martes, 30 de junio de 2009

Comunicación y Filología: algunas diferencias

Cuando me enteré de que nuevos grados en Filología aseguran "capacitar" a sus alumnos para trabajar como redactores "en medios de comunicación y agencias de prensa" (no deben saber que las agencias también son medios de comunicación) me lo tomé un poco a cachondeo. Algunas titulaciones, pensé, se quedan sin clientela y no saben qué decir para aproximarse a las titulaciones de éxito, como son las relacionadas con la Comunicación Social: periodismo, publicidad, audiovisual, contenidos digitales, etc. Recuerdo que una vez vino a mi antiguo despacho de decano de la Facultad de Comunicación una profesora de lingüística de la Facultad de Filología exigiendo que dejáramos de dar cursos de comunicación, que eso esa cosa de ellos. Casi reaccioné igual.

Como ya contaba en otra entrada del blog, los filólogos, adscritos a la rama de Humanidades, quieren en mi Universidad impartir la materia básica de Comunicación, adscrita a la rama de Ciencias Sociales, la cual incomprensiblemente para mí sólo se oferta a partir del próximo curso en las titulaciones de Derecho y Turismo, además de la de Comunicación, obviamente. A los filólogos les interesa que se crea que la Comunicación es simplemente la lengua y al parecer les gusta sentirse comunicadores o formadores de comunicador. En el fondo les agradezco la envidia, aunque no la entienda.

Pero, con sinceridad y sin ninguna acritud, de verdad, los grados de Filología no capacitan para trabajar profesionalmente en los medios de comunicación, ni como periodista (en un medio de comunicación el término "redactor" se refiere a una categoría laboral, igual que jefe de sección, redactor jefe, etc), ni como guionista, ni cámara o fotógrafo (redactor gráfico), ni publicista, ni diseñador, ni productor, ni maquetador, ni relaciones públicas, ni nada que se le parezca.

Porque en las Filologías no se aprende nada sobre fuentes periodísticas, géneros informativos, diagramación, realización, derecho de la información, ética o responsabilidad social, creatividad publicitaria, cómo funcionan las empresas o el sector de comunicación, cómo se fabrican técnicamente los medios y los mensajes, qué es un plató o una rotativa, cómo se compone un titular o un plano secuencia, cómo son los canales de distribución o cuándo es mejor utilizar técnicas de publicidad o de promoción de ventas, por no hablar de la propia historia de la comunicación, del periodismo, del cine, de la publicidad, aunque sólo sea para no creer que se está inventando la pólvora o la imprenta. ¿De verdad no les da pudor decir que capacitan para ser redactores en medios de comunicación o agencias de prensa? ¿O es que quizá no saben que hay titulaciones que imparten estos contenidos?

Ser un profesional de la comunicación es mucho más que escribir textos, rara vez hace literatura o crítica literaria, ni "estudia una cultura tal como se manifiesta en su lengua", ni "estudia el lenguaje como ciencia", por citar las acepciones de la Real Academia Española sobre filología y lingüística. Para un comunicador social, el lenguaje es una herramienta, como el ordenador, como la imagen, como la edición de planos o de pistas de audio, nunca un fin en sí mismo. Para un comunicador el lenguaje es un instrumento, igual que para un abogado, igual que para un consultor, igual que para un político. Y a ningún grado en Filología se le ocurriría decir que "capacita" para estos oficios.

Me da un poco de pudor escribir estas obviedades. Pero es que existe el peligro cierto de que alguien seleccionando profesorado universitario (ojo, universitario) para impartir Comunicación acabe, por ignorancia supina, contratando a filólogos. Podría, ya puestos, contratar antropólogos, psicólogos, historiadores, ingenieros o encofradores. Al fin y al cabo todos se comunican. Igual que un cirujano cardiovascular y un fontanero, y los dos saben hacer un bypass.

El discurso de José María Castellano en A Coruña (I)

Junto con el de Steve Jobs, en 2005 en Stanford, o el de Bill Gates de 2007 en Harvard, uno de mis discursos universitarios favoritos es el que pronunció José María Castellano en la Universidad de A Coruña en septiembre de 2008, cuyo texto ha sido recientemente editado y bien que siento no tener enlace que ofrecer.

Aunque no lo conozco personalmente a pesar de compartir campus (es catedrático de Economía en el edificio de al lado), Castellano es mundialmente famoso y reconocido como creador, junto a Amancio Ortega, del fenómeno Zara.

Ahora acaba de ser nombrado vicepresidente de La Voz de Galicia y admito que, como antiguo periodista de la casa, mi curiosidad se ha multiplicado tanto por lo que puede aportar a la empresa gallega, de la que ya era consejero, como por la influencia intelectual que puede ejercer desde un medio. Y más aún teniendo en cuenta el discurso mencionado.

Comenzó su intervención en septiembre haciendo mención precisamente a Jobs y a Gates y destacando algo que ya llamó mi atención: ellos estaban rodeados por miles de estudiantes, en los discursos de la universidad española nunca hay ninguno, igual que en el de Castellano. Al menos en este caso, una pena.

Luego se refirió a su experiencia como estudiante y tras unos breves consejos y recuerdos muy positivos empezó a soltar verdades como puños:

La Universidad no le preparó para trabajar, y no tanto por el "nivel" sino por los hábitos, los horarios. Sencillamente, dijo, hay que trabajar más. Se necesita un nuevo estudiante. Y citó al ex presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Enrique Iglesias, que cuando entraba a trabajar veía en la sede de la firma a anglosajones y orientales; cuando se iba por la noche, negros e hispanos: los de la mañana eran técnicos; los de la noche, el servicio de limpieza. Todo lo que se invierta en educación es poco, pero se necesita también motivación.

La segunda carencia que subrayó Castellano fue la del idioma extranjero. No abundaré en el asunto porque es tan claro como incomprensible que los responsables del sistema educativo español, en este caso no sólo la universidad, no pongan remedio.

Siguió el catedrático con los profesores. Empezó diciendo que algo no funciona en un país que paga mal a los que enseñan a sus ciudadanos, los que curan y mantienen sanos a esos ciudadanos y a los encargados de aplicar la ley. Pero además hay que introducir nuevos mecanismos de selección, promoción y remuneración. Y contó la historia real de un avance médico español no patentado por la Universidad aunque plasmado en varias publicaciones y una tesis de la Autónoma de Madrid en 1987. Tres empresas privadas norteamericanas facturaron 7.200 millones de dólares anuales, con un beneficio de unos 2.100 millones anuales gracias a la investigación española. La cantidad serviría para financiar quince universidades como la de A Coruña, destacó Castellano. "Debe sobrarnos el dinero", dijo.

Después de utilizar la perspectiva de alumno y de profesor, José María Castellano concluyó refiriéndose a su experiencia como gestor. Pero, esto es un simple blog y no quiero extenderme demasiado. Así que si me lo permiten, lo dejaré para otra entrega. Porque el tema, se lo puedo asegurar, no tiene desperdicio.

lunes, 29 de junio de 2009

Nacionalismo meteorológico

La nueva imagen de la información meteorológica de la televisión vasca se ha convertido en noticia, supongo que para algunos buena, porque muestra las "fronteras" con Francia y Navarra, en vez de resaltar la diferencia entre Euskadi, Navarra y el País Vasco francés con el resto del universo. A mí el simple dibujo de rayitas imaginarias en un mapa que pretende informar de algo tan poco fronterizo como el tiempo siempre me ha parecido una idiotez.

De hecho, el nacionalismo meteorológico es una de las más absurdas costumbres de los informativos. Qué les costará a los medios e incluso a los "institutos nacionales de meteorología" dejarse de historias y no andar eliminando Portugal de la Península Ibérica, por sólo citar un ejemplo. Nada, de hecho lo molesto es pintarrajear fotos del satélite o buscar límites donde no los hay. Si llueve en Tui es muy posible que llueva en Valença. A uno de Badajoz seguro que le interesa más el tiempo de Elvas que el de Zaragoza.

El colmo de la estupidez nacionalista llega a la máxima expresión con la "espontaneidad" local de los locutores. "Hoy vamos a pasar mucho calor" te dicen con sonrisa abuzonada porque en la sede de turno del medio, donde está el abobao, calienta el sol. Y los escuchas a 12 grados con lluvia y chaquetita y te cagas en sus muertos. Es como si la información de la CNN se refiriese constantemente a Atlanta y alrededores. Lo bueno es que las teles españolas y autonómicas emiten todas por satélite, pero está claro que sus cerebros son incapaces de pensar más allá del límite de su uniceja.

