sábado, 29 de agosto de 2009

Escribir textos ocasionales

Cuando uno lee mucho, bueno mucho, bastante, pronto empieza a sentir que está todo escrito, incluso los propios pensamientos. Por eso a veces echo de menos lo relativamente fácil que es escribir en una redacción, porque trabajando en ella se está siendo privilegiado e inmediato testigo de los hechos concretos sobre los que muy pocos han emitido una opinión todavía. Fácil hasta cierto punto. El periodista que simplemente pretende aportar puntos de vista, no el que tiene vocación literaria, realiza una labor que muchos desprecian por apresurada, dispersa, simple pero que resulta enriquecedora para un lector que quiera formar su propia opinión, ya sea similar, contraria o al margen.

Si uno le dedica algo de tiempo, estar al loro en Internet resulta semejante si se escribe sobre lo que está ocurriendo en ese momento. Pero si te retrasas un poco, y hablo de unas horas, la opinión urgente se escribe a tal velocidad que no es que esté todo escrito, es que está escrito varias veces. Y Google te lo pone en evidencia al instante. Ya no digo nada sobre temas que no sean de actualidad candente, mínimamente intemporales. Entonces te paralizas porque te das cuenta que hay dos millones de referencias, al menos cien magníficas y tú no lo explicarías mejor.

Por eso admiro cada vez más a quien me sorprende con su texto, casi tanto como me sorprendo cuando alguien me elogia algo escrito por mí. Y digo todo esto porque cada vez admiro más y me siguen sorprendiendo los Textos ocasionales de Ramón Gil. Porque juega en los límites de la experimentación lírica y narrativa. Porque se pelea con las estructuras de las historias y les vence. Porque prueba y casi siempre acierta en sus experimentos de seducción. Es, si me lo permiten, un cabrón con pintas lanzando palabras como misiles contra los puntos débiles de la racionalidad descarnada hasta lograr derribarla sin estridencias. Y en la intimidad de la lectura, con las defensas ablandadas por este hábil canalla, piensas no sólo que te gusta lo que acabas de leer en "un simple" blog, sino que, además, nunca lo habías leído antes.

Nada menos.

1 comentario:

  1. Como seguidora de "Textos ocasionales", decir que me han entusiasmado sus palabras, con las que estoy totalmente de acuerdo.

    Aprovecho para felicitarle por su espléndido blog (al que llegué desde el de Ramón Gil ), y agradecerle su contestación a mi comentario de 27 de julio...también "confio en que sigamos avanzando".

    Un saludo

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