lunes, 7 de marzo de 2011

Presidente, se me ha ocurrido que...

Soy un ignorante. No sé por qué si excedo el límite de velocidad en 30 kilómetros por hora me multan con 100 euros y si como pipas en la calle o paseo con el perro por la playa me multan con 300 e incluso con 1.125. Ambas noticias son de hace un año, pero no creo que haya habido ninguna "revolución" normativa que haya transformado el panorama. Hoy ha empezado la limitación de velocidad en autopistas y autovías a 110 km/h. Cuando la gente poco capacitada se le entrega el poder sobre los demás ocurren cosas como estas. En realidad mucho más graves, aunque al parecer estas se entienden mejor.

No sé si dar ideas, pero por ignorante soy de lo más idóneo para tomar serias decisiones que afecten al prójimo, así que, señor presidente, escuche lo que se me ha ocurrido:

Se podrían poner límites al consumo eléctrico, además aquí se puede atemorizar de dos formas: multando a quien se exceda de la barrera arbitraria que se le ocurra al ministro o directamente cortando la luz al infractor (prefiere la primera, pillín, lo sé, que luego hay que cobrar en un consejillo).

Algo semejante se podría hacer con el consumo de agua, que a veces andamos más escasos que de petróleo y además se podrían seguir retrasando las obras de mantenimiento de la red.

En lo tiempos que corren, qué menos que limitar el tráfico de datos. Todo el que vaya demasiado rápido por la red, suba o descargue demasiados gigas, debe ser susceptible de multa "sinde" o intervención policial. Además, seguro que algo desgastan los cables e incluso el aire si la conexión es inalámbrica.

A los controladores aéreos habrá que animarles (eso lo sabemos hacer como nadie) a declarar una huelga salvaje indefinida, que lo que se ahorra en queroseno con los aviones en tierra resulta que es una barbaridad.

Hablando de petróleo, se impone una limitación en todos los productos derivados (sí, presidente, si un día leyera la Wikipedia, se frotaría las manos). Como cuando lo de las corbatas del ministro. No era por el aire acondicionado, sino por toda la cantidad de tejidos derivados de petróleo que leyó un día en un artículo. Vale, no me pasaré, que a esa línea del texto no llegó  (la culpa es de Internet, que nos ha reducido la atención). Pero a la de los plásticos sí, hombre. Imagínese, presidente, todo lo que podemos meternos en la vida de los ciudadanos si ponemos límites al uso de plásticos (no a su fabricación, claro, eso no, que a ver si nos vamos a pasar, que no encontramos empleo).

Quien dice petróleo, dice gas. Calefacción, agua caliente... ¡y cocinas! Alguna penalización habrá que introducir en lo hogares, no se vayan a creer estos votantes que pueden hacer lo que les da la gana por el simple hecho de estar en su casa. Hay que comer más cosas frías, el que coma demasiados fritos o cocidos, además de colesterol, tendrá el resuello del gobierno en su cogote. Que hay que ser responsable, que la crisis nos exige a todos.

Se puede seguir. Sólo es cuestión de coger carrerilla. Si además, presidente, usted no se va a volver a presentar. Es la gran oportunidad para cambiar este país. El momento de hacer las reformas serias aunque sean impopulares.

Y esto lo ordenamos así. Con carácter, leñe. Porque somos mandatarios y mandamos. Tanta reflexión y tanto estudio paqué, hombre. Por cierto, que se me ha ocurrido también  que....

2 comentarios:

  1. A tus propuestas añado la gratuidad del transporte público. Por sumar, vamos. Saludos.

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  2. Leyendo esta entrada, recordé una frase relativa a la Educación en nuestro país (sistema educativo), que escuché a Ramón Flecha en una conferencia hace unos días, lamentablemente podemos extrapolarla a otros ámbitos...¿a todos?

    Decía: "Somos un pais de ocurrencias, no de evidencias....".

    Pues eso...

    Un saludo.

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