martes, 13 de octubre de 2009

Cómo habrás llegado ahí, hombre

No pretendo ser justo, pero es lo que hay. Lo de menos es que un político como Ricardo Costa caiga por el caso Gürtel (manda narices que ya exista una referencia en Wikipedia). Lo increíble, al menos desde un punto de vista de comunicación pública, es que Ricardo Costa haya llegado a ser político. Sus evidentes problemas de imagen, de dicción, de comunicación verbal y no verbal han sido motivo de todo tipo de chanzas en televisiones e internet. El caso de su hermano Juan, un par de puntos menos de problema, pero sólo un par, ya mostraba a un partido político que al parecer no quiere dar importancia a estas cuestiones. Con la elección de Ricardo como secretario general del PP valenciano no se pudo más que pensar en la misma dirección y con su sacrificio lo lógico es que alguien haya dicho: entrega al pijo a los leones y ya veremos.

¿Cómo a alguien con una obvia apariencia de imbécil supermegapijo (y, quién sabe, a lo mejor la criatura no es tan... bueno dejémoslo) lo coloca otro alguien para un puesto así?, ¿para encandilar a las supermegapijas?, ¿para que matar de risa a los adversarios políticos?, ¿para convertirlo en un personaje de pim pam pum?, ¿para que cualquiera a su lado parezca inteligente?

El nivel intelectual de la política española no puede ser tan bajo. Alguien tiene que ser el espabilado (no me refiero al delincuente sino al avispado pero honrao) que maneja a estos peones para sacar provecho. Supongo que en este caso es Francisco Camps. Perdón, que me da la risa. Quizá Rajoy. Hombre, no parece una estrategia muy propia de alguien que va a cumplir su destino de ser presidente del gobierno como de carambola.

Lo único cierto es que un día un tipo llamado Ricardo Costa llegó a ser secretario general del PP en la Comunidad Valenciana. A partir de ahí me creo cualquier cosa.

3 comentarios:

  1. Si revisas el listado de ministros de cualquiera de los gobiernos en democracia... ya te puedes echar a llorar.

    Un saludo

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  2. Lo mismito que la Magdalena Alvarez (solo por poner otro ejemplo de la descripción que das del susodicho... salvo quizás en lo de megapija, el resto le va al pelo). Vaya desgracia (o gracia, si te lo quieres tomar a risa) de políticos...

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  3. Tenéis toda la razón. De verdad ¿no habrá gente mejor?

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