miércoles, 9 de septiembre de 2009

La paradoja de la cola del paro

Una de las situaciones que siempre me ha parecido paradójica es la de la cola del paro. Gente esperando a arreglar unos papeles para cobrar una prestación mientras el funcionario de turno no da abasto. Estaría bien que pudiera levantarse y decir "por favor ¿alguien en la cola está capacitado para realizar mi trabajo? ¿les importaría ayudarme?" No sería raro que hubiera cinco o diez personas: serían cinco o diez parados menos y los demás serían atendidos cinco o diez veces más rápido. No hace falta hacerlos funcionarios vitalicios, que se queden ahí echando una mano mientras cobren la prestación y no encuentren otro trabajo. No sé, es una de esas ideas tontas.

Y es que un país no puede permitirse tener a uno cada cinco trabajadores en paro, no ya por el gasto en subsidios y demás sino por la capacidad productiva que se está desaprovechando. Así que por qué no juntar las dos cosas, quiero decir, ya que alguien cobra de un sistema mantenido por todos, incluso por él hasta perder el empleo, podría hacer algo a cambio por el propio sistema de forma eventual. Al fin y al cabo la justicia, la sanidad, la educación, los servicios sociales incluso las obras públicas siempre necesitan más personas. Todos tenemos capacidad o experiencia aprovechables por el sector público o el no gubernamental. Ni siquiera habría que ocuparlos a tiempo completo para dar un vuelco a la situación. Se sentirían útiles, conocerían nuevas personas y nuevas oportunidades, adquirirían nuevas habilidades y nuevas sensibilidades. Ayudar a los demás genera valor social y económico, facilita las relaciones familiares y engrasa la convivencia. Cultura, jardines, tercera edad, conciliación laboral, infancia, deporte, seguridad, enfermos, protección civil... hay miles de actividades políticamente correctas, pero también están las más normalitas e igualmente necesarias: labores administrativas, por ejemplo ¿no están siempre todas las administraciones colapsadas, atrasadas o simplemente ralentizadas, no hay cientos de cosas que no funcionan porque nadie las hace?

Un cerebro de cada cinco no puede estar parado. Una formación de cada cinco no puede estar desperdiciada. Los seres humanos nos acomodamos con relativa facilidad a casi todo, pero alguien debería cortar este derroche. Quizá este planteamiento sea un disparate. Aunque, puestos a tener ocurrencias, mejor esto que las limosnas.

6 comentarios:

  1. Interesante tu blog, saludos y hasta pronto

    http://lomascodiciadodelplaneta.blogspot.com

    ResponderEliminar
  2. Pues nunca me había parado a pensar en estos términos pero, sinceramente, me parece una idea buenísima para todas las partes.

    ¿Por qué no se habrá hecho ya? Miedo a los titulares?? A la oposición?? Directamente no se le habrá ocurrido a nadie???

    ResponderEliminar
  3. En la teoría tienes toda la razón, en la práctica... La Administración -local, autonómica o estatal- está dirigida por políticos (hoy valen para agricultura, mañana economía y para rematar educación), los puestos técnicos (cualificados en cada materia) bastante tienen con poner en práctica las ideas peregrinas de los anteriores y el resto está para lo que les mandan. Tus ideas tendrían buena acogida en los lugares donde rige la lógica y la productividad; y ese lugar no es ninguna Administración.

    Un saludo

    ResponderEliminar
  4. Gracias por los comentarios a los dos, o a los tres ;-). La idea tiene muchos problemas, lo sé. Pero si os ha llamado la atención.... quién sabe qué efecto mariposa se habrá echado a andar. O no.

    ResponderEliminar
  5. Eres un idealista. Seguro que no. Las buenas ideas no tienen mucha cabida en este país. Quizás en Finlandia o por ahí :)

    ResponderEliminar
  6. El planteamiento me parece realmente brillante. Incluso me atrevería a decir que parece la lógica de un niño pequeño, y espero que lo entiendas como lo que es: un cumplido como se me ocurren pocos.
    El problema es que el mundo está regido por los adultos, que ya nos encargamos de que las cosas no sean así de sencillas. Además, no nos olvidemos que vivimos en el país de la picaresca, que desde luego no facilita el tema.

    ResponderEliminar

Mi Twitter

    follow me on Twitter