lunes, 13 de abril de 2015

Ahora vuelvo

No es una disculpa, ni quiero hacer demasiada literatura de una cuestión personal. Pero hace dos años me dieron el alta tras una lesión medular provocada por un accidente de bicicleta. Sí, este blog ya había ido perdiendo actividad víctima del iPad, con el que es más fácil leer que escribir, que sustituyó en gran medida el portátil al que he estado pegado (en sus distintas versiones) desde hace 25 años. Al margen de ese detalle técnico, después del accidente me negué a redactar nada que no fuera un texto universitario, donde los fantasmas personales quedan guardados bajo siete llaves. Admito que lo echo de menos. El ejercicio diario de teclear sobre actualidad, sobre comunicación, sobre cualquier cosa que uno barrunte desviado por la mentalidad de periodista en la reserva es una gimnasia adictiva. Y si una sola persona lo lee ya es el paraíso.

Hoy vuelvo a escribir. Después de una entrada publicada hace más de dos años y medio sobre la maldad. Una entrada que durante este tiempo no ha dejado de estar de actualidad periódicamente. Por el copiloto de Lufthansa, por los decapitadores o por tantos otros malvados de ejércitos regulares o de hogares machistas. Qué más da. La maldad siempre devora nuestro desayuno a poco que abramos un diario.

Pero no vuelvo a escribir para repetir un mensaje. Más bien al contrario. Tras mi accidente estuve unos días tetrapléjico. Durante unas semanas viví la experiencia de la Unidad de Lesionados Medulares. Cuando a los cinco meses me reincorporé al trabajo me sentí agradecido, con cierto síndrome postraumático, con sentimiento culpa por haber tenido la suerte de recuperarme mientras mis compañeros de Unidad seguían en  sus sillas de ruedas. Como tantas otras personas que han vivido experiencias duras, volví a nacer, perdí el miedo a la muerte, tomé conciencia de mi vulnerabilidad, me enfado menos y me tomo todo menos en serio. Físicamente estoy casi como antes del accidente. Gracias a tanta gente. Y ayer monté en bicicleta.

No era la primera vez. De hecho me enfrenté a mis miedos a toda velocidad. En cuanto pude mantener el equilibrio, aunque el corazón me reventaba ante el peligro. Estaba orgulloso de ello. Pero ayer me monté tras unos meses de inactividad invernal casi casi como si no hubiera ocurrido nada. Me bajé de la bici encantado, había sido un paseo muy placentero. La noche me hizo la jugarreta.

Soñé que todo había sido un sueño. Perdónenme la vulgaridad. Lo diré de otra forma: soñé que todo lo ocurrido desde mi recuperación había sido un sueño. Y que yo seguía en mi "cama libro". Con la mandíbula colgando y respirando como un pez fuera del agua. Sin sentir nada de cuello para abajo. Me explicaban que seguía en el hospital y yo rompía a llorar.

Hoy el sol se filtraba con fuerza por la persiana de mi dormitorio. No había puesto el despertador. Abrí los ojos sobresaltado. No me atreví a mover nada más que los dedos de los pies. Como la primera vez que lo conseguí. Una pesadilla. No es para tanto. Pero la alegría ha sido tan brutal que puedo volver a la tecla. Hoy, qué tontería, un día importante. Íntimo. Venzo el pudor de usar una experiencia que han vivido millones de personas. Que seguramente siempre ha sido igual o muy parecida. O muchísimo peor, en realidad. Lo mío ha sido un simple pellizco de la vida. Ni siquiera una bofetada. No podía dejar la maldad como último mensaje. Soy el tipo más afortunado del mundo. Seguramente usted también, aunque a veces no lo crea. 

Pero basta de cuestiones personales. Esto parece un puñetero selfie. Con la cantidad de cosas interesantes que ocurren en el mundo. Sólo soy un simple periodista, no sé que hago hablando de mi mismo. Perdón. Y volvamos a darle a la tecla.

7 comentarios:

  1. Enhorabuena, Antonio, por tu recuperación y por la consciencia que te permite apreciar el privilegio de poder disfrutarla. Un abrazo

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  2. Algo muy digno de leer. Son palabras que podrían ayudar a muchos en situaciones similares, y nunca es malo expresar nuestros miedos, sino todo lo contrario, nos ayuda a superarlos,

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    1. Si esto puede ayudar a alguien me parece genial. Gracias Leticia.

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  3. Monica de Leon Sanjuan15 de abril de 2015, 11:40

    Este es mi primo! Un orgullo tenerte!

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  4. Es un placer volver a leerte de nuevo. Un abrazo!

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