lunes, 8 de febrero de 2010

Un guiño de Audi



A veces, pocas, la publicidad se ríe de lo políticamente correcto. El spot de Audi se queda en la frontera. ¿Estamos llegando a la histeria ecológica? No, pero tampoco sería tan de extrañar. La intolerancia sólo necesita una mínima excusa para extenderse. Importa bien poco que la excusa sea bien intencionada, incluso que esté llena de razón: la ecología, la igualdad, la libertad, la lengua, la infancia... El dogma no importa demasiado, importan los dogmáticos y las sociedades que se dejan convencer.

El anuncio vende un coche tan ecológico que incluso en la histeria superaría todos los controles. Tenemos una cierta tendencia a considerar que si a nosotros no nos afecta, a lo mejor no es para tanto, pero que lo que plantea Audi es un infierno, por ridiculizado que esté. Y a lo mejor no estamos tan lejos.

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