Complementos de excelencia curricular

Dejé el periodismo y me metí en la Universidad en 2001. Desde 1983 pasé por distintos medios y opté por la carrera académica con la sensación de que había tocado techo, así que o me marchaba de Galicia o cambiaba de profesión. Un anuncio de prensa y una comisión seleccionadora que al parecer no tenía compromiso alguno (cosa rara, lo sé, pero para qué voy a mentir) fueron mi puerta de entrada. Después vino la oposición (los rivales no se presentaron; una suerte, sin duda, que vaya usted a saber lo que hubiera ocurrido) y pasé en dos años de periodista más o menos arrabalero, como casi todos, a esa estirpe rara de funcionario que somos los titulares de Universidad en España. Ocho horas de clase a la semana, 30 semanas al año. Seis horas de tutoría semanales durante once meses. Añádale gestión e investigación (¿¡) hasta completar las preceptivas 37 horas y media laborales. En mi caso, no por mérito sino por ineficiencia en el aprovechamiento de mi tiempo y el hábito adquirido en mi etapa periodística, acabo sumando unas 50 horas semanales. Aún así me considero un idiota improductivo sobre todo si lo comparo con el trabajo de la tecla.

Cuando me deprimo recuerdo aquella frase, creo que apócrifa: No soy un inútil total, al menos sirvo de mal ejemplo. Pero en realidad es mentira. Hay muchos ejemplos más ilustrativos y lo chistoso es que no lo saben.

Uno de mis problemas es que casi acabo de entrar y soy hombre mayor de 40 años, así que ni tengo antigüedad, ni puedo ser mujer ni joven investigador. Por más que me empeñe.

Otra dificultad casi insalvable es mi incapacidad para tomarme en serio lo que en este país se denomina "calidad" y "planificación estratégica" cuando se trata de la cosa pública. A poco que se conozca algo la teoría y sobre todo si se viene del mundo de la práctica, uno toma conciencia de que la calidad y la planificación son conceptos vacíos si las "misiones", las "visiones" y los "objetivos" están mal formulados y se limitan a palabrería obvia (del estilo de "esta Universidad tiene como misión formar y educar..." que es como decir que un compás tiene la misión de hacer círculos) o a declaraciones políticamente correctas igual de absurdas cuando no sesgadamente partidistas.

Como era previsible, tampoco me llevo bien con el papeleo. Y como ya he visto casi de todo en la gente que forma parte de los tribunales, comisiones y demás dinámicas de grupo, a veces vergonzosamente anónimas, que juzgan los documentos pues, en fin, que las tentaciones humanas son muchas y contradictorias. A veces uno los hace, otras no, otras no le queda más remedio, otras uno pierde unas monedas por no reunir certificados...

Todo esto tiene su actualidad, no crean. El caso es que hoy se ha publicado en el diario oficial la convocatoria de los complementos de "excelencia curricular". Sólo les voy a mencionar un par de baremos: por una patente internacional (algo muy serio y que puede reportar amplísimos beneficios económicos y sociales para una universidad y si me apuran para un país) 15 puntos; lo mismo que una conferencia o participar en las acciones denominadas de "innovación" o en la comisión de normalización lingüística o de autoevaluación; 10 puntos por asistir a cursos o utilizar una plataforma virtual. Y con esto justifican el "variable" de la retribución del profesorado. Yo no me preocupo, al fin y al cabo no soy lo suficientemente antiguo, aunque sí soy lo suficientemente viejo para no tomarme nada de esto en serio o para pensar.

Se nota que no estoy acostumbrado, pero no entiendo nada.

domingo, 28 de junio de 2009

How the Internet changed Advertising o cómo Internet cambió la publicidad


Cada vez hay más vídeos realizados con esta técnica. Tremendamente eficaz, por cierto.

Torre de Hércules, patrimonio de todos

La declaración de patrimonio de la humanidad es un pequeño o no tan pequeño negocio local para quién la obtiene, pero debería significar una especie de expropiación por elevación para que determinadas instituciones dejen de gestionar el preciado bien como si sólo fuera local.

La Torre de Hércules (A Coruña, en el noroeste de España), el faro romano en funcionamiento más antiguo del planeta, no pertenece a ningún político que acapare la gestión, ni siquiera a quienes llevan trabajando en la candidatura ya desde hace años, aunque estos se merecen todo el reconocimiento de sus vecinos y de quienes descubran desde cualquier parte del mundo este tesoro histórico. Como las murallas de Lugo, como el Camino de Santiago o la misma Compostela, la Torre ya no es sólo de A Coruña, ni de los gallegos, ni de los españoles, ni de los europeos.

Ahora le pertenece a usted. Échele un vistazo: Fotos.

Sex and the city: juego sobre mujeres

Juego dominical. Imagínese una mujer con la edad de las protagonistas de Sexo en Nueva York (Sex and the city) y una personalidad que, más o menos, reúna la de las cuatro juntas. Ahora imagine que ha mantenido pongamos unas 25 relaciones de pareja, no rolletes o ligues de fin de semana: unas de dos meses, otras de dos años... Y partiendo de que el mundo ha cambiado pero la mujer más (no me sea carca), escoja entre los siguientes supuestos:
  1. Qué envidia
  2. ¿Sólo 25?
  3. Menudo putón verbenero
  4. Es más o menos lo normal
  5. Pero ¿qué le pasa a esta mujer?
  6. Ha tenido mala suerte
  7. ¡Qué suerte ha tenido!
  8. Pobre de quien se la quede
  9. Es muy exigente
  10. Es poco exigente
  11. Bueno, si al final encuentra a la persona adecuada
  12. Habría sido perfecto... si se hubiese casado 10 años antes
Podría seguir, pero prefiero dejárselo a usted.

sábado, 27 de junio de 2009

Autocrítica

He conocido rectores de universidad que en una empresa privada no llegarían ni a administrativo, catedráticos con errores conceptuales y culturales indignos de un bachiller, profesores titulares de universidad incapaces de articular un argumento en cuanto les apartan de su guión, profesores de medias endiosados para autoprotegerse ante la pérdida total de autoridad, y maestros de primaria con tales problemas psicológicos que les incapacitaría hasta para tratar con animales. Pero en general los que nos dedicamos a la educación hemos sido expertos en atribuir el fracaso que nos rodea al sistema, a los políticos, a la carencia de medios, a los alumnos, a los padres y a toda la sociedad. Y gracias a esa excelsa habilidad, con el paso de los años, la práctica totalidad de los docentes conseguimos cara de docentes, esto implica un determinado gesto, un aspecto derivado de la falta de dinero real que se nota en que no abunda no ya la elegancia, sino la simple aspiración a alcanzarla, una circunspección facial rayana en rictus que acaba por aterrar cuando pretende mudar a sonrisa, apariencia corporal de agravio con un acusado sentimiento de incomprensión y falta de reconocimiento. De los gremios a los que he pertenecido, nunca he visto uno tan aparentemente vocacional que se considere más importante y menos valorado. Y que sea menos autocrítico. Claro que todo esto es una generalización, y todas las generalizaciones son falsas.... incluso ésta.

De los alumnos se puede decir cualquier cosa menos que hayan cambiado mucho a lo largo de la historia. Los niños, los adolescentes, los jóvenes han sido siempre iguales: aprendices del tiempo que les toca, lazarillos y buscones, ángeles y diablos, maleables "pizarritas en blanco", máquinas de absorber vida, hijos de puta o hijos de algo, con la única culpa, que no es poca, de crecer en la dirección que pueden.

En cuanto a los padres, como mínimo en España, sin duda alguna somos los que más hemos cambiado comparados con los profesores y los alumnos. Sobreprotectores, con escasa dedicación en tiempo y atención, consentidores, compradores de caprichos, inhibidores de responsabilidad, desbordados por evitar el aburrimiento del vástago, desconcertados ante lo que debemos hacer, mirones hedonistas... Al menos a medio plazo podemos reconocerlo, a diferencia del profesor, y nos tragamo las evidencias de nuestros fracasos después de la negación, en este caso más humana porque nadie es padre profesional.

Voy a obviar aquí a políticos y pedagogos. Los primeros administran la educación con la única finalidad de conseguir unos indicadores determinados, no les importa que sean reales o fantasmagóricos, un titular periodístico aparentón y un corto plazo sin problemas. Los segundos bastantes angustias tienen, digo yo, con sacar alguna conclusión científica cierta que les avale como algo importante en la sociedad, al fin y al cabo se trata de esas profesiones del siglo XX que si desaparecieran de golpe nadie lo notaría, como muchas otras, por cierto.

