miércoles, 27 de enero de 2010

Sin Internet

Mi adicción a la tecnología está relativamente controlada, pero ayer me quedé sin Internet en casa, no sé si hoy cuando llegue Telefónica habrá restablecido el servicio (cosas del rural, aunque sea metropolitano) y me está resultando curiosa la ansiedad que me provoca la avería. 

Esto me ha llevado a pensar en las prioridades de mis suministros domésticos, los que pago por recibo, quiero decir. Y he llegado a la conclusión de que después de la electricidad y del agua, Internet se ha convertido en la principal prioridad. Ni el teléfono ya sea fijo o móvil, ni la televisión, ni siquiera la recogida de basuras, ni los servicios de la comunidad de vecinos. Ya puestos, ni siquiera quedarme sin coche. Prácticamente nada (si la luz y el agua se pueden considerar nada, claro) me molesta más que quedarme sin la Red. Llevo catorce años acostumbrado a ella. Quizá no tengo tan controlada la adicción como yo creo.

Lo curioso es la cantidad de gente que ni se le pasa ya por la cabeza que esto pueda ocurrir. Me refiero a que estés sin Internet, o sin móvil. Te envían un mensaje y si no contestas se molestan. Ellos, a su juicio, te han avisado, te han dejado una nota en un lugar donde "obligatoriamente" tienes que pasar. Y resulta más increíble aún que esa mentalidad exista ya en la Administración, en las empresas, en los jefes, en los compañeros, en los alumnos y profesores, incluso entre gente con perfil tecnológico mínimo, vamos, que sabe usar cuatro cosas de su ordenador y todavía no entiende muy bien donde está físicamente Internet, por decir algo. 

No sé si esto tiene marcha atrás, pero definitivamente yo me estoy poniendo tenso. Me quedo sin Internet el día que Apple anunciará, se supone, su tablet. Realmente empiezo a pensar que soy imbécil. Si usted está de acuerdo, por favor no me lo haga saber. Muy agradecido. 

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