jueves, 31 de marzo de 2011

La nueva FP y otras propuestas

Cada vez me gusta más la idea de un amigo sobre la necesidad de elevar la edad de acceso a la universidad. Como profesor de enseñanzas medias, me aseguraba que era un disparate pretender una educación obligatoria hasta los 18 pero al mismo tiempo le parecía un desperdicio sentar a estudiantes de esa edad en un aula magna. El problema es que los niños crecen muy rápido, pero la adolescencia se ha alargado como mínimo hasta los 20 años o más. De modo que su propuesta consiste en ampliar hasta los catorce la primaria y fundir entre los 14 y los 20 años la secundaria, el bachillerato y formación profesional con un título (mixto) cada dos años. La formación universitaria se podría cursar entre los 20 y los 26, con otros tres niveles o ciclos, cada uno también con su propia titulación.

Lo sé. Otra propuesta más. Quizá tan válida como cualquier otra, con el inconveniente de la homologación con Europa. Pero piensen en algunas ventajas:

-Una de las grandes preocupaciones actuales es la "empleabilidad", la capacitación laboral. Con este esquema ya habría un primer nivel de preparación algo orientada al trabajo junto con una cierta cultura general a los 16 años. A los 18, más orientada aún. A los 20 estarían perfectamente preparados para trabajar en la práctica totalidad de los primeros empleos que puede ofrecer el mercado de trabajo o tendrían dos años más de madurez y práctica para matricularse en un grado universitario.

-Los adolescentes entrarían en contacto mucho antes con las competencias, con las habilidades, con la "realidad" y se enfrentarían a una carrera superior con mucho más criterio tanto para especializar su futuro profesional como para simplemente crecer como seres humanos. Nadie podría llegar a la Universidad sin conocer un oficio y nadie debería salir de ella sin la madurez de haber entendido los conceptos esenciales y profundos de su profesión o de su sociedad.

Seguramente la idea me gusta por mi propia carrera personal y por mi actual empleo de profesor de comunicación. En mi caso, si yo hubiera podido diseñar mis propios estudios, me gustaría haber cursado un bachillerato mezclado con una FP que tuviesen que ver con la comunicación en general. No es tan difícil: bastaría con tomar el actual bachillerato de Artes (ése que casi nadie ofrece), quizá con una pizca de tecnología, y un ciclo medio de Imagen o de Artes gráficas. Después, un ciclo superior de Imagen, Comunicación, Producción o Realización. Con 20 años me pondría a estudiar Periodismo, Publicidad o Comunicación Audiovisual. Y cada dos años alcanzaría un nivel académico nuevo: graduado, máster y doctorado. A los 26 empezaría a hacer la tesis si mi carrera se dirigiera hacia la propia Universidad.

La nueva FP, la que se publica en el BOE del pasado día 12 de marzo, contempla el reconocimiento de créditos universitarios y el acceso a los nuevos grados. Deja un amplio margen a las Universidades: entre 30 y 120 créditos (en realidad, entre 60 y 120). No está nada mal. Lo malo es que los graduados en FP se perderán los créditos de las materias básicas, teorías introductorias, etc y se van a encontrar otra vez con los contenidos más prácticos, los que se supone que ellos dominan más. En definitiva, el sistema se tiene que perfeccionar. Pero no se va por mal camino.

Sin embargo, podemos caer en el habitual péndulo español: ¿la FP superior es lo mismo que los dos primeros años de Universidad? Pues seguramente no, ni se trata de penalizar ahora a quien haya escogido bachillerato. En realidad, el gran pecado está en la división entre FP y bachillerato además de pretender convertir la Universidad en una Universidad Laboral.

Hacer sistemas de primera y de segunda división es una estupidez. Ya se encarga la vida de poner a cada uno en su sitio.

4 comentarios:

  1. La verdad, estoy bastante de acuerdo. Durante la carrera me he encontrado con gente que ha llegado a decir que en 3 años no había aprendido nada e incluso gente que tras obtener el título, realmente no sabe nada, por que no sabe como aplicar toda esa teoría a su vida laboral.
    Una reforma no estaría nada mal..

    Raquel Pombar

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  2. Bueno. Creo que propones una especie de batiburrillo que nos lleva a los 26 años. ¿No se trata más bien de retener a los jóvenes fuera del mercado laboral cada vez más tiempo? Por lo demás, hay jóvenes que tiene claro lo que quieren estudiar y no buscan mezclas.

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  3. Si se le llama batiburrillo a incorporar la formación profesional al bachillerato o viceversa, sí. Pero serían 6 años con un título a los 16, pongamos de aprendiz, otro a los 18, pongamos te técnico y otro a los 20 de graduado laboral. Ya en la Universidad, a los 22 se podría ser igual que ahora graduado universitario; a los 24, máster; y a los 26 doctorado. Con la tesis serían doctores. En otras palabras, no se retiene más tiempo a los jóvenes sino que se les capacita laboralmente desde el principio.

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  4. Totalmente de acuerdo. Yo optaría por la misma subdivisión.
    Con 28 años sólo pido obtener una formación que me permita trabajar de lo que he estudiado, poder decir que sé hacer algo y que sea verdad.
    Salir al mercado laboral hoy en día supone reaprender, eso no es malo, pero no es lo que se nos "vendió" en su momento.

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