Pero, aunque no lo parezca, este no es un panorama tan malo. Va a empeorar. En Estados Unidos ya lo viene haciendo desde hace años. Quizá acabemos creando una sociedad totalmente idiota, o quizá la sociedad sea algo tan fuerte que sobreviva a su sistema educativo. De hecho creo que he educado mucho más como periodista que como profesor o como padre. Y mira que los periodistas somos impresentables. Tiene usted razón.

viernes, 26 de junio de 2009

¿Y también Jeff Goldblum y Harrison Ford? El día que murieron todas las estrellas

Unos minutos después de que se conocieran las primeras noticias sobre la muerte de Michael Jackson y apenas unas horas desde la difusión del fallecimiento de Farrah Fawcett, los rumores sobre la muerte de más famosos se empezaron a extender como un ataque de pánico. Las personas que han tenido la suerte o el criterio de seleccionar bien sus fuentes de información supieron rápidamente que ni Jeff Goldblum, ni Harrison Ford, ni en princpio ningún otro actor o cantante de este nivel de popularidad se habían añadido a la lista de difuntos, pero en el caso de Goldblum el rumor ha tenido más éxito a pesar de los desmentidos en la propia red.

Casi por casualidad yo me enteré en Twitter poco menos que al momento de lo que ocurría con el cantante, y enseguida empezaron el resto de los rumores. En ese instante, salvo que uno crea en conspiraciones galácticas, el instinto te hace desconfiar y apenas les das crédito. Si los profesionales de la información a veces no saben a que atender, si a enviar noticias, si a editarlas correctamente, a confirmarlas o a ampliarlas, en el caso de los informadores espontáneos tiende a cundir la emoción, bajan sus defensas críticas y se dedican a rebotar los bulos. Aunque muchos traten de pararlos, duran más de lo deseable.

Esto debería dar alas a quienes defienden que se distinga con claridad si el informador es profesional o no. Pero los medios convencionales se han dedicado con demasiado interés empresarial a contratar a cualquiera por su cara bonita o por su entusiasmo, sin formación ni criterio. Las empresas, decían, eran quienes otorgaban el título de periodista. Y así ha ocurrido con tal frecuencia que ahora hay tanto periodista profesional sin medio como medios sin periodistas profesionales.

Mientras, la suma de informaciones difundidas por fuentes reconocibles sigue siendo mi mejor garantía de fiabilidad.

Michael Jackson, la exclusiva de Twitter

Dicen que primero fue el amerizaje en el Hudson y después la #Iranelection, así, con almohadilla, una crisis que nos puso a muchos la cara verde como gesto de solidaridad. Twitter está adelantando noticias de tal modo que lo de menos es la función inicial para la que fue diseñado: decir a los amigos que estás haciendo. Ayer adelantó como una marea el fallecimiento de Michael Jackson, el mismo día de la muerte de Farrah Fawcett, la ángel de Charlie por antonomasia. Fue un día triste para la cultura popular audiovisual y quizá cada uno de estos personajes (sin duda, más el primero) se merezcan miles de artículos. Pero lo que que sí tuvieron de forma inmediata fueron miles de tweetties, rápidos como un rayo, hasta cuatro mil por minuto, hasta rebasar la capacidad del propio servicio de microbbloging. Para Twitter supone una nueva confirmación de sus cualidades como agencia informativa.

La capacidad vírica del servicio puede implicar enormes peligros de imprecisión, de rumores falsos, de alarmismo, pero a la vez pone a trabajar ingentes cantidades de personas dispuestas a contrastar la información, entre ellos miles de periodistas, de blogueros profesionales y semiprofesionales. Siempre a toda velocidad, en una especie de multiplex de teletipos. El fallecimiento del genial y controvertido Jackson fue confirmado una hora después por medios convencionales audiovisuales. En otras cuestiones de menor rango, estos medios han llegado a publicar informaciones difundidas por Twitter hasta días después, como en el bochornoso caso de los fotogramas de la serie Lost difundidos por una canal boliviano como fotos originales del accidente del Air France AF-447.

El mundo de las exclusivas abre a partir de ahora una nueva dimensión. El periodismo inmediato, dominado hasta ahora por la radio y las agencias, cuenta con un nuevo instrumento. Debe aprender a manejarlo profesionalmente cuanto antes.

jueves, 25 de junio de 2009

Yo soy aquél, resistiré y esa será mi casa

Una moda publicitaria, una tendencia, un envejecimiento generacional, no sé qué será pero me lo paso pipa con todas estas campañas que han decidido poner las canciones de mi infancia en clave de cachondeo para que mis hijos se las aprendan y puedan cantar conmigo a lo karaoke en el coche.







Al principio pensaba que alguien, en especial Telefónica, tenía un capricho. Bee Gees, por ejemplo:



All together now y "yo quiero salir"



Pero no. Estamos ante un fenómeno, una especie de "¿te acuerdas?, pues vamos a reírnos". Humor blanco, estribillos cantables aunque sea con letras nuevas. Ma quale idea



Quiero decir que no se trata de este año, o de estas semanas, no se trata sólo de música eterna, tipo Beatles o Queen. Hay algo más. De un tiempo a esta parte parece que sólo existimos para la publicidad televisiva los nacidos en el franquismo. Los demás estarán en Internet, digo yo. De modo que sí, yo soy aquel el de aquellos años, resistiré y esa será mi casa: la tele.

miércoles, 24 de junio de 2009

Carlos Gardel

San Juan, hoy tocaba descanso pero me recordaron el aniversario de la muerte de Carlos Gardel. Así que toca él.

Nota: Sé que los hay maas famosos, pero estos están en mi memoria desde pequeño.


martes, 23 de junio de 2009

¿No conoce usted a Perez Hilton?

Perdonen mi ignorancia, pero yo no conocía a Mario Lavandeira hasta ayer. Este blogger de origen cubano-gallego, más conocido por Perez Hilton, sin tilde, estaba ayer en la boca de miles de personas en Twitter, junto a cuestiones tan importantes como la iraní o el famosísimo director Tim Burton.



Es un friki, un guerrillero de internet en contra o a favor de los famosos de Hollywood que le apetecen, un provocador, un cachondo seguido sobre todo por mujeres veinteañeras.

El caso es que anunció en Twitter que le acababa de partir la cara el manager de los Black Eyed Peas cuando estaba con Lady Gaga. Si no conoce ninguno de estos nombres no se preocupe demasiado. Y se lió el follón.

¿Que por qué me sumo yo a esta historia gossip, tomatera y de celebrities que me traen al pairo? Por dos motivos. El primero porque me recuerda que el mundo globalizado a veces no lo es tanto. El segundo, porque Lavandeira-Pérez, perdón, Perez Hilton al parecer cobra por un anuncio semanal en su blog 9.000 dólares y hasta 45.000 por determinados paquetes publicitarios.

La vieja historia del periodismo, ni más ni menos.

lunes, 22 de junio de 2009

Es la Comunicación, estúpido

Estoy en una Universidad española donde el departamento de Filología se ha enfadado porque quieren dar la materia de Comunicación en vez de que la den los profesores de Comunicación. Sí, ya sé, son las pequeñas miserias administrativas universitarias que no le interesan a nadie. Donde vivo, me rodean empresarios que cada vez que realizan una acción de Comunicación comercial (desde publicidad hasta relaciones públicas) le llaman Marketing, aunque no hagan nada de investigación de mercados y por tanto nada pueden aplicar de lo que piensa su demanda a sus productos, precios o distribución. Este fin de semana asistí a unas jornadas sobre Internet, blogs, redes sociales, etc, y muchos decían informática en vez de decir comunicación, curiosamente sólo los ingenieros que hablaban de aspectos técnicos concretos mencionaban la comunicación como algo social en lo que no se metían. Volviendo a la Universidad española, la única materia básica que se incluye como una capacidad transversal a todos los titulados es la de comunicar, tanto en el ámbito profesional como hacia el conjunto de la sociedad. En mi Universidad sólo tres titulaciones la han metido en los planes de estudio, y una de ellas es la de Comunicación, claro.

