jueves, 2 de julio de 2009

Ideas de José María Castellano sobre la Universidad (y III)

Por concluir con el tema del discurso de José María Castellano en la Universidad de A Coruña, habría que mencionar los dos últimos puntos a los que se refería hablando de la gestión de las universidades: el modelo actual hacia adentro y no hacia afuera y, por último, la gestión de la investigación e innovación.

El presidente de ONO y vicepresidente de La Voz de Galicia comentaba que, a pesar de que la ley proporciona la posibilidad de establecer convenios entre las empresas y la Universidad, él no sabía de ninguna que hubiera acudido a la Facultad de Económicas para pedirle ayuda ante un problema de marketing, organización, etc. Aunque yo sí puedo afirmar que ha habido empresas que han acudido a la Facultad de Comunicación de A Coruña o a la Escuela de Diseño Industrial de Ferrol donde he sido profesor para solicitar servicios equivalentes, en la generalidad Castellano no está equivocado: son la excepción. Lo normal es la incomunicación y el desconocimiento mutuo, entre otras cosas porque demasiados profesores no han trabajado nunca en la empresa privada y porque en demasiadas empresas sólo se conoce, con suerte, la simple experiencia personal de haber sido estudiante alguna vez. De hecho, el propio Castellano recordó que muy pocos de los empresarios de máximo nivel que existen en Galicia han pasado por las aulas.

Lo curioso es que cuando alumnos y profesores españoles compiten en régimen de igualdad con los de otros países alcanzan un éxito notable en la obtención de becas o puestos de relevancia investigadora. Así que, sostiene Castellano, el problema no son ellos, sino el sistema. "Posiblemente, la solución viene de la mano de la combinación de criterios de gestión pública con criterios de gestión privada, y de la financiación pública y privada", dijo.

A juicio del ex número dos de Inditex, la gestión pública tiene una serie de características positivas: la independencia, la ausencia de necesidad de alcanzar beneficios, la planificación a largo plazo o la persecución del valor social y no del económico. Mientras que la gestión privada aporta la agilidad en la toma de decisiones, la obligación de rendir cuentas, la medición de objetivos, la evaluación por terceros independientes, el gobierno corporativo, etc.

¿Cómo atraer al sector privado a la Universidad pública? Castellano lo denominó Proyecto-Personas. Según su experiencia, la Universidad se acerca a la empresa primero pidiendo dinero, luego ofreciendo los proyectos y por último las personas. Lo que hay que hacer no es pedir, sino vender, así que lo primero es elaborar el equipo y el proyecto y sólo después la obtención de recursos financieros, algo muy semejante a lo que ocurre con las nuevas Fundaciones. Castellano citó varios ejemplos: el proyecto CNIC, un centro español de investigación biomédica de primer nivel con participación pública y privada, el modelo universitario finlandés, donde sólo Nokia tiene contratados a 22.000 investigadores (en España hay poco más de 100.000 investigadores en total, para tener una referencia), o el "Valle del Perfume" de Francia, una iniciativa sectorial participada por las empresas y la Universidad.

Por último, Castellano se refirió a la investigación e innovación, primero desmontando la deformante estadística de que España sea el primer país europeo por creación de empresas: más de una cuarta parte inmobiliarias (hoy estarán cerradas muchas con la crisis) y la mitad de ellas no tienen ni empleados; el 10 por ciento son bares y restaurantes; el 25 por ciento, tiendas y talleres de reparación; casi el 20 por ciento, constructoras. En resumen: empresas sí, empresas con I+D, el 1,9 por ciento. El más bajo de Europa.

Tras lamentar la falta de iniciativa emprendedora que arrojan los datos sobre los recién titulados españoles, Castellano subrayó que España se encuentra a la cola de Europa en investigación, cuestión a la que dedica el 0,6% del PIB, sólo por delante de Portugal y Grecia (por algo nos llaman los "pigs" en determinados sectores, añado yo, sólo falta Italia). Tendríamos que estar dedicando el 3%, como EE UU y Japón. Y citó el de Israel como ejemplo de un país que gracias a la colaboración Universidad-Empresa ha pasado de exportar sólo productos agrícolas a alta tecnología, con más de 2.000 empresas cotizando en la Bolsa de Nueva York, con miles de científicos universitarios trabajando en ellas.

"Esta labor se complementa con una estrategia de comunicación que tiene como finalidad a largo plazo modificar los valores de la sociedad y que se concreta, entre otras actividades, en la emisión en TV de un programa de divulgación con periodicidad semanal sobre investigación que se ha convertido en Israel en líder de audiencia", añadió.

Castellano se mostró consciente de que está proponiendo un cambio de concepto de lo "sociopolítico" a lo empresarial, un cambio que encuadra dentro de un programa de innovación social en el que la Universidad juega un papel esencial, pero que también hay que introducir en la enseñanza básica. Y en esto tienen mucho que decir los líderes sociales de los que estamos tan escasos, los profesores a los que habría que proporcionar una carrera profesional motivadora, con posibilidades de salir y regresar al sistema académico para que puedan saltar a la creación de empresas y servir de ejemplo.

Como remate, el ejecutivo y catedrático hizo una expresa mención a la necesidad de considerar la educación como una opción estratégica de Estado, por encima de la alternancia política y los vaivenes de modelos legislativos, y concluyó: "Vivimos en un mundo presidido por la información y el conocimiento, y ambos son esenciales para el correcto funcionamiento de las cosas. Pero ni la información ni el conocimiento están reñidos con la sabiduría que nos brinda la experiencia. La Universidad es una fuente de experiencia extraordinaria que no puede quedar arrinconada en los procesos de modernización y avance de nuestra sociedad".

En fin, todo un discurso para la reflexión, por momentos políticamente incorrecto, en todo caso personal, merecedor de mayor difusión que la que se le ha dado aunque sólo sea porque no todos los días se escuchan opiniones así, porque a veces da la impresión de que la Universidad no le importa a nadie, y mucho menos si está en la cumbre empresarial.

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