Veinticuatro horas después de la presentación del
iPad, leídos centenares de artículos, reportajes, valoraciones, comentarios y críticas, muchas críticas, se pueden hacer unas valoraciones aparentemente al margen que, sin embargo, me parecen mucho más importantes que las características de este
reproductor multimedia o gran iPod Touch.
La primera es que hemos asistido desde la perspectiva del marketing a una
espectacular utilización de los medios sociales y de Internet en general
con un momento crítico: la presentación de Jobs.
Y la Red aguantó. Twitter no se cayó como tantas otras veces a pesar de que sus
Trending Topics, en pleno estreno de nuevas capacidades, se vieron inundados por términos como
iPad, Apple, AppleTablet, etc. Aguantaron los sitios desde donde se veía la presentación en streaming, o en fotos con comentarios, aguantaron las webs de Apple con su inmediata actualización, aguantó la búsqueda en tiempo real de Google, los bloggers nos lanzamos como locos a escribir artículos de todo pelaje, la conversación (el
buzz) fue global, instantánea, y la audiencia interactiva se ha convertido en una realidad ante un fenómeno comercial y relativamente elitista. Si la campaña para la generación de la expectación fue perfecta y se superó con éxito el momento crítico,
queda ahora por ver qué ocurre en estas semanas previas al lanzamiento en tiendas. Estoy seguro que buena parte del fenómeno crítico estaba, si no previsto, al menos contemplado. Y asistiremos a un verdadero caso de estudio para las escuelas que impartan técnicas de marketing digital. Va a ser todo un placer estar pendientes del proceso.
La segunda de las valoraciones es que de inmediato muchos hemos visto el artilugio como un posible camino futuro para el mercado editorial y en general de los contenidos de pago, de micropagos, para ser exactos. No hacía falta ser un genio para replicar el modelo iTunes en todos los ámbitos. Pero faltaba el dispositivo de agradable experiencia de uso que nos habitúe a entrar en las
iTiendas primero a mirar, después a tomar cosas gratis y recibir facturas de cero euros cada mes en casa, y, tarde o temprano, empezar a picotear. Quizá la cosa funcione más en países como Estados Unidos y menos en países como los PIGS (Portugal, Italia, Grecia y España). Pero si el iPad sirve para jugar, ojear y hojear, si lo puedes tener en la cocina, en el sofá o en la cama, como un elemento de ocio y lectura, un buen día uno descarga un juego para los chavales (a los que les encantará jugar con el iPad, eso seguro) y otro día acaba cayendo una película de Disney, tarde o temprano caerá un best seller. Para mí, la prueba de fuego será la compra del diario o de la revista en el
iQuiosco. Naturalmente la clave estará en el precio y en la oferta.
Suscribirse a un periódico en papel cuesta 399 euros y te regalan un televisor. Señores editores, ahórrense el papel, la rotativa y la distribución (ya lo sé, es un proceso lento) y sustituyan el televisor por un iPad. Y al año siguiente, dejen el
ejemplar a 25 céntimos. Y piensen en el pastel de la nueva publicidad, de la conversación (el buzz).
Micropagos, micropagos, son la penúltima esperanza.
Y tercera y última valoración, por no extenderme, es el nuevo paso en la "
vida digital", por cierto cada vez más "
dactilar". Los ebook están haciéndose un hueco como un gadget diferente que, viendo cosas como el iPad, sólo tienen el camino del abaratamiento radical. Pero es que el iPad, sí, ese iPod Touch grande con el que no se puede editar vídeo, ni hablar por teléfono, ni hacer fotos, ni se recarga por energía solar, ni tiene alta definición en progresivo, ni es multitarea, resulta que es un cacharro con el que los que ya tienen de todo o los que no tienen ni ordenador, ni smartphone, ni netbook, ni PSP, ni DSi, pueden entrar de lleno en esa vida digital, con esa experiencia de uso al parecer agradable. Un nuevo cacharro en casa, bonito, regalable. Para los que quieran un tablet pc, el
Archos 9. Para los que cambiaron su mp3 por un iPod o su Nokia por un iPhone, para todos los que realmente usan su ordenador para twittear, ver fotos y pelis, estar en Tuenti o Facebook, leer la prensa, gestionar el correo y la agenda, y ver vídeos de YouTube, realmente no necesitan más que el iPad. O algo semejante, que tampoco tardará tanto en salir, ya lo verán.