¿Qué nos pasa que todos consideramos la comunicación como algo esencial pero a la gente le cuesta tanto incorporarla a su trabajo desde su misma esencia de transmisión de información, de conversación, de decirle algo a alguien, de contar una historia?, ¿Por qué nos empeñamos en que la comunicación es el soporte técnico, la red o el idioma?, ¿le importa mucho a usted que lo calumnien o lo halaguen en papel o por ondas hertzianas?, si se extiende un rumor sobre usted quizá le afecte la estructura lingüística del mensaje expresado por los cotillas, a lo mejor cuando le gusta una película le importa mucho esa música extradiegética, igual que al leer el periódico comprueba el gramaje de la resma, la ganancia de punto del titular gris en gothic classic con blanco de 11 puntos didot o que el pixelado del multiplex disponible afea el shaping de no sé qué demonios viendo una de Pixar por la tele. Pero si le ocurre es usted un poco raro, igual que yo por cierto, que soy raro. Pero una persona normal quiere que le entiendan y quiere tener razón, quiere convencer, entretener, explicar... y hasta algunos quieren aprender, escuchar y disfrutar, bueno, eso, todos.

No es marketing, no es informática, no es gramática, no es arte ni ingeniería... y a la vez es todo esto y mucho más. Con permiso de James Carville, "es la Comunicación, estúpido".

domingo, 21 de junio de 2009

Usted es influyente

He llorado mucho en mi vida viendo Qué bello es vivir, de Frank Capra. Capra, en general, es un tipo que me emociona, por muchos motivos pero, sobre todo, porque me hace sentir bien en mi ningunidad. Entre otras cosas, me dice que en realidad yo soy importante en el mundo por una especie de efecto mariposa pero a lo bruto. Yo no aleteo, yo educo, contamino, escribo, compro, construyo, voto, rompo... y, aunque a mí me parezca imposible, alguien me hace caso, incluso aunque aparente no hacerlo. Soy un influenciador, que dicen por ahí. En realidad, todos los somos, aleteando o no.

Ahora bien, ni usted ni yo somos Murdoch, Berlusconi, Ted Turner, ni mucho menos Jesucristo, Mahoma o Bill Gates. Es posible que ni ellos mismos, personalmente, sean o hayan sido lo que el mundo ha querido ver en ellos. Da lo mismo. La mezcla de poder y autoridad que todos tenemos en alguna medida, la que nos da apagar la tele, la de decir la verdad hasta el límite de la cortesía o la de pensar lo que nos da la gana sin miedo a quedar como imbéciles, es tan potente como invisible. Y muchos preferirían que fuera al revés.

Pero esto no es una llamada a esa resistencia ciudadana de apagar la luz una hora o no usar el teléfono o no repostar un día. Hágalo si le parece oportuno. Pero no. Ni siquiera es la toma de conciencia de la pequeña influencia con el "aleteo". En realidad es la influencia seria, aunque no megalómana. La influencia inconsciente, la viral, la conversacional, la de la "autoritas" y la del ejemplo, la convicción, la credibilidad en la experiencia, la del carisma en el pequeño grupo, la del modelo, la que provoca plagio, citas, "investigación" (ay, la investigación), la de la opinión, la de la doctrina, la educación, la fortuita, la del tono adecuado...

Ayer estuve viendo el remate de unas jornadas: el internet meeting point asturiano. Los bloggers famosos negaban ser influyentes. En términos periodísticos es verdad, apenas cuentan de cara al poder, no como los grandes grupos editoriales, que en el fondo sólo son influyentes porque les leen los que mandan no porque les lean muchos. Cierto que los bloggers casi no dijeron nada nuevo para los que siguen este tipo de eventos. Pero a mí me gustaron dos frases. Una de Wicho, un amigo que me importa un pimiento que ya sea famoso por Microsiervos aunque me alegro por él. Decía algo así como que por qué hay clases de informática en los colegios, es como si hubiera clases de lápiz o de goma de borrar. Otra, ni recuerdo quién lo dijo, alguien del País Vasco y siento de verdad no acordarme, aunque la mayoría de las veces la influencia es anónima: en la empresa privada todo lo que no está prohibido está permitido; en la administración, todo lo que no está permitido expresamente está prohibido. Seguro que no son frases originales, seguro que no son nuevas, pero a mi me influyeron y aquí contribuyo a su expansión.

Y todo esto lo escribo, manda narices, el día que Vicente Ferrer es enterrado en la India.

sábado, 20 de junio de 2009

Privacidad: ¿nos exponemos demasiado?

Tengo un amigo que con buen juicio siempre me dice: Te expones demasiado. Se refiere a la Red en general y al blog y a las redes sociales en particular. Es verdad que cualquier cosa que subamos a Internet sobre nosotros mismos nos expone, pero resulta muy curioso observar cómo las generaciones reaccionan de modo distinto ante ese riesgo.

Los jóvenes se exhiben sin pudor y sin conciencia de que serán esclavos de sus palabras, sus fotos de juerga, sus antiguas relaciones, etc. Los mayores de 30 o, mejor aún, de 40 desconfían con los miedos propios de los que conocen a medias las cosas (casi todos, casi siempre) y trufan la experiencia con la incipiente falta de adaptación a las novedades, que los años no pasan en balde.

En el mundo adulto, los jefes y contratadores vigilan a los trabajadores, y aunque el gran cotilleo de los "amigos de los amigos" es común a todos ambientes, en este en particular todos los datos personales, profesionales, oficiales o directamente inventados por la incesante conversación de los internautas posibilitan que competidores, rivales e incluso delincuentes leves y graves, puedan usar la información de cualquier modo, para desautorizar, para calumniar, para dejar en evidencia, para destrozar una reputación...

En realidad, después de muchos años de ejercicio periodístico yo estoy bastante acostumbrado a "exponerme" y mis compañeros de televisión, ni te cuento. Como profesor de una universidad pública española, la actividad profesional, además de personalmente en clases y conferencias, se recoge por mil vías digitales, desde el currículum hasta los nombramientos, las comisiones, los tribunales, los libros, los artículos, los congresos... En el mundo somos millones las personas que vivimos esta situación con bastante normalidad.

Cierto que una generación entera vive "expuesta", desde niños, lamentablemente. Y un día serán políticos, profesores, médicos... Esas fotos que surgen del pasado mostrando por ejemplo a presidentes de Estados Unidos fumando marihuana o borrachos van a ser una tontería comparado con lo que se avecina, por mucha ley de protección de datos que haya. Y digo lamentablemente en el caso de los más jóvenes porque ellos carecen del criterio para ser conscientes de que todo lo que están subiendo a la Red lo están "publicando". Para siempre, para que cualquiera lo pueda encontrar.

No obstante, dejando al margen la protección de los menores, que ya es suficiente problema, deberíamos admitir que las "nuevas" reglas de la privacidad o los nuevos miedos a la exposición en la Red están provocados por el mismo estado mental que suscita cualquier otra innovación "peligrosa". Nos olvidamos de que la exposición es inherente a la vida. Sólo es necesario, como cuando conducimos, por sólo citar una situación cotidiana, estar alerta. Y si alguna vez bajamos la guardia, tener algo de suerte, o estadística razonable. Como cuando nos dejamos el coche abierto toda la noche aparcado en la calle y no ocurre nada.

Así que, en efecto, los que se ponen nerviosos tienen motivos para ello. Porque siempre hay que estar atento. Eso significa que hay que ser conscientes en todo momento de que estamos en público, ante todo el público. No importa que la ley nos proteja algo, nuestra protección real es que todo lo que publicamos tienen que poder leerlo nuestros hijos, nuestros padres, los jueces, la policía, los vecinos, Hacienda y hasta los enemigos. En realidad, tampoco sabemos nunca quién nos escucha o quién nos ve en un restaurante o en un bar, o por la calle. Quizá no sepamos hasta dónde nos puede invadir la tecnología, si nos pueden localizar, si nos pueden rastrear, grabar, vigilar. Y aún así vivimos con cierta normalidad. De modo que sólo tenemos que aplicar esa normalidad pública a lo que sí subimos voluntariamente a la red porque es un acto público.

Lo malo es que hay que recordar en todo momento, hasta en la intimidad de casa, que, además, la principal capacidad de la Red es la recuperación de gran cantidad de datos, la memoria. Todo se olvida, pero en Internet, menos. Aún así, no hay que estresarse más de lo necesario. Ni dejarse la puerta del coche abierta.

viernes, 19 de junio de 2009

TDT de pago: cómprese un nuevo deco

Habrá TDT de pago. Era una noticia descontada a pesar de la oposición de los grupos de tele por satélite, cable y adsl y a pesar de la decepción de los espectadores. En el fondo se trata de otro escándalo inevitable por un marco legal tal disparatado que nadie lo considera viable.


