudes.
22. Sostener que las actitudes no importan, sólo los conocimientos.
23. Ponerles pizarras digitales, ordenadores o tabletas sin saber qué hacer con ellos, a veces hasta sin enchufes.
24. Convencerles de que los padres tienen que ayudarles a estudiar y aceptarles trabajos que claramente han hecho sus progenitores
25. Reducirles la formación presencial a cambio de grupos más pequeños, para después ampliar los grupos y cobrarles más.


Paro. Iba a poner diez y se me han disparado. Y sí, seguro que he participado en el engaño yo también.

viernes, 15 de junio de 2012

La felicidad

Bueno, bueno, bueno. Más pobres, endeudados, recortados. Todo sigue cayendo por la mista cuesta abajo. Mis conocidos ya no quieren hablar de economía. Prefieren el tiempo, el fútbol, los hijos, la salud... la felicidad.

Una pachanga con amigos de tu mismo nivel.

Una cerveza a la sombra un día de sol, con una buena conversación.

Revolcarte en la cama... haciendo cosquillas a tus hijos.

Pasear con tu perro por un monte espectacular.

Perderte con la moto por una carretera desierta.

Que te salga perfecta esa canción con la guitarra, el violín...y el resto del grupo.

Un trabajo redondo, cualquiera, de esos que lo notas... Y si además lo notan los demás, ya es la leche.

Que alguien te diga, diez años después, y sin necesidad alguna, que se acuerda se ti, que le ayudaste, que le influiste para bien y que ahora es un gran tipo que hace lo mismo a los demás cuando puede.

Un beso de tu madre, una mirada de orgullo de tu padre, un abrazo de cualquiera de los dos.

Dar todo lo que tienes a alguien que quieres de verdad porque lo necesita mucho más que tú.

Ver, escuchar, oler, tocar o saborear cualquier cosa realmente extraordinaria, en un instante.

El ritmo, el flujo, el transporte narrativo o cualquier otro estado en el que tu concentración y entrega es tan absoluta que no te enteras de nada, solo vuelas.

Reírte a carcajadas compartidas.

Seguro que, al margen de lo evidente, olvido mil cosas. Pero para todo lo demás... un experto en felicidad.

Y a los mercados que les vayan dando.

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