lunes, 30 de noviembre de 2009

Protocolos y responsabilidades

El protocolo de violencia de género funcionó. La policía exige un protocolo sobre la exposición pública de los detenidos. El Congreso pedirá un mañana un protocolo para atender a los niños víctimas de la violencia "de género" (perdón, pero aquí sí que meto las comillas). Los expertos piden que se unifiquen protocolos, porque cada autonomía tiene el suyo. El caso de la niña de tres años fallecida en Tenerife y el linchamiento mediático y social que sufrió su padrastro hasta que fue puesto en libertad sin cargos se va a solucionar con protocolos. No se volverá a repetir gracias a los protocolos. Y si todo funcionó mal, si los médicos metieron la pata, si la niña al final murió, si un inocente fue expuesto por la Guardia Civil a la "santa ira del pueblo", si los periodistas lo condenaron, no ha sido por culpa de los protocolos, sino en todo caso por su ausencia.

Los protocolos son maravillosos, nos dicen lo que tenemos que decir y hacer. Nos eximen de responsabilidades, cumplimos órdenes, acatamos lo políticamente correcto, obedecemos porque no tenemos criterio ético, porque la sociedad-grupo-masa brama indignada que se sepa con contundencia. Soy un simple funcionario, soy un simple periodista, soy un simple médico, soy un simple defensor de las víctimas de la violencia. Yo sólo cumplo protocolos. Qué bien.

Y el debate durará un par de días. Estoy entusiasmado.

Qué tal unas palabras sobre la formación de los periodistas, de los policías, de los médicos, de los activistas de todo pelaje, de los que se lanzan a la calle, de los que se dejan manipular, de los que quieren vengarse de dios sabe qué agresión cósmica, de los que devoran miserias y de los que las alimentan para forrarse o ganar elecciones.

Bah, para qué perder el tiempo. Mejor pongamos un protocolo.

domingo, 29 de noviembre de 2009

La mirada de un inocente acusado y acosado

Algunos periodistas deben creer que la palabra presunto hace perder fuerza a un titular. Pero aunque aquí se hubiera incluido sonaría a tópico y la primera página de este periódico sería igual de inculpatoria e injusta. El sensacionalismo barato en la prensa que aspira a ser seria a veces queda tan en evidencia que no hay forma de disimularlo.

La mirada de este hombre no era la del asesino de una niña de tres años, sino la de un inocente viviendo el infierno de una falsa acusación y siendo víctima de algunos medios de comunicación, no sólo del ABC, por cierto.

Ayer fue puesto en libertad.

Espero que las primeras de algunos diarios muestren la cara de un inocente a cinco columnas y las disculpas de sus editores.

La falta de profesionalidad es lo que tiene.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Derechas e izquierdas

No hace mucho, mi hijo mayor me preguntó qué era ser de derechas o de izquierdas. Se lo expliqué lo mejor que pude. Y no fue fácil adaptarlo a los oídos de un niño. En realidad me resultaba difícil explicarlo incluso sin adaptaciones. Ahí va mi intento, que es sábado y me he quedado solo en casa.

Sin pretender ser maniqueo pero atendiendo un poco a los tópicos, se supone que los de derechas o los conservadores mayoritariamente:

defienden la ausencia de regulación de los mercados, la reducción de la presencia del Estado en la economía y las privatizaciones,
quieren abaratar lo más posible el despido y reducir la cotización a la seguridad social,
suelen apoyarse en principios religiosos aunque no los cumplan,
les encantan las fronteras para unas cosas y las odian para otras,
les molesta la inmigración, los de otras razas, los de otras culturas, los de otros idiomas, la protección social universal, les ponen nerviosos las pintas raras, los homosexuales (a pesar de que sean de derechas),
creen que el subdesarrollo esta causado por la incapacidad de los subdesarrollados,
muchos están a favor de la pena de muerte y de la penalización del aborto,
son partidarios de la mano dura, del ojo por ojo y diente por diente, de aumentar las penas de cárcel,
son en general gente de orden y de uniformes, son jerárquicos,
tienen muy claro el concepto de nación o patria,
no suelen ser partidarios de subvencionar la cultura pero sí la educación privada,
prefieren el poder económico al poder político
y abogan por la desigualdad en los niveles de vida o renta de las personas como motor social …

Claro que se puede no estar totalmente de acuerdo con todo y ser de derechas. Y se puede compartir alguna que otra cosa y ser de izquierdas. Naturalmente.

¿Qué se supone que piensan los progresistas? Pues lo contrario, o casi.

