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La Xunta pasa de la vivienda y antes no

Los presupuestos públicos son pura fantasía. Un alambicado ejercicio de declaración política que los medios compramos con la misma ilusión con la que asistimos a un espectáculo de magia. Derecha o izquierda lanzan su mensaje para que los contrarios lo critiquen y los propios lo aplaudan como la típica grada de hinchas, a veces de ultras. Ahora toca la promesa presupuestaria de la Xunta, su declaración de intenciones políticas convertidas en dinero. Vayamos entonces a por los populares con lisonjas o con martillos. No quiero hablarles de miles de millones, que ni a usted, seguramente, ni a mí nos entran en la cabeza. Aun sabiendo que son mentira, voy a hablarles de dinero en cantidades más pequeñas, como si fueran de verdad. En los último 18 años la Xunta pasó de presupuestar 3.500 a 5.250 euros por cada gallego. No estaría mal si no fuera porque en 2006 era un 9% más que la media española y en 2023 fue un 3% por debajo. Así que somos un 12 por ciento más pobres comparativamente. No le ...

La guerra entre generaciones

Somos un país, digamos, madurito. Los canónicamente jóvenes, entre los 15 y los 25 años, apenas suman 5 millones. Tantos como los mayores de 75. Sin embargo, los mayores son invisibles salvo cuando hablamos de pensiones. A la infancia, en realidad, tampoco le hacemos demasiado caso. Pero de los jóvenes, aparentemente, nos preocupa todo: sus problemas, su forma de hablar, su música, hasta su salud… quién la pillara…. Sí, son muy atractivos. Excelentes consumidores, permeables a las campañas de marketing, a las modas, a las viejas ideologías que absorben sus primeros votos. Viralizan una canción, siguen fieles a sus influencers, pagan por complementos de Fortnite, abarrotan Barbie, Mario Bros o Marvel, dicen PEC, pana , crush o cringe . Son los que pasan de prensa, tele o radio. Las noticias, dicen, les amargan, no van con ellos.  Están mal pagados y muchos se consideran “aplastados por todos los servicios sociales que hay que suministrar a los viejos”. Aunque nunca una generación t...

Pero el polvo sigue ahí

  Vivo en un ambiente repleto de tecnólogos. Lo admito, yo mismo tuve mi época friki. Llevo más de 40 años pegado a un ordenador y cuando entré por primera vez en OpenAi resultó que ya me había registrado mucho antes y ni siquiera lo recordaba. Tengo amigos que trabajaban en inteligencia artificial en los años 80 y hasta siguen los avances de la informática cuántica. Pero todos seguimos teniendo que sacar al perro, recoger la mesa, planchar o hacer la cama. Hacer la cama, sí, un terreno de la actividad humana cuyos avances más señalados en la historia han sido la bajera con esquinas ajustables y el edredón nórdico. Acepto el robot aspirador o cortacéspedes como otro hito, pero prácticamente ahí se ha acabado el avance informático para librarnos de los trabajos más tediosos del día a día. Sin embargo se empeñan en que los ordenadores compongan música, pinten, escriban, creen mejor que nosotros. Se quedan con las artes y nos dejan el azadón. Es tan lista la IA que se apodera de los p...

Qué hacen con nuestro dinero

  Las obras del cruce del Sol y Mar, en Oleiros, costaron más de 12 millones de euros. El primer accidente en Alfonso Molina demostró que la inversión no soluciona el colapso. Cuando esta avenida se amplíe, invirtiendo equis decenas de millones, ocurrirá lo mismo. Entre otras cosas porque hay embudos naturales difíciles de sortear. Al menos tenemos un consuelo: crece la opinión entre los ciudadanos de que la solución no pasa por más obras sino por más transporte público. Pero las obras no suelen ser del todo malas, los políticos presumen de ellas y al parecer les granjean votos. Nadie pide cuentas sobre lo gastado y nos ponemos muy contentos cuando se inauguran, aunque generalmente el coste final se incremente un tercio sobre lo presupuestado y se retrase años su finalización. Por qué los votantes nunca pedimos responsabilidades sobre nuestros dineros es un misterio que solo puede resolver la psicología social. Espero que la psicología social tenga una respuesta más científica que ...

El Mundial de la lechera

  El Concello de A Coruña está convencido de que los inspectores de la FIFA confirmarán a la ciudad como subsede del Mundial de Fútbol de 2030. Y una gran mayoría de votantes, profesionales de múltiples disciplinas, periodistas y aficionados se alegrarán. En realidad muy pocos se molestarán. Porque, aunque los datos y la experiencia demuestran que es una pésima inversión, la emoción, el orgullo local y el optimismo (imprescindible para sobrevivir) nos empujan como una gigantesca ola impulsa a un surfista. A todos nos apetecen los lujos, compramos coches más caros de lo necesario, nos hipotecamos algunos años más de lo que sería razonable y nos concedemos o soñamos con todo tipo de caprichos. Gracias a esa tendencia tan humana, unos pocos se enriquecen y unos políticos ganan elecciones. Hasta ahí todo normal. Pero resulta simpático como, para el autoengaño colectivo, no paramos de repetir coletillas: el Mundial tiene un enorme impacto económico, genera miles de puestos de trabajo y ...

No son los “pseudomedios”, son las redes

  El director de un medio y su empresa editora son los últimos responsables de lo que publican. Tanto o más que el autor, sea o no periodista profesional. Si Youtube, X o Facebook fueran legalmente medios de comunicación, los Elon Musk, Zuckerberg o Page tendrían que responder por millones de calumnias, injurias, libelos y bulos. Ellos y sus directores correspondientes en cada uno de los países. Jeff Bezos acaso responda en último término por lo que se publica en el Washington Post, pero difícilmente lo hará por algo difundido en Amazon. Las multinacionales digitales han logrado zafarse del marco legal que regula los medios de comunicación. Sin embargo ocupamos el debate político con los ahora famosos “pseudomedios”, cuando estos  tendrían una influencia escasísima sin la viralidad de las redes. Eso es lo que hay que regular: las redes sociales. Hace apenas unos meses, un director de cine fue acusado de agresor sexual por un diario madrileño, El País. Esta semana, el cineasta ...

Algunos datos que preferimos olvidar

  Voy a citarles algunas cifras coruñesas con frecuencia consideradas como residuales y por tanto olvidadas. Por ejemplo, quizá usted sepa, o no, que entre 400 y 600 personas sin hogar rotan a diario por los servicios sociales del área. O que 3.000 familias piden becas de comedor pero al parecer solo se conceden 2.300. O que más de 16.000 coruñeses están en situación de dependencia y lo peor es que para conseguirla oficialmente se tarda más de un año…  Son los números de un panorama ante el que generalmente cerramos los ojos. Nada de todo esto ha sido ni noticia del verano, ni sale en los teledirigidos algoritmos de nuestras redes sociales, ni aparece en las principales tareas pendientes de cualquiera de las administraciones responsables. No debe dar votos, ni provoca el enconamiento de las pasiones frentistas que tanto gustan a cada uno de los bandos identitarios que se reparten foros y comentarios. Preferimos la bronca sobre Begoña y Peinado, Llarena y Puigdemont, el cupo, l...