La televisión ha sido una vergüenza normativa casi desde su invención, al menos en España. La retahíla parece interminable.Monopolio estatal, oligopolio autonómico, alegalidad de televisiones locales y por satélite, concesiones arbitrarias para las privadas, canales codificados cuando tenían que ser abiertos, incumplimientos flagrantes de la ley que podrían haber llevado a la suspensión de las concesiones, más plataformas digitales de las que admitía el mercado, un mapa de demarcacionesdigitales terrestres con pliegos de condiciones hiperexigentes (total iban a ser inviables igual, me dijo una vez un político), nuevas concesiones analógicas cuando no había lugar ni cuota de mercado, una TDT sin alta definición, unosdecodificadores sin apenas posibilidades de interactividad, admisión de las fusiones, retirada de la publicidad de TVE... y, por fin, TDT de pago cuando iba a ser abierta, hala, a comprarse nuevos decos.


Esto no ha hecho más que empezar. El apagón analógico está a la vuelta de la esquina y no se sabe nada de la mitad de los adjudicatarios que ya tendrían que estar emitiendo. Así que habrá más medidas con nocturnidad y sin preaviso.


Lo que tienen en común todos estos dislates acumulados (y seguro que me dejo unos cuantos: Calviño, "Quiero"...) es la improvisación, el "miedo al medio", cesiones bajo presión, lentitud de reflejos, incapacidad de prever el futuro, la demagogia (aún recuerdo la ley del fútbol) y, sobre todo, el desprecio más absoluto al interés público que, en definitiva, debería inspirar cualquier acción del Gobierno.


No todo ha perjudicado a la industria. Unos cuantos han ganado mucho dinero durante años, otros han compensado unos resultados económicos deficientes con la obtención de ingresos en negocios "paralelos", y los políticos llevan más de medio siglo encantados con su capacidad de influir en las audiencias. Pero el panorama está cambiando, esto puede convertirse en una ruina. A veces creo que se lo merecen.

jueves, 18 de junio de 2009

"Capitanes y Reyes", Obama, Zeitgeist y la Reserva Federal

Obama presenta el plan que cambiará el modelo financiero norteamericano ¡¡dándole más poder a la Reserva Federal!! Yo, desde que vi los documentales conspirativos de Peter Joseph "Zeitgeist" y "Zeitgeist Addendum", estoy muerto de miedo, porque Joseph (que te vuelve un poco loco, para qué negarlo) te explica que la Reserva Federal es la madre de todas las crisis, la materialización del mal, la máxima expresión de la corrupción monetarista que esclaviza a la humanidad. Y no es broma. Porque los dos documentales se rodaron antes de las subprime y las quiebras de bancos y multinacionales del automóvil que prácticamente adelantaban.

Cuando el diablo no tiene qué hacer, mata moscas con el rabo. Obama las mata con la mano, encantado él, porque está ocupado cumpliendo las órdenes de quienes le han puesto ahí, que no es la gente y todo eso que cuentan de Internet y las pequeñas contribuciones económicas que lo convierten en independiente del gran capital. De eso nada. Porque Obama presenta como algo revolucionario darle más poder a la Reserva Federal que, aunque en Europa no lo sepamos, no es el Estado, sino una corporación semiprivada. Así que Obama no se está acercando a la socialdemocracia, como quieren hacernos ver algunos grupos de prensa europeos, sino que ejecuta el gran plan de los conspiradores monetaristas. Me tiemblan las rodillas. Pero es por un trauma de la niñez.

Y es que yo me acuerdo de "Capitanes y Reyes", una serie de televisión de 1976, protagonizada por Richard Jordan, y que contaba la historia de una familia que muchos identificaron con los Kennedy: un emigrante irlandés que llegaba a los USA a mediados del siglo XIX y que acababa por convertirse en uno de los hombres más ricos y poderosos del país, y por tanto del mundo.



Para mí fue uno de los primeros "Grandes Relatos" de la infancia que me mostró la existencia de ese poder conspirativo, capitalista feroz, y ya incluía escenas de un presunto grupo de magnates que controlaba el mundo. Cuando vi "Zeitgeist" me acordé de la serie. Cuando los bancos empezaron a quebrar, me acordé de Zeitgeist. Y ahora que Obama confirma que quien sale ganando es la Reserva Federal, otra vez, me dije, Richard Jordan en el papel de Joseph Armagh. Ajajá, como Peter Joseph. Todo cuadra.

miércoles, 17 de junio de 2009

Himno de la selección española de fútbol



Perdón, no puedo evitarlo, jajajajajajajajajajajajajaja.

Gustos al margen, alguien debería explicar a los de la idea qué características debe tener un himno, qué se pretende provocar en el grupo de pertenencia, cuál es el tono, en qué momentos sonará... Encontrar significados nacionales de consenso en un país como España puede ser difícil, pero esta iniciativa suena, en mi humilde opinión, absolutamente delirante.

martes, 16 de junio de 2009

La fiesta del cine


Ojalá funcione. Yo me apunto. Pero, leñe, qué complicados son haciendo promociones. Sí, ya sé que en Francia tiene éxito desde hace muchos años. Aquí creo que se necesita cierta vocación de participar. Y es que la idea no es para echar cohetes. Domingo, lunes y martes, caray, ya podía ser viernes, sábado y domingo. Una entrada a precio normal y el resto de las pelis a 2 euros. Hombre, claro que el sector no está para demasiadas alegrías, pero es que la economía de los espectadores tampoco, ¿tan disparatado era tirar la casa por la ventana y poner todas las películas a ese precio sin "pasaporte" ni bobadas?, ¿y un "pasaporte" (qué horror fronterizo-administrativo) que costase 6 euros y durante dos o tres días todas las películas que el cuerpo aguante, en plan marathón?, ¿y un vente con tu pareja o tu hijo o un colega y sólo pagas una entrada?

Somos algo raros, hay mil maneras más o menos creativas para animar a los clientes, aunque si productores, distribuidores y exhibidores se tienen que poner de acuerdo (y se tienen que poner) la cosa no pinta bien. Al fin y al cabo se han tratado casi siempre como si fueran el enemigo.

lunes, 15 de junio de 2009

Fernando Delgado y aquella generación de actores


Murió Fernando Delgado. Otro actor de otra época en la que había otro teatro, otro cine, otra televisión. Ismael Merlo, José Bódalo, Jesús Puente, Alfonso del Real, Luis Prendes, José María Rodero, Fernando Fernán Gómez, Manuel Dicenta, Manolo Gómez Bur, Narciso Ibáñez Menta... Se me amontonan los nombres del Estudio 1 o la Novela, actores con otra escuela, con otra voz, con otros registros. Por distintos motivos, el audiovisual español parece que ya no es capaz de crear estrellas de tanto brillo, con tanta clase. Quién sabe. Los nuevos estilos, con menos glamour, peor fotografía, diálogos y puestas en escena más mediocres quizá disimulen los talentos actuales. Quizá los actores modernos son igual de buenos. Pero, la verdad, no lo parecen.

domingo, 14 de junio de 2009

Waltzing Matilda

Un operador de telefonía, Orange, tiene en pantalla un anuncio con la canción australiana Waltzing Matilda. Se trata casi un himno oficioso del país continente. Narra las aventuras de un jornalero que muere en un lago huyendo de la policía por haberse comido un cordero. Una canción pegadiza, en una versión cantada por niños que era utilizada en una serie bastante floja de los años ochenta, "El Valle Secreto". Desconozco el motivo por el que la operadora ha escogido la melodía pero me ha parecido muy curiosa la reacción de la audiencia en internet, porque en el fondo a mí me ocurrió lo mismo: una especie de alegría nostálgica. Podría ser normal porque al fin y al cabo en los ochenta mi generación, la del baby boom de los sesenta, era veinteañera y los recuerdos nos hacen sonreír. Pero lo llamativo es que a mis hijos también se les contagió la melodía con la misma sonrisa, y por lo que se ve a los internautas también.

Y pensaba todo esto cuando al empezar el partido de fútbol de la selección española sonaron los himnos. Qué tontería, ¿verdad?

sábado, 13 de junio de 2009

A los padres tifosi

Perdón por el cabreo, pero allá voy. Mira, imbécil, sí tú, pedazo de descerebrado que te dedicas a echar espumarajos por la boca como buen baboso que eres cuando vociferas al árbitro en el partido que juega tu hijito de los cojones, te voy a decir dos palabritas. Por quedarme descansado.

