sábado, 12 de junio de 2010

Prestar dinero a Botín o al Tesoro Público

Disculpen mi ignorancia por mezclar churras con merinas y el atrevimiento de comparar dos cosas muy aburridas: los bonos del Tesoro y un depósito del Santander. Un rollo financiero, vamos. Pero no entiendo por qué el Tesoro coloca cuatro mil millones de euros al 3,39% de interés y es fantástico, cuando el Santander consigue no cuatro, sino treinta mil millones con su "Depósito ganador" y casi 90.000 nuevos clientes, eso sí, con un interés de hasta un 4 por ciento.

Voy por partes. A España le resulta difícil colocar su deuda (aunque no tanto viendo lo ocurrido esta semana) porque es menos segura que la alemana, porque carecemos de credibilidad, porque somos uno de los PIGS, etc, etc. Y en esto llega una entidad privada, grande pero no tanto como el Estado español, digo yo, y en unos meses logra que 191.000 personas le den una media de más de 150 mil euros por barba. Eso significa que, o bien el Santander tiene mejor imagen que España, o bien que Botín tiene más credibilidad que Zapatero.

Se critica, quizá con razón (no digo yo que no), que el Tesoro tenga que pagar un 3,39, un punto y pico más que los alemanes. Sin embargo, nadie duda de la solvencia del Santander para pagar un 4%. ¿Guarda Botín algún secreto para conseguir mejores rentabilidades que el Estado?

Y es que hay otra cara de la moneda. Los que le entregan el dinero a Botín esperan una rentabilidad sin importar cómo la obtendrá: si jugando al mentiroso otra vez, como con las subprime, o si alguien hará alguna vez una inversión en la creación de riqueza real, de empresas, de productos, de valor. Esas 191.000 personas que poseen 30.000 millones de euros deberían ser el motor financiero de algo concreto, no sé, una enorme vaca que diera leche, un científico genial que curara el cáncer, 30 empresas de mil millones de capital creando puestos de trabajo... pero lo más probable es que todo se hunda en los procelosos mares de los futuros, derivados o fondos de cobertura (que grandes palabras dignas de los mejores literatos) hasta que alguien vuelva a levantar el cubilete de los dados y no se crea la última mentira.

Si esos 30.000 millones se le prestaran al Tesoro Público es posible que el Estado hiciera... ah, que no, que tampoco comprarían una vaca lechera, ni siquiera la criarían para un futuro (esto de la Educación no es rentable a corto plazo). En realidad no sabrían ni en qué invertir, sólo pagarían facturas.

Y ése es el problema. Que ya nadie quiere investir en industria, en empresas, mejor le damos el dinero a Botín para que nos lo coloque en un producto financiero. Y para qué engañarnos, hablando de estas cosas entre Botín y Zapatero no hay color.

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