jueves, 23 de julio de 2009

Men in trees, mujeres y más mujeres


Ayer me tragué una sesión triple de una serie televisiva chick lit, perdón por la insistencia. Su nombre: Men in trees. Me dio tanto pudor la indisimulada mezcla de Doctor en Alaska, Ally MacBeal y Sexo en Nueva York que me puse a buscar en Internet porque no podía haberlo notado yo sólo, lógicamente. Encontré este artículo escrito aparentemente por una mujer (ya se sabe que esto de las identidades en la red...) y apenas puedo decir mucho más al respecto, salvo que a mí sí me gustaban las aventuras mágicas de Cicely (Northern Exposure, 1990-1995).

Teniendo en cuenta que el inicio de la serie es 2006 (su emisión en USA duró hasta 2008 con 36 capítulos en total), parece que ese año se tocó techo con el fenómeno de productos para mujeres consumistas en busca de hombre. Habría que hacer toda una investigación de campo para comprobar si el ciclo de vida del género está en su fase de crecimiento, de madurez o de declive.

Estos días estoy leyendo varias referencias de la obra de Loren Ghiglione, un estudioso entre otras cuestiones de la figura femenina en el cine. Me hizo gracia comprobar cómo a principios de los 90 hablaba del proceso de normalización de las mujeres, en este caso de la representación de las mujeres periodistas en el cine. A su juicio la desesperada búsqueda femenina del hombre perfecto era una característica presente desde los primeros años del cine pero por fin había comenzado a desaparecer a finales del siglo XX. Se trataba de un síntoma de equiparación con los personajes masculinos, entiendo que, para él, una equiparación positiva.

Pero resulta que se equivocaba, tanto en la desaparición del argumento "romántico" como en que eso se pueda interpretar como positivo. Para muchas mujeres no es incompatible la liberalización, el avance, e incluso el dominio respecto al hombre con su deseo de encontrar su príncipe azul. Y este es uno de los secretos del éxito chick lit. No importa que sean jóvenes o maduras, solteras o divorciadas, no tienen reparos y les divierte admitir que quieren "cazar" un hombre, así, sin preposición, como los objetos.

Quizá a usted le parezca contradictorio. Y qué. A ellas no les importa en absoluto.

9 comentarios:

  1. Ayer me tope haciendo zapping por la televisión lo que me hizo seguirla fue a simple vista por su personeje femenino la siempre divertida Anne Heche,si me la "comi" fue porque me hizo revivir a los tiempos de una de mis series favoritas Doctor en Alaska,que garn serie aquella y tal vez porque las historias de las vivencias de los temas rurales siempre me han llamado la atención,la verdad hubo momentos histriónicos pero creo que la serie promete aunque sólo sea para pasar un buen rato en el sofa.

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  2. El error está en creer que la mujer se ha independizado. Es libre, para hacer lo que quiere y para que nadie la juzgue por ello. .

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  3. Pero mientras siga buscando al príncipe azul con el que casarse y condicione su vida a ello, no será independiente. Parece que todavía nos queda mucho por hacer.

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  4. Por lo menos habéis ganado la libertad de renunciar a la independencia.

    A lo mejor estos productos gustan tanto a las mujeres por esto: sois como Puerto Rico, un país libre asociado, en vuestro caso a un príncipe azul.

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  5. No me gustaron los episodios que emitió la 2 de esta serie, por varias razones. En primer lugar, es un cruce cutre entre "Doctor en Alaska" y "Anatomía de Grey", sólo que no tiene ni la suficiente categoría ni la suficiente entidad como para intentar emular a aquéllas. Además, esta serie repite el manido argumento por enésima vez: chica desastre encantadora venida de la gran ciudad, con su vida laboral encauzada, mientras que su vida personal es un desastre guapa-¡cómo no, por Dios, parece que las mujeres que no lo son no tienen derecho a nada!- intenta enderezar su existencia con algo que parece que es lo único con que las mujeres funcionan, un hombre, en medio de demagógicas y declaraciones pretendidamente feministas y absurdas. Se cae, la persigue un mapache, mete la pata continuamente, deja a un pueblo a oscuras por culpa de un secador, y ella tan mona. De verdad, estoy aburridísima de este tipo de propuestas. Es algo tan predecible y tan previsible que se quedará con el soltero de turno que hasta es vomitivo. Pero, lo que más repatea el estómago es que la protagonista femenina sea físicamente agraciada: todo lo que hace, hace gracia. Mientras se queja de que no ha encontrado al hombre de su vida, hay otras muchas mujeres que se darían con un canto si consiguieran una miserable cita con un hombre-aunque éste fuera, también, miserable- o si consiguieran que algún capullo las mirara. Sí, al final, esto demuestra que la autora de esta serie tiene razón: las mujeres no saben encontrar su norte si no tienen a su lado al "parche" de turno que las haga reír, llorar, gritar, suspirar o gemir-aunque finjan-. Y, lo peor es que ellos, los enemigos naturales de las mujeres, lo saben. Por eso, siguen teniendo la sartén por el mango. Afortunadamente, me queda la música de los Rolling Stones que estoy escuchando mientras escribo esto: ellos no me decepcionarán nunca.

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  6. Jajajaja, si escuchas a los Rolling es que tienes criterio.

    Yo entiendo que estos productos no gusten a todo el mundo, y también que les gusten a determinadas mujeres no demasiado preocupadas o que se relajan para divertirse por muy conscientes, libres e independientes que sean.

    Me llama más la atención la opinión de quien reivindica la igualdad e incluso copia tal cual comportamientos, más que masculinos, de machotes y sin embargo sigue queriendo encontrar al príncipe de sus cuentos. De ahí mi asombro ante el éxito de Sexo en NY o Anatomía de Grey como productos para mujeres "modernas". Parece que vamos para atrás.

    O no, ya no sé nada. Por cierto, gracias por los comentarios.

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  7. Sí, me encanta la música de las décadas de los 60-70.

    Quizá soy muy radical en mis propuestas, pero hay algunas cosas que no entiendo, y una de ellas es la que tú planteas: el decir "soy independiente, libre e igual que los hombres, pero mi prioridad es encontrar a mi príncipe azul". Por cierto, ¿el "príncipe azul" existe? Yo creo que no, que es una estafa que nos quieren inculcar desde la infancia, para que, luego, nos demos de bruces con la realidad.

    Enhorabuena por tu blog.

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  8. Quiero creer que la revolución de la mujer está dando sus frutos,...frutos serios, mujeres que somos independientes, libres, dueñas de nuestra vida, que sabemos que lugar queremos ocupar en esta sociedad y que no necesitamos de ningún hombre para ser personas; pero esto no entra en contradicción con la necesidad de amarlos, a veces ignorarlos, odiarlos y otras veces anhelar sus afectos ¿ No le pasa lo mismo a ellos?

    Le preguntaría a Vd. como hombre que es, y supongo independiente y libre, ¿Ha necesitado o necesita buscar y encontrar su princesita rosa?

    Los prototipos de mujeres y hombres en los medios no son inocentes, considero que sólo la educación nos puede salvar de ellos.

    Un blog muy interesante el suyo.

    Un saludo.

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  9. Bravo, estoy empezando a lamentar esto de que los comentarios sean anónimos. Totalmente de acuerdo.

    Si hubiera una industria cultural con el género de "encuentre usted su princesita rosa" y tuviera éxito... en fin.

    Confío sinceramente en que sigamos avanzando.

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