jueves, 3 de junio de 2010

Vanidades, ex poderosos y la red

Con los años, uno va conociendo cada vez más ex. No me refiero, que también, a los ex maridos o ex mujeres; sino a ex presidentes, ex empresarios, ex poderosos en general. Apenas importa si están podridos de dinero o si sólo tienen para mantener la dignidad: todos comparten la vanidad herida de la pérdida del cargo, la melancolía de su salida del puesto, el descenso de puntos en la cotización social, pero la íntima, no la del homenaje, por dios, quién quiere homenajes.

Son personajes muy interesantes. Por su biografía, su experiencia, su visión al acabar el ciclo, su reencuentro con el mundo exterior a su campana de cristal y su dossier de prensa. Mantienen muchos contactos. En realidad casi todos conservan un enorme potencial para emprender proyectos, para consolidarlos... pero ninguno les parece suficiente o ya no se ven con ganas.

Hay ahora toda una generación de ex que además se encuentran con la insolencia de Internet, que les tutea o les ignora, y les entra en casa por la puerta de atrás, cuando ellos, casi en un momento inconfesable, se googlean o buscan una cuestión relacionada con su currículo.

Estaba estos días volviendo a ver por enésima vez Ciudadano Kane y me imaginé a la cantidad de pequeños y no tan pequeños Kane que he conocido sufriendo ante el ordenador como Hearst ante la película de Welles. Y eso que ellos no entran en Facebook.

2 comentarios:

  1. Por edad, lógicamente, no conozco a tantos ex como tú -no te estoy llamando nada, eh? Es la constatación de un hecho :P-, pero ya he tenido tiempo de conocer a los suficientes -que se suben y se bajan de sillones- como para darme cuenta de que no hay demasiada consciencia de que suele ser una situación excepcional que tiene una duración determinada, que no es para siempre.

    Los que suben se olvidan del tiempo que no estuvieron subidos y ni se les pasa por la mente que un día tendrán que bajarse. Y los que bajan no acaban de creerse que han perdido un "estado de gracia" que pensaban eterno, "porque yo lo valgo"... Caer en eso es el gran error del que luego uno no se repone. ¿Qué te voy a contar de resiliencia que tú no sepas? :P

    Si tuviesen más presente la humildad y el "morituri te salutant" que planea siempre sobre sus cargos menos chascos se llevarían...

    Otro gran error es que persona y cargo se fundan, porque cuando deja de tenerse el cargo, ¿dónde queda la persona?

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  2. En 24 horas he estado con un ex alto directivo y con una ex persona con movilidad en las piernas (perdón por el humor negro). El parapléjico tenía menos victimismo en su expresión. El directivo, por cierto, forrado; el parapléjico todavía sin saber qué hacer con su futuro. Algunos llevan la infelicidad de serie por mucho que les sonría la vida y otros tienen el alma tan cachas que están por encima de su propio cuerpo. Estos son los imprescindibles.

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