Al verte gesticulando con el bandullo (valen también tetazas) medio descolgado de la barandilla que separa las gradas de la pista en el pabellón donde se juega el torneo de categoría es-co-lar, macho, es-co-lar, al verte así, digo, ese niñito tuyo debe estar creyéndose que es el centro del universo. Más aún: el mismísimo hijo de Dios cuyo sufrimiento en la cancha provoca la santa y justificadísima ira de su padre. Y su sufrimiento, angelito mío, es que ha recibido una supuesta leche de un contrincante y el árbitro ¡no lo ha visto!.

Y tú, sí tú, accidente biológico de medio pelo, disparas tu mala hostia contra un individuo que tiene como mucho dos o tres años más que tu niñito del alma, que está aprendiendo a ser árbitro (y, por cierto, ya sabe de reglamento mil veces más que tú, pedazo de asno), que quiere hacerlo bien porque todavía es tan joven que cree en la justicia, que tiene tan buena intención que a veces hasta pregunta a los entrenadores, otros chavales también, qué es lo que quieren que pite más para que los jugadores aprendan una regla u otra y, sobre todo, que está ofreciéndose a hacer un trabajo impopular pero imprescindible, que realiza por sentido del deber porque lo que le apetecería es estar jugando o charlando con sus colegas, esos que le tientan con el botellón.

Y tú, sí tú, cerebro de paramecio, ajeno a todo esto, en vez de agradecérselo porque sin él tu niño no juega, en vez de dar ejemplo de madurez (que eres un padre, tóntolculo, no un hincha), en vez de tomar cierta distancia para que tu nene (¿por qué la naturaleza te habrá dejado reproducirte?) aprenda a disfrutar del deporte y no sueñe con ser Cristiano Ronaldo o Kobe Bryant con esa triste herencia genética que le has dado, alfeñique, tú le enmierdas con tus propias frustraciones, las que te han provocado ser un vulgar individuo sin ninguna cualidad especial para triunfar, y descargas en el árbitro de catorce años tus histéricos gritos de simio atacado para defender a tu cría.

Un día vi a un árbitro, en edad de espinillas y pelusa, ofreciendo el silbato a una madre enloquecida para que, si tanto sabía, arbitrase ella. La mujer no acertó más que a cambiar sus alaridos y rebuznos por gugluteos de pava vieja, sin darse cuenta de la lección que le estaba dando el chaval, sin enterarse de que la mayor parte de la grada, incluyendo a su marido y hasta a su hijo, estaban abochornados.

Pero la mayoría de las veces he visto a esos árbitros sufriendo, llorando, sin comprender lo que ocurre porque no saben que algunos padres, tan adultos ellos, se convierten en macacos indignos. Y al final abandonan porque acaban teniendo miedo a la agresión, que no es la primera vez que ocurre.

Y ¿saben qué?, cuando uno ve a estos padres tifosi te dan ganas de decirle por qué no se meten con alguien de su tamaño, conmigo mismo por ejemplo, que les partiría la cara con la mano abierta de buen grado. Pero uno, por educación quizá mal entendida, acaba por callarse, por compadecer a quienes rodeen al bicho en su miserable vida, y por, muy de vez en cuando, vomitar la bilis acumulada en un escrito como éste. Ustedes perdonarán.

viernes, 12 de junio de 2009

Estrategias digitales, ayudas a la prensa y fútbol

Estoy confuso. Ayer fue un día extraño. Uno de las grandes bicocas de las llamadas industrias culturales, el Xacobeo, anunció su política promocional para la próxima, ya inminente, edición de 2010. Siete millones de euros. Casi no les da tiempo, pero la culpa era del anterior gobierno gallego, que no tenía previsto llegar tan lejos. Qué razón tenían.

Pues bien, buena parte de la estrategia será digital. Ya se sabe: webs, Google, Facebook, Twitter... Parece más barato entre otras cosas porque la trabaja una generación de becarios eternos aunque ya hayan llegado a la treintena, que se dirigen a gente similar la cual, a su vez, compone el público que todo anunciante desea. Se conoce que consumen mucho gracias a que viven con sus padres, porque si no...

Está muy bien. Se trata de conseguir millones de visitas virtuales en la confianza de que se conviertan en visitas reales. Además de los becarios, imagino, la clave está en el acuerdo que se firmará o se firmó ya con Google. A dedo, quiero decir, digital. No sé qué hubiera ocurrido si se hubiese hecho algo parecido con un único medio convencional: La Voz de Galicia, El País o ABC, o cualquier otro, no importa. ¿Habría sido un escándalo?

Pero estoy confuso, porque ayer, bueno en realidad hoy, es el gran día de las ayudas a la prensa. Esas ayudas públicas que ponen tan nerviosos a tantos. Ayudas a los bancos, al automóvil, al cine, a no sé cuantos más... y ahora a la prensa. Te ponen nervioso si no te ayudan a tí, o si te ayudan poco, o si ayudan a los que no te gustan. O si ayudan a los clubes de fútbol para que puedan no pagar la Seguridad Social o a Hacienda pero sí los 94 millones de Cristiano Ronaldo y a todos los intermediarios. Y eso que la burbuja financiera se había acabado.

Claro que del Xacobeo algo le caerá a los medios convencionales, no todo se lo llevará Google. Tampoco se lo llevará todo Ronaldo. Florentino y Valdano también ganarán. Menos mal. Ya estaba empezando a preocuparme porque nunca lograba saber dónde estaba el dinero en las estrategias digitales, mientras todos nosotros hablamos gratis en la web 2.0 de sus negocios.

jueves, 11 de junio de 2009

Blogs de empresas contra medios

Que los periodistas recibamos algo de nuestro propia medicina no es del todo malo. Es una experiencia por la que deberían pasar todos los aspirantes a ejercer la profesión. Ver tu cara en una portada bajo un titular acusador, leer tu nombre en una columna sádica o burlona, que digan de ti verdades calumniosas del estilo de "ayer no se drogó, ¿no?". Durante un tiempo yo usé la "broma" en clase; los alumnos se veían a si mismos en la pantalla o en el papel tratados con demagogia, imprecisión (no hacía falta si quiera que fuera malintencionada), protagonizando "noticias" capciosas o recibiendo abiertamente calumnias exageradísimas que provocaban la risa de toda la clase, aunque al estudiante en cuestión se congelaba la sonrisa... Así aprendemos que la herramienta que manejamos tiene una enorme capacidad para hacer daño. Social y, sobre todo, íntimamente.


Pero lo que ha hecho la petrolera brasileña Petrobras con su blog aporta un grado de perversión que, con sinceridad, creo que sólo se le puede haber ocurrido a un retorcido periodista cambiado de bando.


Petrobras decidió difundir en el blog todas las preguntas que le hacían los periodistas y sus respuestas antes de que fueran publicadas por los medios correspondientes. Adiós exclusividad, adiós a la competencia entre medios. La empresa asegura que es un ejercicio de transparencia que le protege del tratamiento inadecuado a sus declaraciones. De paso también consigue que se le pregunte menos.


No es la primera vez ni será la última que las fuentes utilizan los medios directos para "defenderse" de los periodistas, grabándose a si mismas para demostrar lo que de verdad dijeron, por ejemplo, o compareciendo en radio o televisión para adelantarse a la prensa del día siguiente. Con Internet, ya sea mediante blog o IpTV, pasando por las "newsroom" o cualquier otro modelo, los periodistas hemos perdido definitivamente el control. Esto no es malo. Como con el ejercicio de clase, así se aprende prudencia y responsabilidad. Lo malo es que si los periodistas somos como somos desde un punto de vista ético (no es para presumir, pero algo de ética tenemos), cuando las grandes corporaciones decidan pasar al ataque periodístico lo de Pedro J. (aquello de hace años, sí) va a parecer una chiquillada.


PD: Ante las críticas a la política de su blog, Petrobras decidió cambiar su estrategia y no publicar las preguntas y respuestas hasta las cero horas del día en que el medio publique la información.


miércoles, 10 de junio de 2009

Repetir o no repetir

Repetir curso. La mayor de las desgracias posibles en la carrera académica de uno. Sobre todo porque había que volver a aprobar lo ya aprobado. Incluso se corría el riesgo de sacar peor nota y hasta suspender lo que se había superado. Todo un castigo divino. ¿Desproporcionado?. Quién sabe. El miedo es tan buena motivación como el deseo del premio.

