Pero forofismos al margen, el hecho, quizá puntual, de que Apple haya superado a Microsoft en valor bursátil podría compararse a cuando Microsoft superó a General Motors. No tanto porque implique el mismo cambio entre la "industria de átomos" y la "industria de bits", como decía Negroponte, sino porque confirma que la nueva economía juega con el valor de marca tanto como con la I+D y el diseño industrial. Justo ahora, con el iPad, que mañana comienza a comercializarse en España, se demuestra el fenómeno, aunque en realidad todo Apple, con sus múltiples fracasos y aciertos, es un ejemplo vivo. ¿Por qué Microsoft no? Porque no logra la misma satisfacción de sus clientes, sino una simple mayoría abrumadora de resignados, conformistas y conservadores con la opción "de todo el mundo".
Claro que es un espejismo. El líder es el líder, hasta que se desmorona, eso sí, como le ocurrió a IBM. Pero el valor de los intagibles, efímeros, voluptuosos, junto con el producto físico deseable y con el estilo de moda, cotizan al alza. Es toda una esperanza para los que, como Serrat, íbamos con los indios en vez de con Custer.
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