sábado, 22 de mayo de 2010

Vamos a tomar medidas

Ahora que ya está claro que la clase media desaparecerá, que los pensionistas tienen que morirse un poco antes, que los funcionarios son los culpables de la burbuja inmobiliaria, el fraude fiscal, la existencia de cuatro Administraciones públicas más la paralela por cada una de ellas con asesores y consejeros de libre designación, o que el recorte de la obra pública pagará la retirada de la publicidad de la TVE, el regalo de ordenadores portátiles a los niños de no sé qué cursos (aunque sean hijos de papá), el regalo de cuatrocientos euros a casi todo el mundo (aunque sean hijos de papá), el regalo del cheque bebé (aunque sea bebé de papá) y yo qué sé cuántos regalos más... ahora es, digo, el momento de tomar medidas.

Deberían ser las medidas de la sepultura política del PSOE, de cuyo fallecimiento electoral deberían beneficiarse más o menos al cincuenta por ciento su izquierda y su derecha. Pero no ocurrirá, porque en este país existen enormes bolsas de voto cautivo y de forofismo partidista digno de la mejor hinchada futbolística. Somos tan idiotas que muchos prefieren que le sigan dando por el pírolo los suyos, porque los otros son peores. Yo creo que si los otros son peores ya los echaremos y, mientras tanto, vayamos echándolos de uno en uno; pero bueno, ese es otro tema.

Deberían ser las medidas de la "refundación del capitalismo", esa coña marinera que directamente implicaría la reforma total del sistema monetario internacional y la revolución del modelo financiero que ha llegado al retorcimiento guasón de delinquir en cifras, más que macroeconómicas, siderales y sólo tener a un cabeza de turco mundial, el ínclito Madoff, entre rejas. Sólo uno, manda güebos.

Deberían ser medidas del estilo de, mire usted, el paro sólo se acaba poniendo a trabajar a los parados, al menos mientras cobran la prestación, donde usted quiera, oiga, cada uno en lo suyo: ayudando a las personas dependientes o en las guarderías, trabajando en las obras del AVE, dando clases en la Universidad, que con los lujos de Bolonia faltan un montón de profesores, o trabajando en atención al cliente de las operadoras de telefonía, o ayudando a combatir el fraude fiscal o a repasar las plusvalías y todas las transacciones inmobiliarias de los últimos años de falso crecimiento, o rehabilitando ciudades, pueblos y baches de verdad, no con chorradas tipo plan E.

Deberían ser medidas como menos ayudas para comprar coches y más transporte público, de acabar con la mentira de que el suelo es caro y la inflada valoración de los inmuebles en los balances, o de que el "espectro radioeléctrico" es público para dar concesiones ruinosas a las televisiones, pero los ADSL y las fibras ópticas son privadas. O medidas tipo reforma electoral, sistemas de financiación de partidos y sindicatos, que sólo dan como fruto engendros políticos como las medianías que están gobernando España.

Pero no. Como mucho tomaremos la medida de participar en una huelga, hacer voto útil, tragar con lo que nos hagan los nuestros o los otros, haremos malabarismos con la política lingüística, el pacto educativo, el reparto territorial de las migajas públicas disponibles, intervendrán alguna caja de ahorros más y seguiremos haciendo periodismo de fútbol, corazón y búsqueda de culpables entre nosotros.

En realidad, es a nosotros a quienes nos han tomado la medida hace mucho tiempo. Y así nos va.

2 comentarios:

  1. ¡¡Bravo!!...me quito el sombrero, se puede hablar más alto pero no más claro.
    Un saludo.

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  2. qué agradable leer esto!!!! al menos , no me siento como un naúfrago en un isla desierta!!! enhorabuena por el blog (soy Mar, una amiga de Marta) un saludo

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