lunes, 1 de febrero de 2010

Samsung LE22B541: un televisor fallido

Este es uno de esos ejercicios de web 2.0, de buzz, de conversación o de marketing digital, si se quiere. El caso es que al final compré un televisor. Samsung LE22B541, en la práctica 22 pulgadas, nada de full HD, ni HD TDT, ni 100 hz, normalito, vamos, eso sí: con la pantalla mate, maniático que es uno. Lo compré y ya lo he devuelto, lo cambié por otro porque se apagaba la imagen, que ya no era de demasiada calidad. El nuevo, idéntico, se ve algo mejor, pero parpadea. Y también se apaga. Cabreo y pataleta en el blog. Lo siento.

El caso es que mañana tendré que volver a la FNAC. Una molestia porque vivo fuera de la ciudad, coche, aparcamiento, colita, una hora y media no me la quita nadie. Será la tercera hora y media, el tercer parking.

Pero me he decidido a contarlo porque cuando uno desembala dos televisores iguales en 48 horas se da cuenta de las diferencias. Sospechosas diferencias. No hacía falta ser un genio.

El primer televisor venía sin protecciones plásticas ni en la pantalla ni en la peana, que además estaba sucia. El segundo sí las traía. El cable de la electricidad venía enrollado con un alambre plastificado tipo Bimbo, para entendernos. El segundo traía una especie de cintita de Samsung. Trivialidades.

El primero tenía el español como idioma seleccionado, y sintonizados los canales digitales por el orden comercial, no de frecuencia, es decir en el 1 la Primera, en el 2 La 2, en el 3 Antena 3, etc, etc. Qué listo el aparato. En el segundo, el idioma por defecto era el inglés, los canales no estaban seleccionados y cuando procedí a la faena quedaron fijados  según van apareciendo en el dial. Un televisor, no un superdotado. Si a esto le añadimos que el segundo traía unos papeles de la garantía ausentes en el primero, creo que no hace falta ser Sherlock Holmes para darse cuenta de que me vendieron un televisor usado, quizá de exposición, quizá ya devuelto por algún cliente, quizá ya averiado. Una gracia. Y otra gracia que el segundo también sea defectuoso.

Mañana tendré que esforzarme una vez más e iré a que me devuelvan el dinero. Para que me devuelvan la confianza en las dos marcas creo que los que se van a tener que esforzar son ellos.

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