domingo, 13 de diciembre de 2009

De Apple, Nokia y el tamaño





Si Apple y Nokia fueran españolas, probablemente no podrían enzarzarse en los tribunales por el robo de patentes porque a las empresas españolas les resulta tan complicado patentar y creen tan poco en la investigación como fuente de negocio que sencillamente no lo hacen. "Tiran palante" y ya está, habitualmente pensando sólo en mercados locales. Apple y Nokia son dos empresas que se han refundado a sí mismas varias veces, que han readaptado su modelo de negocio y su tecnología, que han sido pioneras de éxitos y fracasos tanto como seguidoras revolucionarias. Ahora, al margen de su disputa telefónica, Apple y Nokia llegan "tarde" al sector de los libros electrónicos. Y la cosa tiene su aquel.

Veamos. Nokia ha fabricado papel, caucho, cables, radiotransmisores... su entrada en el mundo de la telefonía era casi natural y así se convirtió en uno de los pioneros de la telefonía móvil, detrás de Motorola. Desde sus principios siempre pensó en el mercado internacional (Finlandia tiene menos población que Cataluña), y siempre en el desarrollo tecnológico como motor de la empresa. En paralelo, se desarrollaron los PDA y los sistemas operativos específicos. Aunque Nokia tuvo la oportunidad de aliarse con Microsoft, desarrollo su propio sistema, el Symbian. Ya era un poco tarde, pero lo hizo muy bien y le funcionó. Hasta que llegó Apple.

Apple se creó, como Nokia, por un motivo tecnológico, hasta lanzó su primer "ordenador", el Apple I, antes de constituirse la empresa como tal. Después vinieron los otros Apple, el Apple II del 77, considerado por muchos como el primer ordenador personal y con ventas millonarias, el Apple III y el Apple Lisa (el primero con interfaz gráfica y ratón) que fueron sendos fracasos, y por fin el Macintosh. Pero ya IBM se había convertido en líder mundial de la informática. El Mac resistió, pero llegó Microsoft. El negocio de los ordenadores evolucionó del hardware al software. Apple sacó unos de los primeros PDA, el Newton, y el primer "notebook", el eMate, diez años antes de que el mercado estuviera preparado para ellos. También fracasaron. Y en esto lanzó el iPod. Y después, el iPhone. Llegaba tarde, el mercado estaba inundado de reproductores mp3 y teléfonos móviles. Pero lo hizo muy bien y le funcionó.

Nokia ha tenido que "copiar" (lo dirán los tribunales) el estilo iPhone, incluso ha sacado su propio netbook. Apple ha tenido que "copiar", directamente, el sector: los teléfonos, o mejor, los cacharros donde se puede hacer casi todo y se meten en los bolsillos.

Así que tenemos dos empresas innovadoras, que cuando son pioneras revolucionan el mundo (incluso con fracasos económicos que les obliga a readaptarse) y que cuando son seguidoras aún son mejores. Hasta ahora, la guerra de las pantallas era en tres frente: televisores, ordenadores y móviles, cuestión de tamaño, entre otras cosas. Ahora llega una tercera pantalla: la del libro digital. Y el tamaño vuelve a ser importante. Nokia y Apple tardan en reaccionar. Pero confío que en cuanto lo hagan, y los rumores inundan la red, ofrezcan lo mejor del mercado.

Yo quiero un pantalla que se pueda guardar en el bolsillo pero de 8 o 10 pulgadas, entre 20 o 25 cm de diagonal, que el tamaño lo marque el uso, como un libro de bolsillo, o como una agenda profesional, incluso que se pueda doblar. No será todavía el futuro inminente para estas compañías, pero...

Ahora, y ya para rematar, imagínense que en esto surge una empresa pequeña, nueva o casi nueva, que piensa grande, en global. Y que investiga. Y que patenta. Pongamos, no sé, Blusens. Y que con el libro digital diese el campanazo. En este sector todavía existen los sueños.

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