jueves, 15 de septiembre de 2011

No son los mercados ni los bancos, son los directivos

Los únicos culpables de la situación económica mundial son los individuos, en concreto los directivos de las grandes entidades financieras. Claro que también los políticos que desregularon el sistema. Y también los especuladores, cualquier especulador, incluido yo, e incluso, si me lo permite, seguro que también es culpable usted (aunque es posible que me equivoque) a poco que haya vendido o comprado algo sacando o pensando en sacar una plusvalía  que fuera más allá de lo "razonable".

Sueldos, bonus, incentivos, retiros de lujo, aviones, privados, mansiones. El dinero lo tienen ellos, y lo siguen teniendo. No es el mercado, no es la banca. Son ellos. Los que apuestan y ganan siempre. Mientras no se desande el camino andado, mientras los gobiernos no se enfrenten a esos rentistas del sistema, mientras no se invadan los paraísos fiscales y mientras no se recupere todo el dinero que han ganado a espuertas no hay recorte del gasto público que valga. Siempre estaremos en sus manos. Banqueros y bancarios que se han autoconcedido préstamos a tipo cero para comprar y vender en tiempo record o para invertir a un cinco, un diez, un veinte o a un cincuenta por ciento. Consejeros delegados que se blindaron contratos sabiendo que iban a durar dos minutos en el cargo. Directores generales que se prejubilan con poco más de cincuenta años pero con el sueldo completo. Infladores de precios, recalificadores, comisionistas, revendedores y puñeteros expertos en derivados. Personas que timan legalmente porque los legisladores se han plegado a sus intereses. No son delincuentes. Sólo han relajado sus principios y alargado sus fines... mucho más de los límites morales. Totalmente humano. Y totalmente cobarde por parte de quien lo permite. Quizá nosotros.

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