Creen que los mercados deben estar regulados, que el Estado debe tener una mayor presencia en la economía, creen en la empresa y el servicio público, les encantaría impedir el despido, garantizar la universalidad de la seguridad social, pasan de religión aunque muchas veces cumplen sus principios, odian las fronteras aunque algunos también las adoran, creen en la inmigración, en la diversidad racial y cultural, en cuanto a los idiomas son igual que los de derechas aunque apoyan las lenguas minoritarias, les gustan las pintas raras, dicen aceptar la homosexualidad, están en contra de la pena de muerte y a favor de despenalizar en aborto, tienden a culpar del subdesarrollo a los países desarrollados, tratan de analizar el origen del delito y pueden llegar a entender al delincuente con la esperanza de redimirlo, reeducarlo, salvarlo. Odian los uniformes, aunque acaban usando uniformes alternativos, algunos son tan patriotas y nacionalistas como los conservadores pero de patrias y naciones diferentes, generalmente centrífugas. Les gusta más subvencionar la cultura que la educación, sobre la que defienden la titularidad pública. Prefieren el poder político al económico y argumentan que el mejor avance social es la igualdad en los niveles de renta de las personas.

Todo esto resulta muy curioso porque el modelo de discurso de un país occidental europeo se parece más al de la izquierda digamos socialdemócrata que al de la derecha, como lo demuestra el hecho de que por ejemplo Zapatero lo proclame a los cuatro vientos mientras que Rajoy no le guste decir con claridad que es de derechas, incluso puede que no se sienta de derechas. Sin embargo la práctica social, al margen del discurso, aplica sin discusión digamos el capitalismo de la Escuela de Chicago. Así que vivimos en una sociedad conservadora con un discurso progresista.

Hombre, a mi hijo se lo dije con otras palabras.

Y a mí menos mal que me queda el resto del mundo no europeo para entenderlo.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Presionando a la Justicia

Ayer se conocía el caso de una pareja a la que le "okuparon" su vivienda. Pusieron la correspondiente denuncia; los okupas se fueron cuando les dio la gana, no por la denuncia que abrió un largo proceso penal, sino porque se aburrieron o encontraron una casa mejor igual de gratis. Cuando los propietarios quisieron volver a entrar en su casa ya desokupada se encontraron con el esperpento de que no pueden entrar hasta que exista una resolución judicial.

Apenas unos días antes se publicaba otra noticia semejante: una familia lleva pagando 16 meses el aquiler de una casa ocupada por otros y el juez no dicta el desalojo porque los okupas no disponen de recursos suficientes. Eso sí, les hace pagar un euro al mes.

Hablando de la cuestión en la televisión pública entrevistaban a una individua que explicaba sin pudor (minuto 33:50 del vídeo) cómo había entrado en una casa que no era suya: había llamado a un cerrajero y listo. Si la acaban echando, comentaba, iría a otro piso hasta quedarse con uno. Buena era ella, como para que no se lo regalen.

La "okupación" es un simple ejemplo. Está el delito violento, la indefensión administrativa, la inseguridad legal en términos fiscales y mercantiles, la improvisación legislativa desde el ejecutivo, las corruptelas, los estrellatos personalistas, huelgas de jueces,.... La Justicia vive al borde del colapso en un país, España, que es el nuevo hermano pobre de Europa según The Economist. Y algunos han decidido enfrentarse a la situación de modos muy diferentes. Pasando de víctimas a aprovechados del sistema.

Si mezclamos crisis económica y un mal o lento funcionamiento de la Justicia, con un Estado "quizá hipergarantista", según la portavoz del Consejo General del Poder Judicial, puede ocurrir cualquier cosa.

Y en un contexto así de grave, el manifiesto más enérgico del periodismo español en 30 años de democracia sobre los tribunales ha sido el editorial conjunto de 12 periódicos catalanes en relación a una sentencia del Tribunal Constitucional, ni siquiera emitida aún, sobre el Estatuto de Autonomía de Cataluña.

Estamos hechos unos zorros y puestos a presionar a lo bestia al sistema judicial lo hacemos con una cuestión estatutaria asociada a la dignidad de Cataluña. Manda güevos.

¿Dignidad? Para dignidad la de los que se quedan sin casa y en plena impotencia no la emprenden a leches con la pandilla de sinvergüenzas que están en sus poltronas apartados de la vida real de la gente, haciendo la gran política o el gran periodismo respondiendo a quién sabe qué grandes intereses.

Desde luego, qué indefensos estamos los ciudadanos normales rodeados por tantos defensores de la formación del espíritu nacional.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Contra los aviones y otras campañas



Es una de esas campañas brutales que tan de moda se están poniendo, en este caso en contra de los aviones como principales causantes del cambio climático. Aunque resulta inevitable acordarse de las imágenes del 11 de septiembre. La web es algo más razonable y algunos de sus argumentos son irrefutables. Sus promotores sólo pretenden frenar la expansión del tráfico aéreo, acabar con la publicidad aérea y propiciar transportes y empleos alternativos. El vídeo ya es un éxito viral, y quizá sirva para que el problema logre audiencia y surja el debate. Pero no sé si esta moda publicitaria es acertada o pierde credibilidad por la exageración visual.