Ahora el Gobierno español acaba de pactar con las comunidades autónomas que no haya que repetir primero de bachillerato si se suspenden cuatro asignaturas. Desconozco qué ocurre si se suspenden más. El Tribunal Supremo había denegado que se pudiera pasar de curso con las suspensas a cuestas. A su juicio, iba en contra de la Ley.

La Ley. Sistemas educativos y Ley. Política y Ley. ¿Comparten objetivos? El político quiere que sus estadísticas demuestren lo buen gestor que es. Los jueces se limitan a cumplir la Ley, que a su vez es fruto de la política.

¿Y qué criterios educativos se siguen? Por ejemplo, ¿cuál es el criterio que hace recomendable "repetir"? ¿La formación del alumno?, ¿la organización de los horarios y los recursos humanos del centro?

A veces la política provoca situaciones tan absurdas como esta. Una Ley, un decreto, un Tribunal que lo tumba en función de la primera, y un Gobierno que pacta una solución "política" y le plantea al alumno que suspenda 3 opciones:


  1. Repetir curso.
  2. Repetir curso pero se respeta la mejor nota conseguida, ya fuera en el año anterior o en el nuevo año.
  3. Matricularse sólo de las asignaturas suspendidas y apuntarse voluntariamente a las que sugiera el centro para prepararse mejor de cara a segundo de bachillerato.


Si escoge la primera opción, o es muy estricto o es masoquista.

Si escoge la segunda, quizá la más clara, hay que tener ganas de superación para trabajar las materias ya aprobadas. Si las suspende no ocurre nada, sólo queda en evidencia el sistema. Pasas aunque te hayas olvidado, porque el año anterior "sabías".

Si escoge la tercera, la voluntariedad implicará, como mínimo, pensamientos confusos en las mentes adolescentes. Si me van a evaluar, como que no, oiga, déjenme en paz. Y si no me van a evaluar, pues como para esforzarse.


Todo por pactar, todo porque en la Ley dice que..., todo porque no sabemos si aplicar criterio de bloques, de cursos, de etapas... Repetir o no repetir, motivar o no, fracaso escolar o fracaso educativo, calidad de conocimientos, estadísticas, políticos y pedagogos...


¿No dicen que Finlandia tiene el mejor sistema educativo europeo? Por dios, que lo copien y ya está. La educación es algo demasiado serio para los políticos españoles que hacen leyes españolas y que interpretan jueces españoles. Mejor no digo nada de los padres y profesores españoles. Al fin y al cabo yo también lo soy.

martes, 9 de junio de 2009

Ajenos a "escándalos" periodísticos

Si hubiese sido usted el director de comunicación de Berlusconi ¿qué le habría aconsejado ante la publicación de esas fotos tan "divertidas"? ¿Y si fuera el de Camps o el de Aguirre?, ¿quizá el de Chaves o el mismísimo Zapatero? Y lo más importante, ¿les habría dicho lo mismo antes de las elecciones y después de conocer el recuento?

El efecto de los "escándalos" en la imagen de los políticos puede perfectamente compararse con el de cualquier otra crisis de un producto comercial o una empresa. Salvo por un matiz relativamente novedoso (en realidad tan antiguo como la prensa misma): la descarada militancia de un periodismo que sin embargo se presenta, en el colmo de la ridiculez, como independiente.

El resultado de las elecciones europeas parece haber sido indiferente a todas las "denuncias". Y eso es una muy mala noticia para los medios de comunicación, digamos, combativos. Puede significar dos cosas: que la corrupción está descontada o sencillamente que no se cree. Y se resume en una única conclusión: no interesa. Una terrible conclusión.

En la Europa del Este, los teóricos de la comunicación utilizaban dos estrategias para manejar a la opinión pública: la ocultación de los hechos o la sobreabundancia de la información, hasta el aburrimiento. A que va a ser que tanto pelma de los medios madrileños son en realidad "agentes de Moscú". Sólo que aquí "Moscú" significa "los corruptos". Ojalá alguien recupere el sentido editorial, porque se están cargando tanto el negocio como su sentido social.

lunes, 8 de junio de 2009

Periódicos en papel digital


Leyendo a Wicho en Microsiervos y dándole vueltas a la crisis de los medios tradicionales de comunicación por la obtención gratuita de información, no he podido dejar de imaginar qué me tienen que ofrecer para que yo pague. 

Ya he comentado que en mi caso la música lo tiene crudo, sé que sólo pagaré por ella en directo, no porque la descargue sino que, para lo que la consumo, la oferta gratuita para mí es más que suficiente.

Al cine voy todo lo que puedo. No es mucho, pero la inmensa mayoría de las películas que me apetecen quiero verlas en pantalla grande. 

Mi siguiente soporte preferido es la alta definición en televisión. Por ambas cosas, pago. 

Creo que la esperanza pasa aquí por la calidad del espectáculo, no necesariamente por el 3D. Está claro que 170 películas españolas al año son demasiadas para que ofrezcan ese nivel. Echarle la culpa al pirateo exclusivamente es no querer ver el problema, y las gafitas no son la solución.

De los libros, mejor no digo nada. Ya metí suficientemente la pata con los periódicos. ¿Cómo iba yo a abandonar el papel? Pues en la prensa, sí, lo he hecho. Después de más de quince años trabajando al lado de una rotativa, leyendo y ojeando siete u ocho periódicos diarios. Hoy prefiero la red. Así de simple.

¿Qué me tendría que ofrecer la prensa? ¿Más calidad? Sin duda, mejor periodismo, no obsesionado por hacer páginas, más maduro y mejor preparado. Pero, lo reconozco, no sería suficiente. 

Y en esto aparecen los e-books y los web-tablets. Y me imagino, como comenta Wicho, una especie de iPod Touch más grande, quizá flexible como lo viejos proyectos del MIT, naturalmente de pantalla táctil, sin brillo y muy ligero. Precio: no más de 250-300 euros.

Los periódicos podrían regalarlo a sus suscriptores (ya han regalado desde bicicletas de montaña hasta hornos microondas) y en ellos se recibiría la información, quizá con un diseño nuevo o con el actual pero adaptado a la pantalla táctil, incluida la publicidad. Yo sí querría tener uno. Sí pagaría por ese ejemplar diario, por esa edición dominical. Incluso aunque el dispositivo sólo valiera para una exclusiva cabecera. El periódico se ahorraría tanto dinero en costes de producción y distribución que bien le compensaría la promoción del regalo del dispositivo. Las administraciones ayudarían, sin ninguna duda, aunque esté prohibido, como siempre. Y lo lectores acostumbrados al papel y que por edad son reacios a internet se adaptarían mucho más a una pantalla sin brillo, con una duración de batería de varios días, con tamaños de letra ampliables. Las posibilidades publicitarias, en general todas las posibilidades multimedia, se multiplicarían. 

Alguien debería intentarlo. Al menos como período de transición. A no sé dónde.

sábado, 6 de junio de 2009

Qué tiene el porno que no tengamos los demás

Un amigo me comentaba lo rentable que resultaba para su empresa, Digital +, el porno de pago por visión. Más de 250.000 clientes, prácticamente estables, de un total de casi dos millones de abonados, son consumidores habituales, mayoritariamente en dos franjas horarias. Una, la previsible, comprendida entre las 11 y la 1 de la noche. La segunda, para mí inesperada, entre las 10 y las 12 de la mañana. Hace unas semanas han lanzado una oferta multipantalla, con la que el abonado puede ver seis películas a la vez  saltar de una a otra en función de su "atractivo". El diez por ciento de los espectadores lo utilizan. Por cierto, el canal gay es el más rentable. Este jueves, Digital + anunciaba el incremento de su oferta con dos nuevas Taquillas. No es un caso único. Los operadores de cable saben perfectamente también qué producto audiovisual es más rentable en PPV.

Admito que no lo entiendo. La industria está desesperada por el pirateo y resulta que uno de los productos que se puede obtener más fácilmente en internet, con o sin descargas, en clips, en streaming, en varios sitios tipo YouTube, y que hasta hace poco era lo más visto por los internautas, es lo que más se paga por visión, muchísimo más incluso que el fútbol.

Claro que el abonado obtiene mejor calidad de imagen. ¿Es eso importante para el consumidor de porno? Le proporciona menos anonimato, suponiendo que le importe, que con el ordenador, y ése era un problema que al parecer tenían los videoclubes.  ¿Les resultará más sencillo o más cómodo?, ¿les parecerá menos cutre?

