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Piratas, bloggers y otros "enemigos del periodismo"

Todos los empresarios del sector de contenidos están preguntándose cómo pagar la nómina del próximo mes. Mientras los medios sociales avanzan gracias a personas que viven de otras actividades, sólo unos pocos han logrado rentabilizar directamente su tiempo participando en Web 2.0. Google, las operadoras de telecomunicaciones y alguna que otra gran empresa han reproducido el modelo de poderío centralizado que existe en los mercados no virtuales, pero en realidad su negocio se basa en la tecnología más que en el contenido. Si la audiencia no paga por la información, ésta obedecerá a quien la controle, a quien la difunda para alcanzar sus intereses. Como en la televisión en abierto, controlada por los anunciantes o por los gobiernos; como los periódicos incapaces por definición de vivir del precio de portada, como las películas con taquilla que no sufragan ni un mísero día de rodaje.

El proceso es rápido, pero no tanto como para que los periódicos, el gran audiovisual o las discográficas hayan reaccionado de golpe. Pierden cuota de mercado, disminuyen sus ingresos, pero todavía poco a poco. Y lo urgente, pagar la nómina, hace que no afronten lo importante: reformular su estrategia. Que no crean que la normativa les va a salvar. Lo malo es que si no se salvan el panorama inmediato pinta peor: propaganda, telebasura, spam y virus informativos (no sólo informáticos) nos van a ahogar. 

No son los piratas que se aprovechan del trabajo de otros, no son los bloggers y demás 2.0 que se dedican a informar como periodistas, los enemigos del periodismo serán, como siempre, los que quieren controlarlo. 

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