Ir al contenido principal

Reconectarse

Reconectarse. No han sido tantas las vacaciones como parece sino más bien un reingreso de mucho trabajo y distintos frente abiertos. Pero estaba pendiente la reconexión y no encontraba el momento. Ojalá fuera simplemente la pereza del regreso, de la nueva tregua de ETA o la Liga, los exámenes o las ganas de comprar tiempo libre en forma de coleccionables, y propósitos de ejercicio. Reconectarse con la agenda política en esta ocasión es muy fácil, como si el paréntesis del verano no hubiese existido. Con la económica, prácticamente igual porque los expertos ya advertían que la crisis tenía forma de uve doble. Con el mundo de la comunicación, sólo me llama la atención el anuncio del nuevo canal generalista de Vocento, y el nombramiento de Bieito Rubido como director de Abc (aunque no es muy optimista con el futuro de la prensa escrita, lo hará bien, o mejor dicho, precisamente lo hará mejor porque sabe mucho de los nubarrones del sector). Llegan por fin todos los estrenos en 3D, casi sin excepción en fase de atracción de feria, incluso el porno en Imax (sin comentarios). Amenazas a las tarifas planas, Google cuestionado (jamás lo hubiera imaginado, jajajaja)... Me sumerjo como docente en un cuatrimestre de periodismo audiovisual, una de esas maravillosas asignaturas del Plan Bolonia más breves que un cursillo pero que repites y repites una y otra vez en grupos pequeños (menos conocimientos pero más personalizados ¿funcionará?... pues no). Empezamos las clases en la Universidad antes que los niños en los colegios (querrán dar la impresión de que trabajamos más), sin contratar a los nuevos profesores (esta reconexión se ha atrasado entre otros motivos por los delirantes procesos de selección en los que me han involucrado), ganando menos, improvisando... No es una queja, sólo el regreso. Y lo mejor es que tengo sitio adonde regresar. Además, por si fuera poco, este blog no ha parado de crecer incluso sin escribir una línea durante casi un mes y medio. Bendita Antonia San Juan y la reposición de sus series de televisión. Los números de audiencia siempre tienen la misma lógica. Resistiré la tentación de Calamaro.

Comentarios

  1. Jajaja. Muy bueno. Bienvenido. No me ha venido nada mal la síntesis de actualidad y bendita sea Antonia y también, por qué no, Andrés.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  2. Mi reconexión va lenta pero segura. Ya me tardaba leerte. Bienvenido!!

    ResponderEliminar
  3. Bienvenida con un poco de retraso!

    Para mi en vez de la reconexión, creo que me toca un poco de desconexión! Siempre a contracorriente!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Antonia San Juan no es un hombre

Hay miles de cuestiones sobre las que no tengo opinión, sólo estómago. La identidad sexual es una de ellas. No sé qué pensar ante alguien que duda sobre quién es. Y me quedo desconcertado ante la realidad de que algunos hombres quieren ser mujer o viceversa. O ante el hecho de que a un hombre le atraigan los hombres, a una mujer las mujeres. No tener opinión no significa mucho. La mayoría de las cosas se aceptan, se observan, gustan o no, simplemente están. Si dudo sobre la identidad sexual de una persona, me siento inseguro, como con cualquier duda, pero lo acepto como algo que no es de mi incumbencia salvo, naturalmente, que tenga algún interés sexual en ella o sea un juez deportivo ante uno de esos extraños casos como el de la corredora surafricana Caster Semenya.
Pero no me quiero referir a la atleta sino a una actriz, Antonia San Juan, con la que comparto una homonimia razonable. Aunque escribamos nuestro apellido de forma diferente, ella separado y yo junto, y ella sea Antonia y …

Baby boom, generación Jones, X o Peter Pan

Al diario El País le encanta publicar reportajes de identificación generacional. Es un modo de describir a sus lectores, o al público objetivo al que le gusta dirigirse. Ayer le dedicó un buen espacio la llamada Generación X ahora rebautizada como Peter Pan.
Una generación la componen los padres; otra, los hijos; y otra, los nietos. Osea que debería haber diferencias entre ellas de al menos 20 o 25 años. Pero como los hermanos mayores suelen referirse a los pequeños como "de otra generación" e incluso lo creen los universitarios de cuarto curso respecto a los de primero, el marketing prefiere reducir la diferencia a apenas una década. Así que sociológicamente este tipo de reportajes suelen ser una memez donde lo que se identifica es, más que a una generación, un contexto económico al que se enfrentan los consumidores que comparten un determinado momento vital. Pero son divertidos. Y además sirven para autoreafirmarnos, para creernos diferentes pero a la vez igual a muchos otr…

Cambio horario: a quien madruga... le salen ojeras

Esta noche cambia el horario oficial. Decían que iba a ser el último, pero parece que la cosa se pospone. Llaman la atención las discusiones que provoca el asunto. Más si cabe en las zonas más orientales y occidentales del país, las más afectadas por el reloj respecto al sol. No importa la especialidad profesional del opinante, ya sea sociólogo o astrofísico, economista o sanitario, porque desde una perspectiva profesional todo el mundo admite la importancia del sol (los gallegos comen más tarde que los de Baleares si nos fiamos del reloj pero exactamente en el mismo momento solar). Lo que sí importa es que la persona que emite su opinión sea madrugador (alondra) o noctámbulo (búho), o feliz cumplidor de las normas sociales (sistémico) o empeñado en ensalzar la libertad individual (empático). Y sobre todo orgulloso de ser cualquiera de estas cosas.

Los husos horarios, esos que insisten en que Barcelona y Londres deberían tener la misma hora de reloj, son una arbitrariedad política que…