lunes, 19 de abril de 2010

La estafa de "Bolonia"

Si yo fuera estudiante universitario, también protestaría por la llamada reforma de Bolonia. Pero no por planteamientos antisistema globales, ni por el riesgo de mercantilización, ni por los precios de los postgrados, sino porque porque a cambio del dinero de mi matrícula y de los impuestos de todo el mundo donde antes recibía 25 horas de clase semanales ahora recibiré sólo 15. Así de simple.

Si yo fuera padre de estudiante universitario, también protestaría. Pero no sólo porque tenga la sensación de que mi hijo siga en el colegio y no madure, ni porque los botellones se celebren en los campus, ni porque se estén prolongando las diplomaturas de tres años a grados de cuatro, o los masters se conviertan en algo "inevitable", sino porque de los casi once meses que dura un curso y que por tanto hay que pagar en términos de alquileres, residencias o colegios mayores, si se concentrasen las horas de clase en jornadas de trabajo "normales", ya no digo de ocho horas, sino sólo de seis, mi hijo sólo tendría que estar, no once meses, sino sólo cuatro meses en la universidad, 16 semanitas de 30 horas de clase. El resto es "trabajo individual".

Pero como no soy ni una cosa ni la otra, sino profesor universitario me pondría en huelga porque, aunque poco, resulta que ese descenso en las horas de clase del alumno se convierte en un incremento de la jornada laboral, especialmente obligaciones administrativas y, oh milagro, también de horas docentes.

Así que estamos ante una "estafa" económica a los estudiantes, a los padres y a los profesores. ¿Quién es entonces el gran beneficiado? Además, claro, de todos los que sacan partido puntual con el mismo hecho de reformar (cursos, cargos, dietas, publicaciones, evaluadores, auditores, consultores...) ¿Las empresas? Venga ya, a las empresas les importan un comino estas cosas, quieren titulados que les sirvan y punto. ¿La sociedad? Puede, si admitimos que la sociedad es todo y nada a la vez, algo genérico e indefinido, como la calidad, y tantas palabras terminadas en "-ad"; aunque desde luego el avance del conocimiento no se producirá precisamente por multiplicar el papeleo. ¿El Estado o la Administración? Quizá si creemos que el reconocimiento de los títulos universitarios entre los distintos países firmantes del acuerdo será, en la práctica, auténtico, con atribuciones profesionales incluidas, y eso es mucho creer; si no, al tiempo.

Reforma a coste cero, dicen. Pero es mentira. Bolonia sale cara, y más que saldría si la mitad de las cosas no se quedaran, como quedarán, en agua de borrajas. Por ejemplo, reformar edificios, reconvertir profesores y titulaciones obsoletas, adquirir material para prácticas.

Así que ya no sé por qué se hace, como no sé para qué sirvió la LRU o la LOU, las dos últimas leyes universitarias salvo para multiplicar categorías docentes, asignaturas, carreras y hasta Universidades, congelar salarios y crear reinos de taifas tan extraordinariamente provincianos que abochorna a la misma etimología de la palabra Universidad.

3 comentarios:

  1. Y eso que no te has metido a criticar Bolonia en profundidad, que si no te da para tres artículos más...

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  2. Pues pagar lo mismo para recibir menos horas de clase, suena a estafa, ciertamente. Quizá si esas diez horas fueran de talleres o trabajos de grupo, sería más aprovechado. Dedicarlo a trabajo individual me parece innecesario porque la jornada laboral del estudiante ya le da bastante tiempo libre para trabajo individual. Y, de hecho, me parece bien que tenga tiempo libre. No me gustaría que se concentrara el curso académico en 4 meses para ahorrar dinero de residencias y colegios mayores o por otras razones prácticas. Si hay un momento de la vida en que uno puede dedicarse a perder tiempo es en la universidad. Y perder tiempo, tal y como están las cosas, es revolucionario hoy. En el ocio y el aburrimiento también surge la creatividad, la socialización y el hastío. Tres motores de la vida. Gracias por el post.

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  3. Lo malo es que en las horas de clase ya están incluidos los trabajos de grupo, en realidad una materia de 6 créditos sólo tendrá 48 horas de clase dividas en 24 expositivas, 16 prácticas y 8 de grupos tutoriales.

    Eso sí, estoy de acuerdo con lo del tiempo libre, aunque a algunos padres les sale innecesariamente caro. Y es que tienes toda la razón: el tiempo libre es revolucionario pero también un lujo que hay que poder permitirse.

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