Hace apenas cinco días se conoció la polémica campaña "Pega a la zorra" contra los malos tratos en la que se invitaba a abofetear a una modelo. Danesa, igual que la campaña turística de la madre que buscaba al padre de su bebé. Salvando las distancias, el éxito de estas espectaculares acciones es, cuando menos, difuso.

Bohemian Rhapsody, a Mercury le gustaría, supongo



Dos versiones de Bohemian Rhapsody de Queen, la primera arrasando estos días alrededor del aniversario de la muerte de Freddie Mercury; la segunda, una demostración de lo que hace un instrumento clásico en las manos adecuadas.

martes, 24 de noviembre de 2009

Violencia sin disculpas

Aunque nunca me ha gusta la etiqueta "género" para hablar del rol social o cultural atribuido a un sexo, lo he acabado aceptando como "animal de compañía". No importa demasiado, anglicismos aparte, si la violencia es de "généro", doméstica, machista o contra las mujeres. Importa que es violencia con el agravante de abuso. Pero tampoco me gusta nada cuando en defensa de una igualdad mal entendida se quieren comparar, por abajo, los malos tratos con otro tipo de agresiones. No todas son iguales, y así generalmente lo reconoce el Derecho, y en todo caso suponiendo que sean iguales, por ejemplo, dos puñetazos son dos actos igual de graves, no igual de leves. Es decir, no hay que quejarse de la especial protección de la mujer, sino de que no reciban especial protección otras personas.

Claro que a muchos la insistencia informativa les aburre. Cada mujer muerta es noticia (tampoco demasiado, para qué engañarnos) como los primeros muertos de una plaga, como la letanía de los muertos del tráfico, o los de Irak. De otros muertos se habla menos, los del hambre, por ejemplo, y causan el mismo hastío. Simplemente no nos gustan estas noticias salvo que incluyan amarillismo. Sabemos que la insistencia tiene mucho de campaña de sensibilización y siempre nos creemos suficientemente sensibilizados. No lo estamos. A algunos les tapa la boca el ambiente políticamente correcto más que la convicción. De hecho a veces quedan en evidencia cuando la violencia tiene otras víctimas: una mujer que mata a un marido, un yuppie que lanza a su hija por la ventana, una parturienta que tira al bebé a la basura, unos pijos que queman a un indigente, unos niños que matan a otro niño más pequeño, una hija que mata a un padre, una madre o un padre que mata a sus hijos, un hombre que acribilla a puñaladas a otros dos que,vaya, eran homosexuales, una enfermera que se deshace de unos viejos... Quizás les suenen las historias, a veces repetidas, y acaso también recuerden algunas disculpas: algo le habría hecho, pobre, estaba enferma o desesperada, era un crimen de amor, un ataque de paranoia provocado por las drogas, seguro que sufrió abusos sexuales, la irresponsabilidad del menor y la culpa de la sociedad, pánico incontrolable, habría que ver si en el fondo no era una eutanasia piadosa, etc, etc. A veces incluso son disculpas bienintencionadas, como cuando se dice que el maltratador y asesino es también una víctima dependiente de su asesinada, sobre todo si no sólo intenta suicidarse sino que lo consigue.

Qué cabrón es el tema. La protección de las mujeres ha avanzado mucho sobre el papel. Y está muy bien. Pero sigue quedando casi todo por hacer en la lucha contra la violencia "privada", la agresión "íntima", en realidad contra toda la violencia, sin apellidos, la violencia que sólo quien la soporta sabe lo grave que es.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Es el guión

Llevo un tiempo dándole vueltas a un tema clásico del audiovisual, el guión. No desde un punto de vista artístico o técnico, sino desde la perspectiva empresarial.

Todo el mundo sabe que con un buen guión se puede hacer una mala película, pero es imposible hacer una buena película con un mal guión. También lo saben los empresarios, los productores, los que ponen la pasta para la creación y la distribución de una obra.

En el mundo literario, lo editores buscan buenas historias y si aciertan pueden forrarse. En el musical, se buscan buenas canciones y un gran éxito reporta todavía, pese a quien pese, enorme beneficios. Claro que importa la edición, la reproducción adecuada, la promoción, la perfección técnica, pero nadie duda de cuál es la materia prima esencial.

Obviamente, el cine es fotografía, interpretación, ambientación, ritmo, sonido, efectos visuales, etc, etc. Pero nadie duda tampoco de que el guión sigue siendo la base de todo.

Y entonces llega la realidad: que el guión no se trabaja, que no se le dedica tiempo ni dinero ni personas, que es de goma, que ya lo solucionaremos, pues a mí me gusta, este tío es un imbécil, a ver, pero por qué dicen que es buen guionista, mejor que sea americano, pues yo tengo un sobrino que lo puede hacer mejor, tienes tres días para reconstruir la historia desde el principio, ya lo arreglará el actor que es un fenómeno, de eso nadie se va a dar cuenta, si la novela es fantástica el trabajo lo tienes hecho... La retahíla de posibles frases es interminable y lo malo es que casi todas ellas las pronuncia el productor ejecutivo.

