sábado, 1 de mayo de 2010

Sobre perros, niños y educación

En breve va a entrar un perro en casa. Y por pura deformación profesional llevo semanas leyendo y leyendo sobre el tema. Por ejemplo, las discusiones que existen sobre los métodos de César Millán, el "encantador de perros" que triunfa en la tele y que ahora tendrá una versión española. Es llamativo como, salvando las distancias (que por cierto no son enormes precisamente), la controversia general es idéntica a la que se produce en la educación de los humanos: castigo y premio, disciplina y motivación positiva, autoridad y empatía, incluso (manda narices en el caso de los perros) "conocimientos" y emociones. Después de tanta teoría, vendrá la práctica. Vaya usted a saber cómo saldrá mi perro, cómo seré yo como propietario de perro y cómo será el ambiente y las circunstancias en las que se desarrollará su vida.

De lo que libra la educación perruna es del consenso. Y de las leyes generales, las reformas y hasta de la política lingüística. Algo es algo. No, no estoy trivializando, al menos no más de lo imprescindible. Las ideas que se encuentran en Internet sobre los perros muestran un estado de opinión general en esta sociedad del bienestar occidental y desarrollada tan políticamente correcta, tan buenista, tan empática, tan adoradora del objeto de amor que sólo se puede entender como un ejercicio de hedonismo egocéntrico. Igualito que el que sentimos los padres actuales cuando defendemos a nuestros vástagos ante el profesor, el árbitro e incluso los otros niños. El placer orgulloso de que el nene salte con sus zapatones encima del sofá de cuero blanco, que ya se cambiará, será por dinero, lo importante es complacer al animalito y no traumatizarlo porque así nos complacemos nosotros. De modo que me estoy encontrando con que el obvio placer de tener un perro y el obvio placer de tener un hijo (ya sé, también trabajo y responsabilidades, sí) derivan en actitudes similares ante la educación.

Si los perros o los hijos son de otros, incluso si hablamos en términos generales sobre la educación, la mayoría de las personas somos críticas, pedimos mano dura, esfuerzo, disciplina y hasta "dominancia" a lo César Millán. Si son nuestros, los hemos tenido tarde y en situación de cierto acomodo económico, pensamos diferente.

Ahora añada que cada vez hay menos niños y más perros. Si esto no es un suicidio social en términos cuantitativos y cualitativos sobre nuestro futuro... ah, no, es un nuevo paradigma educativo.

1 comentario:

  1. Sin duda, uno de los retos más importantes de una sociedad es la educación integral de sus ciudadanos.
    Estoy totalmente de acuerdo con el espíritu de la LOE, pero las leyes no hacen la práctica docente, que considero anclada en el pasado.
    Pienso que la asignatura pendiente en educación es una verdadera revolución del sistema, no podemos educar a generaciones del siglo XXI, con recetas del siglo XIX.
    Ahora con la introducción de las nuevas tecnologías en las aulas, sería un momento fantástico para replantearnos los profesionales nuestra práctica docente, porque no nos podemos permitir el lujo de tan elevado fracaso escolar.

    No sé si viene muy a cuento este comentario, pero fue lo que pensé al leer su entrada.

    Un saludo.

    ResponderEliminar

Mi Twitter

    follow me on Twitter