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Bajar los sueldos o desigualarlos

En España, deshuesando cerdos, una persona de 18 años puede entrar ganando en una empresa alrededor de 1.500 euros al mes.  Un titulado universitario apenas tiene posibilidades de encontrar un primer empleo con esa retribución.

En las Administraciones públicas existen unos 20 niveles, algunos suponen unos 20 euros de diferencia, otros unos cien. Los trienios se pagan en cifras que van, redondeando, desde los 15 euros a los 50. En otras palabras, el sueldo más bajo supone unos 800 euros. El más alto, sin antigüedad, 2.200 y el título superior es obligatorio.

Los programas de reportajes que tan de moda están en este país nos muestran una realidad salarial media extrañamente homogénea entre conductores de autobús, administrativos, funcionarios, cocineros, albañiles, catedráticos, periodistas, secretarios, físicos, vigilantes jurados, peluqueros, biólogos, monitores de gimnasio... Esa clase media, o media baja, con todos los niveles formativos, trabajadores de oficina o directivos de despacho con moqueta, andamio, furgoneta, universitarios, FP o sin estudios. De hecho, un estudiante puede cobrar una beca superior a lo que después cobrará como sueldo en sus primeros años, incluso en la misma empresa. El mileurista puede tener 17 años ó 35.

Esos mismos reportajes que mencionaba (Comando Actualidad, Callejeros, etc.) nos enseñan también cocinas similares (al menos grosso modo), ropas similares, televisores similares. Claro que hay diferencias, claro que hay una clase alta, que gana más de 300.000 euros al año, una clase media alta que gana más de 100 ó 150.000 euros, una clase media con más de 60.000. Y una inmensa mayoría de gente que gana más de 20.000. Luego está por ver si pagan impuestos o no tanto, si son autónomos o empleados, o si viven en una gran ciudad o en un pueblo, lo cual importa tanto como si se trabaja en una gran empresa o en una pequeña.

Este país ha creado una singular forma de igualitarismo salarial que no tiene que ver ni con la productividad, ni con la cualificación, que viene de calidad, sino con la rentabilidad del mercado. Por eso los salarios en la construcción se dispararon durante el boom inmobiliario. Como los de los camareros en los chiringuitos de Ibiza. La rentabilidad basada en el consumo y éste, en la capacidad de endeudamiento.

Ahora, en plena crisis, esos salarios de baja cualificación aportan mucho menos valor, se desploman o directamente se eliminan. Y la lectura es que los salarios españoles son altos y que, según el FMI, hay que bajarlos. ¿Altos o demasiado homogéneos?, ¿todos igual de altos?, ¿quizá había demasiados universitarios y pocos encofradores y ahora hay demasiado de todo?, ¿qué podemos producir que demande el mercado como antes demandaba pisos?, ¿existe el estímulo económico para la productividad o el conformismo "homogéneo" nos estimula a la cocina de vitrocerámica, el Passat, la tele de 37 pulgadas y vacaciones "razonables" de 3.000 euros por el camino más rápido?

Perdón por la parrafada. La mezcla del nuevo reporterismo televisivo con los análisis macroeconómicos y el desgobierno político llevan a enloquecer. Menos mal que hay fútbol casi todos los días.

Ya está: que nos absorban el gobierno y el modelo económico, que nos anexionen, pero de verdad, no en plan Unión Europea, sino Estados Unidos de Europa, o, ya puestos, un sólo Estado. La misma legislación laboral, los mismos sueldos, el mismo sistema educativo, de pensiones... yo quiero ser francés, o alemán, o finlandés, o todo a la vez. Ah, que esto no funciona así. Vaya, un pena.

Comentarios

  1. Ese rango amplio de trabajadores que está por encima de los 20000 y que no creo que lleguen nunca a los 60000 sino que se quedarán como mucho en treinta y pico o cuarenta me traen a la cabeza un tema: el FMI recomienda que se bajen los salarios y también recomienda que se fomenten en España los fondos de pensiones. El otro día escuché en la radio a un experto de no sé qué banco hablar de los fondos de pensiones en plan "información de servicio público". El periodista con toda su ingenuidad le preguntó: "Entonces, imaginemos, para una persona que cobra 1500 euros al mes, ¿cuánto tendría que meter en un fondo de pensiones al mes?" Y el experto en fondos de pensiones dijo: "Hombre a uno que cobra 1500 euros no le compensa porque con su pensión no va a perder poder adquisitivo y con ese sueldo poco puede destinar a fondos de pensiones." Tócate los cojones, primero, porque tiene razón; segundo, porque el FMI da dos consejos incompatibles; y tercero, porque no sé en quién están pensando los banqueros cuando piensan. Gracias por tu artículo. Un saludo.

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  2. Pues "tiene usted razón", jajaja. Exactamente. Gracias a ti por el comentario.

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