Este año el cine español ha estrenado las mayores superproducciones de su historia, con presupuestos inimaginables, con productores ejecutivos muy poderosos. Vayan a verlas y fíjense en el guión. Lo peor del asunto es que algo muy parecido ha ocurrido con las superproducciones internacionales. Inconcebible.

sábado, 21 de noviembre de 2009

El falso documental como campaña


El falso documental no es un género nuevo. En realidad, la capacidad de convicción del audiovisual siempre se ha utilizado como una poderosa arma política y comercial incluso antes de que el documental naciera como género. Ahora la historia del cine lo presenta como grandes fraudes, del estilo de las falsas imágenes de la guerra de Cuba o de la recreación de la primera guerra mundial a cargo de Griffith, o como grandes manipulaciones, al estilo Rienfestahl.

Hace unos años, quizá con Michael Moore como máximo exponente, aunque también con la inestimable colaboración de Al Gore, el documental se recuperó para la gran pantalla con toda su capacidad de denuncia e influencia. Aunque ha sido en la televisión, sobre todo con la enorme cantidad de canales temáticos, donde se han alcanzado tales niveles de eficacia y consolidación de las fórmulas estéticas que inevitablemente se allanaba el camino para el resurgimiento del falso documental ya fuera en serio o en clave de comedia. Los ejemplos son múltiples: desde Borat a Operación Luna, pasando por Forgotten Silver de Peter Jackson, REC de Balagueró y un sinfín de títulos más.

El mundo publicitario tampoco podía sustraerse, medio en serio o medio en broma, con ambigüedades y terrenos resbaladizos, aventurándose en el camino del cross media, entre prensa, televisión e internet. El Misterio de Dalarö para el lanzamiento en 2004 del Volvo S4 fue uno de los más impactantes y trabajados, con una campaña que incluía varias piezas audiovisuales. Feixenet en 2007 con Key to Reserva, de la mano nada menos que de Scorsese fue un arriesgado cambio en la estrategia tradicional de las burbujas doradas del cava a las que la compañía catalana regresó de inmediato tras el fracaso del experimento. Naturalmente esto enlaza con las técnicas de marketing viral que en ocasiones utiliza imágenes falsas como la del robo del escaño del presidente del gobierno español en el Congreso de los Diputados, el famoso Amo a Laura de la MTV, etc, pero estos casos no usan exactamente la técnica del falso documental o mockdocumentary.

La última campaña de Gillette sí. El síndrome del hombre lija no oculta el cachondeo y borda el género del falso documental en clave de comedia. Es honesto y no pretende ser verosímil. Aunque el dominio formal siempre resulta inquietante. Quiero pensar que, como Borat o Zelig, pueden llegar a enseñar al espectador a que el código formal no implica necesariamente autenticidad. Como estrategia publicitaria quizá no sea demasiado nueva a estas alturas, pero siempre es una demostración de la capacidad del audiovisual de convertir la ficción en no ficción. No es el caso, pero ojo con las campañas que convierten en broma la manipulación: dan pie a muchas confusiones peligrosas. Al fin y al cabo Orson Welles nunca pretendió engañar a nadie con La Guerra de los Mundos, ¿no?

jueves, 19 de noviembre de 2009

Menos 2012 y más Celda 211

Mire, si usted cree que el fin del mundo está próximo, pues disfrute, hombre, disfrute. No se dedique a adelantar acontecimientos y pase de ver películas que han jugado con temores, bulos y disparates mayas, planetarios y milenaristas. Si quiere ver efectos especiales a lo bestia, pues vale. Pero como diversión, sin una pizca de credibilidad. Me daría hasta vergüenza estar escribiendo esto si no fuera porque llevo una tarde encontrándome webs catastróficas. Todo empezó por hacer caso a un tertuliano y ojear sitios que critican los errores de la prensa (ese es otro tema), de ahí a los que se ríen de los que meten la pata hablando de ciencia, y a unos clicks toda una serie de blogs aterradores sobre el apocalipsis el día siguiente de la lotería de Navidad de 2012. Hay quien dice incluso que la película viene a confirmar lo que ya sabían. Espero que su conocimiento incluya otras cosas de más provecho.

