jueves, 17 de marzo de 2011

La Universidad que tenemos y la que queremos

A los periódicos españoles les ha dado por hablar de la Universidad. Varias elecciones a rector casi simultáneas, con el morbillo, al parecer inevitable, del color partidista, las primeras quejas del sistema Bolonia, runrún sindical, exceso de títulos con pocos alumnos, problemas de financiación para gastos corrientes, decretos decepcionantes como el  estatuto del estudiante o de doctorado, oscurantismo y sospechas en las llamadas "agencias de calidad" que deciden sobre le futuro laboral de los profesores, controversias territoriales con los llamados "campus de excelencia", rebajas en las partidas de investigación... los problemas se amontonan. Nadie está contento.

No quiero entrar demasiado hondo en los porqués, pero seguramente la universidad que queremos no es la universidad que tenemos. Y esta es la sensación de los profesores, los investigadores, los estudiantes, los padres, las empresas... y los medios de comunicación.

Las relaciones de los medios con la Universidad siempre han sido peculiares, más aún desde la existencia de los estudios de periodismo. Los "cucharas" desprecian a los titulados, los titulados desprecian su formación, los directivos quieren ganar pasta montando sus propios másters y desprecian los de los demás, las audiencias desprecian a los periodistas poco preparados... y el que está preparado responde a la inspiración de los dioses, es autodidacta y desprecia la formación reglada pero le gustaría dar y de vez en cuando da un peaso de clase magistral digna del más tradicional y teórico de los catedráticos. Vamos, que sobra desprecio. También desconocimiento.

Y el desconocimiento se extiende a las informaciones sobre la propia Universidad aunque se juegue a elaborar rankings de calidad, competitividad, eficiencia incluso preguntando a los propios universitarios. Sin ir más lejos, ayer recibí por parte de un diario un cuestionario que al parecer han enviado a 3.000 profesores. Nunca los contesto porque no sólo me enfado al leer las preguntas sino que entiendo que respondiendo ayudo a la confusión. Pero con el blog me permite mi personal pataleta, así que relleno en público las preguntas periodísticas para quien puedan interesar. Ahí van:


1.- ¿Podría señalar, por orden y a su entender, cuáles son las cinco universidades donde mejor se imparte la titulación de la que usted es profesor, excluyendo la suya? Le agradeceríamos nos indicara el porqué de sus respuestas y un rasgo destacado de cada centro que mencione.

Respuesta: Pues no, no podría señalar ninguna. Los motivos son varios: no las conozco, no hay dos planes de estudio iguales y por lo menos tendría que asistir a las clases de cinco universidades. Puedo tirarme a la piscina y hablar por hablar, incluso por imagen de marca (ya sabe, Harvard es Harvard, dicen, ¿no?) Siento comunicarles que en realidad ni siquiera puedo hablar con demasiada precisión de mi propia titulación, suponiendo que imparta sólo en una (yo he llegado a impartir en cuatro de forma simultánea y no soy un caso raro), no voy a las clases de mis colegas, ni a sus aulas prácticas, ni a sus tutorías. Aunque si quieren también puedo hablar de oídas.

2.- Si tuviera la posibilidad de elegir el centro universitario donde impartir docencia, ¿cuál elegiría?

R: Realmente se trata de un posibilidad tan remota que difícilmente se puede responder en serio. Además no hay diferencias salariales, ni posibilidades de mejora en la carrera profesional por centro. Deduzco que la pregunta se refiere más que al centro (Facultad o Escuela) a la Universidad, para así poder titular que la Autónoma es mejor que la Politécnica o a la inversa. Pero ocurre casi lo mismo. Curiosamente, las diferencias residen en cuestiones geográficas o administrativas. En España yo elegiría una Universidad radicada en una comunidad autónoma donde se paga más porque sí, porque el trabajo es idéntico. En Europa, escogería prácticamente cualquier otro país que no sea España por los mismos motivos. En Alemania, por ejemplo, cobraría casi el triple y tendría un tercio de los alumnos.

3.- La investigación es uno de los factores que determina la calidad de una universidad. ¿Podría comentarnos los puntos de investigación en que destaca su centro y el reconocimiento que éstos tienen tanto a nivel nacional como internacional?

R: Los centros no tienen investigación, sólo se encargan de la docencia y de la administración. Son los Departamentos o los Institutos quienes teóricamente podrían "destacar". En realidad son los equipos de personas quienes lo hacen, con frecuencia pertenecientes incluso a varias Universidades. Algunos equipos son relativamente estables, pero otros cambian constantemente alrededor de un determinado "jefe".

4.- ¿Cree usted que los alumnos de su titulación concluyen sus estudios superiores con la preparación adecuada para responder eficientemente a las demandas del mercado laboral?

R: Viendo la tasa de paro, parece que las demandas del mercado laboral son escasas. Si además hablamos de respuesta eficiente.... habría que suponer que la Universidad puede adaptarse a las crisis de cada empresa cada año, cambiando planes de estudio, programas e incluso profesores como si se tratase de los cursillos del Inem. En todo caso, creo que es la Formación Profesional la que debe responder a esa demanda. Algunas carreras son más profesionalizantes que otras. Claro que siempre podemos cerrar todas las carreras de Filosofía, por ejemplo, porque el mercado laboral no necesita filósofos. Qué cansino es este tema, por cierto.

5.- Por último, ¿qué tres rasgos destacaría de la Universidad en la que usted está impartiendo su titulación?

R: Esta es la pregunta que más me gusta. ¿Puedo opinar sobre el equipo de gobierno que ocupa el rectorado, sobre el sistema universitario autonómico al que pertenece e incluso sobre la Universidad española? Sí, ya sé que quieren nuestra opinión sobre "la marca" de la Universidad, con el morbo de su nombre territorial o comercial para así ordenar el ranking. Lo cierto es que en esencia todas las universidades españolas son iguales, no pueden diferenciarse demasiado por definición legal, pueden aparentarlo pero es un espejismo. La carrera de los profesores universitarios depende más de las áreas de conocimiento, comisiones evaluadoras y de las denominadas agencias de calidad que de las universidades. Por no haber no hay ni conciencia laboral, ni sensación de plantilla, ni de pertenecer a la misma "empresa" u "organización". El sistema español sigue basado en la "capilla", nada que ver con el anglosajón del que copiamos este tipo de reportajes e informes. Y ese es el ranking que hay que publicar, el de las "capillas". Aunque por favor, que no sea basándose en artículos o papers que nadie lee, ni en congresos que a nadie importan, ni a proyectos de investigación que sólo sirven para escribir más papers o más comunicaciones a congresos.

El reportaje saldrá. La Universidad X estará a varios puestos de la Universidad Y. Y la universidad española estará en el puesto tropecientos mil del ranking mundial. Pero seguiremos sin decir qué universidad queremos y podemos tener. Ni siquiera en los medios de comunicación. Por desprecio. Y por desconocimiento.

1 comentario:

  1. Me he pasado todo el día viendo rankings de universidades para situar la que te comenté hoy y no llegué a ninguna conclusión. Veo que coincidimos en el tema del día. Me consuela saber que no soy la única en pensar eso.

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