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Periodismo y Universidad de "calidad"

Llevo unos días de discusiones, de esas en las que se arregla el mundo y en las que de manera insistente surgen tres palabras: Periodismo, Universidad y Calidad, así, con mayúsculas.

Antiguos compañeros de trabajo dicen envidiarme por haber dejado el Periodismo a tiempo. Antes de que empezara la crisis. ¿No te has enterado?, van a echar a 150 aquí, allá se han bajado el sueldo un cinco por ciento, aquel gratuito cerró, la emisora al final no se puso en marcha... Y además del lloro surge la reflexión sobre la calidad perdida de las Redacciones, los salarios paupérrimos, el abuso de las prácticas, la escasez de libranzas, la excesiva juventud, la entrega al poder, llenar por llenar, vender por vender o dejarse comprar por dejarse comprar. Y lo cierto es que mi experiencia personal lo corrobora: la mayoría de los dueños de medios de comunicación que conozco no han querido o no han sabido invertir en la creación de Redacciones de calidad, donde la media de edad debería rondar los 45 años, no los 25; donde los periodistas se preocuparan de la información y no de "fabricar" el producto, donde permanecer en las secciones el tiempo necesario para controlar temas y fuentes, con periodistas menos manipulables o menos desbordados por tareas mecánicas o menos quemados por los intocables: el constructor de turno (por cierto, qué ha sido de él), el de la caja de ahorros local, el alcadito, el habitual pagador del habitual monográfico sobre cualquier tema habitualmente absurdo o la no menos absurda vajilla o colección de estampitas... ¿De verdad creíamos que esto no iba a pasar factura?

Al dedicar más recursos a la información deportiva o de entretenimiento en general que a los entresijos del poder, hemos aborregado a la sociedad, que confunde a un periodista con un tertuliano gritón tanto de partido político como del cuore o reality. La clase empresarial se queja de que la clase política es una incompetente y que la prensa no dice nada, de que los sindicatos son una vergüenza y la prensa no dice nada, de que sus competidores juegan sucio y la prensa no dice nada... El político que no manda se queja de algo parecido... Pero ¿qué va a decir la prensa y, sobre todo, a quién?, ¿a los pocos que quedan?

Hombre, no son tan pocos, ni se morirán todos a la vez, y uno de cada cien universitarios lee la prensa y ve los informativos. La vaca todavía da leche, cada vez menos, pero da. Quizá cierren los demás antes y los pocos que queden aglutinen una audiencia suficiente y cualitativamente interesante. Al fin y al cabo la información es más importante que nunca, sigue moviendo las finanzas mundiales, los estados de ánimo, las urnas y hasta los depósitos bancarios. Pero la información que parece importar, por la única que al parecer se paga, es la de hábitos de consumo, la de tendencias de voto, la de posicionamiento de marca... Eso sí, revestido de Belén Esteban, Cristiano y Messi, o las granjas de las redes sociales.

¿Periodismo?, ¿de calidad?, ¿profesional? Yo no lo dejé, nos está dejando a todos. Y seguramente, para mi doble desgracia, en la Universidad estamos acelerando aún más el proceso, enseñando, presuntamente, a ser "empleados", enseñando a "fabricar", ese es uno de nuestros indicadores de calidad. Creemos que esto tampoco nos va a pasar factura.

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