El caso es que frente a una superproducción que para vender raya en lo escandaloso, acabo de ver una película española, sí, española, que es un peliculón. Entretenida, con ritmo, con acción, bien dirigida, interpretada, fotografiada, ambientada y hasta sonorizada. Celda 211 es una de las mejores películas españolas que he visto recientemente y una de las muy buenas películas internacionales. Ojalá la taquilla lo reconozca como lo ha venido haciendo hasta hoy. Su presupuesto es de 4 millones de euros. Debe ser menos que lo dedicado por 2012 a su campaña viral.

martes, 17 de noviembre de 2009

La noticia más leída

Diez de la noche. Prime time televisiva. Liberación del "Alakrana" como noticia constante. Periódicos españoles más importantes: El País, El Mundo, ABC, La Vanguardia, El Periódico, El Correo, La Voz de Galicia. ¿Noticia más leída en sus ediciones digitales?

El País: Agresión mortal en el Forum.
El Mundo: Imanol Arias y Pastora Vega se separan
ABC:Los marineros del «Alakrana», el viernes en casa
La Vanguardia: La madre de los hermanos Gasol acusa a sus representantes de "chupar la sangre" de sus hijos
El Periódico: Imanol Arias y Pastora Vega se separan
El Correo: El 'Alakrana' llegará el viernes a casa tras 47 días de secuestro
La Voz de Galicia: Huella gallega en la victoria histórica de Suiza

Se pueden hacer mil comentarios. Se los dejo a usted.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Un pequeña encuesta de New York Magazine

La New York Magazine es una de esas publicaciones que cualquier aficionado a la gran manzana y al mundo del diseño periodístico ha visto alguna vez, aunque sólo sea por el hecho de haber sido fundada por Milton Glaser, el autor del famoso logo I love NY o de uno de los rediseños más influyentes del diario catalán La Vanguardia.

El caso es que el otro día la revista salió a la calle y le preguntó a cien personas que pasaban por el SoHo acerca de su consumo de productos informativos y de entretenimiento y sobre cuáles quieren que sean gratis. Sin aspirar a ninguna representatividad científica, algunos resultados son curiosos.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Pataleta sobre la educación

Permítanme un pequeña pataleta de fin de semana. Es que estoy hasta los mismísimos del sistema educativo español, de los profesores españoles, de los padres españoles y seguramente de los políticos españoles responsables de este disparate sociopedagógico en el que se desenvuelven unos niños, adolescentes y jóvenes que son hormonalmente como siempre pero que se han convertido en unas víctimas-verdugo sin precedentes.

Lo malo es que llevo años siendo padre, profesor y, algunos menos, responsable o culpable parcial de un par de planes de estudio. Odioso, vamos.

Los profesores somos culpables por muchas razones, pero sobre todo por no plantarnos y decir hasta aquí hemos llegado. De novatos disimulamos nuestras inseguridades preparando clases repletas de intenciones hasta reventar. De veteranos nos amargamos después de haber construido un discurso a medio camino entre la autojustificación, lo esencial de tal o cual conocimiento que realmente es prescindible, y el reproche a los alumnos, a sus padres y a la sociedad en general. Los profesores hemos permitido que todo el mundo nos mande en todo, hemos renunciado tanto a nuestra autoritas e independencia que nos consolamos con arbitrariedades aisladas, exámenes que muchos colegas no aprobarían, o, por el contrario, la dejadez y la supervivencia.

Los padres no estamos mucho mejor. La reducción y el retraso de los nacimientos ha convertido a estos padres tardíos, acomodados y ocupados como nunca, en seres extasiados ante las gracietas de su descendencia, sin tiempo para decir no, aunque les obligue a usar el powerpoint de la oficina para prepararles a última hora el trabajo de clase, preguntándoles la lección a las diez de la noche, cagándose en la madre del docente que encarga los deberes, abarrotando las gradas de las fiestas escolares o los partidos porque el cine americano nos ha contado los traumas que cogen los peques si no vamos al espectáculo de Halloween y les grabamos en vídeo. Lo curioso es que no hemos logrado que beban o droguen menos, ni hagan más deporte, ni se responsabilicen más que nuestra propia generación.

Y el sistema, con los políticos, los pedagogos, las editoriales, etc no para de pervertirse con las reformas globales o parciales, la multiplicación de asignaturas, la superficialidad, los horarios funcionariales, los localismos las peleas lingüísticas, los planes de estudio sin sentido fruto de negociaciones de intereses casi nunca confesados aunque siempre evidentes: el dinero y el poder. Coger un libro de texto y cabrearse es más fácil que hacerlo con un periódico o un telediario, para que luego hablen de los periodistas. Ver lo que se hace con la política de centros, el transporte, los contenidos, los colegios y universidades públicas y privadas, eso sin entrar en todo lo relacionado con la investigación, las subvenciones, la evaluación de méritos o los presupuestos, ver todo esto, digo, sin deprimirse es como para ganar el premio nobel a la estabilidad emocional.

Lo dicho. Una pataleta.

