Hay miles de cuestiones sobre las que no tengo opinión, sólo estómago. La identidad sexual es una de ellas. No sé qué pensar ante alguien que duda sobre quién es. Y me quedo desconcertado ante la realidad de que algunos hombres quieren ser mujer o viceversa. O ante el hecho de que a un hombre le atraigan los hombres, a una mujer las mujeres. No tener opinión no significa mucho. La mayoría de las cosas se aceptan, se observan, gustan o no, simplemente están. Si dudo sobre la identidad sexual de una persona, me siento inseguro, como con cualquier duda, pero lo acepto como algo que no es de mi incumbencia salvo, naturalmente, que tenga algún interés sexual en ella o sea un juez deportivo ante uno de esos extraños casos como el de la corredora surafricana Caster Semenya . Pero no me quiero referir a la atleta sino a una actriz, Antonia San Juan , con la que comparto una homonimia razonable. Aunque escribamos nuestro apellido de forma diferente, ella separado y yo junto, y ella sea Antonia ...
En el taller no encuentran la avería después de un mes. En la telefónica te facturan servicios que nunca has solicitado ni utilizado. Vas al banco seis veces para presentar el mismo papel y cada vez le ocurre al impreso algo diferente. El dermatólogo, tras un año en lista de espera y una reclamación, no tiene ni idea de lo que te pasa. La aseguradora te explica que precisamente esa fuga en la cisterna no está cubierta por la póliza. En el trabajo no quieren pagarte un kilometraje porque no has ido por autopista. Te trolea un chatbot, después de tres horas de espera, pidiéndote los mismos datos que has dado al principio, vuelve a iniciar el proceso y te informa de que el tiempo de espera es elevado. Lo admito, necesito vacaciones. Probablemente el sector turístico funcione mejor, me digo. Casi seguro que los empresarios hoteleros habrán contenido los precios ante la competencia de los pisos turísticos. Los vuelos serán más baratos frente al tren de alta velocidad. Hasta es posible que e...
Hace más de 35 años el sistema universitario gallego cambió radicalmente, salvo la Facultad de Medicina de Santiago. Era la cristalización de la LRU de 1983. En la práctica, significaba la desaparición de las aulas masificadas, los macrocentros, las cátedras monolíticas. Se sustituían por la descentralización territorial y del poder académico. Carreras como Empresa, Derecho, Enfermería, Comunicación Audiovisual, Ingeniería Informática o Educación multiplicaron sus centros. Salvo Medicina. Como media, 80 estudiantes acceden en primero a cualquier grado. En Medicina entran 400. La Facultad de Medicina de Santiago tiene más de 2.200 matriculados. Es la más grande de España y representa más del 10% del alumnado total de la USC. En el modelo de educación superior que funciona en este país se trata de un anacronismo imposible de justificar. Que se reparta la docencia práctica en alguno de los últimos cursos entre las tres universidades gallegas solo origina problemas administrativos y ...
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