El caso es que el porno sigue siendo rentable, a pesar de que no vive ya sus mejores momentos como sector. Algo tendrá. Aunque, sinceramente, no sé qué es.

viernes, 5 de junio de 2009

Identidad personal y listos del marketing en la Red

En el mundo de las redes sociales hemos perdido el miedo a utilizar nuestra identidad real. Parece que se acabó eso de esconderse detrás de un nick protector con el que dar rienda suelta a nuestras opiniones sin tapujos, a nuestras obsesiones o cabreos, a nuestros más bajos instintos. Como cuando conducimos con un dedo en la nariz, no dejamos pasar a nadie o maldecimos al imbécil que va delante. El nick, la armadura que nos hace irreconocibles y que podíamos cambiar en función del foro de turno para adoptar personalidades diversas, impudorosas o abiertamente falsas, ha dado paso a la reivindicación del yo público, en faceta profesional o personal, a las relaciones públicas ciberencorsetadas, a la "netiqueta" que decimos los antiguos de Internet. 

Contamos lo divertidos que somos, coleccionamos amigos, presumimos de contactos o de estar a menos distancia de la Reina de Inglaterra que otros. Y hasta nos fastidia que alguien se llame igual, que tenga la osadía de haber registrado un dominio o el perfil de Facebook con nuestro nombre y apellidos. Hemos pasado del disimulo a la ostentación del yo, reivindicamos nuestra identidad, a veces un poco exagerada, otras un poco tímida, como en la vida real, es que es la vida real. 

Cada uno decide lo "famoso" que quiere ser, lo público o lo privado, lo discreto o lo "bocazas". Pero igual que nunca sabemos quién nos puede estar escuchando en un restaurante o en un bar, en el mundo de las redes cualquiera puede utilizar la información que facilitamos en beneficio propio. Es lo que le ocurrió, según él y según los medios de comunicación que lo difundieron, a un estadounidense que se ha hecho famoso  porque dijo en Internet que estaba de vacaciones y los ladrones aprovecharon para robarle en su domicilio. O fue casualidad, claro. Resulta casi más verosímil que los cacos hayan utilizado el sistema de siempre: controlar la casa un tiempo y cerciorarse de que el golpe les compensaba. Lo de andar siguiendo a las posibles víctimas en Twitter parece sofisticado de más para unos destripapuertas.

En realidad, el hecho de que este suceso se haya convertido en noticia internacional no hace más que demostrar que el cambio del comportamiento sobre la identidad y la visibilidad personal es una de las últimas revoluciones que sorprende al público. Provoca desde el chascarrillo a la desconfianza. Como todo lo nuevo. No sé por qué, pero sospecho que la víctima del robo podría ser un agente de marketing viral de Twitter en cuya argucia han caído la NBC, ABC, CNN o Fox. 

Vaya, me acabo de dar cuenta de que somos muchos los que pensamos lo mismo. Sólo hace falta leer los comentarios a la noticia.

jueves, 4 de junio de 2009

¿Es usted de clase media?

Hace algunos año conocí a un conde, hoy fallecido, que me decía: "Amigo mío -yo no era su amigo, claro- la gente verdaderamente importante nunca lleva encima dinero, reloj, ni llaves; eso es una vulgaridad". A su juicio, esas personas siempre tenían cerca a alguien que se encargaba de estas minucias. Como era lógico me hizo sentir muy bien, con mi cartera repleta de calderilla y tarjetas de cajero y no sé cuantos comercios, más llaves que San Pedro en los bolsillos y mi imprescindible reloj sin el cual me siento medio desnudo.

No pertenecíamos al mismo mundo, claro. Él era de clase alta, y yo de clase media. 

¿Media?, ¿seguro?. Bueno, dependiendo del criterio. Media porque somos la mayoría de la población, pero no media porque estemos entre la clase alta y la clase baja. De hecho, si la clase alta vuela en avión privado y la clase media viaja en business, obviamente la clase baja volamos en turista.

Claro que no nos gusta plantearnos a nosotros mismos en esa tesitura. No hombre, no, nos decimos, clase baja son los desheredados, el lumpen. Yo tengo mi hipoteca, mi empleo, mi coche, incluso mis dos coches porque trabajamos los dos, o trabajábamos, yo viajo en avión aunque sea low cost y la clase baja no lo hace. Somos capaces de hablar de clase media, clase media alta, clase media baja, clase media media... Pero no nos gusta contemplar ni remotamente la posibilidad de que pertenezcamos a la inmensísima clase baja, baja-media, baja-alta. Nos lo han vendido así, demos gracias por ser tan afortunados.

Pero unos cuantos llevan un tiempo abriéndonos los ojos. ¿No se ha dado cuenta de que una terminal de aeropuerto actual se parece a una de autobús de hace años? ¿No se da cuenta de que incluso si tiene un BMW, Mercedes o un Audi es porque las marcas han reducido el precio de algunos modelos para que usted pueda dedicar a la compra el sueldo de un año?  Un ejemplo, la berlina más vendida en Europa el año 2008 fue el Audi A4. Pero le llaman segmento premium, para que su propietario se sienta miembro de la élite. Ilusos de nosotros.

No nos regalan los oídos por hacernos más felices sino para que contribuyamos al sistema como es debido.  Los socialistas se refieren a rentas altas a partir de 60.000 euros porque representan, dicen, menos del 4% de las declaraciones, y que por tanto hay que subir al tramo entre 24.000 y 60.000,  es decir, a la "clase media". ¿Será media porque está entre el umbral de subsistencia y viajar en business alguna rara vez, con sensación de despilfarro?. Por lo demás hasta los 60.000 e incluso 90.000 la inmensísima mayoría de la población nos vemos las caras por las mismas calles, en los mismos atascos, con la amplia gama de grises que queramos, desde no tener coche hasta ese falso premium, desde el universitario hasta el encofrador (sigo en orden ascendente de ingresos). 

Porque el que gana un millón o diez millones de euros al año se muere de risa cada vez que oye a alguien decir que uno que gane 60.001 euros es de su misma clase social. Incluso se ríen los que ganan 500.000, 250.000. Y eso que estos últimos a poco que se miren a si mismos descubrirán que en sus bosillos llevan dinero y llaves. Y un su muñeca un Rolex. Para creerse de clase alta, angelitos.

miércoles, 3 de junio de 2009

61,20 € por un día en la mesa electoral

Esa es la cantidad que paga la Administración a quien le toca estar en las mesas electorales, 61,20€. Y digo yo, ¿también le pagan eso a Botín, Francisco González o a Sánchez Galán o es que no entran en el bombo? Quizá estos tres nombres no sean igual de populares, pero sus sueldos lo son menos.

Unos datos: Botín, presidente del Santander, gana 5,4 millones más extras.

Alfredo Saenz, su consejero delegado, cobra 9,3 millones. Y sus 19 consejeros se reparten 39,7.

El presidente del BBVA, Francisco González, añadió 3,4 millones en incentivos a su sueldo de 5,34 millones. Su consejero delegado, Goirigolzarri, ganó 4 millones. El beneficio del banco bajó un 18%. Ahora están reduciendo plantillas y sucursales.

Más datos. Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola,  gana 6,5 millones de euros. Los administradores de Banesto ganaron en 2008 un 37% más aunque el resultado del banco sólo mejoró sólo un 2%.

Buscando estas referencias me encontré otro dato para el entusiasmo: un profesor universitario cobra la mitad en España que en Holanda. Ocurre algo parecido respecto a Alemania, ganan también más en Portugal. Para ver diferencias en el coste de la vida basta con consultar cualquier página web de un híper tipo Carrefour, Alcampo o Lidl. Sirve también comparar precios de coches en webs oficiales. Incluso sin tener en cuenta la debilidad de la libra o del dólar, referirse a Gran Bretaña o Estados Unidos no es precisamente alentador.

Sólo un dato más sacado de la referencia anterior de El Mundo: "El salario de un profesor asociado, figura reconocida por la Ley universitaria como especialista de reconocida competencia, está muy por debajo de lo que establece en España la Confederación Nacional de la Construcción por convenio como salario mínimo de un peón: 13.500 euros brutos al año, frente a los 10.800 de un profesor asociado del máximo nivel". 


Ojo, que nadie piense que un asociado es un funcionario y que por tanto bastante tiene: generalmente es un contratado temporal con dedicación parcial.


Pero todo esto venía a cuento de los 61,20€ por doce o catorce horas de mesa electoral.


Ya no sé si es una miseria, si tienen que poner listas donde apuntarse o si habría que obligar a los señores consejeros a fichar en todas las citas electorales. Acepto sugerencias.

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