¿Una solución? Simplificar. Saber lo que se quiere conseguir y aprender cómo hacerlo. Pero por favor, no quiera conseguir muchas cosas a la vez. Quién mucho abarca...

viernes, 13 de noviembre de 2009

El manejo de la información

Si usted anuncia que mañana va a reducir los precios, es probable que la gente no compre hoy y espere. Si prometemos futuras rebajas fiscales a productos que no se venden por la crisis, sufrirán mientras tanto una crisis mayor. Si decimos que los barcos españoles van desprotegidos o con una seguridad privada que sólo ha superado un cursillo de tres días y que sólo lleva fusiles de asalto con 400 metros de alcance, pues ya me dirá usted que harán los piratas. El Gobierno de Zapatero tiene fama de manejar bien la información. No es cierto. Simplemente la oposición lo hace todavía peor.

martes, 10 de noviembre de 2009

Las series de nuestra vida

Para la preparación de unas clases, una colega me pidió el nombre de las diez mejores series de la historia de la televisión. Me resultó imposible decir diez, en realidad fue como si se me hubiera disparado un mecanismo de verborrea irrefrenable y empecé a disparar títulos como una metralleta. Mi reacción me hizo tanta gracia que empecé a preguntar a amigos en persona, en Facebook y en Twitter y no me atreví a hacerlo en LinkedIn, en Plaxo o en Xing por aquello de no convertirme en un tabarras. Seguro que simplemente al leer esto le puede estar pasando a usted algo parecido.

Pero voy al grano.

En un pispás han salido 97 títulos, a bote pronto, si reflexionar demasiado, y podrían haber salido muchísimos más. Los finalistas, por culpa de los empates, no serán 10 sino 13 series, pero es igual, que al fin y al cabo esto no pretende ser más que un divertimento.

Y el resultado de tan interesante investigación con algo más de una treintena de colaboradores ha sido:

Empatados a cuatro puntos: Raíces, Star Trek, Expediente X, MacGyver, La Casa de la Pradera y Friends.

Empatados a cinco puntos: Yo, Claudio; Urgencias, Twin Peaks y Dallas.

En segundo lugar, con seis puntos: Kung Fu y Cheers

Y ganador, con siete puntos: Lost o Perdidos.

Me da algo de vergüenza, no he visto ocho de las 97 y resulta que de todas las finalistas me he perdido dos. Diantres.

lunes, 9 de noviembre de 2009

El éxito en Internet

Tengo una amiga a la que le encanta que la despierten metiéndole mano. Como es muy guapa, le sobrarán despertadores espontáneos, pero si alguien se siente tentado no debe precipitarse, porque Facebook le ofrece otras 27.000 personas que dicen públicamente lo mismo, así que hay para escoger. El que logró colocar la frase como grupo en esta red social sólo ha escrito dos mensajes en su "muro": el primero para explicar la idea y el segundo para festejar que eran más de 16.000. Después se aburrió o se asustó de su éxito, vaya usted a saber.

Más de seiscientos mil individuos dicen "Yo también escribí un vidrio empañado" (sic). Más de cinco millones y medio se han sumado a "Six Degrees Of Separation - The Experiment" y otros dos millones a su versión en español "Experimento: Seis Grados de Separación". En cambio, unos que querían juntar "Un millón de usuarios por la legalización de la marihuana" no llegan a 58.000. Está claro que tienen más éxito otras convocatorias como Yo también me río cuando alguien se cae (casi trescientos mil), I use my cell phone to see in the dark (726.000), Si 1 millón de personas se unen aquí me tatúo el logo de facebook en el culo (277.000, por ahora su culo está a salvo o se queda con las ganas, no sé).

Casi cuatro millones y medio "Feed a Child with just a Click!", puede parecer que cuando la causa es importante logra más seguidores, pero es que la mitad de la gente se ha movilizado simplemente por batir un record y se ha unido a "Largest group ever! We need 6,000,000 members to break a world record!" más o menos los mismos que apoyan DÜNYADAKİ BÜTÜN TÜRKLER BURAYA --> DÜNYA REKORU İÇİN TÜM LİSTENİ DAVET ET ! (si alguien me lo quiere traducir, muy agradecido).

Otros ejemplos:
-I flip my pillow over to get the cold side (Le doy la vuelta a mi almohada para poner el lado más frío) (955.000)

No me voy a poner muy sesudo. Simplemente estaba pensando en lo fácil o lo difícil que puede resultar tener multitud de seguidores en Internet, ya sea es un sitio o en un blog, en Hi5 o en Twitter. Que conste que es pura envidia.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Robots gigantes invaden Montevideo. Es posible.


