martes, 15 de septiembre de 2009

El curioso caso de France Telecom y su comunicación

Llámenme monstruo, pero el caso de lo suicidios en France Telecom tiene todos los ingredientes para una película de intriga, terror o para un CSI, the movie. Me da en la nariz que en un país menos civilizado a nadie se le ocurre, por mucha presión laboral que haya, tirarse por la ventana o clavarse un cuchillo en el estómago.

Aunque he de admitir que, por deformación profesional, antes que por el cine pasé por el periodismo. Así que me dije: habría sido fantástico que un avezado reportero hubiera enlazado datos y descubriese las extrañas circunstancias que se están produciendo en la firma gala, incluso que apareciesen indicios de algo un poco menos disparatado que la política de traslados como detonante de los truculentos hechos, quizá un manipulador de cerebros, un virus enloquecedor, qué sé yo. Sin embargo, en seguida pensé que seguramente no habría sido así, sino que alguien habrá hecho un comunicado o convocado una rueda de prensa. Y entonces me percaté de que este caso afecta también a la dirección de comunicación de la empresa. Este sí que es un curioso ejemplo de crisis.

No quiero aburrirles ni con historias de gestión de crisis ni con las distintas estrategias y decisiones operativas que se toman en situaciones similares. Entiendan estas líneas como simple reflexión al margen de teorías y experiencias previas. Pero les puedo asegurar que una empresa que cuadriplica la tasa de suicidios de su país tiene un problema de comunicación que va mucho más allá de cambiar jefes o aplicar estrictas políticas de movilidad laboral. Sin embargo, al menos en España, la noticia se está tratando como si fuera una manifestación, un encierro o cualquier otro conflicto sindical. Es tan delirante que no sé si el director de comunicación de France Telecom es un verdadero genio o un inútil de campeonato. O que, simplemente, la prensa ha perdido cualquier rastro de sus señas de identidad y damos pábulo a lo que sea con tal de que lo diga un sindicato, un partido político o un "portavoz" cualquiera.

1 comentario:

  1. Creo que tiene razón. Acierta en que el número de suicidios en esta empresa es para que fuera precintada por la policía y por las autoridades sanitarias. Acierta en que no se qué pasa con esta profesión, me refiero a esa que había de periodista. Mientras se hacen mil cábalas sobre cómo afecta la tecnología a los medios, los periodistas se hacen más pequeños y menos curiosos.Creo firmemente que hay que dejarse de cortinas de humo y reivindicar la profesión de periodista, su grandeza y su trascendencia. Gracias por su interés y curiosidad.

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