sábado, 25 de julio de 2009

Lo importante es ganar dinero

De acuerdo, macho. Aquí lo importante es ganar dinero y lo demás son mariconadas. A veces hay que hacer concesiones. Tanto si su negocio es una tienda o un bar como una empresa de ingeniería, pues noséquién le dice que el ambiente debe ser agradable y ya le empiezan a tocar los "güebos" con lo de los muebles, la luz, la decoración, el diseño... Después viene eso del logotipo de las narices, un puñetero dibujo al que ahora le llaman imagen corporativa, que si imagotipo, que si anagrama, que si personalidad pública, que si branding... pero si tiene al sobrino de un amigo que dibuja muy bien y está estudiando noséqué, le da unos euros y punto, y es que además los hace bonitos el condenado, y además ahora con los ordenadores, que tardan dos minutos, hombre. Luego que si el marketing, ya colega, vender, eso sí, lo del marketing es una manera fina de decirlo, pero se trata de lo de siempre, a usted se lo van a decir, que sabe lo que hay que fabricar y cómo se vende y punto.

Además, vale ya de tanta pijería, tanto tirar la pasta en chorradas. Que si publicidad, que si estudios de mercado, que si estilo, ¿pero tú sabes lo que cobran algunos por estas tonterías? Es como esos de la planificación estratégica, estrategia, ni que fuéramos Napoleón, esto consiste en comprar más barato y vender todo lo caro que puedas, así de simple. Si tiene que gastar, gaste en ladrillo, que eso no baja nunca. Si pone un anuncio en un periódico, por lo menos que le vayan los periodistas, aunque sea a la fuerza, y le hagan una entrevista bailándole el agua, que para eso pagó el anuncio. Bueno, claro, algún que otro compromiso hay que atender, algún cliente, familiar, colega del golf o del mus, pero ya veremos, según se vayan presentando las cosas.

No sé muy bien si todo lo que aplica a su empresa lo aplica también en el ámbito personal.

Puede que sea de los que se hace una casa y ni siquiera revoca el ladrillo, o cierra los balcones y terrazas con ventanas de aluminio (estamos como pa desperdiciar metros, hombre) pero conduce un Mercedes para demostrar que usted tiene negocios y le va bien.

O puede que sea de los de Porsche Cayenne, corbata Hermès, traje Brioni y un IWC en la muñeca y que cuando visita la tienda de Abercrombie & Fitch en la Quinta Avenida se compre diez polos desgastados y entallados a sus incipientes lorcitas, mientras se ríe de las gilipolleces en la que se pulen los dólares los yanquis, que hasta perfuman el ambiente.

Es lo mismo. Usted tiene razón. Por eso, entre otras cosas, tiene la empresa que tiene. Macho.

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