No conozco a Fede Álvarez Mirate, el director de este corto en el que unos robots gigantes invaden Montevideo. No sólo me ha gustado el trabajo, sino que me ha encantado que alguien haya pensado que es posible. No lo de los robots, sino que los creadores piensen en grande aunque sea en corto, perdón por el juego de palabras. Que piensen que un trabajo que no se produce para un circuito comercial puede ser divertido, espectacular, bestial. Que los pocos medios no sean la excusa para las temáticas intimistas y deprimentes, con poca luz, lentas y sobredialogadas, que se puede parir una idea aunque no sea el colmo de la originalidad ni la trascendencia, ni eros ni tanatos, ni lo obviamente correcto. Hay tanta gente queriendo hacer productos audiovisuales autolimitándose o disculpándose por no disponer de suficiente dinero, de suficiente tiempo o de suficiente tecnología que se olvidan de que la creatividad, el trabajo y el atrevimiento pueden lograr cosas increíbles.

No sé quién es Álvarez Mirate, a lo mejor tiene años de oficio, es hijo de un magnate o le arropa un equipo subvencionado por mil administraciones. Pero ha osado lanzar un corto, sí un corto, que no disimula la señal de PARE, en vez de STOP, aunque claramente juega en la liga internacional, producido por Murdoc Films, citado tras su lanzamiento en la Red por Motiongrapher, con un videoclip de Snake que lo promociona, con cientos de tuits a los dos días del estreno, decenas de blogs enlazándolo a los que me sumo gustoso.

Se puede hacer, es posible. Claro que no es barato, naturalmente que es difícil vivir de esto, lógico que haya que hacer concesiones a las audiencias, al mercado. Pero los mejores lo consiguen.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Seguridad privada, seguridad pública

La crisis de los secuestros en las aguas de Somalia está poniendo de actualidad el viejo debate entre seguridad privada y seguridad pública.

Los barcos son privados. Sí. Pero eso no significa nada.

Los intereses de las empresas que operan en escenarios internacionales se confunden con los intereses de sus países. Misiones diplomáticas y comerciales van de la mano, los mandatarios abren mercados a cargo del erario público, los gobiernos firman convenios bilaterales de carácter estrictamente mercantil, se facilita la instalación de fábricas privadas, determinados sectores se consideran estratégicos aunque los protagonistas tengan consejos de administración multimillonarios o accionistas de todo pelaje, la sanidad pública y el negocio farmacéutico privado se entrelazan, y casi todas las guerras han tenido desencadenantes económicos e intereses particulares en los orígenes, en la destrucción y en la posguerra.

El carácter privado de los barcos no tiene por qué implicar su protección privada. En realidad, cuando la seguridad privada sustituye a los ejércitos, salvo cuando estamos hablando de firmas muy reconocidas y controladas, se corre el riesgo de que lo rentable sea que el peligro se haga crónico. Como cuando se paga a la gente por extinguir los incendios forestales en vez de pagarles por evitarlos.

Y un gobierno de izquierdas, aunque a muchos a estas alturas lo de izquierdas les suene a pose de pandereta, debería tener una especial sensibilidad al respecto. De lo contrario, a este paso, podríamos acabar por enviar mercenarios a Afganistán o a Bosnia. O por consentir que sólo los ricos tengan protección, ni siquiera sus empleados.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Noticias inconexas

Imagine que usted puede ver y escucharlo todo, sin dejar rastro, con total impunidad, incluso aunque le resulte imposible o ilegal utilizar abiertamente la información que obtiene, simplemente por saber, como el Gran Hermano. Quizá empezaría por curiosidad, después tal vez por aprovechar oportunidades, más tarde directamente por dinero, pero al final, de forma inevitable, sería siempre por poder. El poder de saber lo que no deberías, o lo que nadie imagina que sabes. Al margen de la profesión que uno ejerza, sea policía, segurata o detective, periodista, sociólogo, psiquiatra o simplemente cotilla, una persona es una persona, con debilidades comunes a todo el género humano. Queremos enterarnos y si es gratis, facilísimo, impune y anónimo, la tentación es irresistible a poco que el objeto espiado sea de nuestro interés.

El Estado, como cualquier otra organización humana, depende en última instancia de los individuos que ejercen el poder en su nombre. Si existen sistemas de información que les permiten acceder a la vida del prójimo sin control alguno, inevitablemente alguien hará un uso fraudulento, puede incluso que acaben por ser muchos, incluso una gran mayoría.

Ahora sabemos que existe SITEL, o que la CIA compra empresas para controlar las redes sociales, o que el 44,5 por ciento de los ordenadores están infectados por un software que permite controlarlos a distancia. Tres noticias que se divulgaron en la misma semana en la que, por ejemplo, la tradicional marca de bolígrafos Inoxcrom se declaraba insolvente, que cerraban medios digitales y en papel (Soitu y La Opinión de Granada) o que morían tres hombres que dominaban la escritura y la voz, Ayala, López Vázquez y Levi-Strauss.

Mientras tanto, Facebook se incorporaba oficialmente a la tríada del poder en la Red, junto a Google y Microsoft.

