Radón en el campus, dos años después

Ha pasado un tiempo y la Universidade da Coruña ha tomado medidas sobre la presencia de gas radón en el Campus de Elviña. Medidas políticas, sanitarias y científicas. Ha tranquilizado a muchos. A mí, también. Han sido dos años sin confiar demasiado en que se lo tomasen en serio desde el rectorado. Pero se han ventilado instalaciones, efectuado catas en el subsuelo, chequeos, reformas de obras... y por fin se ha comunicado. Cierto que no es el mejor ejemplo de comunicación de crisis. Aunque tampoco una muestra de que si se gestiona mal el coste sea demasiado alto. A pesar de 12 cánceres de distintos tipos. A pesar de estar afectado un centro educativo, siempre más sensible que otro tipo de escenarios. A pesar de que ha habido muertes. Al final, los seres humanos aceptamos lo razonable.

Cierto que cada vez que entro en el despacho abro la ventana. Pero asumo el riesgo como algo parecido al derivado de la contaminación, desplazarse por carretera, a estar vivo. Llámenle autoengaño. Llámenle resignación. Aceptación incluso de que exista incompetencia comunicativa de las personas que se enfrentan a problemas de este tipo y no sepan reaccionar con rapidez. Pero con fe, quizá ciega, de que poco a poco se hacen las cosas mejor. Es la Universidad. Todo lento. Generalmente para bien aunque, con frecuencia sea para mal.

Quizá siga el goteo de la información sobre el caso. Pues que haya nuevas malas noticias sobre enfermedades. Y acaso no todas las dudas se hayan despejado.  Pero, tras la anterior entrada de este blog, creo que era justo explicar que, en todo lo que aparenta, la gestión al final ha sido correcta.


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