miércoles, 29 de febrero de 2012

Lo que no queremos hacer por ideología o interés

Estamos creando un estado de opinión demoledor. En relativamente poco tiempo todo está patas arriba. El dinero lo tiene alguien pero no lo mueve: los bancos, las telefónicas, las petroleras y sus directivos (más que sus accionistas) se lo siguen llevando crudo. A los empresarios se les da más poder pero la mayoría están tan asfixiados financieramente que no los salva ni el despido libre; hay recortes pero no crecimiento, suben los impuestos y los despidos, bajan las prestaciones, el Estado se encoge, los indignados han vuelto a sus casas, miles de personas siguen acalorándose más por Ronaldo o Messi que por sus nóminas o se refugian en realities televisivos, otros pirados recurren a la violencia, a veces con uniformes a veces con capuchas. A un punto del conflicto social. O a la distancia que se quiera colocar por quien maneje los hilos.

Me preocupa sobre todo la desconexión mental de quien tiene responsabilidades. Políticas, ejecutivas en empresas y administración, en los "mercados". Personas que toman decisiones con escasa visión global, sin pensar demasiado sobre las consecuencias de sus actos, creyéndose muy machotes porque no piensan o con mentalidad de aprovecharse del río revuelto. Imagino que así empezaron guerras, bandas armadas, revueltas populares y revoluciones. No sé si estamos lejos o todavía hay margen para la tranquilidad. Pero ya nos han metido mucho miedo en el cuerpo. Y sólo es el principio.

Y sin embargo hay muchas cosas que no queremos hacer por ideología o por simple interés personal. No queremos reformar el Estado porque si eres nacionalista centrífugo quieres que le metan mano a las Diputaciones y si eres "españolista" te apetece que caigan autonomías o ayuntamientos. No queremos eliminar el Senado o reducir el número de parlamentarios, concejales, diputados... No hablamos de entrar en los consejos de administración, ni en la doble tributación de los impuestos especiales gravados por el IVA. No atacamos los precios del suelo ni los balances inflados de los bancos. Ni asumimos que la Universidad no está pensada para que accedan todos los jóvenes de un país o que participemos en operaciones militares internacionales. No queremos que exista investigación pública de calidad y al parecer preferimos que las multinacional farmacéuticas se forren con crecepelos o gripes A. Creemos que es lógico que existan colegios privados concertados que cobren mediante subterfugios tarifas privadas. Invadimos Libia pero no entramos en los ordenadores de los bancos de Gibraltar. Creemos que es posible una televisión pública sin anuncios pero la Justicia sigue sin digitalizarse. Permitimos que las gasolinas alcancen precios de robo pero nadie apuesta por el transporte público, ni siquiera por la bicicleta que, como todo el mundo sabe, es cosa de románticos, holandeses y orientales (ya las hay eléctricas, no pongan la excusa de las cuestas). Aceptamos tarifas planas de 30 euros al mes porque incluyen datos (guau) pero Telefónica no era un servicio público. Eso sí, si te pones enfermo cobras menos o las obras sociales de las cajas de ahorro se van al cuerno porque las cajas eran fincas privadas (que lo eran), así que ya veremos lo que ocurre con asilos, centros de día... La retahíla es eterna, constructoras, consultoras, dinero negro, las cosas funcionan así, chico... Ausencia de valores, exceso de dogma o simple y duro egoísmo, ambición. Nada nuevo. Salvo por lo de las bofetadas generalizadas a todo el modelo social europeo. En unos pocos años, pareceremos otros continente.

1 comentario:

  1. Tengo la esperanza de que algo haga CLICK en la conciencia colectiva española y evitemos parecer otro continente. Aunque visto el panorama... poco nos falta.

    No sé si a base de periódicos, radio y blogs me estoy llevando una impresión acertada o si emiten una imagen apocalíptica para impactar, pero francamente España parece al borde del abismo. ¿Es así? ¿Se nota en la calle? ¿Cómo están los ánimos?
    Aquí todo el mundo minimiza el "problema español", con el argumento de que si realmente el país estuviese taaaan mal, ya habría quebrado o los españoles lo habrían pasado a fuego (me río yo del segundo argumento)

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