Noticias que nada tienen que ver, o que tienen que ver en todo. Época de cambios. Todas lo son. La naturaleza humana cambia menos.

martes, 3 de noviembre de 2009

Olé por los viejos



Hace unas temporadas que echo un vistazo a los resultados de la marathón de Nueva York con una morbosa intención: ver los tiempos de los corredores de más de setenta u ochenta años. En la carrera del domingo pasado, llegaron a la meta 12 octogenarios, incluidas 3 mujeres, el más rápido lo logró en 4 horas y 58 minutos, el más lento utilizó 8 horas y 2 minutos.

Yo no soy capaz de correr más de quince o veinte minutos y no más de 3 kilómetros. Pero está claro que esto se debe a que soy pequeño. Cuando crezca, dentro de 30 o 40 años, espero parecerme a uno de estos superhombres. Aunque en realidad me conformaría con estar vivo. Eso sí, tan vivo como ellos, con las mismas ganas, la misma voluntad de hacer lo que me guste, aunque no sea correr; me valdría reír, o cantar o andar detrás de esas chavalas de setenta o de ochenta tan bien conservadas como Bertha, Joy y Yolande, 81, 83 y 84 abriles respectivamente, capaces de darle a las zapatillas de ese modo tan sobrehumano.

Y es que en una de esas carreras hay de todo, desde campeones mundiales a frikis, pasando por aficionados y profesionales, obesos, manifestantes, cachondos, discapacitados, patriotas, activistas, soplagaitas... Pero qué quieren que les diga, mis respetos, mi admiración y, sobre todo, mi envidia, va para ellos. Olé por los viejos.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Una noche adolescente de principios de los 80

Casi me metía en la piltra sin sacarme los playeros. Eran las cuatro o las cinco de la mañana y siempre llegaba sobado y con los oídos pitando. Toda la tarde de garimbas, en tascas petadas, soportando al julay de Chisco, el único que iba todo maqueao, y a la lercha de su piba, una grillada del pop blandito que nos miraba de esguello porque no bailábamos al ritmo de cualquier canción pija, para ella supongo que éramos unos marulos, menos su churri, claro.

Aunque latáramos a clase, casi siempre había que ir a esperarla a la salida de pasantía y como andábamos mal de guita al final quedábamos por donde siempre: primero un voltio por el centro, después la Estrella, la Franja, Los Olmos y, ya de noche, Ciudad Vieja y el Orzán. La verdad es que cundía porque, mientras ellos dos básicamente se morreaban, los demás nos tajábamos un montón y nos dedicábamos a nuestro deporte preferido: comentar que si mira esas bufas, que si qué bul, mimá, que si esa es más fea que un crollo, que mira qué piñata... Era la única diversión, tazas o cervezas hasta potar o casi, según el control y lo que tuviéramos jalado, mirar a las jas por encima de las lelas empañadas al entrar en el tugurio (los días de pelete quienes usábamos lelas no junábamos un carallo, claro) y criticarlas hasta que alguien tenía la potra de que alguna se pusiera a tiro. Si uno lo intentaba, decíamos "qué matao", porque el fracaso rondaba el 90 0 el 95 por ciento. El tema estaba durísimo. Y si alguien tenía suficiente grelo y la pava tragaba, disimulábamos la envidia con un buah, neno, yo ni jarto de grifa, pero si esa tía es un bocoi o una prea, conoce a las petroleras (por ejemplo), con las que estuvimos a solagos este verano, están buenas pero son una guarras, etc, etc.

Al final apañaba el Chisco con la novia, que de aquella acababa siempre por desaparecer, igual que el afortunado de la noche si había alguno. Los demás íbamos reventados hasta el primer me piro, que vosotros tenéis la kel cerca pero yo tengo que ir a pinrel y además me van a cachar los viejos, que hoy salían.

Rulando entre local y local no era raro que jugáramos a furazos con cualquier lata, éramos casi mayores, no como esos chinarros de catorce, pero tampoco tan puriles como para no dar el cante por la calle. De hecho cantar nos gustaba, nada de tuna, por dios, una mezcla de miudiños, vai o gato metido nun saco y las chicas son guerreras o ayatollah no me toques la pirola... Así, con diecisiete o diecinueve, de priva más de noche que de día, a veces hasta que nos chimpaban de los sitios, con las primeras trujas, los primeros cacharros y otras primeras cosas que mejor no recordar. Incluso al día siguiente, aunque el jerolo estoupaba, los recuerdos convertían una farra de juja en una noche de pinga. Lo cierto es que, mallados como quedábamos, aún íbamos a la Solana y echábamos un rebumbio.

Si ha llegado hasta aquí es porque usted y yo nos entendemos. No sé si éramos muy distintos a los de otros sitios, o a los adolescentes de ahora. Pero es que están poniendo Grease en la tele. Y, tiene usted razón, no he podido evitar ponerme algo julandrón. Sólo un poco.

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