martes, 11 de enero de 2011

La obsolescencia programada del periodismo

Perdón por la trivialidad, pero la vuelta al cole después de las vacaciones de Navidades se la han tomado en serio ETA, el presidente del Gobierno dando entrevistas, las bolsas y el mercado de deuda, los locos asesinos al uso estadounidense (los de Bagdad y compañía no, esos tienen otro calendario), un día de estos nos acordaremos del estado de alarma y aplaudiremos encantados las nuevas tabletas digitales que tanto nos van a cambiar la vida. No sé si 2010 fue un año perdido, pero habría que hacer un esfuerzo para salvar 2011. Lo malo es que la "rutina" informativa sigue apalancada en sus propias inercias, como empeñada en el suicidio profesional, dando cancha a la incompetencia de una ministra bisoña animando a denunciar anónimamente a quien infrinja la ley antitabaco, desdibujando la toma de control financiero de China de los mercados europeos, haciendo brillar el balón de oro de las narices frente a la sucesión en Inditex (qué interesante, por cierto, leer los comentarios de los internautas sobre la compañía), contribuyendo en fin a esa ilustrativa parábola que representa la sustitución de CNN+ por 24 horas de Gran Hermano.

Ayer veía o un buen documental sobre la obsolescencia programada, una de esas cuestiones que cuando daba clases de marketing sorprendía año tras año a los alumnos que al final el sorprendido era yo. Además de la idea principal, que la sociedad de consumo fabrica intencionadamente productos que no duren, el documental hablaba entre otras cosas de la basura electrónica que recibe Ghana. Llega un momento en que recordar la basura, y los negocios que se mueven a su alrededor, ha dejado de ser antisistema (en el sentido más peyorativo y marginal del concepto) y se empieza a filtrar con relativa normalidad entre determinados contenidos, pero no está ni mucho menos en la agenda informativa en la que brilla Messi, ETA o el tabaco.

Y es que los profesionales de la agenda ya están en todas partes, para que luego digan que las facultades de Ciencias de la Información no sirven de nada.

Pues en estos tiempos donde se vende la reforma de las pensiones como algo que sólo entrará en vigor dentro de 25 años mientras nos muestran el asalto de los grandes almacenes el primer día de rebajas o que todo el mundo se pone de acuerdo para sacar AppStores como la gran esperanza para la información de calidad, alguien debería conseguir meter en la agenda informativa qué diablos hay que hacer en 2011 para que las cosas empiecen a mejorar, para que se cree empleo, riqueza, valor. No sé si vendrá de la mano de la sostenibilidad (a pesar de Zapatero, sí) pero desde luego no vendrá de los temas que seguimos considerando dignos de primera página en los informativos. Tengo para mí que la obsolescencia programada está instalada en el periodismo de manera tan intencionada como en las bombillas o en las afeitadoras Gillette. Y tiene forma de fotografía de futbolista, encorbatados haciendo declaraciones e incluso, perdonen, insisto, la trivialidad, encapuchaditos prometiendo treguas. Al cuerno con esa agenda.

3 comentarios:

  1. Creo que para empezar a cambiar esa agenda de la que hablas habría que empezar por:
    a) saber lo que se quiere
    b) pedir opiniones e ideas
    c) escucharlas
    d) valorarlas
    e) tener el valor poner en práctica las que sean útiles, aunque sean ajenas.

    El problema, me temo, es que la confusión subyacente en a) impide el desarrollo del resto, para lo que también es necesario empatía y humildad.
    Saludos

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  2. Vaya, Teoría de la Comunicación aplicada...

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  3. Me conformaría con el intento de diferenciarse en las primeras páginas en un porcentaje pequeño aunque sustancial. Admito que coincidamos más o menos en la noticia del día, no voy a ser utópico, pero que puedan aparecer sensibilidades ajenas a la agenda es una cuestión de calidad. En otros países ocurre algo más que en España, es como si los medios tuvieran más "personalidad", aunque tampoco es para echar cohetes.

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