miércoles, 30 de diciembre de 2009

Raúl Baltar, el deporte y la resiliencia

Raúl Baltar podría protagonizar uno de esos reportajes que tan de moda han puesto las televisiones sobre españoles en el mundo o, mejor aún, de gallegos en el mundo, que era un programa más antiguo y que debió servir de inspirador para esta nueva oleada que inunda los canales nacionales y autonómicos. Baltar (nada que ver con los Baltar del PP orensano) es el presidente del Banco Exterior de Venezuela y antes lo fue del Banco Interamericano de Finanzas en Perú, uno de esos cerebros exportados que han sustituido a los emigrantes de las generaciones anteriores y que lleva años adaptándose a mercados locales con mentalidad global. Mercados latinoamericanos, donde la crisis es lo normal, y situaciones críticas puntuales mundiales, como la que hemos vivido desde el caso de Lehman Brothers, componen una ensalada con fuertes condimentos que si se digieren bien fortalecen el espíritu. Mencionaba hace unos meses a Ben Schneider, un autor que sostiene que los directivos de empresas latinoamericanas desarrollan una extraordinaria capacidad de resiliencia, la adaptación sin romper, con flexibilidad y moldeabilidad, a entornos inestables que ejercen una alta presión. Seguramente esta es una cualidad que tiene mucho de innata pero que, como casi todo, hay que fomentar. Y por eso me acordé de Raúl Baltar, un banquero gallego en la Venezuela de Chávez, que no juega al golf sino que corre marathones y participa en los iron-man. ¿Cuánto tiene que ver el deporte en la resiliencia? Probablemente todo, al menos cuando se practica a un cierto nivel. ¿Y cuántas personas reúnen estas características, incluso desempeñando cargos importantes, y apenas se dejan ver más allá de sus propios ámbitos personales? Quizá muchas más de las que pretenden hacernos creer los que se nos quieren presentar como irremplazables.

Ahora que las fusiones de las cajas de ahorros en Galicia han puesto de actualidad la cuestión de la edad máxima del director general (los nacionalistas apostaban por los 65 años, la Xunta por los 70) pensaba yo en cuántos gallegos como Baltar habrá esparcidos por el mundo, "jóvenes suficientemente preparados", con experiencia y cintura, capaces de relevar a una generación que no se quiere retirar y que está mostrando síntomas evidentes de inadaptación a nuevos entornos. A Raúl Baltar lo conozco, pero estoy seguro de que habrá al menos un puñado como él. Gayoso nació en 1931. José Luis Méndez, en 1945. Raúl Baltar, en 1963. Es la generación de Obama. Todo llega.

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