Los únicos culpables de la situación económica mundial son los individuos, en concreto los directivos de las grandes entidades financieras. Claro que también los políticos que desregularon el sistema. Y también los especuladores, cualquier especulador, incluido yo, e incluso, si me lo permite, seguro que también es culpable usted (aunque es posible que me equivoque) a poco que haya vendido o comprado algo sacando o pensando en sacar una plusvalía que fuera más allá de lo "razonable".
Sueldos, bonus, incentivos, retiros de lujo, aviones, privados, mansiones. El dinero lo tienen ellos, y lo siguen teniendo. No es el mercado, no es la banca. Son ellos. Los que apuestan y ganan siempre. Mientras no se desande el camino andado, mientras los gobiernos no se enfrenten a esos rentistas del sistema, mientras no se invadan los paraísos fiscales y mientras no se recupere todo el dinero que han ganado a espuertas no hay recorte del gasto público que valga. Siempre estaremos en sus manos. Banqueros y bancarios que se han autoconcedido préstamos a tipo cero para comprar y vender en tiempo record o para invertir a un cinco, un diez, un veinte o a un cincuenta por ciento. Consejeros delegados que se blindaron contratos sabiendo que iban a durar dos minutos en el cargo. Directores generales que se prejubilan con poco más de cincuenta años pero con el sueldo completo. Infladores de precios, recalificadores, comisionistas, revendedores y puñeteros expertos en derivados. Personas que timan legalmente porque los legisladores se han plegado a sus intereses. No son delincuentes. Sólo han relajado sus principios y alargado sus fines... mucho más de los límites morales. Totalmente humano. Y totalmente cobarde por parte de quien lo permite. Quizá nosotros.
jueves, 15 de septiembre de 2011
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